sábado, mayo 26, 2012

Los tiempos están cambiando (¿sin remisión?)


Entre la perplejidad y el desánimo asiste la gente al desarrollo de la situación política y económica en España y en Euorpa. El diagnóstico basado en hechos puros y duros es como para desesperarse a medida como vemos que toda perspectiva de mejora futura se desvanece en un horizonte de regresión social. A cada recorte le sigue la promesa de otro nuevo y peor, y las que considerábamos lineas rojas que ningún gobernante se atrevería a pasar han sido superadas hace tiempo ante nuestra incapacidad por defenderlas. Incluso el 15-M que parecía traer un aire de esperanza de res,istencia ciudadana que permitiría un cambio de rumbo, parece desvanecerse en su incapacidad por proponer ningún remedio más allá del mero diagnóstico de los problemas.

En realidad, el grado de desesperación y desánimo que uno pueda tener respecto a la situación actual tiene mucho que ver con la percepción que tuvieramos de esa misma realidad previamente. Si eres uno de esos ciudadanos alineados con el sistema, votante bipartidista, defensor de que lo que teníamos era lo menos malo posible y que habías interiorizado las verdades que los gestores del sistema te habían inculcado, la sensación que debes tener es una mezcla de descrédito e incredulidad, a medida que todas esas supuestas verdades tienen cada vea un rostro más cercano a la mentira, y los cimientos de tu pensamiento social se vienen abajo dejándote ante el vacío ideológico. Ese proceso ya se ha producido, se está produciendo cada día, convirtiendo a las mayorías sobre las que se cimentaba la estabilidad del sistema político económico en pilares de arena incapaces de soportar su peso. Sin embargo yo, que no soy parte de ese "ellos" mayoritario, puedo y debo ver las cosas de forma diferente. Como "antisistema", que no compartía las verdades oficiales, el proceso al que asisto me reafirma en mi forma de pensar crítica, y desde allí asisto a como una sociedad en la que todo estaba atado y bien atado empieza a convulsionarse y reaccionar. Los signos están por todas partes si uno sabe encontrarlos.

Tenemos por una parte el propio movimiento del 15-M cuya importancia no debe ser minusvalorada pese a su aparente falta resultados. Yo nunca lo ví como un fin en si mismo, sino como una especie de campo de entrenamiento donde sectores importantes de la población aprende a liberarse del pensamiento dominante y pasa a responsabilizarse de su papel en la vida pública. El movimiento asambleario está condenado a extinguirse, pero ha tenido un impacto en mucha gente que está ya mejor preparada para resistir y reaccionar. En el camino su estilo horizontal parece haber hecho mella en la forma de operar y organizarse de organizaciones más clásicas como IU, en un proceso que nos puede permitir eliminar en el futuro vicios organizativos que nos impedían desarrollarnos.

En general tengo la percepción de que la gente va dejando ya de creer ciegamente en la misma propaganda que ha recibido toda su vida. Se intuye en las conversaciones en el trabajo, en las tertulias de la radio, en la opinión de los amigos, en un proceso lento y sutil. De repente algunas cosas que algunos no se atrevían a decir se e3xpresan abiertamente, lo políticamente correcto se desplaza y son otros los que no se atreven a pregonar en voz alta puntos de vista antes mayoritarios. Un ejemplo es el cuestionamiento de la transición, y de forma muy evidente, de la propia monarquía. De la misma manera, la crisis del PSOE, el auténtico pilar sobre el que se sostenía el sistema político parece esta vez diferente, como si algo se hubiera roto definitivamente entre este partido y esas mayorías que lo apoyaban. Y Grecia nos enseña entre el pánico y la incredulidad de algunos hasta donde puede derivar esta situación, con la izquierda real a un paso de hacerse con el poder por primera vez en la historia reciente de la Unión Europea.

Para poder construir algo nuevo, debemos primero destruir lo anterior. El sistema capitalista neoliberal camina hacia su autodestrucción, entrando en una crisis de la que no puede salir, y frente a la que se devora a si mismo en un acelerado proceso de acumulación de riqueza y reparto de miseria. Ante el fracaso de sus fórmulas menos agresivas, sus sectores más extremistas se han hecho con las riendas buscando en la ultraortodoxia la salida a su derrumbamiento en un movimiento desesperado e inutil. Por eso nos parece que el futuro es aún más negro que el pasado, una vez que se hace públic la agenda maximialista de los que nos gobiernan. Sin embargo para conocer nuestro futuro no hay que centrarse en la dureza de las medidas que nos quieren imponer, ni en su dominio en España de todos los medios de comunicación, ni en el recurso a la violencia y la represión que se avecina. Más importante es analizar la capacidad que tenemos todos de resistirnos a sus agresiones, porque hasta ahora todo lo que nos han quitado lo han hecho no gracias a su fuerza, sino a nuestra pasividad. Y esa capacidad de resistirn sus ataques está creciendo en buena parte de la población y bulle en forma de cabreo, de indignación y de excepticismo.

No soy tan optimista como para pensar que la derrota de las ideología que nos gobierna es segura. La capacidad del sistema de perpetuarse y reinventarse es siempre sorprendentemente alta. El título de la entrada corresponde a la letra de una canción de Loquillo y Los Trogloditas de primeros de los 80, y desde entonces no parece que los tiempos cambiaran a mejor. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo se vislumbra la posibilidad de un cambio de rumbo, lo cual debe ser motivo de esperanza y darnos fuerzas para continuar en la lucha.

Os dejo el enlace donde escuchar la canción que inspiró el título de la entrada (para los que seais menos viejos y no la conozcais).

http://www.youtube.com/watch?v=CYsVJxJ2c6M

viernes, mayo 11, 2012

Y el pueblo Griego dijo basta.


El domingo por la noche, mientras las televisiones hacían programas especiales al respecto de la exigua victoria de Hollande, mi atención se centró en un recuento electoral griego que resultó sumamente incierto y emocionante. Según avanzaba el recuento, Nueva Democracia (equivalente al PP) y PASOK (equivalente al PSOE) perdían escaños y porcentaje poniendo en peligro la presumible gran coalición. Hacia medianoche lo impensable empezó a ser posible, y en torno a las dos de la mañana la suerte estaba echada. A falta de parte del recuento en Atenas, donde Syriza (equivalente a IU) se convertía en la fuerza más votada, los partidos mayoritarios perdían el escaño 151 y con el la mayoría absoluta. El último 10% de recuento haría a Syriza ganar un nuevo escaño y con el superar sus expectativas más optimistas.

Mientras la mayoría de la gente dormía, en Grecia se producía lo que a mi entender era el mayor terremoto político de los últimos tiempos en Euorpa. Por una parte, los ciudadanos griegos habían sido capaces de vencer los chantajes y las amenazas, y arrastrados seguramente por la desesperación se plantaban ante la UE, el BCE y el FMI votando mayoritariamente a partidos que rechazaban los rescates apoyados por la versión local del bipartidismo. Se rompía un tabú construido durante los últimos años, y esa política de "austeridad"que no tenía alternativa era rechazada. El control ideológico sobre la población ha caido por primera vez y deja a la UE ante la posible alternativa de obligar a que Grecia abandone el EURO, o bien renegociar lo que no era negociable. En ambos casos se entra en una dinámica que puede ser incontrolable en la que un pueblo pierde el miedo y el chantaje deja de ser efectivo. No se si la troika tiene un plan B para volver a cerrar esa caja de pandora.

Hay un segundo aspecto tan determinante como el primero. Quién ha arrebatado el poder al bipartidismo ha sido la versión griega de IU, produciendo el primer "sorpasso" a la socialdemocracia europea de la historia reciente. Y de repente, toda la construcción electoral que se puso al servicio de los partidos mayoritarios pasan a beneficiar al enemigo al que se pretendía frenar. En estas circunstancias se va haciendo visible para todos que una hipotética repetición de las elecciones puede provocar un voto util entorno al partido equivocado. La injusta ley electoral griega, que concede un sexto de la cámara como regalo al partido más votado, puede acabar favoreciendo a Syriza la cual podría encontrarse en condiciones de elegir socio electoral entre DIMAR (a su derecha) o incluso el KKE (a su izquierda). La primera encuesta electoral inmediatamente despues de la noche electoral confirma tal posibilidad y anticipa una subida adicional de más de 10 puntos a Syriza

Como en el cuento infantil, los griegos parecen ser los primeros que levanten la voz para gritar que el emperador está desnudo. Todos sabemos como acaba el cuento.


lunes, abril 30, 2012

Teorías falsas, semillas de la crisis actual



Mientras hacemos recuento de los parados, como si fueran las bajas de una guerra o una epidemia que no cesa, resulta casi obligado reflexionar como nuestra economía ha perdido el rumbo desde aquellos años 60 y 70 en los que el futuro parecía una promesa de bienestar. El mundo había dejado atrás los tiempos negros de la depresión, el fascismo y la Guerra Mundial, y mientras en EEUU unas amplias clases medias disfrutaban de unos niveles de consumo nunca conocidos, Europa se reconstruía y ponía en pie flamantes políticas de protección social.

Pero algo pasó, y ese algo tiene que ver con la asumpción por la mayoría de razonamientos y teorías cuestionables o simplemente falsos. Premisas erroneas repetidas machaconamente hasta ser generalmente aceptadas y que fueron las bases de políticas nefastas. Merece la pena identificarlas porque son la raiz del problema y solo su cuestionamiento nos permitirá recuperar el rumbo:

  • "La inflación es el impuesto más injusto": Empiezo por aquella que resulta menos cuestionada y que sigue más en vigor. Desde finales de los 70, nuestros gobernantes han ido tomando el control de la inflación com el centro y objetivo de todas las políticas, contando para ello con la comprensión y el apoyo de casi todos. Parecería obvio que una subida de precios no nos beneficia a la gente de la calle, pero eso no es del todo cierto. Es cierto que la inflación erosiona el poder de compra, pero solo si tu renta no sube a la vez, como suele ocurrir con los salarios. Sin embargo la inflación tiene un efecto positivo en rebajar el valor real de las deudas, disminuyéndolas y liberando a los deudores de sus cargas. Bueno, ese es un efecto positiivo para el que debe pero sin duda negativo para el que presta. Relajar los objetivos de inflación sería ahora mismo mano de santo para una economía como la nuestra, pero hay que tener en cuenta que cuando alguien gana, otro pierde. Y de momento gana el capital financiero y perdemos nosotros. Si de paso puedo utilizar la lucha contra la inflación como argumento fundamental para mantener salarios bajos, miel sobre hojuelas, ¿no?
  • La curva de Laffer o como bajando impuestos se recauda más: Suena estúpido, pero eso de que bajando los tipos impositivos se acaba recaudando más es algo que llevan 30 años contándonos cada vez que rebajan un impuesto progresivo, si bien curiosamente nunca se aplica a los más regresivos como el IVA. Y la realidad es que la recaudación baja en vez de subir, pero eso no parece erosionar el argumento. En realidad esta teoría que enarboló en su día Reagan no es más que un intento de dar una pátina teórica a unas acciones que buscaban lo que han conseguido, invertir un proceso de eliminación de desigualdades via impuestos que habia demostrado su efectividad. De nuevo el tema tiene un beneficio añadido, la crisis de ingresos fiscales impide financiar las políticas sociales y abre el camino a la privatización y al negocio privado. ¿Os suena?
  • Cuando los capitalistas se convirtieron en emprendedores: He aquí una brillante obra de manipulación del lenguaje de origen relativamente reciente. La palabra capitalista nos habla de alguien que se beneficia del producto del trabajo de otro y tiene obviamente connotaciones negativas. ¿Que mejor idea eliminarla y reemplazarla por la muy positiva de emprendedor? Es así mucho más facil justificar la adopción de medidas legales y fiscales que favorecen a los que más tienen, que deben dejar de verse como oligarcas explotadores para a convertirse en la vanguardia de la sociedad cuya generosidad e iniciativa nos salvan a todos del paro y la miseria. Y a fin de dar peso al calificativo se aprestan a publicitar el éxito de cualquiera que monta una pequeña empresa para hacernos olvidar que la economía española está en manos de las mismas familias de siempre, que son las que se forran de verdad con esas medidas
  • Los beneficios de la globalización: Otra jugada maestra en que a muchos nos pillan con el pié cambiado, siendo como somos internacionalistas. El libre comercio como fuente de riqueza generalizada ya lo propugnaba Adam Smith en el siglo XVIII, si bien se demostró que solo beneficiaba a las naciones cuya industria estaba ya desarrollada. Alemania, Estados Unidos y Japón, las potencias industriales que emergen a principios del siglo XX, lo hiceron en base a restringir el comercio para proteger a una industria local aún debil y no competitiva. En su versión del siglo XXI, este dogma se rescata bajo el concepto de globalización y vistiendose como una forma de permitir el desarrollo de los países más pobres. En realidad el objetivo ha sido favorecer a unas multinacionales que se libran de los contoles que limitan sus beneficios en el primer mundo, para poder explotan sin límite en los países pobres. Los productos se venden de vuelta con márgenes enormes en los países ricos sin que se beneficien más que las propias multinacionales y algunas minorías en los nuevos países productores. De paso se afloran beneficios en paraisos fiscales y se eluden impuestos, ¿cabe mejor plan? En su versión más local tenemos una Europa de dos velocidades en las que las naciones del sur abren sus mercados como si fueramos un solo país, sin que a cambio los del norte reviertan parte de los beneficios en el desarrollo de sus vecinos. Siempre ha habido listos y tontos.
  • "Laissez faire"(dejar hacer): La dejo para lo último porque es una tendencia que está en gran medida ya desacreditada, si bien sus efectos han sido devastadores y su aplicación persiste. La expresión es de un frances de hace casi trescientos años que proponía la no intervención gubernamental como vía para el buen funcionamiento económico. Lo desastroso de esas políticas ha quedado demostrado crisis tras crisis, pero es que es demasiado util para los oligarcas como para olvidarla. De los efectos de la desregulación de los mercados financieros ya saben hasta los niños pequeños, y aunque se ha hecho público propósito de enmienda, en realidad casi no se ha tomado ninguna medida real para cambiar la situación. Sin embargo la teoría se sigue aplicando para por ejemplo desregular los mercados laborales, privatizar servicios públicos, etc. En realidad es evidente que desregular consiste en desproteger al debil y la ley es lo que nos separa de la barbarie. Un siglo despues del nacimiento de esta expresión, otro francés lo expresaría muy bien en esta frase  "Entre el fuerte y el débil, entre el rico y el pobre, entre el amo y el siervo, la libertad oprime, la Ley libera"..
Esto es lo que hay. Algunos de estos dogmas andan ya resquebrajados, pero no caeran facilmente, sobre todo si se fomenta la ignorancia y se controlan los medios de comunicación. La constatación del desastre será seguramente una forma dolorosa de contribuir a su descrédito definitivo.

jueves, abril 26, 2012

No nos merecemos esto


Oigo las noticias en la radio mientras deshago los kilómetros de autopista que me separan del trabajo. Las seis y cuarto de un día que según la radio nos traerá junto a la lluvia, nuevos detalles de la actualidad política y económica, noticias más grises que el cielo que se adivina cuando amanezca. ´La misma rutina de cada mañana mientras miro distraidamente a la misma carretera, los mismos edificios y el mismo paisaje suburbano. Por el arcen, por el estrecho espacio quizás dedicado a los peatones, quizás robado por estos en un entorno pensado para los coches, veo caminando a dos mujeres. Caminan una detrás de la otra dado que el espacio no da más de si, supongo que se dirigen a alguna de esas desoladas paradas de autobus que se encuentran en la autopista y que a uno le cuesta adivinar de donde sale sus pasajeros. Las sobrepaso sin llegar a verles las caras, son dos mujeres más, dos personas más de los miles con los que me cruzo incluso a una hora tan temprana y en los que nunca me fijo, nunca nos fijamos.

Mi pensamiento sin embargo se detiene esta vez a pensar en ellas, y durante un instante se entretiene en dotar a esas dos figuras de humanidad. Me las imagino, compañeras de trabajo quizás, volviendo a casa tras una jornada nocturna en quien sabe qué empleo; más probablemente en el camino inverso, dirigiendose hacia su puesto de trabajo como hago yo mismo, destino del que supongo les separa un largo intercambio de autobuses y metro. En esta zona de la autopista existen dos destartalados edificios encajonados entre las pistas del aeropuerto y la propia carretera. Siempre se me antojaron como dos extrañas islas separadas de todo, el lugar donde uno nunca iría a vivir y en el que un pequeño bar parece ser el único elemento de ocio (aparte de ver aterrizar los aviones por encima de sus cabezas). Siempre que paso por este lugar me pregunto quién puede haber considerado que tenía sentido construir esos dos edificios en ese desamparado rincón, quién habría pensado que merecía la pena pagar algo por ellos, quién y en qué circunstancias puede haber decidido hacer de ese lugar su hogar, Quizás esta mañana he vislumbrado a dos de esos enigmáticos habitantes.

Las dos desconocidas quedaron atrás hace kilómetros, pero mi pensamiento sigue a su lado. Algo en su ropa o en mis prejuicios las imagina emigrantes, seguramente sudamericanas, venidas de un lugar del mundo donde vivir en algún rincon de esos edificios incrustados en ninguna parte puede incluso considerarse una vida mejor. Por algún motivo me las imagino charlando animadamente mientras esperan el autobus, exprimiendo felicidad como todos nosotros a base de las pequeñas cosas de la vida. Disfrutando quizás de la amistad mutua, sintiendose quizás afortunadas por tener aún el privilegio de levantarse a las cinco de la mañana, porque aún tienen trabajo. Quizás piensan como yo que ya es jueves y un largo fin de semana de puente se les aproxima. En mi divagación les he imaginado sus parejas y algun hijo que les esperará cuando vuelvan a casa dentro de seguramente muchas horas, despues de una larga jornada por la que cobrarán un salario que sospecho indigno, y tras dedicar algunas horas adicionales a transitar el transporte público madrileño. Un pequeño universo de relaciones familiares, esperanzas y planes que por algún motivo en esta madrugada gris me he imaginado relativamente felices, personalizando quizás en ellas algo que siempre me ha admirado, esa capacidad de la gente de mantener un cierto grado de felicidad y el buen ánimo en todo tipo de circunstancias.

Y mientras acabo de consumir los minutos de mi camino al trabajo, no puedo dejar de pensar en que con cada una de las "reformas" puestas en marcha por nuestro gobierno y de las que la radio del coche me informa cada día, se erosiona un poco más la capacidad de ser felices de esa mayoría de gente que se levanta cada día para hacer su trabajo mientras se conforma con tan poco. Y en lugar de la habitual rabia e indignación, esta mañana siento fundamentalmente pena. Pena porque no puedo dejar de pensar que esa pobre gente que se levanta a las cinco de la mañana para recorrer andando el arcen de la autopista camino de su trabajo, no se merece todo lo que se les está haciendo. No se merecen ver como a la angustia por su despido se une la angustia de no poder acceder a los sistemas sanitarios. No se merecen ver como les deshaucian de esa vivienda en la que han metido el fruto de años de esfuerzo, a la vez que se les condena a pagar una supuesta deuda pendiente de por vida. No se merecen que se les retrase el disfrute de una pensión durante los últimos años de una larga vida de trabajo. No se merecen perder la oportunidad de que sus hijos tengan una educación pública digna y con ellos la esperanza de que tengan una vida algo menos precaria que ellos mismos.

Más tarde me encuentro al Ministro De Guindos dirigiendose a mi desde el telediario de una televisión sin sonido. Mejor así, no quiero oir como intenta justificar algun nuevo ataque a las oportunidades de felicidad de toda esa gente con la que me cruzo por la mañana camino del trabajo. Solo quisiera que pudiera ser yo el que me dirigiera a él, a todos aquellos que ejecutan con eficiencia inmisericorde la agenda de recortes a nuestra felicidad, para pedirles a todos ellos simplemente que paren, que piensen en lo que hacen, porque de verdad que creo que no nos merecemos todo esto.

miércoles, abril 25, 2012

Co-gobernando en Andalucía


A la hora de dar mi valoración, a toro pasado, de la decisión de los compañeros de IU en Andalucía de entrar en gobierno de coalición con el PSOE, vaya por delante que poca gente hay en IU que haya sido más visceral y radicalmente crítico con dicho partido, al que culpo de buena parte de los males que nos aquejan. Es por ello que quizás sorprenda mi postura a favor de la decisión tomada y me parece conveniente dejar constancia de sus motivaciones.

Entre las distintas posibilidades se podía barajar en primer lugar la idea de repetir la postura tomada en Extremadura y dejar al PP que gobierne en minoría. Yo mismo aplaudí en su día tal decisión, y sin embargo permitir que esos mismos dirigentes del PP que desde su llegada al gobierno están superando todas las expectativas de brutalidad neoliberal y autoritarismo (a la vez que acumulan descrédito a un ritmo desconocido), aparezcan ante toda España felicitándose por la pieza cobrada y agradeciendo a IU su responsabilidad, me resultaría simplemente vomitivo. Me parece tan evidente como sorprendente que haya alguien que pueda incluso considerarlo, las circunstancias políticas han cambiado mucho en el último año para que esta opción se considere.

Asumiendo que facilitamos la investidura de Griñan, teníamos el siguiente dilema al respecto de si pactar o no un acuerdo de legislatura. Hay que ser consciente de que si facilitamos la investidura asumimos una cierta cota de co-responsaiblidad en lo que haga el PSOE sin tener ninguna capacidad de influir en las acciones que se tomen, argumento manido que no deja de ser cierto. La opinión pública no es tan fina como para distinguir los matices, y a la hora de las elecciones se nos señalará con el dedo para lo malo sin dar margen a capitalizar en lo bueno. Una vez más, el peso de los últimos meses debe tenerse en cuenta al decidir; y si en el pasado la Junta actuaba de correa de transmisión de las políticas neoliberales dictadas desde el gobierno central, ahora cabe esperar uns situación inversa, con Andalucía queriendo capitanear la poca resistencia que se pueda hacer a los dictados del gobierno de Rajoy. Entiendo que en este caso hay mucho más que ganar que lo que hay que perder escenificando un acuerdo que nos permita capitalizar el previsible giro izquierdista que el PSOE siempre toma al llegar a la oposición, de forma que este se vea como un logro de nuestra formación.

Llegado a este punto, nos queda decidir si entramos en el gobierno o no. Las implicaciones son evidentemente mayores que si nos quedamos en el mero pacto de legislatura, dado que sumir una acción de gobierno conjunta nos corresponsabiliza más claramente en todo lo que ocurra. Estamos tomando un gran riesgo al atarnos a un socio que ha demostrado ser de poco fiar, y sin embargo de nuevo las circunstancias creo que juegan a favor de esta opción.

En primer lugar está el que se haya cudado como se ha escenificado todo este asunto. La firma de un acuerdo por escrito y el haber sujetado el tema a la aprobación de los afiliados nos permite justificar la decisión en el viejo "programa, programa, programa" de Anguita, y desactiva a quien quiera señalar la búsqueda de la poltrona como elemento motivador. Entiendo que el acuerdo es mejorable y muy poco concreto, pero aunque suene cínico, en el fondo eso es irrelevante para una opinión pública que dificilmente pasa del titular de prensa. Por otra parte siendo realista el margen de maniobra va a ser mínimo y la correlación de fuerzas sigue estando en favor del PSOE lo que es lógico que se refleje en el documento. Otro aspecto positivo es poder aprovechar para dejar claro nuestra vocación de gobierno y contrarrestar la imagen habitual de partido de oposición.

Evidentemente el resultado solo será bueno si podemos hacer ver que la Junta ha cambiado de rumbo gracias a nuestra labor. A este respecto tenemos mucho margen en el ámbito de profundizar en la democratización, transparencia y limpieza de las instituciones. Los temas económicos serán espinosos en la medida que las decisiones vienen muchas veces impuestas, por lo que habrá que cuidar de hacer visible nuestra oposición al gobierno central para lo que seguramente contemos con buena sintonía con el PSOE.

Así pues me paso al grupo de los que consideran la decisión tomada como correcta, si bien es evidente que no está exenta de riesgos. El tiempo nos dirá.

lunes, marzo 19, 2012

Otra huelga, otra batalla que luchar.


Otra vez días de huelga. Buena parte de lo que pueda decir al respecto ya lo hice hace año y medio en la que tengo la sensación de haber sido mi primera huelga general.

Los días pasan, las sensaciones se acumulan. Sensación agridulce cuando hablo con mis compañeros de trabajo que no secundarán la huelga como nunca lo han hecho, y sin embargo va desapareciendo cierto sentido de superioridad con el que se presumía de no seguir a los sindicatos. El lado bueno de que gobierne el PP es que algunos se quedan sin argumentos. Sensación amarga cuando hablas con gente que haría huelga y no se atreve por miedo a las represalias. Y se hace evidente que para una gran mayoría de la gente hacer huelga es jugarse el despido, y con él la miseria ligada al paro. No se puede pedir a la gente que sean heroes, ese no es el camino, pero ¿cual es entonces?

La economía dicen que se rige por ciclos cortos y largos. El crecimiento económico fluctua en el corto plazo ligando fases de crecimiento más rápido con otras de estancamiento, mientras en el largo plazo se observa una tendencia de crecimiento o estancamiento que cuesta distinguir sin la distancia del tiempo. En el mejor-peor de los casos el PP se puede encontrar con una situación de mejora económica global que le permita vender sus medidas económicas como un éxito que haya puesto freno a la caída o incluso propicie una leve recuperación, yo particularmente no lo creo. Y pienso que incluso si fuera así, en algún momento la gente se dará cuenta de que, medida tras medida, nuestros gobernantes nos han llevado a un mundo que es peor que el que atisbábamos en los viejos años ochenta y que ya disfrutaban nuestros vecinos de Europa. En algún momento la gente se deberá dar cuenta que nos han dejado sin esperanzas de un mundo mejor, más justo, más sano, más sostenible, más humano. En algún momento la gente se acordará de los buenos tiempos, quizás sea mañana, quizás en diez años, o en veinte, si es que el sistema no ha conseguido acabar con toda tentación de albergar esperanzas.

Pero ese es un proceso que a veces se nos antoja ajeno, porque mientras la mayoría de la gente anda perdida e incapaz de encontrar el rumbo, algunos estamos ya hace tiempo esperándoles. Y tratamos desesperadamente de mantener una luz encendida para que la vean en la oscuridad a la que sumisamente parecen haberse entregado. Y lo hacemos huelga a huelga, manifestación a manifestación, blog a blog, cartel a cartel, conversación a conversación, derrota a derrota. Y quiisieramos hacer más y ser menos impotentes, pero de momento solo podemos intentarlo, luchar frente a ellos, pero también frente a muchos de aquellos que deberían ser parte del "nosotros".

Viene otra huelga en la que nos dejaremos todo nuestro esfuerzo y compromiso, una vez más. Y aunque seamos pocos empujando por ella, y aunque los que se nos unan sean minoría, nos reconoceremos en el piquete y la manifestación, nos enorgulleceremos de estar con ellos, con nuestros compañeros, intentando despertar a la sociedad anestesiada, una tarea que parece inmensa siendo tan pocos. Y al día siguiente sabremos que no habremos conseguido lo que queríamos, pero quizás encontremos algunas caras nuevas entre nosotros, igual encontremos más comprensión y más apoyo entre los que aún andan perdidos. Igual incluso consigamos que los que nos dominan escondan tras sus gestos victoriosos una cierta preocupación.

Pequeñas batallas de ciclo corto dentro de un ciclo más largo que quizás nos esté acercando ya a un mundo tan bueno como podría llegar a ser. Y nosotros seguiremos, huelga a huelga, manifestación a manifestación, blog a blog, cartel a cartel, conversación a conversación, derrota a derrota, indefinidamente, con la energía inagotable que dan las convicciones y la seguridad de que la causa lo merecía.

El día 29 se ha convocado una huelga general. Pongamonos a trabajar compañeros.

domingo, marzo 18, 2012

La Economía, algo de ciencia aderezada con mucha ideología


Un viejo chiste de los que se cuentan en la facultad de económicas y al que solo los del ramo encontramos la gracia:
Se encuentran un físico, un químico y un economista encerrados en una celda. Los tres científicos deciden aplicar sus conocimientos para plantear como salir. Así pues el físico propone sacar una barra de la cama para crear una palanca y tratar de doblar los barrotes. El químico propone mantener húmedo un barrote en mal estado para acelerar su oxidación. Cuando le llega el turno al economista, este se levanta y empieza a desarrollar su propio plan: "Supongamos que tenemos la llave..."
El método científico se basa en la formulación de una teoría que se contrasta con la realidad mediante la experimentación hasta que se comprueba como válida. Los experimentos se repiten en entornos controlados que eviten la interferencia de factores que puedan falsear los resultados. Una vez que una teoría se ha dado por válida, sirve como base para futuros avances, dado que las leyes naturales son inmutables. 

Lamentablemente las cosas no son tan fácilies para los "científicos económicos", se trata de una ciencia social y eso complica la experimentación. Incluso buscar la información en el pasado o comparar situaciones entre países es complicado porque las circunstancias no son nunca exactamente iguales y el número de factores que intervienen es inmenso. Aún más complicado resulta predecir el futuro teniendo en cuenta que los sujetos de experimentación aprenden del pasado y modifican sus comportamientos. La realidad es demasiado compleja y cambiante, y por eso los modelos económicos deben simplificar las infinitas variables, asumir condiciones que sabemos son demasiado simples e intentar sacar alguna conclusión, la cual será siempre más válida para explicar el pasado que para predecir el futuro.

Todo lo anterior no quita mérito ni relevancia a los que se dedican al estudio económico, pero nos obliga a relativizar la validez de las teorías que se formulan. Distintos economistas pueden defender teorías perfectamente contradictorias basadas en asumpciones distintas y sobre todo en formas de pensar y entender a la sociedad y a los individuos diferentes. Al fin y al cabo, los economistas formulan ideología, ideología adornada por análisis matemáticos y estudios más o menos profundos. Todo es relativo, y con suficiente ideología detrás se pueden hacer formulaciones realmente ridículas e inconsistentes cuya falta de validez será dificil de probar, siempre habrá alguna variable externa que se utilizará para justificar una incorrecta predicción y poder seguir defendiendo la validez de la teoría.

Todo lo anteriror resulta extremadamente conveniente para quien ostenta el poder. Ante un abanico de teorías económicas contradictorias, resulta bastante sencillo encontrar alguna que resulte conveniente a sus intereses. A partir de ahí todo consiste en hacerla prevalecer frente a las demás, y eso no es dificil cuando se controlan los resortes de los medios de comunicación, así como los organismos y los centros de estudios económicos. El epicentro de ese control ideológico lo constituyen las prestigiosas escuelas de negocios privadas donde se repiten y se difunde ideología económica poco brillante entre alumnos más interesados en buscar un título que ayude en su carrera profesional, que en tratar de ampliar su conocimiento. Un pensamiento acrítico que se retro-alimenta y que se soporta agarrado a si mismo más que apoyado en la realidad.

Las formulaciones ideológicas neoliberales tan en boga en las últimas décadas y que encandilaron a la izquierda socialdemócrata oficial eran ya viejas a principios del siglo XX cuando quedaron desacreditadas por la realidad de la crisis económica y social que provocaron. Hizo falta que pasaran 50 años para que, con unos leves retoques, pudiera ser aupada a la cumbre del pensamiento único, bombardeado a modo de pequeñas pildoras que pudieran ser tragadas por un público poco informado y sin capacidad de oponerse a un bombardeo masivo. 

Dicen que Margaret Tatcher, preguntada tras su retiro por su mejor legado contestó: "Tony Blair". La conversión de los laboristas británicos a la nueva-vieja ideología económica fué clave para su expansión entre otros gobernantes socialdemócratas en busca del poder. Con el bando socialdemócrata convertido, la llama del pensamiento alternativo hubo de refugiarse en los entornos de las iquierdas minoritarias, silenciado e ignorado. La magnitud de la victoria ideológica fue tal, que ni siquiera parece que la constatación de la ruina que las nuevas prácticas nos ha traído haya conseguido minar demasiado su omnipresencia.

Hoy en día, para aquellos que tenemos la más mínima formación económica aderezada con algo de sentido común, resulta evidente que la debilidad del pensamiento neoliberal. Da casi verguenza ajena seguir escuchando a sus defensores utilizar argumentos probadamente falsos para defender lo indefendible. Es triste constatar que es seguramente su propia incapacidad de cuestionar el adoctrinamiento recibido lo que les mantiene en sus trece. De momento siguen siendo útiles y los poderes los mantienen para parapetarse en las ventajas conseguidas. Es verdad que el castillo ideológico se va desmoronando, pero mientras no haya nada mejor, se le mantiene en pie a duras penas mientras algunos esperamos e intentamos que la realidad aporte las evidencias que contribuyan a su caida definitiva.

sábado, marzo 10, 2012

¿Porqué dejamos que nos expolien? (IV) Resistirse a cambiar.



Acabo con esta serie de cuatro entradas que quería dedicar a los posibles motivos de la pasividad de la gente ante la crudeza de la pérdida de derechos a la que es sometida. Si todas las anteriores tenían como nexo común la capacidad de los gestores del poder de engañar a la gente, en este caso toca hablar de algo que tiene que ver más con la capacidad de la gente de engañarse a uno mismo:

¿Porqué permitimos que nos expolien? 

Motivo IV: Resistirse a cambiar.

Si hay que personalizar la extrañeza ante la pasividad del personal al respecto de lo que está ocurriendo, habría que centrarse sobre todo en esas mayorías que se consideran a si mismas de izquierdas, que constituyen el caladero habitual de fieles votantes del PSOE, y que le proporcionan su suelo electoral en los momentos más débiles.

Cogidos uno por uno encuentras en ellos un rango similar de valores a los que podemos tener la gente del entorno de IU, defensa de una sociedad más igualitaria y libre en la que el consumismo y la competitividad despiadada no lo dicte todo. En momentos en que el PSOE extrema en el gobierno sus medidas más conservadoras, pueden llegar a criticar abiertamente a los líderes de su partido, pero al día siguiente volverán a las urnas, aunque sea sin un enorme entusiasmo, y otorgarán su apoyo a los que les han traicionado a ellos y a sus ideas.

Uno de los elementos comunes en la forma de pensar de estos miembros del PSOE es la dureza de sus críticas a IU, al PCE, o a todo lo que quede a la izquierda del partido que representan. Dicha crítica se volverá feroz si alguna vez tenemos la osadía de no regalarles nuestro apoyo en alguna votación. Entre las críticas destacará la acusación de mantener utopías irrealizables, mientras se nos mira con la condescendencia del que ya está de vuelta de todo. Condescendencia que se convertirán si hace falta en acusaciones de irresponsabilidad cuando corresponda por permitir que triunfe la derecha.

Siempre he tenido la impresión de entender bien la forma de pensar de esta gente. Me imagino a mi mismo tragando carros y carretas, aceptando medidas contrarias a mis ideas impuestas por parte de los líderes de mi partido al que sigo enganchado bajo excusas de unidad y pragmatismo, para que venga alguien ha decirme que hay otra vía posible. Si ese alguien tiiene razón, si con mi apoyo o mi silencio he permitido medidas como las que ha aprobado el PSOE de Zapatero o anteriormente el de Gonzalez, mientras había otras vías u otras alternativas, ¿en que me convierto yo? ¿En un desertor? ¿En un traidor a mis propias ideas? ¿En un colaborador en las injusticias del sistema?

Los cambios que han venido ocurriendo en nuestra sociedad en los últimos tiempos, ponen en evidencia decenios de aceptaciones y de renuncias de esas mayorías moderadas que siguieron acríticamente a sus líderes en su giro al liberalismo. Esa gente que pese a sus buenos principios colaboró en el proceso, asiste ahora anonadada a las consecuencias de todo aquello. Hace falta sin embargo un coraje que no parece demasiado extendido para confesarse a si mismo y a los demás todas las cosas en las que estaban equivocados, y todo el mal que sin duda bienintencionadamente han contribuido a generar. Y sin embargo la realidad les grita a los oidos, y yo confío en que despierten de su atonía y decidan que ya es la hora de aceptar los errores y cambiar de rumbo.

jueves, marzo 08, 2012

El discurso de la austeridad



Hace algunos años me contaban una anécdota que creo que viene al caso de esta entrada. Cerca de casa de mi cuñada vivía una anciana de esas tan propias de los pueblos, de años incontables y a quien todo el mundo recuerda vestida siempre de luto. Un día, al cruzarse con mi cuñada, y tras preguntarle como se encontraba, la anciana le puso al día de alguno de esos achaques propios de la edad. La buena mujer había visitado al médico que tras examinarla le recomendó un jarabe, a lo que esta respondió airadamente algo así como que "eso era aguachirri, y que se podía lavar con èl los cojones". Exigió a cambio una inyección que le fué recetada por el paciente médico rural.

Traigo esta anécdota a colación por lo que puede tener de reflejo de un inconsciente colectivo que identifica sufrimiento y penitencia con virtud y recompensa futura. Entiendo que para la anciana, el dolor asociado al pinchazo tenía algún tipo de relación con la efectividad de la cura, nada comparable con el anodino jarabe de dudosos efectos.

No conozco otras culturas lo suficiente para determinar si esta culpabilización del placer y exaltación del sufrimiento es general a todos ellas, pero parece evidente el vínculo entre la doctrina cristiana católica que tanto ha condicionado y condiciona nuestra cultura, con la extensión de ese modelo de pensamiento. Esa negra historia del pecado original, la culpa que se redime mediante sufrimiento en esta vida y la negación y el rechazo a todo lo placentero, es una parte central de ese adoctrinamiento que la gente recibe no ya solo en las iglesias (a las que no va ya ni el gato), sino en las propias escuela pública. La conveniencia de esta doctrina para tratar de mantener mansos a los oprimidos explica en buena medida la simbiosis que históricamente se ha dado en nuestro país entre los poderes opresores con las jerarquías católicas.

Es quizás todo esto lo que explica el continuo recurso al discurso de la austeridad por parte de quienes nos gobiernan. Tan automáticamente efectivo resulta, que a nadie parece extrañar que comparta el mismo telediario con la noticia del aumento del número de los super-ricos en nuestro país (según indicaba ayer la revista Forbes). Oir hablar de sacrificios necesarios y dolorosos a los opulentos miembros de la patronal, o a los muy bien pagados miembros del gobierno debería parecernos a todos un enorme sarcasmo y un enorme insulto. No es así parece para muchos de los españoles, y casi creo estar escuchando esa letanía de Semana Santa que ya siendo chaval me dejara perplejo al oirla por primera vez:

ACTO DE CONTRICCION  1

Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre, Redentor mío,
por ser vos quien sois, bondad infinita
y por que os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido,
también me pesa porque podéis castigarme con
las penas del infierno.
Animado con tu divina gracia,
propongo firmemente
nunca mas pecar, confesarme
y cumplir la penitencia que me fuera impuesta,
para el perdón de mis pecados. Amen

ACTO DE CONTRICION 2

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí
y por el cielo que perdí;
pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amen

ACTO PENITENCIAL

Yo confieso ante Dios Todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mi ante Dios, nuestro Señor. Amén

domingo, marzo 04, 2012

Cambio de sistema o cambio de gestor.

Tanto en Grecia (en mayor medida) como en España (en menor), nos encontramos con una ciudadanía absolutamente cabreada con la situación politico económica, con grados de desencanto y desprestigio de la política que baten records. Sin embargo todos tenemos claro que a la hora de una consulta electoral resulta extremadamente dificil que la gente se salga del bipartidismo dominante. En Grecia se llega al punto máximo cuando ante la caida y práctica desaparición del PASOK, ha surgido un nuevo partido de izquierdas que tiene toda la pinta de haberse creado para recoger a los restos del naufragio y mantener las mismas políticas.

La respuesta a porqué tanta resistencia a abandonar a los partidos habituales por parte de la mayoría de los votantes parece en realidad bastante simple. Si bien existe un enorme descrédito y escepticismo al respecto de los partidos que en todo nuestro entorno gestionan el omnipresente capitalismo neoliberal, una cosa es estar en desacuerdo con el gestor, y otro es estar en desacuerdo con el sistema y querer su cambio. Es evidente que esta segunda parte no se ha producido, y la mayoría de la gente entiende o quiere entender los problemas que nos afligen como un problema de una mala gestión de un sistema que es el único posible.

En este entorno se encuadra la situación de un partido como IU, siempre en el filo entre los que apuestan por gestionar el sistema actual y darle una reforma sin cambiar sus principios de fondo, y la gente que apuesta por el cuestionamiento de las reglas del sistema en si. Los cantos de sirena por parte de los que llaman a nuestros distintos líderes y cargos a acercarse al lado de los que apuestan por un simple cambio de conductor de la nave capitalista son fuertes, y son abundantes los ejemplos de los que han sucumbido y han intentado llevar el barco de la coalición a esas costas, para acabar saltando del barco para hacer el recorrido a nado. La tentación es grande, una vez que el puesto de buen gestor del sistema queda de vez en cuando, como ahora mismo, vacante y a la espera de candidatos. Rosa Diez por ejemplo intenta con cierto éxito pescar en esas aguas.

Así pues, este es el entorno en el que nos toca desarrollar nuestra opción política, y no tendrá posibilidades de mover a cantidades de gente suficientes como para provocar una transformación real si no somos capaces de socavar la opinión de la gente no ya hacia la gestión que del sistema han hecho partidos como el PSOE, sino del sistema en si. Nos queda un mundo que recorrer hasta que esto ocurra, porque los decenios de propaganda han grabado a fuego en el inconsciente de la gente que el capitalismo consumista es la única vía. También es verdad que a la espera de que la gente abra los ojos, tenemos trabajo que hacer para construir una alternativa creible, coherente y completa y que responda a las dudas y recelos que los defectos del modelo de "socialismo real" levanta. Defectos que los hubo y extremadamente serios y cuya negación solo nos debilitaría.

sábado, marzo 03, 2012

Una larga cronica de una breve visita a Israel


El trabajo me llevó a principios de esta semana a visitar la oficina de mi empresa en Israel. Confieso que no me gustan los viajes de trabajo, pero este me producía una curiosidad por ver de cerca lo que ocurre en tan complejo rincón del mundo. Tuvimos además la suerte de poder dedicar unas horas a acercarnos desde Tel-Aviv a Jerusalem y charlar con la persona que nos hizo de guía. No podía menos que utilizar este blog para hacer una crónica del viaje.

Aterrizamos en Tel-Aviv el lunes y vengo predispuesto para encontrarme con un país con extremas medidas de seguridad. Salgo de la terminal tras pasar un control de pasaportes habitual y sin notar diferencias al respecto comparado con otros países europeos. Durante el trayecto en el taxi que nos lleva a nuestro hotel en Tel-Aviv no veo presencia alguna del ejercito, ni controles de ningún tipo, ni excesiva cantidad de policía.

El hotel que nos han reservado es excelente y se encuentra enfrente de la playa, junto a un largo y agradable paseo marítimo.El día es magnífico y el Mediterraneo sobre el que vemos la puesta de sol está muy tranquilo. Salimos a cenar a un restaurante en Jaffa, una antiquísima población costera que ahora ha quedado absorbida por la ciudad. Su centro histórico es pequeño pero muy bonito y el paseo antes de cenar resulta muy agradable. Cenamos la excelente comida típica del medio oriente y paseamos por la playa de vuelta al hotel. Por la mañana amanece un día radiante, corro por el paseo marítimo antes de ir a la oficina y recorro varios kilómetros de playa entre grandes hoteles y algunos restaurantes. Mis primeras horas en Israel encajan con cualquier visita a una ciudad turística costera, o casi. Mientras corro sobrevuelan la costa a cierta distancia dos helicopteros Apache. Nada espectacular por otra pare.

Pasamos el día en nuestra oficina en Israel, muy próxima al hotel. Mis relaciones con los compañeros de nuestra oficina allí son bastante buenas y las reuniones que mantenemos son agradables y productivas. Las maneras de los israelies en los negocios se me asemejan a las nuestras. Su tono de voz es alto, las discusiones son acaloradas y el estilo es directo. Ninguno de nuestros interlocutores parece ser árabe y entre ellos hablan en hebreo, aunque casi todos con los que nos hemos cruzado dominan bien el inglés. En las carreteras he notado que los carteles están normalmente en hebreo, árabe e inglés.

Durante la de nuevo excelente comida charlamos con nuestros colegas. Una de ellas nos enseña orgullosa la foto de su hija de unos 20 años. Menuda y morena, aparece con ropa militar y un fusil más grande casi que ella. Con orgullo de madre nos dice que le han propuesto estar un año más de servicio militar para convertirse en oficial. Por la tarde veré cerca de Jerusalem algunos de esos chavales-soldado y me pregunto como puede ser normal que en todo el mundo se haga entrar en el ejército a adolescentes a los que apenas les dejamos el derecho a votar. Como objetor de conciencia no se encontrar un comentario adecuado y vuelvo la vista hacia mis colegas de Madrid (un portugués, un frances y tres españoles), para darme cuenta que seguramente ninguno de ellos ha pasado tampoco por el ejército. En Israel los hombres hacen tres años de "mili" y las mujeres dos. Posteriormente pasan a la reserva hasta los 45 años, y lo normal es pasar servicios adicionales por periodos de un mes o más cada año. Durante nuestra charla me doy cuenta que su participación en el ejército es una parte central de la experiencia de todos ellos, mujeres y hombres. Se me antoja como seguramente un elemento cultural cohesionador clave para el país que define de forma muy importante la pertenencia al grupo muy por encima de, por ejemplo, lo religioso. Un ejército-nación, un concepto y modo de pensar que me hace sentir absolutamente ajeno y extraño. Entiendo el mérito que puede llegar a tener aquí declararse pacifista o cuestionar las acciones del ejército israelí, porque supongo que para la mayoría debe considerarse una forma de traición.

Por la tarde acabamos pronto y acordamos hacer una breve visita guiada a Jerusalem. Nos recoge Iuri, un guía israelí de unos sesenta años que nos conduce por los sesenta kilómetros que separan las dos ciudades. El paisaje durante el primer tramo se realiza por una llanura llena de cultivos y con apariencia de fertil e incluso húmeda. Iuri nos cuenta que este invierno ha llovido mucho lo que sin duda nos da una falsa impresión al respecto. Durante nuestra ascensión hacia Jerusalem, que se encuentra a ochocientos metros de altitud, el paisaje cambia cruzando por algunas zonas arboladas que dan paso a terrenos muy erosionados con suelos cubiertos por roca caliza desnuda entre las que se plantan olivos allí donde hay un trozo de suelo arcilloso. No es un paisaje ajeno para alguien que vive en Guadalajara, quizás algo más extremo, pero uno se pregunta que tiene de atractiva la zona para que en ella se haya establecido la capital histórica de la región. La respuesta parece tener más sentido desde el punto de vista estratégico y militar, dado que la ciudad se establece sobre el punto divisorio entre la llanura costera y el valle del Jordán.

Durante el camino charlo con Iuri. Me explica la demografía de Israel en una doble clasificación étnico-religiosa, con un ochenta por ciento de judios que oscilan entre ateos y ultrareligiosos, un doce por ciento de  árabes musulmanes, un cuatro por ciento de árabes cristianos y un cuatro por ciento de otros. La combinación de nacionalismo político con sentimientos de pertenencia étnica y religiosa parece una receta segura para el desastre. Nuestro propio guía parece ser agnóstico, pero se le intuye un ferreo nacionalismo y un fuerte sentimiento de pertenencia étnica. Lo curioso es que desde fuera la comida, el idioma e incluso los rasgos físicos de árabes y hebreos se nos antojan prácticamente iguales. Se trasluce también en la conversación la importancia que los israelies dan al estudio y la formación, en Jerusalem pasaremos por la cuidada y bonita zona universitaria, de tamaño grande para una ciudad de menos de un millón de habitantes. No parece casual que la cultura judía haya aportado a la humanidad tantos geniales pensadores.

Tiro a Iuri de la lengua un poco sobre el conflicto israelí-arabe. Habla con la arrogancia del vencedor y minimiza el problema reduciendolo a que cada uno vive en su lado. Con cierta prepotencia responde a mi pregunta sobre si le preocupa la falta de estabilidad en Siria, si hay que recurrir al ejército se haría como otras veces (no recuerdo si lo dijo expresamente o así lo intuí). Esa naturalidad con la que se vive el conflicto y el recurso a la guerra se antoja de nuevo sumamente extraño desde el punto de vista europeo.

Nuestro guía no nos lleva por la autopista principal, sino por otra que cruza zona palestina según las fronteras reconocidas internacionalmente. Nos dice que lo hace para evitar el tráfico y para acceder desde la zona del Monte de los Olivos desde donde se tiene la mejor visión de la ciudad antigua. Sea como sea lo que veo en el camino es súmamente llamativo. A los lados de la autopista se alternan alambradas con muros de hormigón salteados de torretas militares. Más allá se ven poblaciones judías y musulmanas separadas por pocos kilómetros, a veces adyacentes. La arquitectura difiere, más occidentales las poblaciones judías, pero sobre todo se aprecia más cuidadas y menos pobres que las depauperadas y descuidadas edificaciones que se vislumbran en los pueblos palestinos.

Se observan pasos fornterizos con presencia militar que comunican unas zonas con otras. Iuri minimiza el problema y rechaza hablar de frontera, los muros están para evitar que se lancen piedras a la autopista, como si estuvieramos ante un problema de gamberrismo. Con naturalidad habla de los permisos de trabajo y como la población palestina accede durante el día a la zona israelí, donde se centra la actividad económica, para volver por la noche a su zona, algo extrañamente compatible con negar que haya frontera. Se intuye una visión del palestino como un inmigrante en su propia tierra al que se le limitan derechos que no se le limita a ningún emigrante en ningúna otra nación. El paralelismo con el "apartheid" se hace abrumadoramente obvio, y el cinismo con la que el mundo lo consiente resulta increible y desesperanzador.

La rapidísima visita a Jerusalem acrecienta mi sensación de estar en un mundo que me es ajeno y extraño. Desde el Monte de los Olivos, casi ya de noche, se ve una bonita panorámica de la ciudad vieja en la que destacan las muy bien conservadas murallas del siglo XVI que rodean un centro histórico de aproximadament un kilómetro cuadrado. Por encima de todo destaca el brillo dorado de la cúpula de la roca sobre el monte del templo. La falta de luz y una acumulación de polvo del desierto en el ambiente impide vislumbrar los detalles. Bajamos en coche por la ladera del Monte de los Olivos donde se encuentra el cementerio judío y pasamos en nuestro recorrido de unos cientos de metros junto al huerto de Jetsemaní y varias iglesias dedicadas a eventos diferentes de la vida y muerte de Jesucristo. Reconozco una importante ignorancia al respecto de los detalles del mito cristiano, pero confrontar los nombres repetidamente oidos con el lugar en si, con todo el distanciamiento de quien carece de sentimiento religioso alguno, me deja la sensación de estar en un lugar ordinario. No soy objetivo, mi visión se hace desde el rencor que siento hacia todas las religiones, y especialmente la cristiana católica con la que convivo. Lo que más interesante se me antoja es el propio cementerio judío, con su  abigarrada monotonía de lápidas blancas sin ninguna ornamentación y cuyo uso se remonta a tiempos bíblicos. También destaca por parecer fuera de lugar la iglesia ortodoxa de Santa María Magdalena con sus cúpulas doradas. No obstante no nos detenemos pues dedicaremos nuestro escaso tiempo a un paseo por la ciudad amurallada.

Aparcamos y hacemos nuestra entrada a la peatonal ciudad amurallada por la puerta de Sión, entre le barrio armenio y el judío. Cruzamos el barrio judío, limpio y bien cuidado cuyo centro es la plaza de Hurva, con su sinagoga ya cerrada a esa hora, pocos metros nos separan de la explanada del templo (o del muro) donde se encuentra el muro de las lamentaciones. Se accede sin problemas, pasando por un detector de metales bajo la descuidada vigilancia de un chaval armado con un arma automática. No me parece ni soldado ni policía, me pregunto si no será nombrado por la propia sinagoga. En la explanada no hay demasiada gente dado la hora que es. Destaca una pasarela completamente forrada de madera, a modo de tunel, que permite acceder desde el exterior de la explanada hasta el monte de templo, lugar de culto musulmán. Tiene un cierto aire de las pasarelas para el ganado, y su objeto es evidentemente aislar a los que entran en el area musulmana de la zona de culto judía, expuesta al lanzamiento de objetos por parte de los que ascienden a la parte superior. A un lado, el muro de las lamentaciones, dividido por una valla en una zona para mujeres y otra para hombres.

La zona de las mujeres es la más cercana a la pasarela, y es a la vez que mucho más reducida que la de los hombres (el desprecio a la mujer parece comun a las tres religiones semíticas). Para acercarme al muro debo ponerme uno de los "kipa" a disposición del público para cubrirse la coronilla según la costumbre hebrea. La escasa gente ora con devoción, mientras mis colegas se hacen fotos posando junto al muro. Al lado norte de la zona de los hombres hay un pequeño tunel paralelo al muro que ofrece una zona más recogida y cubierta. Hace frío y este lugar cubierto es mucho más propicio con mal tiempo, hay incluso calefacción. El tunel de unos treinta o cuarenta metros está jalonado con estanterias con lo que supongo son ejemplares del Torah, y allí el fervor religioso parece más concentrado, los rezos son en voz alta y las ropas negras, sombreros de ala y patillas con tirabuzones de los ultra-ortodoxos, frecuentes en toda la ciudad, son la norma. La sensación de estar fuera de lugar se vuelve tan intensa que no llego a recorrer todo el tunel y me salgo enseguida. Mis compañeros graban allí en video en lo que me parece una falta de respeto solo comparable a la tolerancia con la que estos fanáticos religiosos permiten que se graben sus ritos.

Salimos de la explanada por la entrada norte custodiada con similar indolencia a la que nos sirvió de entrada y de repente nos encontramos en la zona musulmana. Las apretujadas casas se encuentran más descuidadas y ruinosas, y aparecen algunas tiendillas a los lados de la estrecha calle. Me sorprende ver algun judío ortodoxo cruzando sin aparente problema, y le pregunto a Iuri si al estar las comunidades juntas se produce algún tipo de altercado. Me indica que la seguridad es buena y la gente sabe a que atenerse. Me daré cuenta despues que no creo haber visto policias ni militares en la zona amurallada. Le pregunto si hay signos externos que permitan determinar cuando alguien es musulmán (como ocurre con los ortodoxos judíos) y me dice que se nota en el lenguaje corporal. Posteriormente me repetirá lo del lenguaje corporal al pasar por el puesto de control de la autopista, y me quedo con la sensación de que se encuentra en situación de alerta permanente, siempre pendiente de un gesto por parte de esa gente en la que obviamente no confía. Sin embargo hay algo en su paseo que me da la sensación del que se siente dueño del lugar, como si los que allí lo habitaran fueran invitados consentidos. Puede ser que esa impresión me la cree mis propio prejuicio.

Ando pensando esto cuando nuestro guía nos alerta de que estamos en la Via Dolorosa, por donde Jesucristo fuera obligado a acarrear su cruz hasta el Golgota. Recorremos la estrecha calle convertida ahora en zoco forrado de tiendas. Las tiendas ya han cerrado, los turistas no están, y las calles se encuentran sucias y cubiertas de papeles y plásticos. No hay nada destacable en un recorrido de ascenso de unos cientos de metros que nos llevan por la "via crucis" hasta el barrio armenio y finalmente el templo del Santo Sepulcro. Inscripciones en la pared marcan las distintas "estaciones" lugares donde según el nuevo testamento ocurrió algo durante el recorrido de Jesucristo. Me vienen a la cabeza continuamente las imágnenes de "La vida de Brian". Se que hay gente que en estos lugares se derrumba por la emoción, pero yo solo veo un callejón no especialmente bonito de una ciudad antigua. La plaza donde se encuentra la iglesia del Santo Sepulcro, también cerrada ya, es como cualquier otra plaza medieval. Nada en el exterior de la iglesa resulta demasiado llamativo para un profano en arquitectura como yo, y tampoco en la propia iglesia. Una vez más pienso que despojado del simbolismo, el lugar es relativamente corriente.

De vuelta al barrio musulmán nuestro guía nos lleva a un restaurante donde cenamos muy bien de nuevo, el mismo tipo de comida que hemos disfrutado los dos últimos días. No hay cerveza ni vino, ceno con una coca-cola, otro símbolo esta vez moderno, en una ciudad llena de carga simbólica. La lluvia que empieza a caer de vuelta hacia el coche nos impide ver gran cosa del Jerusalem moderno que recorremos sin bajarnos. El parlamento y los distintos ministerios nos dejan claro cual es la auténtica capital del estado de Israel, por más que por no herir sensibilidades las embajadas se encuentren en Tel-Aviv, al igual que nuestra propia oficina. La ciudad moderna la intuyo agradable, con bonita arquitectura, abierta y con bastantes parques.

Por el camino de vuelta reflexiono al pasar junto a Ramala, capital oficiosa de Palestina situada muy cercana a Jerusalem, sobre las impresiones de la visita. Se me antoja el viaje como un remedo de "El Corazón de las Tinieblas" que me ha llevado del mundo moderno al centro de la irracionalidad que supone la religión. Solo el fanatismo más absurdo pudo llevar a miles de europeos a luchar allí en las sangrientas cruzadas, el mismo fanatismo que alimenta odios en un rincón de la tierra sin ninguna relevancia estratégica o económica real.

Vuelvo al hotel y al levantarme el clima ha cambiado radicalmente. Hay tormenta y lluvia que nos acompaña hasta que salimos de Israel por la tarde. Mientras espero a embarcar le doy vuetas a lo que he visto. Por más que me encuentre en un país occidental en sus costumbres, tengo claro que no estoy en mi mundo y que por debajo de la normalidad subyace un conflicto que no parece tener solución. Me alegro de volver a la España y la Europa donde me reconozco, donde el conflicto armado parece algo superado y la religión ha ido perdiendo buena parte de su capacidad de hacer daño.

sábado, febrero 18, 2012

¿Porqué dejamos que nos expolien? (III) Una ignorancia generalizada.



Volviendo al tema de las causas que pueden explicar la pasividad de las mayorías ante su propio expolio, ya comenté en entradas anteriores el impacto de la desviación de la responsabilidad ante culpables alternativos o incluso, aún mejor, la culpabilización de la propia víctima. Para que estos mecanismos funcionen, para que el engaño y la distracción sean efectivos, hace falta sin embargo un elemento clave del que quisiera ocuparme ahora:

¿Porqué permitimos que nos expolien? 

Motivo III: Una ignorancia generalizada.

Recientemente charlaba con un compañero de trabajo al respecto de la situación económica, cuando este me sorprendió con una firme aseveración al respecto de cual creía él que era una de las causas fundamentales de los problemas económicos del país: el excesivo número de funcionarios. Le argumenté que la media de funcionarios por habitantes de España era de las más bajas de Europa, y que justo eran los países con más funcionarios los que más solidas economías demostraban. Se mostró sorprendido cuando le facilité por e-mail información al respecto, y aunque no dió su brazo a torcer, creo que algo aprendió en el camino. Mi joven compañero es licenciado en Economía y Administración de Empresas.

Es una anécdota que a nadie nos sorprenderá, una pequeña gota de agua en un inmenso mar de ignorancia en la que se nos intenta mantener a todos. Esa ignorancia es la que nos impide organizarnos y canalizar la evidente rabia a e indignación hacia un objetivo concreto, y tiene diferentes aspectos que me gustaría destacar separadamente.

En primer lugar existe la ignorancia que el marximo calificaría como falta de conciencia de clase. Aunque la inmensa mayoría de nosotros somos trabajadores por cuenta ajena, proletarios al fin y al cabo, parece que a muchos les cueste verse como tales. Por un lado influye la existencia de un importante sector servicios con trabajadores de oficina a los que les cuesta considerarse a si mismos "obreros". Por otro lado tenemos esos mandos intermedios con ambiciones que se identifican más con la empresa que le ha elevado por encima de sus colegas, que con sus propios compañeros con los que compartirá destino cuando llegue la hora de la deslocalización o el cierre. Existe igualmente aquella gente que siguiendo modelos sociales dominantes intenta no identificarse a si mismo con una clase social de perdedores en un mundo en que todo se mide por el consumismo y la ostentación. Por unos u otros motivos, hay mucha gente que no es consciente de su posición en los engranajes de la sociedad, y que por tanto es incapaz de analizar correctamente lo que sucede a su alrededor, confundiendo sus intereses, sus amenazas, sus aliados y sus enemigos.

Nos enfrentamos en segundo lugar a una profunda ignorancia al respecto de los entresijos del sistema económico que nos envuelve. Se habla de mercados financieros, de competitividad, de productividad, de inflación, de liquidez bancaria, de contracción de crédito, de productos derivados...  y la mayoría de la gente que escuchamos el telediario de turno carecemos de conocimientos para entender de verdad las noticias y sus implicaciones. Es cierto que existen mecanismos complejos en la economía, y que explicar por ejemplo como funciona los sistemas financieros no es sencillo, y sin embargo los conceptos económicos básicos son de facil comprensión una vez se despojan de terminologías creadas a base de eufemismos que tratan de eliminar la carga negativa de su significado. Recientemente escuchaba asombrado en un telediario como se criticaba en una noticia la subida de precios causada por la introducción del Euro, para inmediatamente indicar que la contención de la inflación era a cambio un aspecto positivo de la nueva moneda..Esta anécdota refleja hasta que punto ni siquiera los propios periodistas parecen entender en absoluto las propias noticias que nos cuentan.

Hay en tercer lugar una muy extendida y fomentada falta de interes por el conocimiento en general por parte de una población a la que se ha mantenido con pan y circo (aunque cada vez se le quita más el pan). Así resulta habitual encontrase con gente que presume con altanería de no interesarse en política, o de no leer nunca, mientras se enganchan a competiciones deportivas o a esas noticias "del corazón" con su estúpido mundo de falsa fama televisiba. Por si esto no fuera suficiente, la gente con más interés por conocer e informarse sufrimos un bombardeo tal de propaganda y desinformación que a veces parece un milagro que alguien sea capaz de separar el grano de la paja y llegar a sacudirse un poco la capa de ignorancia con la que pretenden enterrarnos. Esta inundación de información manipulada acaba resultando mucho más efectiva como método de control social que antiguos métodos basados en la censura, la prohibición y la violencia, si bien no podemos ser tan ingenuos para descartar que el recurso a la violencia y la censura sean utilizados en el momento que se consideren efectivos y necesarios por parte de quienes controlan el poder.

Es triste y llamativo que con grados de analfabetismo muy superiores a los actuales, la población de hace un siglo pareciera mucho más entendida al respecto de su situación y los mecanismos que la provocaba.

La transmisión libre de información por internet, por fuera de los canales de comunicación de masas, así como el establecimiento de redes que permiten que esta sea compartida y transmitida, se ha convertido en un elemento sumamente molesto para la estrategia del poder, al poner en riesgo uno de los pilares sobre los que se asienta su control sobre los ciudadanos. Aunque el problema sea solo incipiente, son evidentes los intentos por atajarlo por medio de la promulgación de leyes que buscan su justificación y escusa en asuntos como la protección de la propiedad intelectual o la lucha contra la pederastia.

Bien sea mediante el activismo online, bien sea mediante medios más clásicos como las actuaciones en nuestro propio entorno, la batalla por devolver a la gente la conciencia es hoy, como ayer, uno de los principales frentes en nuestra lucha por el cambio hacia una sociedad mejor.

sábado, febrero 11, 2012

Jueces defensores del sistema franquista.


El primer juicio a Garzón ha acabado levantando las previsibles reacciones. Lamento profundamente la condena al juez, más que nada porque él parece lamentarlo. Siento admitir que desde un punto de vista egoista no puedo menos que celebrar el resultado como algo positivo, una inmolación y martirio que nos beneficiará a todos los que queremos una judicatura distinta, unas leyes distintas, una España distinta. Esa parte egoista piensa que no caerá la breva de que le condenen también por la investigación de los crímenes del franquismo, dudo que los muñidores de esta conspiración puedan llevar su inquina hasta este grado de torpeza, pero la esperanza nunca se pierde.

En los últimos años, a la idílica imagen de la transición y de nuestro sistema político no la reconoce ni la madre que la parió. Lejos aquellos años en que la inmensa mayoría de nosotros vivía en la ceguera y la autocomplacencia ante un proceso modélico del que íbamos presumiendo como subnormales. Las grietas han ido apareciendo hasta convertirse en auténticos boquetes por donde el monstruo engendrado para perpetuar en el poder a los herederos del franquismo se va desangrando. La reacción del tribunal supremo no es el despreocupado manotazo que alguien da a una molesta e inofensiva mosca, sino un desesperado movimiento de un poder que se ve realmente amenazado por todas partes. Los síntomas de su mala salud se multiplican en forma de protestas del 15-M, de erosión del bipartidismo, de cuestionamiento de la corona, y por supuesto de cuestionamiento de toda la farsa de la transición con su inaceptable ley del punto final.

Los que como en Matrix ya hemos comprendido la realidad y salido del ensueño, somos cada día más, y reacciones autodefensivas tan violentas y mal medidas como lo que se hace con Garzón hace abrir los ojos a un número creciente de personas. Antes eramos ese pequeño porcentaje de gente de izquierda que molestabamos tan poco como las moscas que antes mencionaba, bastaba con ignorarnos, excluirnos de los medios y dejar que nuestro discurso se ahogara. Pero la situación ha cambiado radicalmente, y las críticas que antes solo podías leer en círculos reducidos se abren pasa a los grandes medios de comunicación, llegando a unas mayorías que es necesario mantener adormecidas y estupidizadas.

Y para complicar las cosas, el maldito juicio contra el franquismo, que muchos desearían fervientemente que nunca hubiera empezado, se convierte en un asunto terriblemente dañino. Se cerró el juicio pero se les fue la mano, y al acusar a Garzón, todos hemos podido oir en los medios las humildes explicaciones de testigos de la barbarie franquista, y nos levantamos cada día con noticias del clamor internacional contra la antes admirada transición. El mito está tocado de muerte, pero en su agonía, el monstruo se revuelve y se seguira revolviendo de forma cada vez más violenta, acelerando sin embargo su propia muerte.

Entre los muchos actores en escena, me llama la atención la actuación de todos aquellos que, aún abducidos por las mentiras del sistema, se instituyen en los soldados que lo defienden. No hablo de aquellos que tienen claro lo que hay, y que lo defienden porque tienen claro que les beneficia, sino de aquellos que creen en conciencia estar defendiendo lo mejor. La acumulación de evidencias hace que inevitablemente poco a poco sus filas vayan menguando, un proceso lento e intelectualmente doloroso que hace que te des cuenta de que estabas equivocado y defendías justo lo que debías atacar.

Como soy un optimista impenitente en la general bondad de la gente, quiero creer que algunos de los jueces del supremo están en este grupo. Me imagino su incomodidad cuando la gente se agrupa en las calles para llamarles franquistas, su indignación ante lo que sin duda pensarán son acusaciones injustas. Me imagino igualmente esa incomodidad creciente cuando las mismas acusaciones te vienen de los medios internacionales que todos consideran prestigiosos, ahora incluso desde la ONU según lo que se leía hoy en la prensa.


En este sentido, la oficina de la Alta Comisionada recuerda que según las recomendaciones emitidas en 2009 por el Comité de Derechos Humanos, España debería revocar la ley de amnistía de 1977, ya que esta no se compadece con las leyes internacionales de derechos humanos. 
Por tanto, siempre según la ONU, “España está obligada ante las leyes internacionales a investigar las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el pasado, incluidos los cometidos durante el régimen de Francisco Franco”.


Me pregunto si con el paso del tiempo, y según el tinglado se vaya cayendo; quizás incluso (soñar es gratis) cuando tengan que asistir al escarnio público o a su expulsión de la carrera judicial; alguno de ellos se dará cuenta que realmente ha sido parte del monstruo corrupto que subyace en nuestras instituciones. Se mirará en el espejo y verá, quien sabe quizás con horror, reflejado a un franquista.

sábado, febrero 04, 2012

¿Porqué dejamos que nos expolien? (II) Señalando a falsos cuplables.



Disertaba el otro día (antes de que Rajoy me hiciera hacer un lapsus para comentar su convocatoria de huelga) al respecto de los diferentes motivos en los que se cimenta la falta de reacción de la gente ante el expolio al que nos vemos sometidos por las oligarquía financieras.

El primero de los motivos ya analizado en la entrada anterior consistía en la previa destrucción de la autoestima de los afectados, a los que se ha hecho interiorizar la culpa respecto a su situación dejándolos indefensos ante las agresiones a las que se les somete.

Analicemos ahora un segundo posible motivo:

¿Porqué permitimos que nos expolien? 

Motivo II: Señalando a falsos culpables.

Eliminados aquellos con autoestima baja y tendencia a la autoculpa, otros mecanismos permiten desactivar a otros segmentos de la ciudadanía de forma que se desvíe su ira hacia objetivos no dañinos para la oligarquía que nos manda. Una solución que nunca falla es buscar un culpable alternativo sobre el que descargar la responsabilidad de los distintos problemas. Parece condición asociada para que la fórmula funcione el azuzar bajos instintos basados en la envidia y el egoismo.

Podemos empezar por el culpable favorito de los neo-fascistas: los emigrantes. Es una patraña muy manida, pero resulta sorprendente lo facil que es que la gente muerda el anzuelo. Se acusa por ejemplo en algunos foros a los emigrantes de impedir a los nacionales el acceso a los servicios sociales, convirtiendose por tanto en responsables de su insuficiencia. En un razonamiento perverso, el emigrante es un privilegiado por recibir ayudas, y no un recpetor de ayudas por estar en condiciones más miserables. La víctima convertida en culpable y el discurso asumido por buena parte de los menos favorecidos que antes pelearan por disputar las migajas a otros pobres, que por  exigir sus derechos.

El ejemplo anterior es poco sutil, sin embargo, el mismo mecanismo se utiliza repetidamente. Hace algo más de un año, asistimos al linchamiento público de los controladores aereos que defendían unas condiciones laborales pactadas previamente y modificadas unilateralmente por sus empleadores. Es un caso concreto dentro del linchamiento general a los funcionarios, de los cuales se fomenta una imagen de ineficiencia y pereza, privilegiados cuyo egoismo agota las arcas del estado. Con esa imagen en el imaginario colectivo, poco nos puede extrañar la alegría con la que el resto de trabajadores aplaude los recortes en su salario. En lugar de exigir las mejoras de las condiciones propias, nos conformamos con aplacar la envidia propia alegrándonos cuando a otro tan miserable como nosotros se le recorta sus supuestos privilegios.

El azuzamiento de unos miserables contra otros es en realidad el centro del "modus operandi" de los nacionalistas, y es triste ver como el discurso cala incluso entre gente que se dice a si mismo "de izquierdas". Antes incluso de la crisis, los catalanes habína ya sido sumergidos en un discurso de expolio por parte de los vagos extremeños y andaluces, que pasaban a ser privilegiados culpables de la falta de dotación de servicios sociales en Cataluña. Es tan burdo que uno se queda asombrado de tener que debatir el tema con gente minimamente inteligente, y sin embargo es un discurso tan extendido que el propio Joan Saura lo hacía propio cuando exigía en tiempos de Estatut poner “limites a la solidaridad de Catalunya”.

En realidad hay versiones menos obvias del mismo mecanismo, y se encuentran por todos lados. Resulta por ejemplo absolutamente ridículo que alguien piense que los problemas de déficit del estado tienen que ver con los privilegios de los políticos, o las subvenciones a los sindicatos. Los números cantán, y los ahorros posibles no llegan para el envoltorio del chocolate del loro, pero basta preguntar a nuestro alrededor para ver hasta que punto el mensaje ha calado hasta convertir lo que son meras anécdotas en causas centrales de nuestros males. Que los políticos y sindicalistas son culpables de nuestra situación es algo obvio, pero su culpa no es el coche oficial o sus prevendas, sino las legislaciones y los acuerdos que permiten que las mayorías sena expoliadas por las minorías.

Es una evidencia que este tipo de discurso tiene ramificaciones de todo tipo y se extiende como un cancer en el subconsciente de la gente, haciendoles incapaces de identificar las raíces de sus problemas, desviando la indignación hacia caminos que explotan todo tipo de populistas, localistas/nacionalistas y fascistas. Lleva funcionando tanto tiempo, apelando a la peor parte de nosotros, que resulta seguramente el enemigo mayor y más difícil de vencer a la hora de sacar a la gente de su ostracismo y confusión.

martes, enero 31, 2012

Rajoy nos convoca a una huelga general.


Las sorprendentes declaraciones de Mariano Rajoy captadas ayer por los medios que cubren la cumbre Europea, en las que se nos anticipaba una huelga general como reacción a la reforma laboral en ciernes, constituyen una inmensa fuente de posibles reflexiones y conclusiones. Antes incluso de sumergirme en los comentarios de los medios al respecto, no he querido perder la oportunidad de plasmar en este blog las mías propias.

Una primera linea de reflexión se abre en torno a las intenciones de Rajoy de cara a sus colegas europeos. Se me antojan diversas posibles explicaciones. En primer lugar estaría la intención de congraciarse con sus colegas demostrando su firmeza para tomar medidas impopulares, un lider a quien no le tiembla el pulso y que quiere hacerse una reputación. Triste y ridículo, pero la gente es así. Una explicación peor sería que se pretenda utilizr el tema como herramienta de súplica, a modo de lloriqueo ante la previsión de que los que mandan nos exijan mayores apreturas. Rajoy se pondría la venda para pedir que no se le exija más, demostrando su sometimiento ante los que mandan, a los que habría que suplicar por un poco de clemencia. Patético, pero acorde al signo de los tiempos.

Una segunda linea de reflexión resulta más cómica. Con su desliz, Rajoy nos ha puesto a todos ante una expectativas que nos condicionan y le condiconan a si mismo. Por un lado el mensaje a los sindicatos es muy claro, su opinión de que las medidas serán acompañadas de una convocatoria de huelga deja poco margen a las direcciones de nuestros grandes sindicatos si no quieren caer en el ridículo de tener una reacción más tibia. Un papelón, sabiendo hasta que punto les da pereza a estos dirigentes poner una huelga general en marcha. Una explicación más rocambolesca sería que el propio Rajoy ha querido obligar a los sindicatos a que hagan huelga, y sabiendo de su habitual tibieza y flojera, ha forzado la situación mediante esas declaraciones. Sería muy sibilino, pero no es descartable.

¿Y porqué querría Rajoy una huelga general? Pues se me ocurre que con ella no solo puede pensar que cimenta su prestigio como lider duro e inflexible ante sus colegas europeos, sino que de paso se labra una reputación ante la caverna reaccionaria que controla buena parte del poder del post-franquista Partido Popular, así como los numerosos medios afines. Como un jovencito massai que va a cazar su primer león para ser considerado adulto, Rajoy se apresta a pasar rápidamente el rito iniciatico de afrontar su primera huelga general y salir victorioso. Claro que por otra parte nos imaginamos el papelón que será para el propio Rajoy intentar protestar airadamente cuando la huelga se convoque. Mucho tendrá que argumentar para hacerse la monjita ofendida ante una huelga que él mismo parece haber asumido como lógica.

Siguiendo con la divagación, es evidente que el propio Rajoy se ha puesto el listón muy alto en los próximos días. Su anuncio eleva las expectativas de todo el mundo ante las reformas. Se nos anuncia algo espectacular, osea que si no quiere defraudar al mucho publico expectante deberá sacar lo mejor de si mismo, elevando el listón de los recortes hasta alturas bíblicas. Claro que tambíén puede tratarse del viejo truco de anunciar mucho más de lo que al final es, de forma que a nosotros nos parezca que las medidas no son para tanto. Particularmente espero con curiosa anticipación el día del anuncio.

Y para acabar, porque el tema da para muy largo, queda hablar de nosotros, los ciudadanos a los que Rajoy prácticamente ha convocado a la huelga. Supongo que para muchos la sensación será confusa, el propio presidente nos anticipa que deberíamos ponernos en huelga, que el pisoteo de nuestros derechos va a ser historico. Hasta el más perezoso intelectualmente, hasta el más cobarde y egoista, hasta el mas pasota de los españoles debería replantearse un poco su atonía habitual a la hora de tomar su decisión de acudir o no a la huelga. Algunos pueden tomarlo como un deber patriotico, igual el presidente nos invita para demostrar que no nos doblegamos a los dictados extranjeros sin ofrecer un mínimo de resistencia. El propio presidente podría mostrarse comprensivo en un remedo de la simpatía con la que el gobierno Zapatero saludó la última huelga convocada. Para algunos, los que somos más combativos, puede tomarse el tema incluso como una chuleria y una provocación, algo así como ¡a ver si teneis cojones de montarme una huelga! O incluso mejor ¡hacerme las huelgas que quereais que me las paso por el forro!

El tema es sabroso, y dará para muchas tertulias. Voy ahora a disfrutar un poco y zambullirme en lo que espero será una enorme cantidad de articulos de opinión en los medios. Otra cosa no se, pero no cabe duda que nuestro presidente es cuando menos un brillante animador de la vida política española.

domingo, enero 29, 2012

¿Porqué permitimos que nos expolien? (I) La autoestima destruida.


Hace ya casi cuatro años desde que la crisis económica se desató y arrasó con el espejismo de prosperidad creado por el liberalismo. Ante la magnitud de su fracaso, hubiera sido razonable una masiva reacción de condena y de rechazo a la ideología que nos ha traido hasta aquí, pero la realidad nos ha llevado por caminos diferentes.

Tras la conmoción inicial, las oligarquías que se enriquecieron durante la fase de burbuja del crédito, han puesto en marcha su maquinaria de poder para asegurarse de que la fase de contracción no les arrebate los beneficios acumulados. Inmensas cantidades de fondos públicos se han transferido a manos privadas mientras se desmantelan los servicios públicos que salvaguardan un bienestar mínimo a la mayoría. Millones de personas han visto desvanecerse su trabajo y su sustento, cientos de miles han visto como los bancos les expropiaban del producto del ahorro de toda una vida, nos arrebatan a todos derechos arrancados en decenios de lucha ante nuestra mirada aletargada y estupefacta. El expolio a las mayorías por parte de las minorías se ha vuellto tan obvio que empieza a abrirse paso entre los grandes medios de comunicación. Y aunque como un goteo algunos salen a las calles y pasan al grupo de los indignados, la mayoría sigue moviendose con la mansedumbre del rebaño que se deja llevar igual de docilmente cuando le llevan pastar, que cuando les dirigen al matadero.

No me parece que se haya analizado mucho en los medios esta mezcla de mansedumbre y resignación con la que la gente afronta el presente y el futuro. Aporto mi granito de arena para dar mi propia explicación al fenómeno en una serie de entradas en el blog dedicadas a las que a mi entender son las cuatro causas fundamentales que explican la colaboración de la gente con los que les expolian. Recojo en realidad ideas que ya he expresado en el blog, por lo que pido disculpas a los que les suenen los argumentos a repetidos.

¿Porqué dejamos que nos expolien? 

Motivo I La autoestima destruida

Alguna gente se sorprende de que con indicadores económicos tan nefastos, las tiendas sigan vendiendo, los bares sigan teniendo clientes y haya una cierta apariencia de normalidad. En realidad la explicación es relativamente sencilla, y es que de momento esta crisis no nos ha afectado a todos por igual. Mientras una mayoría sigue yendo a su trabajo y recibiendo ese salario con el que capea el temporal, son los parados los que se han llevado, de momento, la parte del león del sufrimiento. Cabría pensar que es en este sector social donde surgiría la semilla de un descontento más violento, más de cinco millones de personas (con sus familias) que tienen poco que perder, y a las que les han robado el presente y el futuro. Se diría sin embargo que constituyen un colectivo invisible y mudo entre el que han fracasado los intentos de.organización y movilización.

A mi modo de ver, el elemento fundamental que explica la pasividad de estos y otros damnificados de la crisis tiene que ver con un sutil proceso de destrucción de la autoestima a la que nos estamos viendo sometidos. El mecanismo es sobrádamente conocido como condición básica para que la gente se someta a una situación de maltrato, y destruye toda capacidad de resistencia y de lucha a partir de conseguir que la víctima se culpabilice de su propio sufrimiento.

La persona que pierde su trabajo ve su vida puesta de repente patas abajo. Con el fin de su trabajo pierde de repente algo más que su sustento, pierde la rutina diaria que guía la mayor parte de sus acciones. El shock viene normalmente acompañado de una inevitable sensación de fracaso personal toda vez que el recientemente despedido no puede evitar compararse con aquellos, incluso entre sus ex-compañeros, que no han sufrido la misma suerte.

En las pasadas elecciones, entre los spots electorales del PP me llamó la atención uno que se centraba precisamente en ese drama personal. Personas que con cara de verguenza o incluso entre llantos confesaban a sus más allegados la humillación de no haber sido lo bastante buenos para mantener su puesto de trabajo. La verguenza y la culpa serán las compañeras inseparables de buena parte de la gente que pasa a engrosar las listas del desempleo, y ambas se verán alimentadas según los meses pasen y al fracaso para mantener el puesto de trabajo se una el fracaso al conseguir un nuevo empleo. Las continuas apelaciones en los medios de comunicación a la necesidad de formarse y mejorar una cualificación inadecuada para salir de ese callejón sin salida contribuirán eficazmente a machacar definitivamente la dañada autoestima del parado.

El parado es siempre demasiado viejo o demasiado inexperto, le falta el conocimiento adecuado de idiomas, no sabe hacer un curriculum, no sabe hacer una entrevista laboral, no tiene atractivo físico. El parado es el fracasado máximo en la sociedad del tanto tienes, tanto vales. El parado no vale nada, no vale para nada, no le quiere nadie, no le necesita nadie.

Yo también he vivido los efectos devastadores sobre la autoestima de una situación de desempleo que en mi caso se alargó hace años por tan solo nueve meses. Recientemente, haciendo procesos de selección de personal para mi equipo tuve la oportunidad de entrevistar a los máximos perdedores de entre este colectivo maltratado, gente algo mayores que yo, con dilatada experiencia profesional que te agradecían con lágrimas en los ojos el que te hubieras dignado a entrevistarles. En sus caras, se reflejaba la angustia y la inseguridad, y por supuesto la culpa por su fracaso. Es paradójico pero tristemente entendible que fuera yo el que viviera la experiencia con mayor indignación hacia este sistema que machaca y devora a las personas con sádica falta de piedad.

Si el parado es un caso extremo de autoestima destruida que deja a la persona incapaz de defenderse, en realidad el sistema nos bombardea a todos constantemente con mensajes que pretenden que interioricemos nuestra culpa ante una situación en la que en realidad somos víctimas. El asunto se resume en esa especie de eslogan repetido como un mantra: hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Y se omite la segunda parte que todos intuimos, y es que ahora nos toca pagar por ello, por nuestros pecados y nuestros derroches anteriores.

Somos culpables por haber comprado una casa que no podemos pagar, pero se nos omite como los que se suponía que conocían la economía nos mentían negando una burbuja insostenible y prometiendo una revalorización continua de nuestra vivienda en un entorno de pleno empleo. Somos culpables de que el estado tenga déficit público, y nos lo dicen los que rebajaron impuestos repetidamente a los que más tenían. Somos culpables de que nuestros salarios hayan subido en exceso, y nos lo dicen mientras los datos nos demuestran que el salario real ha descendido mientras se producía una inaudita orgía de beneficios empresariales. Somos culpables de nuestra economía poco innovadora, y nos lo dicen una clase empresarial que solo sabe vivir de la explotación laboral. Somos culpables de nuestra baja formación, y nos lo dicen los que se afanan en destruir todo vestigio de calidad de nuestro sistema de educación público. Somos incluso culpables de vivir más años, convirtiendo nuestra vejez en una egoista carga hacia la sociedad.

Y mucha gente lo ha interiorizado, hasta el punto de que asisten sin rechistar al retraso de sus jubilaciones, a la subida de sus impuestos, al empeoramiento de sus servicios sociales, a la degradación de la educación de sus hijos... Y no hacen nada porque han asumido su culpa colectiva por aspirar a una vivienda, por disfrutar de vacaciones, por comprarse un teléfono movil, o sobre todo por tener el privilegio de juntar dos salarios miserables tras jornadas eternas soportando horarios enloquecidos mientras sus padres cuidaban de unos hijos que apenas conocen.

Un mecanismo poderoso que nos mina y nos convierte en marionetas indefensas. Un primer elemento contra el que luchar si queremos salir de esta deriva a la que la mayoría asiste atónita.

viernes, enero 13, 2012

Hay muchos otros recortes sociales menos conocidos

Esta va a ser una entrada muy corta. El otro día estuvimos hablando con una amiga que trabaja en los servicios de acogimiento de menores de la Comunidad de Madrid. Lo que nos contó me revolvió las tripas.

Los servicios de los que hablo consisten en acoger a niños objeto de abusos o desatención, a la espera de que una resolución judicial decida la custodia o el acogimiento con otras familias. Las historias de todos estos niños, que nuestra amiga a veces nos cuenta, hablan de pobreza extrema, y desatención, y en muchos casos de violencia, o de abusos.

Nos comentaba nuestra amiga que están viviendo una situación absolútamente anómala desde hace algunas semana: les han dejado de llegar niños. Sería utópico pensar que de pronto hemos acabado con todas esas historias de abuso y miseria, resulta más verosimil y estremecedor pensar que los recortes han llegado a este area, y que si los niños no llegan es porque nadie se está ocupando de atender estos casos. Nos preguntamos si esta medida no es la antesala de un recorte de plantilla o de una privatización del servicio.

No tengo seguridad de qué es lo que hay detrás de esta extraña situación, pero conociendo como están las cosas y la falta de límite a la que se ha llegado en la rapiña y privatización de todos los servicios sociales, me temo lo peor.

martes, enero 10, 2012

¿Porqué la mayoría no ve lo que yo veo?



Esta mañana me encuentro con un conocido con el que la conversación me lleva al tema de la situación político-económica y las negociaciones sindicales con el gobierno y los empresarios en pos del enésimo recorte. Me muestra su desacuerdo con mis duras críticas a los sindicatos cuyas negociaciones nos llevan a un lento desangrarnos de recortes y cesiones. Me acusa de querer unos sindicatos del siglo XIX, y me argumenta  que dada el poco apoyo que tienen, si fueran más combativos el resultado sería peor. Cuando nos despedimos me quedo pensando que efectivamente la acusación es cierta, pero es igualmente cierto que mi pretensión de cambiar el modelo sindical está más que justificada. Fueron esos antiguos sindicatos combativos y con la huelga como base de la lucha los que consiguieron todos los avances sociales que los sindicatos actuales de moqueta y reunión con ministro van perdiendo pedazo a pedazo.


En realidad nuestras élites sindicales parecen haber interiorizado un tremendo cambio de visión de las reglas del juego. Donde los sindicatos de hace un siglo veían un conflicto con unos enemigos de clase que mantienen intereses contrapuestos con los de los trabajadores, los sindicatos de hoy parecen ver a compañeros de negociación en busca de un bien comun. Tanta apelación a la responsabilidad de los trabajadores me produce hartazgo, especialmente cuando viene de los que deberían defendernos con uñas y dientes. Es lo malo de abandonar la ideología, sin cuyo referente nuestros sindicatos han olvidado lo que son y lo que somos, han olvidado que esto es un conflicto encarnizado donde tenemos enfrente a nuestros enemigos, y que no están ahí para defiender los intereses de España, o de los españoles, sino de los trabajadores.

No quiero por otra parte centrar mi crítica una vez más en los sindicatos, porque tengo claro que ese mismo mal nos rodea en todos los ámbitos politico-sociales. Donde yo veo una banca usurera que parasita y engorda a costa del esfuerzo de sus trabajadores-clientes, a los que expropian de sus ahorros invertidos en forma de vivienda, una banca que no duda en chupar del Estado cuando necesitan protección contra las pérdidas de sus otrora lucrativos negocios, otros parecen ver altruistas entidades que cumplen con una importante labor social de canalizar el ahorro para generar crédito. Donde yo veo pequeños burgueses con negocios basados en la explotación de los empleados, otros parecen ver emprendedores que dejan caer el maná en forma de empleo a aquellos que siendo más torpes y menos preparados reciben la caridad de un puesto de trabajo. Donde algunos ven en las multinacionales patrias a orgullosos ejemplos de nuestra capacidad empresarial, que pasean por el mundo la marca de España a la vez que las de sus empresas, yo veo compañías que deslocalizan empleos en busca de mano de obra aún más esclavizada que la nuestra, y que exprimen mercados ajenos mediante las mismas tacticas, muchas veces turbias, con el objeto de que se forren aún más los que todo lo quieren. Donde algunos aplauden aliviados la subida de la bolsa, yo veo el índice que indica el éxito de los especuladores en unas actividades que debían ser calificadas de delito.

Y puedo seguir casi sin límite. Donde otros ven a los votantes de la derecha como gente que defiende otros puntos de vista políticos, tan respetables como el mío, yo veo a cooperadores necesarios en un sistema injusto y criminal, movidos en el mejor de los casos por la ignorancia, y en el peor por el egoismo. Donde otros ven libertad de credo, yo veo pasividad ante sectas tan destructivas para la libertad personal como es la iglesia católica, responables de crímenes difíciles de cuantificar y enemigas del progreso de la humanidad. Donde otros ven a un gobierno y unos políticos que representan la soberanía del pueblo, yo veo estafadores representantes del bipartidismo que se aprovechan de un sistema manipulado y corrupto y lo ponen al servicio de las oligarquías que realmente nos gobiernan. Donde unos sienten orgullo ante las heroicas victorias de nuestros deportistas y selecciones, yo veo papanatas que aplauden ante deportes que no conocen, cuando no deportistas cuyo patriotismo no les da para dejar de fijar su residencia en paraisos fiscales y para no canalizar sus ingresos por medio de empresas que les garanticen la evasión fiscal.

Resulta exasperante mirar a tu alrededor y ver este panorama de abuso, mentira, robo, egoismo y estupidez,.mientras la gente que te rodea asiste impasible y ciega, como si vivieramos en mundos diferentes. Es como vivir en una pesadilla absurda de la que parece imposible despertarse.

A modo de post data quisiera añadir que aunque se que más de uno que me lea considerará mis puntos de vista bastante intolerantes, yo no puedo estar menos de acuerdo. No creo que quepa una demostración mayor de paciencia y tolerancia que la mía, al defender pacíficamente mis ideas despues de tener una visión del entorno tan indignante y exasperante como la que yo tengo.