jueves, agosto 22, 2013

Cristina Cifuentes y la ira en las redes


Hace dos días recibimos la noticia del accidente de Cristina Cifuentes y su ingreso en La Paz. No voy a dedicar esta entrada en el blog a expresar ninguna muestra de apoyo, ni a desearle una pronta mejora, más que nada porque sería mentirme a mi mismo y mentir a los demás. La reacción que la noticia me produce, y los sentimientos que encuentro ante ella son diferentes, y prefiero no hacerlos públicos aquí dado que no serían políticamente correctos y no me hacen sentirme una mejor persona. En cualquier caso no es de mi opinión de lo que quería hablar aquí.

Poco después de que surgiera la noticia tuve la curiosidad de pasearme por Twitter a ver que tipo de comentarios iban apareciendo. Había evidentemente y tal como cabía esperar algunos de condolencia y apoyo, pero no eran ni mucho menos los más. La inmensa mayoría de los mensajes eran de otro tipo.

En primer logar abundaban mensajes de burla, que aprovechaban como siempre se hace en las redes sociales ante cualquier noticia,  para mostrar todo el sarcasmo y la ironía que la gente lleva dentro. Mensajes absolutamente insensibles ante la desgracia del personaje, frios, ocurrentes y crueles, y porqué no decirlo, definitivamente graciosos en muchos caso. Destacaban vinculaciones con Carromero y con el terrorismo de ETA (como se suele decir las ponen botando), condolencias hacia la moto y temas similares. La burla es seguramente el ataque más cruel, la mejor manera de demostrar desprecio hacia otra persona, y la red no escatimó este tipo de mensajes hacia la señora Cifuentes.

Es evidente que la ironía no era bastante para mucho de los twitteros, y junto con los mensajes anteriores aparecían un grupo muy numeroso de tweets dedicados a expresar directamente desprecio, malos deseos y puro odio. Abundaban las críticas vinculadas a la privatización y empobrecimiento de la sanidad pública, aprovechando el hecho de que Cifuentes era atendida en La Paz, junto con muchos otros que se centraban en el papel de esta señora como jefa de una policía que se utiliza como herramienta de represión para ahogar las protestas sociales.

La cantidad de ira que twitter dejó traslucir hace dos días era esepctacular y debería poner la piel de gallina a todos los dirigentes del PP que son por extensión destinatarios en conjunto de buena parte de los mensajes. Lo llevo diciendo hace tiempo, se equivocan los que piensan que un descenso de la movilización en las calles indica un descenso en el malestar social. Este bulle mientras la rabia se acumula en mucha gente y la presión aumenta en una olla que no encuentra vías de escape que la rebajen, evidentemente no en protestas que los gobernantes desprecian.

La gente ve como les roban derechos adquiridos que costaron un siglo arrancar, como se les empobrece y se les machaca, mientras se les dice que la democracia es así, que dieron un cheque en blanco hace cuatro años y que da igual que una de las partes haya incumplido todos los puntos de su contrato. Se nos pide que esperemos pacientemente sentados durante más de dos años mientras vemos como nos roban cosas que eran nuestras y destruyen en meses lo que se tardan decenios en construir. Es como si tuvieramos que sentarnos pacientemente mientras vemos como unos incendiarios se aplican a quemar nuestros bosques y nuestras casas. En este esquema de cosas Cristina Cifuentes es la encargada de utilizar los medios de represión del estado para que no nos atrevamos a ponernos en pie. Que ella lo haga con esa chulería de "derecha sin complejos" solo sazona un poco más el despreciable papel que le toca jugar.

Y la gente acumula como digo rabie e ira, y muchos no quieren simplemente expulsar a esta gente del poder que ilegítimamente usurpan. Muchos desean cosas peores para los responsables como Twitter demostró hace dos días. Muchos, muchos, muchos.

Desde luego, repito, si fuera un dirigente del PP debería ser muy consciente de la situación, y estar preocupado por el camino que esa ira y rabia puedan encontrar para expresarse en el futuro.

domingo, agosto 18, 2013

Barometro CIS (III): Distribución geográfica


Sigo con una tercera entrega de mi análisis particular de la encuesta de intención de voto del CIS de abril, de nuevo tomando como referente la intención directa de voto más simpatía, pero esta vez centrado en las variables geográficas.

Empiezo con los resultados que arroja el CIS por CCAA. Lamentablemente el número de encuestas resulta en algunos casos demasiado bajo como para que podamos considerar los datos demasiado fiables. Pese a ello considero el dato interesante por lo que he querido mostrarlo, aunque añadiendo un sombreado en distintos colores según el tamaño de la muestra: rojo si hay menos de 50 respuestas por lo que los datos son muy poco fiables, amarillo de 50 a 100 aún poco fiables, y verde en el caso de más de 100 respuestas y por tanto algo más representativo.


Aparte de constatar que el PP va camino de perder el gobierno en dos feudos tradicionales como son Madrid y  la Comunidad Valenciana, interesa constatar el impacto que las distintos gobiernos sin mayorías absolutas tienen en la intención de voto.

Andalucía, donde la muestra es bastante relevante, muestra tanto a PSOE como IU rentabilizando su gobierno de "resistencia" y consiguiendo ambos crecer en la estimación de voto mientras el PP se desploma. En el extremo opuesto se encontraría Extremadura, y aunque la muestra sea poco representativa (45 votos encuestados), el derrumbe de IU y el PP, y la recuperación del PSOE parece demasiado llamativa como para no darle relevancia. Si los compañeros en la región tenían como objetivo castigar al PSOE al permitir el gobierno del PP en minoría, se lo deben hacer mirar, porque todo indica que con dicho movimiento se va a cimentar las futuras mayorías absolutas del PSOE y una enorme debacle electoral de la coalición. En Asturias la muestra es aún menos significativa (39 votos), pero la decisión de pasar a la oposición dejando al PSOE gobernar parece que diera dar mejor resultado, desgastando a los socialistas y fortaleciendo a la coalición.

Con el fin de tratar de visualizar el impacto del sistema electoral, en un partido como IU, he sacado la distribución de voto distribuida según el tamaño de la provincia.


IU obtiene sistemáticamente más del doble de porcentaje de voto en Madrid comparado con el conjunto de provincias pequeñas. A fin de entender cuanto de que dicha diferencia se deba a diferencias en el perfil ideológico, he comparado estos datos con como se autoubica la gente en el eje izquierda-derecha para estos mismos grupos en la encuesta de abril.


Aunque hay leves diferencias, no parece que la ideología que expresa la gente sea muy diferente en función del tamaño provincial. En base a estos datos parece lógico deducir que IU pierde entorno a un 50% de sus votos en las provincias pequeñas respecto a su potencial, porcentaje que bajaría hasta el entorno del 35% en las medianas. La tabla siguiente permite ver como este efecto se va haciendo menor desde las últimas elecciones.


Con estos porcentajes, IU tendría capacidad de obtener representación en casi todas las provincias medianas y grandes en un proceso que podría retro-alimentar futuros crecimientos según desaparezca el sentido del voto util en favor del PSOE. Otro elemento interesante es como la evolución de la perspectiva de voto de IU ha ido hasta ahora en paralelo con como se ubican ideológicamente los encuestados, pero esta correlación se ha roto en la última encuesta del CIS. Con una muestra similar ideológicamente a la de julio de 2012, la expectativa de voto de IU pasa de un 11,12% a un 16,26%, un cambio significativo que hay que observar más en detalle en el futuro.

No quiero acabar sin hacer una breve referencia a los datos para la Comunidad de Madrid, dado que creo que puede ser  clave de cara a potenciales cambios en el sistema político español. He preparado esta tabla con la evolución de la encuesta en dicha comunidad desde las últimas elecciones.


Si analizamos los datos de los distintos sondeos, podemos comprobar como las pérdidas de votos del PP coinciden con las ganancias de UPyD de forma casi exacta, y lo mismo ocurre entre el PSOE e IU. La coalición recobraría el tercer puesto después de haber sido adelantado por UPyD en la última encuesta de 2012, y se encuentra a tiro de un "sorpasso" al PSOE que, teniendo en cuenta la situación electoral, podría llegar a darle las llaves del gobierno de la comunidad. La operación Equo no parece arrancar, pero sus votos podrían ser decisivos a la hora de determinar el futuro de la comunidad.

jueves, agosto 15, 2013

Barometro CIS (II): Perfiles socio-económicos.


Sigo con una segunda entrada dedicada a analizar las estimaciones de voto del barómetro del CIS de abril y su evolución desde las pasadas elecciones, centrándome en este caso en su distribución en función de algunas de las variables socio-económicas. Aclaro que me baso en la suma de Voto + Simpatía por ser el dato que se me antoja más parecido a la estimación de voto, asumiendo que los que no expresan intención de voto ni simpatía son potenciales abstencionistas. Los resultados que se obtienen resultan muy interesantes, y sospecho que para algunos de los que leáis esta entrada os pueden parecer sorprendentes.

Empecemos por lo más obvio, como es la distribución de votos dentro de una escala ideológica del encuestado que va del 1 al 10 (donde 1 sería la extrema izquierda y 10 la extrema derecha)


Se constata que el PP pierde el voto del centro, sector en el que el PSOE se ha hecho con una importante mayoría. Sin embargo lo que el PSOE gana por el centro lo pierde por la izquierda, cuyos votantes se decantan ahora en mucha mayor medida por IU. Es evidente también que el general aumento de la abstención tiene un impacto mayor en la derecha, corrigiendo el desequilibrio que se produjo en el momento de las últimas elecciones en las que el grado de movilización entre sus votantes fue muy superior al de los votantes de izquierdas.

Sigamos por un dato algo quizás menos conocido,como es la distribución de datos por edad.


Es evidente hasta qué punto el grupo de los mayores de 65 años se ha convertido en el único granero de votos que le queda al PP en particular y al bipartidismo en general. Son en mi opinión también relevantes los buenos resultados del PSOE en el tramo de edad más joven, mientras que los resultados de IU son más altos en el tramo de 30 a 50 años, aparentemente menos propicios a votar opciones mas "extremistas".

De lo menos sabido podemos pasar al ámbito de lo que para muchos será sorprendente. Veamos ahora la distribución del voto en función del nivel de estudios.


La correlación inversa entre la fuerza del bipartidismo con el nivel de estudios resulta llamativa, siendo aún mayor en el caso del PSOE. De hecho, entre los encuestados con estudios superiores, el bipartidismo no seduce a más de un tercio de los votantes, siendo Izquierda Unida la opción preferida entre estos, y quedando el PSOE como la peor colocada de entre los cuatro grandes partidos nacionales. En el extremo opuesto se encuentra el grupo de gente sin estudios en donde el PSOE sobrepasa el 50% de intención de voto, y el bipartidismo el 90%. Si nos fijamos en la evolución desde las últimas elecciones, el crecimiento de IU es mayor cuanto mayor es el nivel de estudios del encuestado, mientras que en el PP se produce justo el proceso inverso y decrece más cuanto mayor es el nivel de estudios. Con estos datos cabe preguntarse si el acoso del gobierno a la educación tiene que ver con un intento premeditado de moldear una sociedad menos formada y crítica, y por ello más dócil ante la puesta en marcha de su agenda política.

Si la tabla de nivel de estudios pueden sorprender, cuando entramos en la distribución de voto según el nivel socio-económico alguno quedará boquiabierto.


El PP es el partido mayoritario entre lo que el CIS clasifica como viejas clases medias (clases medias ligadas a la propiedad del medio de producción, pequeños propietarios y empresarios). IU se codea con el PP como partido más representado en las clases alta y medio altas (15-20% de la población formado por empresarios, directivos y profesionales) y está bien representado en las nuevas clases medias, mientras que el PSOE es claramente mayoritario entre los obreros.

Atendiendo por último a la actividad del encuestado, corroboramos algunos datos anteriores, aunque se añaden algunos elementos nuevos.


El PP mantendría apoyos importantes tan solo entre los pequeños empresarios y agricultores, los jubilados y las/los amas/os de casa, pero ha perdido la confianza que los parados le otorgaban al principio de la legislatura, seguramente al desvanecerse las expectativas de recuperación del empleo que el PP pregonaba. Es también destacable la caida del PP entre los empleados del sector servicios, seguramente ligado a la perdida de apoyo de los funcionarios. IU crece mucho entre los direcitvos y cuadros medios, entre los empleados del sector servicios y entre los parados, mientras que el PSOE crece entre los estudiantes y en menor medida entre los parados.

Como activista y militante de IU me llama la atención las dificultades con que contamos para conseguir el voto de las clases menos favorecidas y con menos formación, siendo seguramente un factor importante para ello el ostracismo y manipulación al que nos someten los medios de comunicación del sistema. Pese a ello hay que congratularse de la pérdida de apoyo de un bipartidismo que se refugia en los sectores más conservadores y más resistentes a los cambios.

Por hoy es suficiente, dejo para el próximo día un análisis más detallado de la distribución del voto por ámbito geográfico.

domingo, agosto 11, 2013

Barometro CIS (I): Voto, simpatía y "cocina".


Mientras se despereza el mes de agosto, por fin he tenido tiempo de meterle mano a las encuestas de intención de voto del CIS para intentar sacar mis propias conclusiones sin tener que consumir las recetas que su cocina prepara. Para alguien como yo a quién analizar cifras le resulta una auténtica afición, que el CIS nos de los datos de las respuestas de sus encuestas en bruto es un auténtico regalo. Con la ayuda de una buena base de datos que permita realizar consultas personalizadas, la cantidad de conclusiones interesantes que se pueden sacar son casi ilimitadas, mucho más allá de los cruces estandard que se ofrecen en los barómetros. A ello le he dedicado ya unas cuantas horas y aquí os iré dando alguno de los datos obtenidos junto con mis muy particulares conclusiones.

Para empezar hay que aclarar que los últimos datos completos disponibles corresponden a la encuesta de abril, dado que los datos en bruto se ofrecen con tres meses de retraso. Ya está disponible el adelanto de la encuesta de julio, pero he preferido centrar mi análisis en la encuesta  de la que dispongo de datos completos y en la que puedo indagar más en profundidad. He decidido incluir siempre en mi análisis la comparación con los datos de la encuesta de enero de 2012, cuando el recién elegido gobierno del PP contaba aún con todo el apoyo recibido pocas semanas antes, y antes de que sus políticas de ajustes y la creciente evidencia de su fracaso empezara a mermar.

Empecemos en esta entrada con un análisis de lo más básico, como es la intención de directa de voto, así como la simpatía, tal como la expresaron los encuestados. Son datos que el CIS nos ofrece siempre en su avance de resultados, y que son por tanto bastante fáciles de obtener por cualquiera que entre en su página web.


La conocida caída del bipartidismo afecta en mayor medida al PP que pierde un 60% y es adelantado por el PSOE. Los votos perdidos por ambas formaciones alimentan sobre todo a la abstención, si bien aumenta también el número de indecisos. Los partidos minoritatios recogen un porcentaje relativamente pequeño de este voto perdido por el PP y el PSOE.

Las columnas de Voto + Simpatía en la columna de la izquierda añaden a cada partido el porcentaje de simpatizantes con los que cuentan entre los abstencionistas e indecisos. Este dato debería preocupar mucho al PP, porque indica que frente a un PSOE que pierde votos pero no simpatía, su partido ha perdido casi la mitad de simpatizantes, y algo que parece más difícil de recuperar.

Los datos en bruto de la tabla anterior son pasados por la "cocina" del CIS que intenta interpretar qué es lo que pasará finalmente con ese 53% de la gente que declara que no votará o que oculta su voto. El CIS asume que la abstención será finalmente menor, y se intenta deducir cual será el voto real de esos que ahora se muestran dudosos o indican que no votarán.

En la siguiente tabla hago un comparativo entre la intención de voto tal como la expresaron los encuestados, y la estimación final del CIS, para mostrar cual es el impacto de dicha "cocina" en la estimación final que se presenta al público y de la que se hacen eco los medios de comunicación.


Aclaro que la primera columna indica en este caso el porcentaje voto válido expresada por los encuestados, excluyendo abstención e indecisos. En la tercera columna comparamos esa intención directa con la estimación que realiza el CIS, para obtener el impacto de la "cocina".

Sin menospreciar a la profesionalidad del trabajo del CIS, es importante recordar que los datos de intención directamente expresado son hechos indiscutibles, mientras que la estimación del CIS no deja de ser una opinión de sus expertos. A mi sin embargo me sorprende que los expertos del CIS crean que el PP va a llevarse tantos votos indecisos u ocultos, máxime cuando parece que entre los abstencionistas abundar los simpatizantes del PSOE.

Si hago el mismo análisis de impacto de la "cocina" del CIS en base a los datos de Voto + Simpatía, se hace más evidente como los analistas del CIS han beneficiado en sus estimaciones al PP perjudicando a todos los demás.


Tener las tablas de respuestas completa permite indagar un poco más. Con el fin de corroborar si los abstencionistas e indecisos pueden ser realmente más tendentes a votar al PP como parecen deducir los expertos del CIS, he hecho un análisis de como se ubican políticamente los miembros de este grupo en comparación con el resto de la población.


Los resultados distan mucho de convencerme de la hipótesis de que haya un importante voto oculto de derechas. En una escala en que 1 es la extrema izquierda, y 10 es la extrema derecha, el grupo de los que no declaran intención de voto se ubican solo marginalmente más a la derecha de lo que hace la población en general (4,63 frente a 4,58). Es cierto que el incremento entre los no votantes desde el principio de la legislatura se da en mayor medida entre la gente más a la derecha, pero este cambio tan solo parece normalizar una situación excepcional de absoluta movilización de los votantes de derecha coincidiendo con las últimas elecciones. Pensar que esa situación se repita en el futuro se me antoja poco menos que imposible, máxime cuando el grado de aceptación de las políticas del gobierno, incluso entre los propios votantes del PP, se encuentra a niveles muy bajos.

En conclusión, cada cual es libre de opinar como prefiera, pero si queréis mi punto de vista, la encuesta del CIS nos situaría en abril ante un PP que andaría por el entorno del 30% de voto, un PSOE algo por encima del 25%,, una IU que rondaría el 15%, y un UPyD que se acercaría al 10%, en linea con lo que indican otras encuestas que se vienen conociendo en los últimos tiempos.


Valga esta entrada como aperitivo, pero ya intentaremos sacar tiempo para compartir aquí alguno más de los muchos análisis que permite la encuesta del CIS.

martes, julio 02, 2013

¿Más brotes verdes? Paro registrado en junio.


Acaba de salir la cifra del paro registrado y me imagino a nuestros atribulados y desesperados gobernantes tratando de convencernos a todos de que es un dato más que permite anticipar el fin de la crisis.

Buscando comparar datos me encuentro con este titular de prensa hace un año que nos ayudarán a poner las cosas en perspectiva.

La histórica bajada del paro en junio apenas alivia al mercado laboral

En Junio del año pasado la bajada del paro fue ya la más alta en 16 años, 98.853 parados menos. Comparando datos de afiliación a la Seguridad Social, nos encontramos con que esta aumentó más en 2012 (31.332 frente a los 26.853 de este año, muy lejos de años "peores" como los 230.000 afiliados que aumentaron en 2005), lo que nos viene a indicar que el descenso de paro registrado tiene más que ver con el desánimo para buscar trabajo que con el aumento de las contrataciones. Quizás por eso el gobierno no se ha dedicado este mes a anticiparnos airosamente los magníficos datos de paro que íbamos a recibir.

El gobierno ha tenido sus meses de luces al final del túnel, le queda aún el mes de Julio, que ya suele ser más tibio. A partir de entonces abrochémonos los cinturones.

domingo, junio 30, 2013

Economías enfermas y economías parasitarias (II). La salud del parásito es la enfermedad del huesped.


En la primera parte de esta entrada trataba de explicar como las economías capitalistas entran en crisis cuando la demanda no es capaz de consumir la producción (Economías enfermas y economías parasitarias (I)). Argumentaba también que este proceso es inevitable debido a que la riqueza se acumula en manos de los capitalistas y no se encuentran compradores suficientes para los productos generados.

Como explicaba en dicha entrada, desde los años 80 se produjo en las economías occidentales un exponencial crecimiento de la deuda privada, la única salida que permitía que la producción fuera vendida a trabajadores que no ganaban suficiente. Quería centrarme en esta segunda parte en el hecho de que este proceso no ha sido homogéneo mundialmente. Existen economías más competitivas y que generan excedentes superiores que otras, siendo por tanto las que se enfrentan con mayores desequilibrios entre producción y consumo.

A finales de los años 90, tras la re-unificación, a los empresarios capitalistas alemanes se les presentó una oportunidad única. Con la llegada de nuevos trabajadores bien cualificados procedentes de la Alemania del este se dispuso de mano de obra barata que permitió mantener a raya las demandas salariales de los trabajadores. Con salarios reales en descenso y productividad en ascenso, los empresarios alemanes se encontraron con grandes márgenes de beneficio potenciales para su capacidad productiva. Toda esa producción necesitaba compradores, y los países del sur de Europa constituyeron los objetivos adecuados una vez que los tratados europeos y la moneda única les dieron un acceso sin impedimentos a sus mercados.  El efecto del proceso se puede ver en este gráfico que refleja la evolución del déficit comercial (diferencia entre importaciones y exportaciones) de España y Alemania.

Porcentaje del PIB. Fuente Eurostat.

En resumen, la producción generada por los trabajadores mal pagados de Alemanía se vendió en el sur de Europa, para lo cual era necesario previamente prestarles el dinero necesario. El prestamista era el capitalista Alemán y de otros países europeos, que exportaban sus desequilibrios internos a países menos competitivos. Países que como España accedieron de forma inocente a abrir sus fronteras de forma permanente mediante la adopción de tratados europeos los cuales se manejan en estructuras no democráticas contra los cuales la ciudadanía poco puede hacer para defenderse. La guinda de esta estructura la constituye el BCE, el cual mantuvo tipos impositivos bajos que aumentaban un apetito de crédito que beneficiaba a los productores centro-europeos.

Como país nos mostramos inmensamente ingenuos pensando que detrás de los tratados europeos subyacía una solidaridad continental que llevaría a la convergencia económica. Entregadas nuestras armas económicas, sin capacidad de realizar políticas comerciales que defendieran a la industria local y sin capacidad de devaluar la moneda en el entorno del Euro, vemos ahora como se nos acusa como país de haber vivido por encima de nuestras posibilidades, algo que no parecía problemático mientras comprábamos locomotoras de alta velocidad, maquinaria de construcción y vehículos alemanes.

La adopción de medidas de contención salarial en países como Alemania está en el origen de los desequilibrios que afectan a Europa. En lugar de hacer sus deberes y corregir sus desequilibrios, su economía se ha comportado como un parásito que engorda a base de debilitar a las economías de los demás países. Sin embargo ese proceso no hubiera sido posible en países como el nuestro sin la complicidad de las propias oligarquías locales que se llevaban su parte del festín.

En la situación actual, pretender que todos los países adopten la estrategia alemana resulta simplemente estúpido, porque Alemania presenta desequilibrios muy graves que solo resuelve desequilibrando a sus vecinos. Como un parásito, su salud solo es el reflejo de su éxito para engordar a costa de sus vecinos, lo que obviamente dista mucho del discurso que se nos quiere vender.

domingo, junio 23, 2013

Economías enfermas y economías parasitarias (I). Un sistema que tiende al desequilibrio.


Que las economías europeas no andan bien es algo que nadie niega. Las hay que parecen vadear mejor la crisis con tasas de crecimiento débiles como ocurre en Alemania, tasas que en otros tiempos se hubieran calificado como de estancamiento, pero que por comparación nos parecen a otros envidiables. Parece lógico que los ojos se vuelvan a Alemania como modelo a seguir, y en esas estamos en lo que algunos denominan acertadamente el "austericidio". Otros economistas plantean visiones diferentes y apuntan a Alemania como fuente del problema más que de la solución. Parece paradójico que la economía que menos parece sufrir se identifique por algunos como el auténtico foco de la enfermedad, pero esa interpretación resulta muy acertada si se tienen conocimientos económicos básicos.

Pidiendo disculpas anticipadas por el rollo económico, dedicaré un par de entradas a cuestionar del mito de que economías como la alemana están teniendo que, sacrificadamente, sostener a las de sus vecinos pobres del sur, y trataré de argumentar como en realidad se comportan como parásitos que se sostienen a base de exportar sus desequilibrios a los demás.

Economías en equilibrio

Para desarrollar esta explicación necesito compartir aquí unas nociones muy básicas de macro-economía, que es la parte del pensamiento económico que estudia la economía de los países. Creo que, como casi siempre, despojado de tecnicismos los conceptos son sencillos y fáciles de comprender.

En todo sistema económico existen unos productores y unos consumidores. La economía funciona en equilibrio mientras que todo lo que se produzca se consuma, y entra en crisis cuando esto no es así. Cuando hablamos de consumo en sentido amplio estoy incluyendo lo que denominamos inversión, que no es más que un tipo de consumo realizado por la empresa para mejorar la producción futura.

En una economía capitalista, la producción se hace por manos privadas en busca de un cierto beneficio. Ese beneficio es lo que Marx denomina plusvalía, diferencia entre el valor de lo producido y los costes causados. El sistema funciona bien en principio y, con independencia de si es justo o no, es sostenible siempre que el empresario capitalista consuma (o invierta) ese beneficio o plusvalía.

A modo de ejemplo, si para producir lo necesario para vivir 10 personas se necesitan solo 8, el capitalista puede dedicar la producción extra a pagar a un criado que le haga vivir mejor y a un albañil que le amplíe su casa. También puede poner a dos personas a mejorar su fábrica para que el año que viene solo necesite 7 empleados para producir lo necesario para 10. Puede por último ser generoso o ser presionado por los trabajadores para que les aumente su salario y que ellos mismos consuman el excedente. En todos estos casos el sistema mantiene su equilibrio entre producción y consumo.

Lo que la economía capitalista no puede permitirse es que parte de lo producido se quede sin consumir, porque entonces el empresario decidirá despedir un empleado y ahorrarse los costes de una producción que luego no va a vender. Esto genera un círculo vicioso, porque el trabajador desempleado no gana dinero y no puede consumir, por lo que la demanda baja y se entra en una espiral de nuevos despidos y nueva caída de producción.

Distribución de la riqueza y exceso de beneficios

Es importante también entender el papel que juega en el sistema la inversión. En las economías capitalistas competitivas, los empresarios tienden a invertir parte de sus beneficios con el objeto de mejorar su producción y poder bajar los precios sin dejar de obtener beneficio. La innovación produce aumento de producción y la disponibilidad de una mayor cantidad de bienes. De como se repartan esos bienes en la sociedad dependerá el grado de justicia social del sistema, pero una vez más insisto que no estoy hablando ahora de justicia, sino de equilibrio, y todo seguirá funcionando bien en la medida en que todo lo que se produzca se consuma, que es la regla básica del equilibrio económico. Que haya gente que se forre y gente que pase penalidades no rompe el equilibrio, siempre que quienes más ganen gaste esos ingresos o los re-invierta. Lo que es un veneno mortal para el sistema (contrario a lo que el saber común seguramente entiende) es la austeridad y el ahorro no re-invertido, porque en ese caso entraremos en la espiral de despidos y bajada de demanda a la que me refería antes..

En nuestro sistema capitalista, existe una lucha política continua entre los trabajadores y los empresarios por ver quién se lleva una parte más importante del pastel de la producción. Desde los años 80, las estadísticas macro-económicas nos demuestran que los capitalistas andan ganando esta guerra a los trabajadores, y cada vez obtienen una parte más grande del pastel. El problema es que esta parte se vuelve mucho más de lo que estos privilegiados pueden llegar a consumir, incluso con un gran desarrollo de la industria del lujo como el que vemos.

Fuente Blog Pijus Económicus

Que baje la proporcion de rentas del trabajo no quiere decir necesariamente que empeoren las condiciones de vida de la mayoría trabajadora, dado que los fuertes incrementos de productividad pueden dar para mantener e incluso aumentar el nivel de consumo de estas mayorías aunque baje su proporción de los ingresos totales. La teoría económica dominante defiende que favorecer los beneficios empresariales es favorecer la re-inversión de esos excedentes, de forma que la productividad aumente y la tarta crezca para todos.

Aunque esta teoría es cuestionable, y sus consecuencias sociales puedan considerarse injustas, no voy a dedicar tiempo aquí a discutir este razonamiento en base a ninguno de esos dos motivos. Si discutiré sin embargo, como Marx explicó hace siglo y medio, que el proceso sea sostenible en el tiempo.

Exceso de ahorro y burbuja financiera

Con un sistema que favorece el beneficio empresarial con el objeto de re-invertirlo, se produce un excedente cada vez mayor. Llegado a un cierto punto, los excedentes capitalistas son demasiado grandes para unas posibilidades de re-inversión productiva limitadas, por lo que el capitalista tiende a dedicar los recursos sobrantes a actividades financieras y no productivas.

Una buena forma de ganar dinero con esos beneficios generados es dedicarlos a prestárselos a los trabajadores, para que estos a su vez consuman esa parte de producción generada que con sus salarios no pueden comprar. Con ello se consigue recuperar el equilibrio entre producción y consumo, apoderándose los prestamistas de parte de la renta futura de los trabajadores. Lo malo es que el proceso no es sostenible a largo plazo, porque hay un límite de endeudamiento pasado el cual el capitalista deja de prestar por miedo a que la renta futura del trabajador no sea suficiente par garantizar el cobro de la deuda. Los datos demuestran que el estallido de la burbuja del crédito del 2008, que no es más que un ejemplo de lo anterior, era la inevitable consecuencia de un sistema que tiende al desequilibrio.

Deuda privada (rojo) y pública (azul) en EEUU como porcentaje del PIB

Con unos capitalistas que ganan más de lo que pueden gastar, y unos trabajadores que tienen que apretarse el cinturón para devolver la deuda generada mientras "vivían por encima de sus posibilidades", la producción deja de venderse y la crisis estalla.

Conclusión

Hasta aquí una breve introducción a las contradicciones y desequilibrios a las que se encuentra la economía capitalista, modelo productivo adoptado por todos los países de nuestro entorno. En resumen diríamos que el sistema capitalista de mercado parece exitoso en fomentar los aumentos de producción, pero presenta problemas de sobre-acumulación que tienden a provocar crisis periódicas. Es un sistema que, independientemente de si es o deja de ser justo, tiende al desequilibrio.

En este panorama las economías nacionales de cada país se desenvuelven a partir de niveles de desarrollo no homogeneos, y adoptan medidas de política económica diferentes para intentar encontrar sus propias soluciones a los problemas y contradicciones en competencia con el resto de economías.

De ello hablamos en la próxima entrega (Economías enfermas y economías parasitarias (II). La salud del parásito es la enfermedad del huesped.).
______________________

PD:  Me pide dos puntualizaciones Julia y las añado por si alguien tiene las mismas dudas.

En primer lugar me pregunta porqué no puede el empresario guardarse simplemente el beneficio cuando no hay demanda. En realidad el beneficio no surge en la producción, sino en la venta, por lo que si no hay demanda no existe beneficio. Prestar al trabajador permite que la producción se venda y se genere el beneficio, además de generar un beneficio extra por la vía de los intereses.

La segunda cuestión es porqué no exportar la producción sobrante si falta demanda interna. En esta parte planteo un análisis de la economía global , y evidentemente no existen marcianos a los que exportar fuera de la tierra. En la segunda parte entraré en al análisis de como a nivel nacional se acude a la exportación para compensar la falta de demanda interna que consuma la producción. Es lo que vendría a ser la receta alemana de salida de la crisis y que no deja a ser una forma de transferir a otros los problemas propios.

domingo, junio 16, 2013

¿Optimistas o ilusos?


Tiempos convulsos estos, en los que el saber convencional puede dejar de servir para explicar lo que ocurre, y por ello para anticipar el futuro. De una mala lectura de la situación pueden llegar decisiones erroneas de las que se pagan caro, y para mi que abundan muchas de ellas en las últimas semanas.

Rubalcaba y el PSOE no saben a que atenerse. Su instinto electoral les hace mirar hacia la izquierda cuando están en la oposición, y algunas señales al respecto han dado en los últimos meses, hasta que llegó ese dinosaurio llamado Gonzalez y mandó a callar. Los tipos como Gonzalez (o Aznar) tienen un ego demasiado grande como para permitir que se cuestione su obra, así que cuando el máximo responsable del giro neoliberal del PSOE sale a la palestra, lo que hace es defender su legado. "El PSOE no debe perder su vocación de mayoría" dijo nuestro repulsivo ex-presidente en un acto-homenaje, y lo que decía es que no hay que dejarse tentar por acercarse a posiciones de los comunistas antisistema. En una ofensiva en toda regla, los poderes fácticos del entorno del partido, con El País a la cabeza, se lanzaron a pedir pactos de estado con el PP para salvar a nuestra economía.

Sería interesante saber lo que se ha cocido en las cocinas de Ferraz y lo que se ha movido en la cabeza de Rubalcaba, pero parece que las posturas pro-sistema y pro-pacto se han impuesto en la cúpula del partido. Parece un movimiento estúpido del que creo los que formamos parte de IU nos congratulamos, pero cuyo fundamento puede ser una simple ilusión. Sospecho que el PSOE anda muy preocupado por que un rebote económico después de la caida libre en la que llevamos instalados hace dos años de alas al PP para apuntarse el tanto de la recuperación, estigmatizándoles a ellos como los que provocan las crisis. Es normal dado que el pensamiento económico dominante en el PSOE es igual al del PP, pero es una ilusión, y a ello me referiré mas tarde. Si el movimiento falla, el PSOE se emcontrará con que lo único que ha conseguido es confirmar que no son nada más que el rostro algo más amable del bipartidismo, y su futuro quedará muy dañado, con el espejo del PASOK en el que mirarse.

Anda el botarate de nuestro presidente Rajoy paseando por los medios con cara de quién ha sido superviviente milagroso de un accidente aéreo. Ya por fin (le han dicho y nos dice) estamos saliendo de la crisis, pero como dice Mota: "hoy no... mañana"  Sospecho que Rajoy no tiene ni pajolera idea de economía, que nuestros gobernantes suelen ser del ámbito del derecho, osea que me lo imagino bajando a las cocinas del Ministerio de Economía a preguntar cuando va a surtir efecto la pócima nauseabunda y laxante que sus brujos económicos nos llevan administrando hace tiempo. Con el susto aún encima, parece que alguien le ha dicho que esta vez si que va a ser la buena, y nos anuncia la noticia con una cara en la que aún se nota la angustia. ¡Pa habernos matao! Parece decir, y es que sabe que como esta no sea la buena, el batacazo electoral que se les avecina para dentro de un año y en adelante va a ser de aupa.

En el alivio del presidente puede influir un aparente desinflamiento de la movilización en la calle. Supongo que muchos dirigentes del PP llegaron incluso a temer necesitar escolta policial hasta para ir de compras, así que cuando asoman la cabeza a la calle y no ven manifestaciones, ni indignados acampados, ni escraches de la PAH, deben pensar que lo peor ha acabado y que ya anda escampando. Ilusos puede que sean si piensan que el cabreo y la indignación de la población está amainando. Se palpa entre la gente un grado de hastío que ya no se calma con salir a la calle a gritar, y no se dan cuenta que la caldera es realmente peligrosa cuando acumula presión. Cualquier chispa puede crear un estallido de proporciones interesantes, pero si tal cosa no se produce, las vacaciones electorales se pasarán, y llegá la hora de que a la población se le permita dar una buena hostia a los que les gobiernan por medio del único arma que se le deja: las urnas. Creo que en este área veamos una nueva faceta de la ilusoria visión de futuro de nuestros gobernantes, y al tema electoral me referiré luego.

Como comentaba antes, el PP y el PSOE parecen ambos abonados a la teoría de que por fin vamos a salir de la crisis. Esta vez pasamos de la teoría de los brotes verdes a la de la luz al final del tunel, pero igual que hace tres años ocurrió durante el zapaterismo económico tardío, no comparto con ellos su optimismo. La economía no puede crecer porque no puede haber demanda interna en medio de un recorte de salarios y de freno al gasto público, y no puede haber demanda externa cuando las perspectivas económicas del mundo son tan sombrías, con la economía de los BRIC desacelerando y con la UE en recesión. Tampoco parece que pueda compatibilizarse el discurso de "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", con el de que hay que reactivar el crédito. El fracaso de la ideología económica que llevan defendiendo hace años es ya tan evidente, que sus esperanzas de que la cosa mejore encomendándose a la Virgen (como hacen alguno de nuestros ministros) produce hilaridad.

El cuento de la lechera, buen exponente de lo que es confundir ilusión con realidad, le falló a Zapatero con los brotes verdes, y sus hermanos ultra-conservadores van camino de probar la misma medicina. Cuando a finales de año Guindos nos vuelva a anunciar el retraso en las perspectivas de recuperación, lo harán ya a pocos meses de las elecciones y sin margen de maniobra. Lo que se puede avecinar es el derrumbe definitivo de un bipartidismo corroído además de por la crisis y el paro, por una corrupción que supera lo que hasta los más cínicos hubiéramos imaginado. Las encuestas parecen sin embargo favorecer ese optimismo, cuando en lo que ellos piensan que es el punto más bajo de la legislatura, aún dan un relativo respiro a los populares, que sólo perderían entre un 25 y un 30% de sus apoyos (¿sólo?).

En realidad, las encuestas son la otra pata de la ilusión en la que creo que vive el PP y el resto de parásitos que han dejado moribundo el sistema del que se nutren. Con estimaciones directas de voto alarmantemente bajas para el PP y el PSOE (este último adelantado por IU en este apartado en alguna de ellas), nuestros atribulados sociólogos de las empresas de opinión y del CIS se enfrentan a un dilema complicado al hacer estimaciones de resultados.


Entre Julio de 2011 (última encuesta del CIS de antes de las generales) y Abril de 2013, el PP pierde casi el 60% de la intención declarada de voto, mientras que el PSOE pierde casi el 50%. Dicha caída en la intención de voto se traduce en una pérdida en estimación de resultado de tan solo un 24% para el PP, y un 2% para el PSOE.

Este tipo de optimista estimación para el bipartidismo en base a pobres intenciones declaradas es algo que se da en casi todas las encuestras, si bien el CIS lo lleva a un extremo que parece rozar lo ridículo. Aparte de la potencial manipulación que haya detrás, los sociologos parecen estar asumiendo que el voto descontento que ahora apunta a la abstención volverá al redil de cara a una convocatoria electoral. Tal cosa puede ser cierta o no, pero si en el año que queda para las Elecciones Europeas el gobierno persiste en sus recortes (que tendrá que hacerlo siguiendo los dictados europeos) el paro sigue subiendo, el PIB bajando y el rosario de casos de corrupción anegando los medios, la noche electoral será de las que no se olviden.

viernes, junio 14, 2013

Mitos de la economía de mercado


Estando en la universidad, debía de ser en mi primer año, un profesor de aquellos que uno no recuerda pasados los años, nos hizo un planteamiento que si que se me quedó grabado. El tema era relativo a la eficacia del mercado para fijar un precio justo a cada producto, y se centró al respecto de las críticas  de que el beneficio empresarial a veces se consigue a base de crear daños sociales.

Nuestro profesor, desde la autoridad que su posición le daba ante chavales de 18 años, nos explicó como esos argumentos eran fácilmente rebatibles. Ponía el caso de la empresa que contamina un río, y nos indicaba como era perfectamente posible cuantificar el daño causado en términos económicos, de forma que dichos costes se cargaran al de producción. Si por ejemplo, el río perdía su atractivo turístico, bastaba con cuantificar las pérdidas y cargárselas vía tasas a la empresa, de forma que la comunidad se resarcía del daño causado. Según su teoría, la cuantificación de los costes sociales puede ser más o menos complicada, pero era siempre posible, por lo que el libre juego de oferta y demanda seguía siendo eficiente.

Recuerdo que el argumento me sorprendió, y creo recordar también que inicialmente lo asumí aunque fuera de forma reticente. Pasados los años me sorprende mi ingenuidad cuando el contra-argumento resulta extremadamente sencillo. Recientemente veía un documental en el que se hablaba de la extracción de arenas bituminosas en Canadá para obtener petroleo, en un proceso que arrasa regiones enteras. Los indios nativos de las zonas explotadas han sido compensados económicamente de forma generosa, pero alguno de ellos indicaba con nostalgia como en el sitio en que se encontraban en ese momento, una extensión arrasada por maquinarias inmensas, había un pequeño lago rodeado de bosques donde su padre solía llevarle a pescar cuando era niño. El daño de la pérdida de un paraje natural se mide en sentimientos de la gente y pretender cuantificarlo en términos económicos es ridículo.

Viene esto al caso cuando uno piensa como gente que maneja ese mismo tipo de teorías es la que está al frente de nuestra administración pública. Cuando uno de estos tipos que pretenden aplicar principios del mercado a los servicios públicos se enfrenta al problema de decidir cuanto dinero hay que dedicar a sanidad, me pregunto cual es el precio que ponen al sufrimiento que sus recortes causan. El cierre de un servicio de urgencias tiene consecuencias en pérdida de vidas, en sufrimiento de un enfermo camino de un centro más distante, en angustia de un familiar que no sabe si llegarán a tiempo a su punto de atención. Me pregunto si estos que nos gobiernan simplemente ignoran esos hechos, o si habrán conseguido medir en euros el precio del sufrimiento de un padre que ve como la vida de su hijo se le escapa camino de un lejano centro de atención sanitaria.

Es evidente que el capitalismo de mercado es inmisericorde, algo que en el fondo todos tenemos asumido. Una empresa que se lleva su producción a otro país condenando al paro a cientos de familias causa un inmenso sufrimiento, pero muchos pensarán que es el precio que hay que pagar para conseguir un sistema eficiente. Es lo que Joseph Schumpeter denominaba "destrucción creativa", en la que nuevos productos y empresas reemplazan a otras y mueven la economía. Que el proceso es inhumano es algo que seguramente ningún economista de los que defienden la economía de mercado se atrevería a discutir, es el precio de la eficacia y el progreso. Sin embargo, cuando pienso en como en países como el nuestro la capacidad de trabajo de millones de personas se desaprovecha en las colas del paro mientras necesidades básicas siguen desatendidas, no puedo menos que preguntarme donde está la supuesta eficacia del mercado para asignar recursos.

Cuando uno le da un par de vueltas, lo que resulta realmente sorprendente es como se ha podido convencer a la gente tan fácilmente de las bondades de este estúpido, ineficaz, injusto y salvaje capitalismo de mercado.


domingo, mayo 19, 2013

Estamos listos.


En Julio de 2011, meses antes de las elecciones en las que la ultraderecha española alcanzó de nuevo al poder en España, escribí un mensaje en el blog en el que resumía mi visión del futuro político que nos aguardaba (La inevitable y dolorosa, pero tristemente necesaria y deseable victoria del PP). El día después de aquellas elecciones, resumía mi visión de donde quedaba la política española en otra entrada (Empieza la lucha. Queda un día menos para acabar con el PP.). Mis sensaciones en esos días eran de una especie de optimista rabia, sabiendo que lo que nos esperaba no iba a ser bonito, pero con la convicción de que era un mal necesario que nos preparaba para por fin poder salir del bucle bipartidista neoliberal en el que llevábamos instalados desde la transición. Han sido unos tiempos interesante y despiadados, una auténtica terapia de choque para un país al que ya no pillaban tan desarmado como hubieran deseado

Han pasado muchos meses y los acontecimientos se han sucedido tal como se preveía. Echando la vista atrás no puedo menos que reafirmarme en la conclusión de que esta era una fase que teníamos que pasar y que nos permitiría finalmente abrir nuevas expectativas, y en ellas quería centrarme en esta entrada.

La evolución del 15-M y los movimientos sociales:

Hace dos años, generados del caldo de cultivo de la crisis y del descrédito de las instituciones, diferentes movimientos sociales desperdigados confluyeron en las manifestaciones del 15 de Mayo de 2011. El torpe intento del gobierno del PSOE de reprimir la primera acampada dio origen al movimiento del 15-M. En estos días se rememora el segundo aniversario de aquel estallido y todo el mundo analiza su éxito o fracaso. Algunos hablan de como la última manifestación convocada no fue muy numerosa, como aquellas asambleas se fueron apagando, se dice que el movimiento ha perdido cohesión, se analiza que la falta de propuestas concretas y la falta de articulación de un partido político a su alrededor les ha hecho perder toda su relevancia. Muchos argumentan su inutilidad en base a como después de que surgiera llegarían sonadas victorias electorales del PP.

Yo sigo creyendo que algunos siguen sin enterarse de nada. No tienen más que ver la evolución de la intención directa de voto que reflejan las encuestas del CIS en los dos últimos años para ver que algo se ha roto en el sistema político español, y hay que estar muy ciego para no darse cuenta del importantísimo papel que el 15-M ha jugado en el proceso:


Los dos últimos años han sido una escuela en la que buena parte de la población ha aprendido a cambiar su forma de pensar, a dejar de ver la política como algo ajeno, a implicarse y a preocuparse. Y creo que hay mucha gente que va estando lista para algo más, que han visto que no basta con indignarse y hacer gritos mudos, que después de una manifestación masiva va a llegar un nuevo recorte social si permitimos que, con legitimidad o sin ella, los mismos de siempre nos sigan gobernando.

Algunos ven en el descenso de afluencia a las manifestaciones del 15-M como una prueba de desmovilización, pero yo opino lo contrario. La movilización existe, el cabreo está cada vez más a flor de piel, pero se va haciendo evidente que nuestros gobernantes se han instalado en un autismo que ignora la voz de la calle. Yo creo que la gente ha madurado, ha perdido algo de ingenuidad y el modelo de movimiento de hace dos años se les ha quedado pequeño ante la magnitud de la amenaza. Hay procesos que requieren su tiempo, que requieren su fermentación, y creo que mucha gente ha evolucionado en su forma de pensar y está ya lista para algo más.

Izquierda Unida y la izquierda extraparlamentaria.

En IU algo empezó a cambiar a partir de la IX Asamblea de 2008 y del proyecto de refundación de la izquierda de 2009. Es cierto que el proceso ha sido y es lento, pero se van imponiendo las ideas de confluencia, de la necesidad de abrirse hacia esos sectores que por unos u otros motivos están empezando a querer ser más activos en la lucha política. Después de los años de Llamazares en los que parecía que la coalición aspiraba a ser tan solo el báculo izquierdista del PSOE, se impone la idea de que ellos son parte del problema y dificilmente van a ser parte de la solución. Se mira hacia la calle, las plataformas y las mareas, en donde los militantes de IU hemos sido una parte muy activa; y se mira también a los pequeños partidos extraparlamentarios. Todas las voces hablan de la necesidad de un frente más amplio que la propia coalición, y todos pensamos en Syriza, pero también en ANOVA como ejemplo a seguir.  IU parece también estar lista.

En la izquierda extraparlamentaria, este tiempo tampoco ha pasado en balde. Entre sus grupos y partidos parece ir extendiéndose la idea de que existe la urgencia y existe la oportunidad de empezar a cambiar algo en la política española. No son seguramente todos, pero desde fuera si parece sentirse un importante run-run en favor de bajarse de los programas de máximos y apostar por una vez por uno de mínimos que permita confluir en un frente amplio. Y son importantes para lo que pueda venir entre otras cosas porque compensan las veleidades pactistas con el PSOE siempre presentes en IU. Creo que ellos están también listos.

Las encuestas electorales parecen haberse vuelto locas

Como antes indicaba, las encuestas recientes indican hasta qué punto el bipartidismo está tocado. En ellas, las intenciones de voto directo reflejan una debilidad sin precedentes de las dos patas políticas del bipartidismo, que pasan de sumar el 48% en la encuesta del CIS de hace dos años, a valores de entre el 20 al 25% en las encuestas más recientes. No es de extrañar que los sociólogos a cargo de preparar estimaciones de voto anden como loco cocinando resultados en unas circunstancias desconocidas, y es casi comprensible que caigan en lo que yo creo es una sobrevaloración de la capacidad de recuperación de voto del PP y el PSOE cuando llegue el momento de las urnas.


Si se hace un análisis más en profundidad de la última encuesta del CIS, los resultados son aún más impresionantes. A los grandes partidos tradicionales apenas les queda el apoyo de los sectores más renuentes a los cambios, los jubilados y los habitantes de poblaciones pequeñas. IU es ya por ejemplo, la fuerza con intención de voto directa más alta entre los habitantes de poblaciones de más de un millón de habitantes; en tan solo un año el PP y el PSOE han cedido casi un 50% en las ciudades más grandes del país.


Mención especial merece en mi opinión las recientes encuestas de intención de voto realizadas por Metroscopia para El País, referidas a la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Muy importantes porque Madrid es polo prinicpal de movilización social y por lo que la capital tiene de simbólico. Estas encuestas pueden significar un indicador anticipado de por donde puede evolucionar el voto en otros lugares del país en un futuro próximo, y en ellas el posible cambio electoral se hace aún más visible.

Para la Comunidad:

Para el Ayuntamiento:


Y una vez más, los datos sin cocinar son aún más esperanzadores y nos ponen ante un panorama donde todo es posible en unos futuros comicios:



El cambio ideológico va mucho más allá de lo puramente electoral

Los estudios de opinión nos muestran en realidad que el cambio que se está produciendo en la opinión pública española es mucho más profundo que la pura intención de voto. Por un lado existe una evidente crisis de valoración de las instituciones salidas de la transición, con la monarquía a la cabeza, pero ese cambio de valores no acaba ahí.

Recientemente se publicaba una encuesta de valores en distintos países de la fundación BBVA bajo el título de "Values and Wordlviews". Entre sus resultados para España destaca un rechazo al capitalismo que alcanza el 74% de la población, con un apoyo de tan solo el 18%, muy inferior al apoyo otorgado al estado del bienestar (81%) y al propio socialismo (31%). España se sitúa a la cabeza de Europa en su rechazo a la economía de mercado, rechazo que ha crecido nada menos que 20 puntos en los últimos años.

El cambio en la intención de voto no parece coyuntural, sino que parece reflejar un cambio de valores mucho más profundo y esperanzador.


¿Y ahora que?

El año 2013 es el último que le queda al PP de tranquilidad electoral. Como el PSOE en 2008, confíaban en que la naturaleza cíclica de la economía llevaría a esta a remontar durante los años de su mandato, de forma que para cuando llegara el 2015, unos mejores indicadores económicos le permitieran revalidar su mayoría electoral. Sin embargo vamos camino de la mitad de la legislatura y, a pesar de la propaganda oficial, la crisis no da indicios de mejora. Con las tasas de paro en ascenso, nada se puede argumentar frente a una ciudadanía que ya no tiene paciencia y que asiste indignada a los recortes en derechos sociales.

Sin embargo, antes del crítico año electoral del 2015, en 2014 se producirán unas elecciones europeas que pueden tener una importancia crucial. Las elecciones europeas tienen dos peculiaridades que las hacen especialmente propicias para marcar un vuelco electoral. Por un lado, al tratarse de una circusncripción única estatal, el voto útil carece de sentido; por otro lado el parlamento europeo se percibe como poco trascendente y por tanto resulta dificil movilizar al electorado más conservador con un voto del miedo.

Izquierda Unida, los movimientos sociales y el resto de la izquierda regional y extraparlamentaria tienen un año para constituir una fuerza electoral que puede aspirar no ya solo al "sorpasso" al PSOE, sino incluso llegar a soñar con desbancar al PP como fuerza más votada. Si eso ocurriera, la debacle podría dejar al PP tan debilitado que le pudiera ser imposible acabar la legislatura, y nadie puede prever lo que pasaría después.

¿Una fantasía? Es posible, pero nada nos impide soñar con ella. Ahora lo que toca es trabajar para que se pueda hacer realidad.

sábado, abril 06, 2013

¿Porqué triunfa tan fácilmente el mensaje anti-político?


"Que se vayan todos".
"Todos los políticos son iguales".
"Hay corrupción en todos los partidos".
"No somos ni de izquierdas ni de derechas"
"Esta lucha no es política"

Y podemos seguir y seguir. Desde que surgió el 15 M existe una parte importante de estos movimientos que hace girar los discursos y los eslóganes entorno a un descrédito generalizado de "la política" y "los políticos", sin distinciones, sin matices, fácil de vender y de digerir, de amplio espectro, poco sofisticado, sencillo. Pero no es esa sencillez el único motivo de que llegue tan fácilmente a un número importante de esa gente que ahora protesta y se mueve.

Sabemos en primer lugar que este es un mensaje que tiene importantes defensores y promotores por ser favorable a sus propios intereses.Tenemos por un lado a la izquierda más minoritaria a la que los cauces políticos ordinarios no les concede ninguna oportunidad. Para ellos, la izquierda parlamentaria es inútil y reformista, tan enemigo a batir por tanto como lo es el propio PSOE para gente como yo. Para ellos un partido como IU es evidentemente una parte del sistema por buscar por vías institucionales un cambio que a ellos les parece insuficiente y condenado al fracaso. Es normal que vean en la izquierda parlamentaria un aspecto importante del problema y que la metan en el mismo saco que al bipartidismo. Sin estar de acuerdo con ello, entiendo sus posiciones, pero no creo que estos grupos tengan gran capacidad de conformar opiniones en sectores importantes de la opinión pública

Más relevante y más oculto se encuentra el apoyo de la propia oligarquía que nos gobierna, para la cual el mensaje antipolítico o apolítico es una magnífica forma de desactivar la capacidad transformadora del descontento, mientras el sistema se intenta recomponer. Cuando ya no cuela el bipartidismo, lo importante es negar la existencia de alternativas mientras van montando un UPyD, un Berlusconni o, porqué no, un Grillo. Que a la oligarquía el lenguaje antipolítico no le resulte dañino explicaría porqué un mensaje aparentemente tan rompedor recibe tanta cobertura entre los medios de comunicación. Sin embargo este hecho no explica por si solo porqué el mensaje cala tan fácilmente entre tanta gente, porqué cualquier arenga que mete en el mismo saco a todos los partidos y a todos los políticos es jaleada con tanto entusiasmo por tanta gente.

Hay en mi opinión un aspecto igualmente importante y que tendemos a no considerar. El mensaje anti-político exculpa y evita la auto-crítica a esa gente que hasta ayer mismo han sido destinatario preferente y sustento fundamental de la ideología dominante. Gente que por comodidad o egoísmo habían ignorado o incluso apoyado aquello contra lo que ahora protestan.

  • "Progres" ciegos ante la deriva corrupta y neoliberal de los dirigentes del PSOE, tolerantes porque sus dirigentes ganaban elecciones. 
  • Parados que votaron al PP pensando que precarizando y recortandonos a los demás, ellos conseguirían uno de esos trabajos miserables a los que todos nos veríamos condenados.
  • Gente con aspiraciones de subida en el ascensor social y a los que las desigualdades no les parecían tan mal cuando ellos se veían en el lado ganador.
  • Propietarios a los que la burbuja inmobiliaria no les parecía tampoco tan mala cosa, mientras calculaban la revalorización de las viviendas que habitaban.
  • Pequeños empresarios y autónomos que pedían un descenso de impuestos y de cotizaciones sociales, sin darse cuenta que necesitarían el apoyo de los recursos públicos cuando las cosas se torcieran.
  • Empleadores que pedían flexibilidad laboral cuando no pensaban que volvieran a ser empleados.
  • Votantes que hacían la vista gorda ante las evidentes corruptelas de los políticos que elegían una y otra vez, siempre que estos les prometíeran un parque, un hospital privatizado o una estación de AVE.
  • Triunfadores que atribuían su éxito a sus muchos méritos, antes de que el fracaso les alcanzara a ellos también.
  • Trabajadores del sector privado que veían justos y adecuados los recortes a los funcionarios
  • Personas mayores a los que el retraso en la jubilaciones de los demás les parecía una garantía de que se mantendrían las prestaciones que ellos ya disfrutaban.
  • Aquellos a los que  la política no les interesaba y que se desentendían de todo mientras veían el futbol en casa.

A muchos de ellos les resulta mucho más fácil ahora decir que todos fuimos engañados antes que admitir que se dejaron engañar mientras a ellos todo les iba bien. A muchos de ellos les resulta más fácil pensar ahora que todos los partidos son iguales y que todos los políticos son corruptos, antes que aceptar que fueron ellos los que eligieron las opciones equivocadas y a los partidos corruptos. Mucha de esa gente prefiere convencerse de que los problemas que ahora les afectan son nuevos, antes que admitir que las evidencias estaban antes sus ojos, igual que estaban ante los nuestros.

No señores, ni todos los políticos son iguales, ni todos los votantes somos iguales, ni todos los ciudadanos nos hemos comportado igual. Nosotros tenemos nuestros propios errores y nuestras propias culpas, y seguramente podríamos haber hecho más, o haberlo hecho mejor. Se nos puede acusar de que no hemos sido capaces de derribar el sistema, pero desde luego no hemos contribuido voluntariamente a su sostén, al contrario de muchos de los que ahora se amparan en las proclamas anti-políticas y ayudan con ello una vez más a perpetuar el problema.

viernes, marzo 29, 2013

Resolver la crisis económica no es difícil... si quieres hacerlo.



Desde que el montaje económico que los ultra-liberales han elaborado en las últimas décadas empezó a desmoronarse en el año 2008, nuestras autoridades parecen andar como pollo sin cabeza tratando de encontrar las recetas que nos permitan salir del hoyo. Se atribuye a Einstein la definición de locura como "hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes". Según estos criterios deberíamos asumir que estamos gobernados por locos por aplicar con tozuda insistencia en Europa, país por país, las mismas medidas que ya fallaron en el pasado en países menos desarrollados

Los que me conocen me acusan a menudo de falta de humildad y yo no soy quién para quitarles la razón. Me apresto por tanto a resumir en unas pocas líneas una fácil receta que permite acabar con nuestra crisis corriente y volver a la vía del crecimiento al menos hasta que el planeta y los recursos digan basta. Si alguno que lo lea quiere mandárselo a nuestros gobernantes prometo no exigir compensación por los derechos de propiedad intelectual.

Para encontrar el tratamiento necesario, lo primero es analizar los síntomas, y a partir de ellos buscar la enfermedad. Una vez detectada, hay que encontrar el remedio adecuado. No parece tan difícil, vamos a ello.

SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD ECONÓMICA

Encontrar los síntomas lo hace hoy en día hasta un niño de parvulario. Tenemos unas economía en caída libre producto de un parón de la demanda y la inversión. Esto se da en un entorno en que el endeudamiento privado ha llegado a límites insostenibles y después de que los intentos del sector público de reactivar la economía solo le haya llevado a contagiarse del problema de endeudamiento privado. El intento de los bancos de cobrarnos un volumen de deuda impagable está detrás tanto de sus dificultades de solvencia, como del parón de la actividad, y es que el dinero que se dedica a intentar pagar deudas no se puede dedicar a comprar cosas. El rescate de los bancos y el parón de la economía hunde las finanzas públicas añadiendo a la ecuación un nuevo problema de insolvencia de los estados.

Esta parte ha sido fácil, pasemos al tratamiento.

LAS RECETAS UTILIZADAS HASTA AHORA

De momento nuestros gobernantes han decidido que de la crisis se sale por dos vías.

Por un lado bajando salarios hasta que seamos competitivos con el tercer mundo, de forma que aunque evidentemente la demanda interna seguirá deprimida, las exportaciones vendrán a compensar y se crearán puestos de trabajo. Se pretende con ello acabar con el paro a base de que todos ganemos bastante menos. Aspirar a llegar a niveles tercermundistas ya es triste, pero es que además está demostrado que difícilmente funciona en un entorno en que la economía global está en crisis. Lo de que los salarios bajan si es cierto, pero el desempleo sigue subiendo.

Por otro lado se intenta reducir el déficit público por la vía del gasto, o como mucho subiendo los impuestos indirectos que no son progresivos. Es la vía del dolor que nos llevará al bienestar futuro, en una mezcla de la penitencia cristiana y el sado-maso germánico, el sufrimiento como camino hacia el placer. Lamentablemente estas actuaciones deprimen aún más la economía y reducen los ingresos. Cuando agotados y doloridos llegamos al final de año, nos encontramos que en términos de déficit estamos igual que estábamos. Merkel nos mira severa moviendo la fusta y Rajoy afina el cilicio con cara de penitente lerdo, y ambos se aplican para duplicar la dosis el año siguiente.

¿PORQUÉ NO FUNCIONAN ESAS RECETAS?

Pues porque si no diagnosticas la enfermedad, difícilmente vas a dar con el tratamiento. La falta de actividad económica no está causada por la poca competitividad, sino por el exceso de deuda. El déficit del estado no lo causa el exceso de gasto, sino la caída de ingresos.

En realidad no nos hace falta ser el Dr. House económico para deducir de donde nos vienen todos los males, y en este blog ya lo he comentado repetidamente. Basta con comparar con la última super-crisis mundial de los 30 para ver como cuando la desigualdad en la renta llega a un extremo, el sistema se viene abajo. Para retrasar el problema se ha creado una macro burbuja de crédito que se ha demostrado insostenible (dado que no nos pagan lo que deberían, nos prestan dinero para que gastemos).

La solución a la enfermedad pasaría por bajar el nivel de endeudamiento y por volver a una redistribución de renta más equitativa. En cambio, las medidas que se están tomando contribuyen a aumentar las desigualdades y  es por ello que ni funcionan ni van a funcionar.

PERO, ¿HAY ALTERNATIVAS?

Evidentemente las hay. Si la demanda está deprimida, hay que darle a la gente dinero para que gaste, y eso es fácil de hacer.

Imaginémonos por ejemplo que el gobierno nos regalara un cheque mensual de 200 EUR por persona. Una familia con dos churumbeles recibiría de golpe 800 EUR extras al mes, el equivalente de un salario miserable de los que abundan. El efecto sería inmediato para acelerar la demanda y si centramos ese esfuerzo en las familias más necesitadas contribuiríamos a reducir en buena medida los problemas de pobreza.

El coste de dicha medida al año, si se aplica al 25% de la población española que se encuentra bajo el umbral de la pobreza, alcanza la no tan espectacular cifra de 2,350 millones de Euros mensuales, 28,200 millones anuales de nada (no tanto comparado con un rescatillo bancario de esos). Si lo hacemos a nivel de la zona Euro, y manteniendo su aplicación a los mismos porcentajes del 25% de población, la cifra alcanza los 192.000 millones anuales equivalente al 2% del PIB conjunto de la eurozona, una minucia si con ello sacamos a la gente de problemas y contribuimos a activar la economía.

Un 2% del PIB es poca cosa y sería asumible, pero en realidad lo mejor es que no lo pague nadie. Basta con poner en marcha una medida que nuestros gobernantes consideran una herejía, cogemos la máquina de imprimir dinero e imprimimos ese 2% del PIB en euros contantes y sonantes (o su equivalente en depósitos en cuenta) a cambio de deuda de los estados al 0% de interés que se devolverá cuando salgamos del hoyo y nos lo podamos permitir (o nunca). Al no tener que pedirlo prestado en el mercado no se compite por recursos de crédito, y al no tener que pagar intereses no supone una carga. Es una herejía porque nuestro banco central, el BCE, lo tiene prohibido por su riesgo de generar inflación, y la inflación es el único objetivo que se le ha fijado al BCE. Sin embargo es práctica corriente en países con bancos centrales de verdad como EEUU y el Reino Unido.

Aunque parezca mucho dinero, la masa monetaria en Europa entre efectivo y depósitos a la vista supera en poco los 5 billones (billones a la española, con 12 ceros), nuestra impresión de dinero aumentaría la masa monetaria en menos de un 4%. En un entorno en que el crédito se encoge y con las actuales tasas de inflación inferiores al 2%, dudo mucho que incluso llegáramos a una tasa de inflación del 5%.

¿ES TAN PELIGROSO AUMENTAR LA INFLACIÓN?

Pues depende, yo a una inflación más alta la calificaría como saludable frente a la anoréxica tasa actual. Me explicaré.

La inflación afecta de forma diferente según tu posición económica. Si soy una persona endeudada, con un 5% de inflación anual en poco más de diez años mi deuda se ha reducido en términos reales en un 50%, sin pagar ni un solo duro. Así pues para mí esta tasa de inflación no solo no es peligrosa, sino que es una bendición, otra cosa es lo que piensa la persona a la que debo el dinero que ve cómo va perdiendo riqueza. Yo, que soy un trabajador, puedo defenderme de la inflación negociando subidas salariales (en toda negociación salarial la inflación es un aspecto que se tiene en cuenta), pero mi pobre prestamista o aquellos acaudalados privilegiados que tienen activos están indefensos mientras su dinero se devalúa.

En un entorno de sobre-endeudamiento se hace imprescindible que aumentemos las tasas de inflación como forma de reducir la carga sin el trauma que conlleva una quita. La medida mejoraría también el tipo de cambio del Euro haciéndonos más competitivos. A largo plazo la rebaja de la deuda acumulada permitiría también reactivar el consumo.

Mantener la política monetaria restrictiva en la zona Euro al contrario de lo que se está haciendo en EEUU y el Reino Unido es una auténtica barbaridad, lamentablemente el BCE no es una institución democrática y les hemos cedido el derecho de hacer con nuestra economía lo que quieran, aunque nos perjudique.

UNA VENTAJA AÑADIDA

Una ventaja añadida ante el establecimiento de un salario social  como el que propongo es que impactaría obligatoriamente en los salarios mínimos que tenderían a subir, igualándonos con los estándares de otros países europeos y contribuyendo a estimular la innovación que mejore la productividad. Con salarios bajos no se incentiva a las empresas que son capaces de ser más productivas, cuanto más bajamos los salarios menos interesa invertir en tecnología y más acabas teniendo una economía tercermundista. No es casualidad que los países más competitivos e innovadores suelen coincidir con aquellos que tienen salarios mínimos mayores. Los países nórdicos andan con salarios mínimos alrededor de 2.000 EUR al mes; Francia, Bélgica y Holanda andan por los 1.500 mientras que las “competitivas” economías del sur fluctúan entre los 900 de Italia, 750 nuestros, 680 en Grecia y 570 de Portugal.

RESUMIENDO PUES, TODO PARECEN VENTAJAS

Si creamos un programa ambicioso de salario social como el que indico, los efectos positivos son por tanto.

  • Disminución de la pobreza y la desigualdad.
  • Reactivación de la demanda.
  • Rebaja de la carga de deuda acumulada para estados y particulares.
  • Aumento de la competitividad por la vía de la devaluación de la moneda.
  • Aumento salarios mínimos y fomento asociado de la innovación productiva.


ENTONCES, ¿PORQUÉ SEGUIMOS POLÍTICAS QUE NO FUNCIONAN?

Pues según la opinión de Einstein, la única explicación es que nuestros dirigentes están locos. En realidad hay otra opción que cuadra más, y es que los que les dictan las políticas no tienen nada de tontos sino todo lo contrario. Los que somos tontos o locos somos los que permitimos que estos tipos nos gobiernen.

Bajando los salarios no estamos consiguiendo crecer, pero si aumentar los beneficios empresariales. Los ajustes fiscales están hundiendo la economía sin conseguir resolver el problema del déficit, pero claro, la alternativa por medio de recuperar imposiciones directas perjudica a los que más ingresos tienen. La guinda del pastel es que se puede aprovechar la crisis para privatizar servicios públicos y generar un nuevo negocio seguro chupando del estado.

Las medidas que con mano de hierro se imponen desde Europa con el beneplácito de nuestros gobernantes están diseñadas para beneficiar a los que más tienen, que son los que manejan todos los hilos del poder ante nuestra bobalicona ignorancia. De hecho han conseguido que aceptemos unos tratados europeos que convierten en inamovibles muchas de ellas, con el BCE como garante central de los privilegios de los más poderoso. Alemania y los países del norte se constituyen como principales valedores de esas políticas no porque beneficie a su población, sino por el hecho de que buena parte de esa riqueza acumulada a proteger se encuentra en sus países. Sin embargo la connivencia de nuestras oligarquías con las del norte es evidente, porque esto no es una lucha entre países, sino, fíjate tú, entre clases sociales.

Tenemos que abrir los ojos antes de que nos expriman hasta la última gota. O bien acumulamos fuerzas suficientes para cambiar la estructura de la Unión Europea, o más nos vale al menos juntar fuerzas a nivel nacional para salirnos de un Euro que de ser un sueño de unión y  cooperación ha pasado a convertirse en una pesadilla de explotación.

Opciones siempre hay, lo que no hay es voluntad de aplicarlas.

domingo, marzo 24, 2013

Ideología dominante (individualismo, mérito, culpa, solidaridad, empatía...)


Aunque en nuestras discusiones políticas del día a día discutimos de medidas económicas y de leyes, la batalla ideológica más importante se da a un nivel inferior, y es en un nivel en el que partimos de una situación de derrota evidente. Son pre-concepciones ideológicas asumidas por cada uno de nosotros que condicionan nuestra visión de como funcionan las cosas y como debe ser nuestro modelo social. Ya he comentado en el blog mi visión del hombre como un ser eminentemente social, empático y colaborador frente a la visión de un ser egoista, competitivo e individualista que se impone desde el pensamiento dominante. Es en esta visión de la humanidad donde en realidad se fundamenta el resto de nuestras opiniones políticas, lo que no es incompatible con la existencia de incongruencias a nivel individual.

Existe alguna gente eminéntemente egoísta e insolidaria que puede perfectamente acabar siendo un votante de izquierdas. Basta para ello  que calcule que de ello sacará un beneficio para si mismo, apoyando por ejemplo un mayor reparto en el que le toque más de lo que ya tiene. Existe también mucha gente tremendamente empática y solidaria que votará opciones de derechas en la medida en que esté convencido que el normal de la gente no es como son ellos mismos, y que solo el beneficio individual mueve a la gente a esforzarse, a la sociedad a progresar y al sistema a generar los recursos necesarios (aquello de que si la tarta es más grande habrá más para todos aunque se reparta peor). En realidad supongo que la mayoría de la gente se mueve por criterios intermedios, y es la combinación de ambos factores, la estimación de como unas determinadas opciones políticas le benefician a uno mismo, pero también una consideración de como van a afectar a los que pueden tener necesidades mayores que las propias.

En cualquier caso, la ideología ultra-liberal ha sabido esconder lo que es puro egoísmo y abuso detrás de conceptos más moral y socialmente aceptables, que nos hagan más soportables las injusticias que genera. Es fundamental convertir la desigualdad en el justo premio al esfuerzo y al merecimiento, así como ocultar la pertenencia de cada uno de nosotros por nacimiento a clases sociales diferentes y prácticamente inmóviles, engañando con un irreal discurso de igualdad de oportunidades. Que alguien que se enriquece especulando con las necesidades de otros o que se beneficia de la explotación de sus trabajadores, sea tomado como un modelo social a imitar, es algo casi inexplicable. Que alguien que es rico por nacimiento sea calificado como emprendedor es una filigrana del neolenguaje inmensamente cínica y efectiva. La injusticia de que unos naden en la abundancia mientras otros se arrastran en la indigencia se convierte en el justo premio al que se lo ha ganado, y por contrapartida  el necesario castigo al vago y al inútil. Sin embargo la necesidad de tratar de ocultar la realidad nos indica hasta qué punto su victoria ideológica es frágil e inestable

En situaciones de crisis como la actual, las bondades del individualismo como vía para que la sociedad avance están siendo lógicamente muy cuestionadas. Es un movimiento de fondo, lento y con mucha inercia que, de consolidarse, amenaza con terminar con el ciclo de dominación ideológica capitalista ultraliberal que arrastramos desde hace tres décadas. Lo que se había vendido como riqueza ha resultado ser un vivir a crédito insostenible, y cada día que pasa resulta más difícil ocultar este hecho. Las dudas de muchos se convierten en desafecciones permanentes por parte de los que solo transigían con la injusticia en base a una supuesta eficiencia.

Existe en paralelo una importante cantidad de gente que o bien se han visto expulsados de la situación de comfort anterior, o bien se han dado cuenta de que su situación no es tan segura como pensaban. Son votantes potenciales de la derecha que cada vez se convencen más de que no se puedan permitir el desmantelamiento de unos servicios sociales que o bien ya necesitan o bien pueden llegar a necesitar. Es este un mal momento para la derecha para desmontar el estado de bienestar, lo que explica la importante reacción actual ante políticas que hace unos años ya se daban y no parecían movilizar a casi nadie. La desafección actual de mucha de esta gente ante las políticas ultraliberales será facil de revertir en la medida en que se consiga una cierta salida de la crisis, por más que esta sea a costa de dejar en la cuneta a amplios sectores sociales.

Una de las consecuencias de que la gente haya asumido el discurso individualista del mérito es la sensación de fracaso y culpa del que repentinamente se encuentra que ha pasado a formar parte del grupo de los desempleados, de los desahuciados, de los perdedores. A las dificultades económicas se une un profundo hundimiento psicológico de quien pese a todos sus esfuerzos no encuentra forma de salir de una situación de la que se siente responsable. Un drama que demasiado frecuentemente acaba en depresión e incluso suicidio.

De poco sirve un vuelco electoral que se base en renunciar a tus propia ideología para acomodarte a un electorado al que previamente se le ha convencido de unos principios diferentes. Tal es el camino recorrido por la socialdemocracia que ha contribuido a cimentar la hegemonía absoluta del pensamiento ultraliberal en nuestra sociedad. De la misma manera resultará efímero para la izquierda un triunfo electoral basado en el miedo y la inseguridad de quien cree todavía que la desigualdad es necesaria socialmente.

Las movilizaciones sectoriales por parte de quienes de repente se convierten en afectados tienen por ello una utilidad relativa a largo plazo y despiertan en mi una simpatía muy limitada. Tenemos que asumir que muchos de las gentes que ahora protagonizan las protestas volverán a sus casas cuando sus problemas desaparezcan. Del mismo modo las encuestas que ahora pronostican un hundimiento electoral del PP podría perfectamente revertirse si el sistema consigue recuperarse mínimamente. Un cambio de ciclo ideológico implica necesariamente que la gente reniegue del individualismo egoista y lo sustituya por la empatía, la solidaridad y la lucha por los derechos de los demás. Solo alguno de los actualmente indignados darán ese paso y constituirán la clave para cimentar un cambio en la hegemonía ideológica en un futuro a más largo plazo.

sábado, marzo 09, 2013

No tienen verguenza


Leo indignado (pero no sorprendido) en El Plural a Enric Sopena (Elena Valenciano da en el clavo; juntos podemos) entusiasmado ante la idea de Elena Valenciano de intentar echarle las redes a IU. Extraigo alguna de las frases de su (pon tu el calificativo) artículo.
...un pacto, o alianza, entre el PSOE e Izquierda Unida sí podría  darle la vuelta de una vez a la envenenada tortilla neoliberal...
...hemos proclamado..., que las peleas -que la ha habido- entre socialistas e IU eran perniciosas. Recordemos los ensueños de Julio Anguita y su pinza con Aznar,.. 
...Esta unión -formulada como sea más conveniente y más eficaz- no sólo es necesaria, sino urgente. Probablemente, no se trata de una fusión. Pero sí parecería muy razonable la “fórmula andaluza”, que está funcionando muy bien. Juntos podemos. Así de fácil...
...es mucho más importante que haya gobiernos progresistas que dejar que gobierne la derecha... (esta cita no es de Sopena sino de Valenciano).
...felicitamos a Elena Valenciano. Ese camino que dibuja  ella puede y debe conducir a la izquierda a ser hegemónica en España...
El nivel de falta de vergûenza de estos neoliberales, oportunistas, adictos al poder que constituye la cúpula del PSOE, expresado de forma tan clara por uno de sus impresentables voceros, le deja a uno estupefacto. Innumerables son las acusaciones que podemos hacer al PSOE. los arquitectos fundamentales del liberalismo en España durante los más de 20 años que nos llevan gobernando de forma intermitente. Hacemos memoria y estos individuos son:

  • Los inductores y co-firmantes de una enmienda constitucional al servicio de las oligarquías financieras, acuerdo que no se dignaron ni a pasar por el trámite de la votación popular (2011).
  • Los que contribuyeron a que la burbuja-estafa inmobiliaria llegara a su máxima cota sin mover ni un solo dedo, los que presumían de crear 7 nuevos juzgados para  agilizar los desahucios y garantizar sus beneficios a los prestamistas (2007).
  • Los que hicieron las leyes que garantizan la preeminencia de la educación privada mediante la creación de los conciertos educativos (1985).
  • Los que hicieron sucesivas reformas fiscales regresivas bajo el argumento de que bajar impuestos es de izquierdas, los padres de los paraísos fiscales sin salir de casa mediante la creación de las SICAV (2005).
  • Los que hicieron reforma laboral tras reforma para dejarnos cada vez más indefensos ante nuestros empleadores y cada vez con contratos más precarios, los que crearon las ETT (1994).
  • Los que nos metieron en la OTAN torciendo y manipulando una opinión pública mayoritariamente contraria (1986).
  • Los que suscribieron todos los tratados que están dinamitando todas las políticas sociales tradicionales en Europa, Maastricht (1992) y Constitución Europea (2005) y su heredero el Tratado de Lisboa (2007).
  • Los que dejaron a las víctimas del franquismo desamparadas y a sus crímenes impunes mediante la ley de (des)Memoria Histórica (2007).
  • Los que no se atrevieron (o simplemente no quisieron) frenar los privilegios de la Iglesia Católica, los que enterraron la obligación de esta de auto-financiarse, doblándoles la asignación fijada en el IRPF (2007).
  • Los que montaron un sistema de terrorismo de estado mediante las redes asesinas del GAL (1983-1987);
  • Los corruptos del caso Flick (1982), Filesa (1989), de los fondos reservados (1993), de los ERE andaluces.(2000-2010)...
  • Los que se plegaron a los dictados de sus amos financieros para recortarnos las pensiones (2011), los que abrieron la puerta a los planes de pensiones privados (1987).

Os aseguro que tan solo he incluido aquellos asuntos que me han venido a la cabeza, pero rememorar el legado del PSOE resulta realmente aleccionador. Pero la cara dura de estos individuos es tan inmensa, su desfachatez es tan ilimitada, que pretenden una vez más hacernos el truco del trilero, hacer acto de contrición, y esperar a que vayamos a ayudarles a salir del lodazal en que se han metido.

Y si ya pretender que la izquierda de este país les absuelva de todos sus desmanes resulta impresentable, que se dirijan específicamente a IU a pedir su colaboración alcanza la categoría de insulto. Estos sinvergüenzas no pueden tener menos desfachatez después de que hayan hecho todo lo posible para eliminar a la opción política que les ponía en evidencia; después de institucionalizar el bipartidismo no solo en las elecciones nacionales, sino también en las autonomías; después de torpedar desde sus medios afines una y otra vez a nuestra organización; después de fomentar el transfuguismo; después de su discurso de la casa común; después de pactar con cualquiera antes de aceptar pactar con nosotros.

Señor Sopena, señora Valenciano, se que a veces nuestros dirigentes en IU parecen subnormales, o quizás les hacen los ojos chirivitas a la hora de tocar el poder, pero no os debéis equivocar. Nosotros, los militantes de IU, os conocemos de sobra, y no os perdonamos. Nosotros no vamos a consentir jamás que vuestra oferta parásita sea siquiera considerada, y en la medida que podamos muchos de nosotros haremos lo posible para que dejemos de mancharnos compartiendo con vosotros el gobierno de Andalucía. Por favor, hundiros en vuestra miseria y darnos la satisfacción de no tener que soportaros mucho más. Porque como dice la gente de Anonimus, nosotros no perdonamos, nosotros no olvidamos.