sábado, octubre 30, 2010

Izquierdistas de derechas

Tenemos todos conocidos muy socialistas de los que siguen al PSOE allá donde les lleve. Han entregado su razón, opinión y voto perpetuo a este partido al que apoyan de forma perenne e indiscriminada. Con la decisión de una madre que ve a su hijo en peligro abanderan la defensa de su partido sea cual sea la causa y el motivo,  capaces de argumentar con el mismo ahínco hoy una cosa y mañana la contraria. Si les preguntas, esta gente se declara como izquierdista o incluso como socialistas con absoluta convicción. Siguen como una gran mayoría de este país un silogismo que parte de una premisa falsa: el PSOE es un partido de izquierdas, luego sus políticas también lo son.

No hablamos de un grupo pequeño, hablamos de gran parte de ese 30 a 35% de votantes que constituyen el suelo electoral del partido. Un porcentaje variable que crece o mengua en función del grado de contradicción al que llegue la actuación de su partido con lo que debería ser un partido de izquierdas. Votaron al PSOE en el 82 cuando era fácil que nos engañaran a todos y todos creímos que había cambiado algo y siguieron apoyándolo durante el felipismo de corrupción y crimen de estado. Se unieron más tarde al zapaterismo al que darán aliento hasta el final cuando decepcionados vean a su partido ceder el poder en un episodio más de lo que Anguita definió tan acertadamente como “la alternancia”.

Resulta sorprendente la fuerza con la que esta gente se adhiere incluso cuando los giros son tan radicales y rápidos que harían a cualquiera salir despedidos. No hablamos de esos cargos que deben su sueldo y futuro al partido y a los que los intereses les atan irremediablemente, sino gente cuya única motivación es su creencia en lo que es adecuado y que hoy apoyan con vehemencia lo contrario de lo que ayer defendían con igual pasión.

Cuando uno pretende discutir con ellos para hacerles ver lo inconsecuente de sus posturas, obtienes indefectiblemente el mismo argumento final, la columna sobre la que se mantiene su fe en su partido y su líder, el argumento de la inevitabilidad. No querían entrar en la OTAN pero no había más remedio para entrar en Europa, no quieren la reforma laboral pero no queda más remedio para intentar salir de la crisis, no quieren que se atrasen las jubilaciones pero no queda más remedio si queremos salvar el sistema de pensiones. Ven la trayectoria política como una vía de tren por donde ellos y el partido discurren y que carece de desviaciones, de forma que aunque su destino sea la izquierda se mantienen a bordo mucho después de que la vía ha girado totalmente a la derecha.

Son estos seguidores incondicionales la columna vertebral sobre la que se asientan los males del sistema y que permite que este se perpetúe. Izquierdistas de palabra, quizás incluso de convicción, sus actos, votos y apoyos les definen como derechistas de hecho.

sábado, octubre 09, 2010

Bienestar y esperanza

Leía el otro día que en el año 35 unos rusos recorrieron Estados Unidos justo cuando el país sufría la peor parte de la recesión. Recogieron un autoestopista vagabundo que apostillaba cada una de las medidas que defendía para salir de la crisis con su intención de limitar las fortunas máximas a 5 millones de dólares, una cantidad enorme en aquellos días. Nuestros rusos concluían que esto reflejaba la esperanza interior del miserable vagabundo de que un día las cosas le fueran bien, y no quería verse privado de riquezas por culpa de medidas excesivas de reparto.

Hoy veía en la televisión mientras ayudaba a cocinar un programa al respecto de la relación de Rusia con el vodka. Uno de los entrevistados argumentaba que en Rusia en la época soviética se bebía para olvidar que no tenían esperanzas de salir de su pequeña casa de dos habitaciones, ni de llegar a tener un coche propio.

Sin entrar en consideraciones adicionales, ambas historias nos presentan ante una paradoja que en realidad no nos resulta extraña. Vivir con las necesidades básicas cubiertas no es garantía de felicidad, sino que esta tiene mucho que ver también (como comentaba en entradas anteriores al respecto de la satisfacción en el trabajo) con el fijarse objetivos y tener la esperanza de alcanzarlos, con tener un propósito que no sea el trabajar un día más, comer un día más, dormir un día más y estar vivo un día más. Es en este ámbito en el que el capitalismo consumista ha demostrado adaptarse perfectamente a nuestras necesidades, creando ilusiones de éxito, de satisfacción por medio del consumo, de posibilidades de alcanzar una prosperidad que no se tiene pero que se te presenta al alcance. Como un burro que avanza para alcanzar la zanahoria que le ponen delante, cuanto más cerca la veamos más esfuerzo haremos para alcanzarla.

El socialismo, con su promesa de igualdad y cobertura de necesidades básicas resulta muy atractivo cuando la situación de miseria convierte la subsistencia en el objetivo máximo, pero pierde brillo en sociedades en las que un mínimo de desarrollo y un cierto estado del bienestar ofrecen ciertas garantías de que no te alcance dicha miseria. La gente sueña con que le toque la lotería que le abrirá las puertas del paraíso del consumo ilimitado, pero no lo hace con una sanidad de calidad, por más que su falta sería sin duda un causa de enorme infelicidad. El socialismo se centra en el problema de la subsistencia, pero nos deja en nuestras manos el decidir que queremos hacer con nuestra vida, y es esa necesidad vital de dar un sentido a la vida un abismo enorme ante el que la mayoría de la gente no encuentra respuestas. Algunos buscan dichas respuestas en religiones y sectas, o simplemente se pierden en depresiones o adicciones a drogas. No pocos buscan en el reflejo de los éxitos deportivos de sus equipos la satisfacción de encontrar una meta por la que luchar. La gente que parece más feliz parece encontrarlas en el arte, el conocimiento, la investigación o el altruismo, seguramente por ahí está la llave que puede llevar a la gente a llevar una vida satisfactoria y plena.

Frente a las mentiras del capitalismo competitivo consumista debemos oponer un sistema de reparto, justicia, solidaridad e igualdad no como meta, sino como paso previo para poder ser dueños de nuestra propia vida. Es importante que ayudemos a encontrar respuestas a lo que se puede hacer con esta vida recuperada si queremos que la gente llegue a desearlo y a luchar por ello.

sábado, octubre 02, 2010

La huelga. Un día de orgullo

El día 28 por la tarde quedo con mi padre para acercarnos a la Puerta del Sol donde me he enterado de que hay una concentración de piquetes. Nadie me ha llamado desde CCOO, por lo que no se a qué piquete voy a apuntarme. El tema me preocupa un poco, no he participado nunca en un piquete y no estoy seguro de que el tema no derive y acabe a tortas con la policía. Mi intención era apuntarme a algo flojito para empezar vinculado a los comercios o cosas parecidas.

La concentración es bastante numerosa. Miro a mi alrededor y hago cuentas de las fuerzas con las que se cuentan para nuestra batalla del día siguiente. No tengo elemento de comparación, pero uno se imagina al grupo disperso por Madrid y parecen muy pocos. Está claro que ni siquiera la gente comprometida con seguir la huelga se plantea participar en piquetes, eso es cosa de los sindicatos. Yo mismo no sé porqué en anteriores ocasiones no lo hice, creo que por un lado no se me ocurrió, pero sobre todo que mis posturas políticas son cada vez más firmes y comprometidas.

Salgo de la concentración sin pistas de a donde ir por la mañana, cuando llego a casa son más de las diez. Miro en internet y me decido a mi pesar por ir a las cocheras de la EMT de Fuencarral. Es una elección obvia, cerca de casa de mis padres, recuerdo de niño las míticas huelgas de fin del franquismo que revolucionaban todo el barrio con las carreras de la policía y los huelguistas. A mi manera es un homenaje para ellos. Sin embargo me temo que al final sea uno de los puntos calientes, y hay que estar allí a las 4 de la mañana.

Llego a las tres y media y me encuentro con los primeros grupitos y con más policía que piquetes. Mis compañeros hablan de como han bloqueado Mercamadrid durante la noche y bromean al respecto. Me siento un novato mientras miro con aprehensión el escaso número de piquetes. Queda tiempo, pero ya puede venir más gente o esto va a ser una merienda de negros.

Para las 4:30 el grupo es ya bastante numeroso, y hay otro similar a 500 metros en la otra salida de las cocheras. Sale un autobus de recogida de personal y parece el disparo de salida, al segundo ya no le dejan salir tan facilmente. Se lanzan huevos, hay forcejeos con los policías municipales y parte del piquete entra a hablar con el conductor. El autobús da la vuelta y recibe nuestros aplausos. Un autobús ha salido también por la otra puerta. No pasará ninguno más.

Pasan los minutos y parece que ya no van a intentar salír más autobuses por nuestro lado. Se oye jaleo en el otro piquete y voy para allá. Parece más combativo y hay más policia. Dentro de las cocheras se acumulan los conductores mirándonos. No hay tensión entre el piquete y los conductores, y pronto me doy cuenta de que ellos están allí obligados por el decreto de servicios mínimos, pero que están con nosotros en su intención de no sacar los autobuses. Somos su coartada que les evita una sanción. Al irnos les dedicaremos nuestro aplauso.

A las 9 hemos cumplido y levantamos el piquete. A Esperanza Aguirre le hemos reventado sus servicios mínimos en los autobuses, no ha salido ni uno. Siento orgullo por la gente que ha pasado en la calle 5 horas luchando por lo que cree, entre ellos un nutrido grupo de estudiantes que se han tomado el piquete como una fiesta, orgullo por esos conductores que han demostrado su compromiso por la huelga. Siento también agradecimiento por la correcta actuación de los policías municipales, otra historia ha sido la policía nacional cuyo comportamiento chulesco y provocador ha creado las únicas tensiones.

De vuelta a casa me paro en El Corte Inglés en Alcalá. Me uno a un piquete que obliga a que cierre a los 5 minutos de abrir entre bocinazos, pitidos y consignas. Nos vamos y no hay duda de que abrirán 5 minutos despues. Me pregunto qué pensaran esos empleados que nos miran desde dentro como si la cosa no fuera con ellos. ¿Sentirán ellos algún tipo de orgullo por lo que hacen?

Me voy a casa a descansar y dormir un poco más y por la tarde me voy con toda la familia a la manifestación. Sorprendentemente esta es muy numerosa, una grata sorpresa teniendo en cuenta que no se tiene el apoyo explicito de ningún medio (salvo Público) y siendo una movilización contra un gobierno del PSOE. No recuerdo nada parecido desde los tiempos del No a la OTAN.

Hoy he visto Madrid durante la huelga, polígonos vacíos, carreteras desiertas a las nueve y media como si fuera un domingo, multitudes en las calles. He oído incluso cantar la internacional a la gente en la Puerta del Sol. He visto también el comercio abierto, he oído de los atascos a las siete y media de la mañana, he visto a mis compañeros ir al trabajo casi en su totalidad, he sabido de los colegios funcionando casi normalmente.

Que una mayoría de la gente está aborregada ya lo sabía, pero no era consciente de que hubiera también tanta gente que no lo estuviera, y estoy orgulloso de ellos. Todos cantan victoria, pero el gobierno ha recibido un mensaje, sin esa gente se perderán las próximas elecciones. Nosotros hemos dado un primer paso para convencernos de que no está todo perdido y que aún podemos luchar.

Me voy a casa sintiendo que ha sido un buen día.

domingo, septiembre 26, 2010

Once minutos para la huelga general

A pocos días de la huelga. Mi entorno.

Llegué a mi casa con mi propaganda de CCOO. Mi hijo mayor me pregunta, su profesora de Educación para la Ciudadanía les ha dicho que ella no piensa hacer huelga, que no está justificada. Le explico mi punto de vista y le digo que si quiere puede coger uno de los folletos que llevo y dárselo a su profesora de mi parte. En cualquier caso puede irle contando que él no va a ir a clase ese día porque yo así lo he decidido. Me pregunto que tipo de mentecatos están educando a mis hijos.

Mi hijo se interesa cuando le digo que él está convocado también a hacer huelga. Le digo que hay un Sindicato de Estudiantes que la convoca también. Entramos en su página web y encuentra un enlace que habla de como inscribir al sindicato en su instituto. No le animo, tiene 13 años y no está listo para ese lío, entre otras cosas porque no tiene aún opiniones políticas propias, opina lo que ve que yo opino. El caso es que a estas alturas ya sabe más de la huelga y sus porqués que el 95% de nuestros conciudadanos.

Mi mujer me sorprende cuando a su vez se sorprende de que no deje que los niños vayan ese día al colegio. La tengo que presionar para que posponga una cita con el oculista para mi hijo el pequeño dado que coincide con el día de la huelga. Refunfuña aunque sabe que tengo razón, pero me llama la atención que hayamos tenido necesidad de tener esa conversación.

El viernes ceno con unos amigos y el sábado con otros. En ambos casos me encuentro gente bastante de izquierdas que dicen que no van a seguir la huelga porque están muy cabreados con los sindicatos. Me pongo absolutamente serio en los dos casos y les acuso de protestar y no hacer nada. Es una tónica general que me resulta indignante y ante la que respondo de forma airada en todos los casos, lo siento si les ofendo.

El sábado por la noche, tras irse nuestros amigos, salgo a buzonear y pegar los carteles y pegatinas que recogí en el sindicato. Mi hijo quiere ayudarme, empezamos a la una y acabamos a las 4. Hace frío esta noche, al volver nos calentamos un cola-cao y le doy las gracias, tenemos las manos heladas. Por la mañana todos los carteles siguen ahí. Lo que cada uno podemos hacer es poco, pero yo por lo menos soy incapaz de quedarme sentado mientras los demás hacen el trabajo por mí. Creo que esta es una lección que mi hijo está aprendiendo y que no se lo van a dar sus profesores (no al menos la meapilas de la profesora de Educación para la Ciudadanía).

A pocos días de la huelga. Sindicatos y piquetes.

El mismo día que convierto mi huelga en vacaciones me paso por la central de CCOO en Madrid. Hace unos días he pedido mi afiliación al sindicato, es mi forma modesta de indicarles que el camino de la huelga es el que esperaba de ellos. Si en mi empresa conocen de sobra mis ideas políticas, el hecho de que me he afiliado a CCOO lo mantendré mucho más discretamente, sería mi suicidio laboral.

Mi objetivo al entrar por primera vez en mi vida en la sede de un sindicato es doble. Por un lado quiero carteles de la huelga para poner en mi coche el día 29 y que no se me confunda cuando vaya de camino a Madrid a participar en la manifestación. Por otro lado quiero participar en alguno de los piquetes que se formen ese día, y no tengo ni idea de como hacerlo.

Si a Julia no le ha gustado mucho toda la historia de como han visto mis superiores mi adhesión a la huelga, lo de los piquetes le tiene un poco de los nervios. No quiere verme metido en líos, tiene miedo. Mi mujer pertenece a una familia en la que las posturas políticas se vieron marcadas por la persecución que tuvo su abuelo paterno tras la guerra civil por haber tomado parte en un sindicato. De izquierdas (a su manera), votante de IU, mi suegro les ha educado en el no levantar la voz ni hacer ruido. El terror del franquismo interiorizado en varias generaciones de españoles. Mi mujer se queja, pero ambos sabemos que hago lo que debo hacer, y creo que en el fondo no le gustaría que actuara diferente.

En CCOO me mandan a Comfia, la federación de oficinas y despachos. Cuando digo que quiero participar en un piquete la chica que está en el mostrador de la entrada no parece saber como se hace esto. Llama a otra persona que me indica que hablarán del tema el viernes y me toma el teléfono en un trozo de papel. Estoy en la central del sindicato mayoritario de España y parece que los voluntarios a ser piquetes no se cuentan por cientos. Así están las cosas.

De mi visita salgo con pegatinas y algunos carteles que pegaré por mi urbanización, y algunos dípticos que pienso buzonear. Es domingo y no me han llamado aún para lo del piquete. Igual me tengo que volver a pasar mañana por allí.

A pocos días de la huelga. Mi empresa y yo.

Me llama mi antiguo jefe desde nuestra central. La jefa de recursos humanos en Europa le ha pedido que me haga entrar en razón, a estas alturas el único que ha indicado que va a seguir la huelga en la oficina de Madrid es el que en pocos días será flamantemente ascendido a subdirector con el apoyo de ambos.

Mi jefe me conoce, de derechas de toda la vida, pero persona que respeta a la gente de principios, se le ve incómodo teniéndome que pedir que renuncie a la huelga. De hecho no se atreve a pedirme que vaya a trabajar, simplemente que me coja el día de vacaciones de forma que no quede constancia de cara a sus jefes que apoyan a un izquierdista confeso con ramalazos sindicalistas. Mi huelga no es hacia mi empresa que mantiene unas condiciones laborales y salariales excelentes hacia todos sus empleados (aún más en mi caso). Acepto porque entre mis principios está también el ser agradecido con quienes me han apoyado.

Un días después el tema me sigue preocupando. Hablo con la encargada de recursos humanos en Madrid y le pregunto sinceramente si va a haber consecuencias con quienes sigan la huelga. Me deja caer muy "off.the.record" que los que la sigan se pueden olvidar de subidas salariales o ascensos en el futuro próximo. Mi ascenso ya está firmado, ahora pienso que la llamada del día anterior se debió a que este ya no tenía marcha atrás, si no hubieran quizás optado por ponerme en la lista negra sin más. Dado que he hecho bastante proselitismo en favor de la huelga en la empresa decido que lo menos que puedo hacer es hacer ver a mis compañeros cuales son las consecuencias de seguir el paro, no quiero que nadie siga un ejemplo que yo mismo no he seguido. Así se lo explico a mi equipo, a los que en broma días atrás había dicho "el que venga a la oficina el día de la huelga que no se moleste en venir el siguiente".

Todo esto no me deja ningún buen sabor de boca. ¿He renunciado a mis principios por hacer el favor que me han pedido, o por pura cobardía de quien tiene hijos e hipoteca? Quiero creer que no, pero soy demasiado crítico conmigo mismo como para creerlo sin más. Me digo que da igual, que yo no trabajaré ese día y que eso es lo importante. No me lo creo pero lo que si se es que el tema ha quedado archivado en mi expediente. Me queda como pequeño y extraño consuelo.

Mi empresa es un buen sitio para trabajar, pero tiene un director de recursos humanos del que prefiero no hablar y que parece anteponer sus ideas políticas reaccionarias al interés de la empresa. Por su comportamiento parecería español. Es italiano, primos hermanos.

Como ese día con mi hermano que parece abrir los ojos a la coacción permanente que las empresa aplican a sus trabajadores. Se muestra convencido de que los piquetes, incluso violentos, no solo son justificados, sino que son necesarios. De eso hablo mañana.

sábado, septiembre 18, 2010

Los porqué de no hacer huelga

Mucho hablamos de los motivos para adherirse a la huelga general del próximo día 29, sin embargo se habla menos de los motivos para no hacerlo. Por lo que veo y oigo a mi alrededor se me ocurre unas serie de posible motivos/excusas para el sin duda numeroso grupo de esquiroles que el día de la huelga irán a trabajar como campeones:
  1. Si hago huelga me la juego con mis jefes. El miedo es libre, los jefes cabrones abundan y las relaciones laborales son de todo menos equilibradas. No se puede culpar a nadie, pero hay que ser conscientes de que sin resistencia a la regresión en materia laboral el futuro es aún más negro. Esa excusa no sirve para no ira a la manifestación posterior, espero verte allí.
  2. No me puedo permitir perder un día de salario. Por muy apurado que estés la excusa no cuela. No se trata de una huelga indefinida, sino de un puñetero día. Eres un jeta que te apuntas a una excusa cualquiera y que pretendes beneficiarte del esfuerzo y sacrificio de los demás.
  3. No sé ni de que va la huelga, yo paso de esas cosas: Hay que ser estúpido, te están robando y ni te enteras ni te quieres enterar. Encima lo dirá el tío con todo su orgullo, tonto y presumiendo.
  4. Las medidas no son tan graves, no creo que haya motivos para una huelga:Las medidas son gravísimas. Lee un poco y entérate, porque están atacando a tus derechos como nunca se había hecho.
  5. Estoy contra los sindicatos y no pienso apoyarles: Estas sin duda despistado. La huelga no es para conseguir nada para los sindicatos, sino para luchar por tus derechos. Son los sindicatos los que están apoyándote en una lucha que es tuya como trabajador.
  6. Esta huelga beneficia a la derecha: Sin duda, no hay nada más que ver como la apoya La Razón y el ABC. Despierta, la derecha es la que nos gobierna, unas medidas como las incluidas en la reforma laboral no se hubiera atrevido el PP a ponerlas en marcha.
  7. Las medidas no me gustan, pero no había alternativa: Tu resignación y espíritu de sacrificio es digna de elogio. De los motivos citados hasta ahora es el único decente y digno. Si fuera dirigente me encantaría que todos mis subordinados fueran tan dóciles y bien mandados como tu. Es una pena que no dediques tu sumisión a causas más dignas, porque como siempre, hay alternativas.
  8. Estoy a favor de las reformas: Lógico si eres empresario, a ti no se te convoca a la huelga. En caso contrario es que eres de los que consideras que los empresarios tienen que ser protegidos porque son los que crean trabajo, y los trabajadores deberían estar agradecidos de que les acepten en ellos. Un tío de derechas bien bragado. Sin duda tu deber está con los tuyos y tu presencia en tu puesto de trabajo es inexcusable.
Seguro que hay alguna más. Sírvase en cualquier caso usted mismo si necesita tener una a mano para dársela a sus compañeros si le preguntan porqué es un esquirol.

sábado, septiembre 11, 2010

Y ahora a por las pensiones

Completada la reforma del mercado de trabajo, le llega el turno a la reforma de las pensiones. Aunque de momento no se ha concretado nada se habla sobre todo de tres medidas
  • Retraso de la edad de jubilación de 65 a 67 años.
  • Ampliación del plazo de cómputo para el cálculo de la prestación de 15 a 25 años.
  • Ampliación del plazo mínimo para tener derecho a prestación de 15 a 20 años
¿Que supone esto en la práctica? Pues por ejemplo
  • La esperanza de vida en España para gente de 65 años es en la actualidad de 20 años. Un retraso de 2 años en la edad de jubilación supone una disminución efectiva de un 10% del importe total de la pensión. La CEOE reclama el retraso hasta los 70 años.
  • Dado que cuanto menores son los ingresos, menor es la esperanza de vida, este porcentaje de reducción será significativamente mayor para la gente con ingresos menores.
  • Ampliar el plazo de cómputo de las pensiones supone en la práctica su rebaja, dado que la gente cobra más los últimos años de su vida laboral. Se estima que ampliar de 15 a 25 años dicho cómputo supondrá una rebaja efectiva de entre el 5 y el 10% en el importe de la pensión a cobrar. La CEOE pretende que el plazo de cómputo se amplie a toda la vida laboral.
  • La media de años cotizados por los jubilados es de entre 30 y 35. Aumentando en dos años más la obligación de cotizar se aumenta la vida laboral en un 6%. Se cotizará más para cobrar menos.
  • Ampliar el plazo mínimo para tener derecho a prestación de 15 a 20 años excluye del derecho a la pensión contributiva a un importante porcentaje de gente. Los afectados pierden inmediatamente un mínimo del 50% de la prestación. Esto afecta en mucha mayor medida a las mujeres, cuya cotización media a la seguridad social apenas pasa de los 20 años en la actualidad.
Es de suponer que nuestros gobernantes tomen nota de nuestra reacción o falta de ella ante los recortes sociales ya efectuados a la hora de plantearse el alcance de estas nuevas reformas. De lo que pase durante la huelga general del día 29 de Septiembre depende en buena medida el futuro de nuestras pensiones. Que cada cual decida lo que debe hacer.

lunes, julio 12, 2010

Salarios altos, salarios bajos.

Las animaciones de RSA son simplemente brillantes y no puedo vencer la tentación de incluir esta (lamentablemente no hay versión en Español que yo sepa).


Como resumen, en la presentación se cuestiona que el beneficio económico sea el mejor motivador para obtener mayor productividad en el trabajo (en el momento en que este no sea puramente físico). Se demuestra en cambio que una vez que una persona tiene una retribución suficiente, las formas de que aumente su rendimiento laboral pasan por la autonomía para tomar sus propias decisiones, la mejora personal para perfeccionarse y el sentido de propósito en lo que se hace.

Para obtener más rendimiento de los trabajadores más especializados, las modernas teorías de recursos humanos (aplicadas por ejemplo en mi propia empresa) consideran muy seriamente estos estudios aplicando el principio de que un trabajador debe ganar lo suficiente para que el aspecto económico y sus problemas derivados no le desmotive. A partir de ahí se busca incentivar con entornos laborales cómodos, una visión clara de la carrera profesional y la identificación de los empleados con los objetivos de la empresa. Ante esto igual resulta fácil entender porqué las mayores productividades y las economías más avanzadas se ligan a los países del norte de Europa, con salarios altos y estados del bienestar que permiten a la gente trabajar en un entorno de seguridad.

Siendo todo lo anterior generalmente aceptado, nuestros líderes (que se llenan la boca de cambios de modelo productivo) defiendan con tanto empeño el desmantelamiento de los sistemas de bienestar, la bajada de salarios y la precarización laboral. El problema de la economía española no es que los salarios sean altos, sino que siendo tan bajos no se incentiva a las empresas para que sean más productivas, innovadoras y eficientes, sino todo lo contrario. De esta manera nos convertimos en una economía incapaz de competir con las más desarrolladas, abocándonos a competir con los países menos desarrollados por los salarios más bajos.

Pero como nos gobiernan sinvergüenzas, que no idiotas, a lo mejor el tema tiene algo que ver con el hecho de que las economías más avanzadas son también las más equitativas y donde forrarse requiere algo más que ser un parásito especulador.

sábado, julio 10, 2010

Las cosas importantes.


Una semana que nos trae asuntos importantes junto a otros que no lo son tanto.

Desde las instituciones europeas se nos hacía saber estos días que ya dan por descontado que las jubilaciones en España se retrasarán a los 67 años, pero que el objetivo es un poco más ambicioso. Definitivamente la gente de nuestra generación puede ya quitarse el peso de tener que hacer planes para el periodo que va desde los 65 a los 70 años.

Mientras tanto el gobierno ha decidido poner no ya la primera piedra, sino la segunda y la tercera también para entregar las cajas de ahorro a la banca privada. No es que haga falta tampoco, pero por si alguien pensara agitar a las masas al respecto, se han sacado un argumento directamente de los resultados de las encuestas del CIS que consideran a los políticos uno de los problemas más graves de España. No es que privaticen, es que eliminan el control de los políticos sobre las cajas. La clase política española demuestra un altruismo digno de elogio y se hacen el hara-kiri sonrientes y unánimes por nuestro bien. Ya me parece estar oyendo a Esperanza Aguirre declarar ufana como va a seguir limitando el control político de la educación, la sanidad y el transporte.

Pero me he desviado, quería hablar de las cosas importantes, y este es sin duda un fin de semana clave de movilización, protesta y exaltación.

Este sábado la izquierda catalana dirá por fin basta. Su paciencia ante la dirección que ha tomado la política nacional se ha acabado. Ha llegado la hora de movilizar a los trabajadores y salir masivamente a la calle a protestar ante el atropello que supone para la igualdad y la justicia social.... los recortes al Estatut. ¡Hasta aquí podíamos llegar! ¡Se va a enterar la derecha de que de ellos no se ríe nadie! Y no me cabe ninguna duda que se enterarán, dado que astutamente marcharán codo con codo con ellos. ¡Menudos estúpidos! ¡Menuda confusión y empanada mental! ¡Los muy lerdos no se han dado cuenta que con su actitud están ayudando al advenimiento del socialismo y la caída del capitalismo! Con unos líderes políticos como estos podemos respirar tranquilos.

Y hablando de cosas importantes, nada eclipsará al momento en que la nación española abrace su glorioso destino y emule a los tercios para imponerse en el mundial de futbol a nuestros rivales holandeses. Las calles se llenarán de banderas rojigualdas y la gente se abrazará enarbolando orgullosa su españolismo mientras nuestros monarcas felicitarán con orgullo de padres a aquellos de sus súbditos que han llevado al país a su cita con la historia. Es tanto el sentimiento que me embarga que tengo que reprimir unas enaltecidas lágrimas.

Menos mal que pese a los intentos por distraernos con asuntos menores finalmente prospera el sentido común, se impone la razón, se hace paso lo importante y los unos y los otros podemos acurrucarnos en los brazos de nuestra madre patria, ora oprimida, ora triunfal, pero siempre (valga la redundancia) eterna.

jueves, julio 08, 2010

martes, julio 06, 2010

Dibujando la crisis

Para los que entiendan Inglés. Aunque no diga nada especialmente nuevo, la presentación vale la pena.

lunes, julio 05, 2010

Controlados

De vuelta a casa por la noche. Dado que no me he moderado con la bebida es Julia la que conduce, lo que me da al mando de la radio del coche. Los pequeños tienen cada uno su canción favorita de Jorge Drexler y me la piden, Rodrigo se decanta por "Todo se transforma", Guillermo pide la "Milonga del Moro Judío", menos conocida pero fantástica. Cuando acaban Alberto me secunda y ponemos un poco de los Beatles, llegamos a casa cantando todos a coro (más o menos) "Yesterday".

No soy demasiado aficionado a la música, en mi coche suena siempre en la radio, las noticias o deportes. Cuando me decido por música está claro que me he quedado desfasado, y mi mujer me acusa con razón de que soy un carroza. Mi juventud fueron los 80 y no me he molestado en ponerme al día. Sin embargo cuando escucho alguno de los clásicos de los 60 o 70 siempre me imagino unos años dorados de gente haciendo música bajo producción de compañías discográficas independientes. Seguro que es un cliché idealizado. De la misma manera ahora solo veo multinacionales produciendo música, entre mediocre e insoportable, preparada y dirigida por asesores de mercado que lo mismo sirven para prefabricar un éxito musical que para vender un detergente. O para dirigir una campaña política. Hay siempre excepciones como el propio Jorge Drexler, la pequeña concesión a las minorías que nos hace creer que aún hay espacio para algo diferente. Igual que en política de nuevo.

Mientra oigo como instrumentación de fondo en una canción de los Beatles el sonido de las panderetas, no puedo menos que pensar que algo fué decididamente muy mal desde aquellos años. El mismo proceso que impuso las multinacionales discográficas en la música, arrasó con las utopías y nos devolvió un boom del consumismo del que ahora quizás por las malas acabemos saliendo. Los señores del marketing dirigen a las poblaciones con científica mano de hierro.

Hace poco encontré en internet una conferencia a la que igual ya me he referido en este blog. El conferenciante exponía de forma muy convincente como el problema no es ya que seamos irracionales en nuestra toma de decisiones; el problema es que nuestra irracionalidad es perfectamente predecible, lo que nos hace fácilmente susceptibles al engaño. Es una realidad turbadora, y es que existen especialistas del comportamiento que nos conocen mejor de lo que nos conocemos nosotros mismos, y de esta forma nos controlan como un rebaño manso.

No se si estamos preparados para plantar cara desde la razón que nos asiste ante un dominio mediático que nos dirige hasta el subconsciente y que se asegura de canalizar hacia el desencanto y la frustración a los descontentos que deberían oponérseles. Y sin embargo el camino se mantiene abierto por parte de unos pocos para ayudar a quien quiera plantearse y dudar de las verdades con las que tratan de someternos. Gente crítica que nadando a contra corriente intentan enseñar el camino a quien quiere salirse del rumbo, con la esperanza quizás de que el elaborado sistema de control en el que la sociedad se encuentra inmersa ofrezca una rendija de debilidad que ahora mismo cuesta vislumbrar.

Ayer por la tarde preguntaban en la televisión a unos chicos en unas fiestas populares del sur de Madrid el nombre de la presidenta de la Comunidad. No queréis saber el resultado.

domingo, junio 27, 2010

Así están las cosas.

Leo un artículo de Pedro López López de Público citado en Rebelión un extracto del artículo 525 del Código Penal en vigor en España.
1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a 12 meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.
Pena de cárcel por ofender los sentimientos de una confesión religiosa, sus dogmas, creencias ritos o ceremonias. No sabía que con el código penal en vigor puedo ser considerado un delincuente por el profundo desprecio que siento y expreso hacia el criminal papel de la religión en las relaciones humanas. No sabía tampoco que nuestra legislación antepusiera la protección a las religiones frente a la libertad de expresión.

Estos han sido sin duda unos días fecundos para liberarme de la ingenuidad. También sacado de Rebelión de un artículo de Cuarto Poder.
Entre los logros de la Presidencia española de la Unión Europea, ha pasado prácticamente desapercibida la aprobación de un programa de vigilancia y recolección sistemática de datos personales de ciudadanos sospechosos de experimentar un proceso de “radicalización”. Este programa puede dirigirse contra individuos involucrados en grupos de “extrema izquierda o derecha, nacionalistas, religiosos o antiglobalización”, según figura en los documentos oficiales.
Que lo hacen ya lo se, que lo pongan por escrito tan claro es sorprendente y clarificador. Siguiendo con las citas, leo en el foro de IU una cita de unas declaraciones de Barroso:
José Manuel Barroso, presenta una apocalíptica visión en la que los países afectados por la crisis en el sur de Europa podría ser víctima de los golpes militares o levantamientos populares si los tipos de interés se disparan y colapsan los servicios públicos.
Nuestro amigo nos recuerda que las movilizaciones populares como efecto de la crisis pueden encontrarse con la medicina dura de medidas dictatoriales. A buen entendedor pocas palabras bastan.

Aunque lo importante es lo importante, la cosa es no dejar resquicio alguno, así que se nos controla también en los asuntos menores. El Instituto Cervantes decidió recientemente que la votación on-line para elegir la palabra favorita en Castellano se tenía que cancelar por "problemas técnicos". Dichos problemas se resumían en el hecho de que a poco del final del plazo de votación la palabra más votada era "República". Una jilipollez sin duda, pero siempre se ha comentado la falta de sentido común de los censores. El comunicado explicativo parece de coña.
Al no poder garantizar la validez de los resultados debido a estos problemas técnicos, hemos recuperado por orden alfabético las diez palabras más votadas desde que se abrió la campaña: Arrebañar, Cachivache, Gamusino, Infinito, Limón, República, Sueño, Tiquismiquis, Titipuchal y Tragaldabas.
Ante todo lo anterior el hecho de que la manifestación de esta mañana convocada por IU (tan solo bastantes miles de personas con banderas rojas llenando la Plaza Mayor) no merezca ni una línea en las versiones on-line de los periódicos supuestamente progresistas como Público o El País, es una mera anécdota. Anécdota que nos corrobora que ni esto es un estado de derecho, ni hay libertad de expresión, ni hay democracia, ni hay medios de comunicación que no estén controlados por los que mandan.

Es lo que hay. Bueno es saberlo y actuar en consecuencia.

viernes, junio 18, 2010

La nueva reforma laboral. ¿Sabías que?


¿Sabías que con la propuesta de reforma de la legislación laboral...?

  • La indemnización por despido pasará en muchos casos de 45 días por año trabajado (máximo 42 meses) a 20 días por año (máximo 12 meses). Bastará que la empresa justifique indefinidos problemas económicos cuando antes necesitaba justificar con un plan de viabilidad o ERE que los despidos llevarían a la supervivencia de la compañía. Este cambio aplica para todos los contratos en vigor.
  • El preaviso para estos despidos baja de 30 a 15 días, lo que supone en la práctica una reducción adicional de 15 días en la liquidación del trabajador. Este cambio aplica igualmente para todos los contratos en vigor.
  • Se eliminan trabas para aplicar contratos de fomento laboral a todo el mundo (de hecho el Ministro de Trabajo Celestino Corbacho ha declarado que su generalización es el objetivo). Dicho contrato que antes no se podía aplicar a gente entre 30 y 44 años, por poner un ejemplo, conlleva una indemnización de 33 días por año y un máximo de 24 meses.
  • Dicho contrato que ahora se pretende generalizar tiene importantes bonificaciones en la cuota empresarial de la Seguridad Social lo cual afectará a la viabilidad de nuestras pensiones y aumentará el déficit del estado con la consiguiente presión para seguir recortando derechos sociales
  • Se bonifica el despido por parte de la administración (ahora se subvencionan los despidos) dado que el FOGASA pagará 8 días por año del total de la indemnización, y dado que se ha asegurado que ese dinero no saldrá de cotizaciones empresariales. Este cambio aplica a todos los contratos en vigor.
  • Se amplia el ámbito de actuación de las ETT a dos sectores masivos antes vedados, la construcción y el sector público.
  • Hay convocada una huelga general para el día 29 de Septiembre como protesta ante todas estas medidas.
Ahora nos corresponde a cada uno decidir si todo esto nos parece bien, y si en caso contrario está en nuestra mano hacer algo al respecto.

miércoles, junio 16, 2010

"Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades"

De Koldo Campos Sagaseta sacado de Rebelión de un artículo con el mismo título.

De tertulia en tertulia corre la sentencia que nos condena a todos para que la culpa de todos no sea condena de nadie. No hay portada o micrófono que no recoja con fingida pesadumbre la razón de ser de esta debacle, la única posible explicación que le sirva a la infamia de pretexto y coartada.

“Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.

Lo dicen quienes matan por encima de sus impunidades y de nuestras vidas; lo dicen quienes roban por encima de sus capitales y de nuestros recursos; lo dicen quienes mienten por encima de su desvergüenza y de nuestra ingenuidad; lo dicen quienes atropellan por encima de sus excesos y de nuestras libertades; lo dicen quienes siguen conduciendo a la humanidad a un caos sin salida y sin retorno.

¿Quiénes han vivido por encima de sus posibilidades? ¿Los casi veinte mil seres humanos que según Naciones Unidas mueren de hambre todos los días? ¿Quiénes? ¿Los tantos parias sin paz ni amparo alguno? ¿Esas dos terceras partes de la humanidad que no tienen derecho a la salud, a la educación? ¿Los millones de niños que no tienen infancia, que han consumido sonrisas y pulmones trabajando en minas bajo tierra, que se ganan el derecho a seguir muriendo hurgando entre basura un sueño imposible, que juegan a soldados? ¿Quiénes? ¿Los millones de ancianos que carecen de un techo, que mueren en la calle, debajo de los puentes que llevan al progreso? ¿Quién carajo vive por encima de sus posibilidades?

Sólo se me ocurre una respuesta pero ni siquiera su puta madre tiene la culpa.

jueves, junio 10, 2010

Los mercados están rodeados

Sacado de Público escrito por Juan Carlos Escudier.

Los nercados están rodeados

La crisis económica iba a cambiar tantas cosas que al mundo no podría reconocerlo ni la madre que lo parió, si es que esa buena señora aún seguía viva. De entrada, el capitalismo se refundaría sobre bases éticas, que decía el pequeño Napoleón del Eliseo, aunque casar al capitalismo con la ética resultara para muchos un matrimonio imposible. Había llegado el momento de que la política actuara y los mercados se enteraran por fin de lo que vale un peine. Los especuladores tenían los días contados. Con esa idea nos fuimos a dormir hace un par de años, mientras nuestro dinero servía para salvar bancos y aseguradoras, a cuyos avariciosos ejecutivos íbamos a cortarles un traje a medida, a ser posible a rayas horizontales como el de Madoff.

No había tiempo que perder. Lo primero era acabar con los paraísos fiscales, que eran las cloacas del sistema, pero nuestros líderes se perdieron en lo intrincado de las alcantarillas viendo pasar a las ratas. Lo siguiente era establecer una tasa a las transacciones financieras para que los amos del dinero sintieran nuestro aliento en el cogote y pasaran por caja. Si esto no podía ser pondríamos un impuesto a los bancos para que no se fueran de rositas, y si eso tampoco podía ser limitaríamos los sueldos de sus directivos, escandalosos, oiga. Si aquello seguía siendo imposible meteríamos mano a las agencias de calificación de deuda, que hasta ahí podíamos llegar.

En la determinación de dar su escarmiento con urgencia a los culpables de la crisis no se ha tenido piedad. A medida que se decidía recortar los salarios de los funcionarios, congelar las pensiones, eliminar subsidios al desempleo, atrasar la edad de jubilación, limitar beneficios sociales de toda índole y, en general, meter la piqueta al Estado del Bienestar, los mercados han sido conscientes de que vamos en serio y no habrá quien nos pare.

Ayer mismo, Sarkozy y Merkel instaban a la Comisión Europea a acelerar e intensificar la regulación de los mercados financieros ya que, al parecer, existe una necesidad imperiosa de fortalecer la supervisión. Exigen que en julio los ministros de Economía den pistas sobre cuál será su actuación, para que no llegue cualquiera y especule con la deuda pública de los países. Así que ya lo saben: despídanse de los trienios.

miércoles, junio 09, 2010

Cuando los locos guían a los ciegos

El año pasado por estas fechas vivíamos en un mundo primaveral de brotes verdes en lo económico. Los incipientes signos de recuperación hacían prometérselas muy felices a los mismos economistas que no habían sabido anticipar lo que se venía encima. Lo peor había pasado, la mejora gradual devolvería la confianza al sistema, y las ayudas a la banca restablecerían el crédito que sería el motor que nos devolvería por la senda del crecimiento ilimitado, y todos seríamos felices y comeríamos perdices.

Algunos indocumentados, economistas críticos, de esos que no salen en los medios ni gozan de la consideración de las prestigiosas instituciones políticas y financieras, anunciaban que el cuento no iba a acabar tan pronto ni tan bien. El problema no sería de falta de confianza, sino estructural derivado de una distribución de riqueza muy desfavorable a los trabajadores que se había ido paliando con un aumento del crédito hasta que la burbuja no se pudo hinchar más. Ha pasado como digo un año, y los brotes verdes parecen moribundos (si es que existieron). La inyección de estímulo masiva por parte de los estados ha conseguido mantener apenas con vida al enfermo a costa de aumentar el endeudamiento público. Los estados no tienen la capacidad de sustituir lo que el consumo privado no cubre, y la intervención ha conseguido solo frenar momentaneamente la caída.

Hace año y medio los grandes prebostes trataron de edulcorar las masivas ayudas dadas al sector financiero anunciando reformas y medidas que pusieran coto a los excesos especulativos del mercado. Tanta precaución ha debido parecer innecesaria una vez que se ha visto la excasa reacción que tales medidas han ocasionado en los adocenados ciudadanos. Como la memoria es corta, la desverguenza de estos tipos inmensa, y nuestra mansedad y apatía casi ilimitada, parece que ha llegado la hora de ir saldando las cuentas del banquete especulativo, postpuestas por la vía de la intervención pública.

De repente todo es preocupación por los déficits públicos que ellos mismos han ocasionado por partida doble (por una parte vía hundimiento de ingresos tras el estallido de la burbuja, y por otra parte vía gasto dedicado al estímulo económico). Ahora parece que la culpa es el gasto social y los salarios de los empleados públicos que serán recortados sin que previamente hubieran sido inflados. Ya de paso, y como parece que todo cuela, se mete en el saco un empeoramiento de condiciones laborales.

La receta que se ofrece es simple a la par de estúpida. Se aprieta el cinturón de forma que el dinero se dedique a pagar a los especuladores, que de eso se trata. La demanda se hunde, pero eso se debería compensar con una mayor competitividad y un aumento de la demanda externa que permita mantener la actividad económica. Lamentablemente, con todos los países aplicando la misma receta, parece imposible que aparezca ninguna demanda externa. Como alpinistas atados entre si que se sueltan todos a la vez, nos encontraremos todos cayendo sin que la cuerda esté anclada a ningún sitio firme.

Lo preocupante en este punto ya no es que se nos quiera hacer pagar a los de siempre los excesos que ocasionaron otros. Al fin y al cabo si somos tan débiles de aceptar todo lo que nos pongan por delante la culpa es nuestra. Lo preocupante de verdad es que en su avaricia, estos individuos por medio de sus portavoces en el FMI, Banco Mundial, OCDE, BCE, Comisión Europea etc están poniendo en marcha políticas que llevarán al colapso del sistema, colapso del que van a salir ellos tan perjudicados como nosotros.

El otro día leí una cita de Shakespeare sacada de "El Rey Lear" que sin duda aplica perfectamente:

"Es el mal de nuestros tiempos, los locos que guían a los ciegos."

sábado, junio 05, 2010