domingo, septiembre 28, 2014

¿Debe converger PODEMOS? (A la luz de los datos del CIS)


Por fin tengo los datos completos de la encuesta del CIS de julio. Una encuesta que resulta muy interesante porque refleja ya el nuevo panorama político después de la irrupción de PODEMOS tras las elecciones Europeas, irrupción que ha dejado obsoletas todas las encuestas anteriores.

Como bien sabe quien lee este blog, durante los últimos tres meses, he colaborado activamente en la puesta en marcha del Círculo de PODEMOS en mi zona, y lo he hecho porque soy un convencido de la utilidad de la nueva formación para poner finalmente patas arriba el sistema político español. Dentro del Círculo trabajo con el indisimulado objetivo de tender puentes entre ellos e Izquierda Unida de cara a una futura convergencia, postura que cuenta con el apoyo de buena parte de sus miembros, pero también con la oposición de otra parte. Esa diversidad de posturas entiendo que es común dentro de PODEMOS.

Por mi experiencia diría que, entre esa gente que no quiere convergencia, abundan sobre todo los que lo hacen en base a un mero cálculo electoralista. Existen fuertes temores de que la integración de PODEMOS junto a IU en un frente común pueda truncar el crecimiento de una organización que insiste mucho en no hablar de izquierdas o derechas. Los datos de la encuesta del CIS nos permiten analizar el perfil del potencial votante de PODEMOS para ver hasta qué punto esta preocupación es fundada.

Empecemos por comparar esta última encuesta con la de hace un año, cuando PODEMOS no existía. Veamos primero cual ha sido la evolución tanto en la intención declarada de voto, como en la simpatía, y finalmente la combinación de ambas, que es en mi opinión el indicador más adecuado para anticipar los resultados electorales.


Antes de hablar incluso de la evolución de las encuestas, quiero destacar como la simpatía hacia PODEMOS está por debajo de su intención de voto, lo contrario a lo que le ocurre al resto de los partidos, y muy especialmente al PSOE, partido al que casi un tercio de sus simpatizantes no piensan votar. El hecho de que PODEMOS capta mucho más voto que simpatía se confirma en la siguiente tabla.


De estos datos podemos hacer una primera deducción, y es que PODEMOS parece estar posicionándose como voto útil. Este no es un tema menor, porque indica que las expectativas de que este partido lidere el cambio político estimula de forma importante su apoyo electoral. El mantener durante los próximos meses la ola de esperanza generada hasta ahora parece muy importante para que a su vez se mantengan las altas expectativas electorales alcanzadas.

Siguiendo con nuestro análisis, si comparamos la encuesta de este año con la del año pasado constatamos que, tras la irrupción de PODEMOS, se produce una importante reducción en el voto estimado de todo el resto de partidos (menor en el caso del PP). Los datos del CIS nos permiten acudir al recuerdo de voto en las elecciones de 2011 que expresaron los propios encuestados, para de esta forma aproximar mejor de donde vienen los votantes esperados tanto de PODEMOS, como del resto de formaciones.


De esta tabla sacamos pues una segunda conclusión, y es que el granero de votantes de PODEMOS no es tan transversal como algunos creen, y sale fundamentalmente de los electores de partidos de izquierda, de los abstencionistas y de los nuevos votantes. Esta conclusión se confirma cuando observamos la distribución de la intención de voto según el posicionamiento que el encuestado se asigna a si mismo en la escala ideológica tradicional de izquierda y derecha.


Por más que sea contradictorio con ese mensaje que evita posicionar al partido como izquierdista, los previsibles votantes de PODEMOS no tienen ningún problema en posicionarse a ellos mismo como tales. Se constata además que este partido es en la actualidad la opción mayoritaria entre los encuestados de extrema izquierda y la segunda entre los de la izquierda más moderada. Sin embargo son solo la cuarta opción entre los votantes de centro, y son marginales entre los de derechas. El posicionamiento medio del votante de PODEMOS le situaría claramente a la izquierda, a medio camino entre Izquierda Unida y el PSOE. Es llamativo que entre la gente que no quiso posicionarse, el porcentaje de gente que optaría por el PSOE es claramente superior al que lo haría por PODEMOS.

No quiero dejar de llamar la atención sobre el estudio post-electoral que el propio CIS realizó respecto a las pasadas elecciones europeas (link). Entre el cuestionario de este estudio se incluía una pregunta específica a aquellos que tuvieron dudas a la hora de votar, 30,10% de los cuales eran gente que dudaron entre PODEMOS y otras opciones. El desglose deja claro de nuevo como hay pocas posibilidades de que este partido avance electoralmente en el espacio de la derecha.


En ese estudio se preguntó a la gente la posición ideológica que creían que tenía PODEMOS, y los propios votantes de este partido (90% de ellos) no tuvieron problema en hacerlo claramente a la izquierda (2,86 de media), más a la izquierda incluso de lo que situaban a IU (2,93 de media).

Resumamos por tanto y planteemos algunos interrogantes:
  • Los votantes de PODEMOS lo son en una buena parte como opción de voto útil, lo que debería hacer reflexionar a quienes defienden excluir a la formación de un proceso de convergencia que puede ser fundamental para desalojar al PP y al PSOE del poder. ¿Seguirán esos posibles votantes viendo la utilidad de su voto a PODEMOS si este se niega a participar en un frente anti-bipartidista?
  • Contrariamente a lo que el propio PODEMOS hace, sus votantes no parecen tener mucho problema en posicionarse políticamente como personas de izquierdas. Aunque el discurso de los de arriba frente a los de abajo sea brillante para remarcar el hecho de que uno puede decirse de izquierdas y ser de la casta (dirigentes del PSOE). ¿Conviene realmente intentar estirar el argumento para buscar en la ambigüedad una mayor base electoral? ¿No se corre el riesgo de perder a los votantes de izquierdas intentando arañar algún votante despistado de centro o centro-derecha?
  • Aunque algunos se empeñen en creer lo contrario, PODEMOS se identifica claramente como una opción de izquierdas, y con esa imagen ha conseguido posicionarse como una alternativa al bipartidismo. ¿Es realmente una buena idea para crecer el intentar cambiar la imagen del partido?
Aunque estos datos me vengan fenomenal para argumentar con la gente que dentro de PODEMOS pretende a toda costa convertir al partido en un engendro apolitizado del tipo del Movimiento Cinco Estrellas italiano, lo que me gustaría es que estos datos los tuvieran bien claro quienes tan a la ligera opinan sobre lo que es la estrategia electoral que PODEMOS debe llevar en estos críticos meses.

domingo, septiembre 14, 2014

Acabar con ese PSOE para ampliar los límites de lo posible


Hace tiempo que no escribo, como bien me recordaba estos días un anónimo seguidor, preocupado por si mi silencio significaba mi paso a PODEMOS. No es tal el caso, pero admitía que estos días es difícil hablar de otra cosa en política española que no sea hablar de ellos, y no me gusta convertirme en monotemático. Trataré por tanto de cambiar de tercio, aunque sospecho que PODEMOS saldrá de alguno manera dentro de esta entrada.

Ayer, hablando con mi hijo sobre la situación política, la conversación nos llevó a un tema por debajo de lo puramente electoral, como es la "cultura política" que subyace por debajo. Hablo de cultura siguiendo esa definición como "conjunto de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social", que no deja de ser otra definición de lo que podríamos llamar "ideología dominante".

Argumentaba yo en nuestra conversación, que en realidad existe un consenso muy amplio por parte de la población en casi todos los temas socio-económicos, y que es ese consenso lo que da estabilidad al sistema. Existe, nos guste o no, un gran consenso al respecto del capitalismo como el mejor, o al menos el menos malo de los métodos de producción. El principio de que una economía socialista está abocada al fracaso, debido a la tendencia de la gente a no esforzarse cuando le cubres sus necesidades, llega incluso al imaginario de buena parte de los votantes de IU. La competencia como motor del progreso, y el premiar al más capaz como única vía para que los miembros de la sociedad se esfuercen, son conceptos tan extendidos que apenas se cuestionan.

Por otro lado, está también socialmente extendido, incluso entre personas que se declaran de derechas, el principio de que hay ciertas necesidades básicas que toda persona tiene que tener cubiertas. Nos parecería indecente que un pobre muriera sin atención médica por el hecho de que no pueda pagarla, o pensar que hay gente que pueda sufrir de malnutrición, por más que pensemos que su situación de privación es culpa de sus propios errores.

Teniendo en cuenta estos parámetros, podríamos decir que la sociedad española es fundamentalmente socialdemócrata, con una pulsión a la protección social que explica las tensiones que está sufriendo el sistema cuando quienes lo dirigen tratan sobrepasar los límites de ese consenso social. La oligarquía que domina el país cuenta con todos los resortes del poder formal, pero se han encontrado con un fuerte rechazo social cuando han querido modificar las normas básicas que garantizan una sanidad igual para todos, o cuando se recorta en educación, o cuando se van desmantelando otros sistemas de protección social.

En este contexto, en el que aquello que la gente quiere choca contra lo que el poder desea, la única vía para imponer las medidas que se pretenden consiste en intentar convencer a la gente de que lo que desea resulta imposible. Para ello se utilizan recursos propagandísticos de todo tipo, siendo el tema estrella la supuesta necesidad de asegurar la sostenibilidad del sistema. A la gente que quiere más protección social y más estado del bienestar, se les tiene que convencer que lo que buscan es imposible, y que recortar es la única forma de garantizar que se mantiene algo. Es un burdo chantaje en el que a la gente se le da a elegir entre aceptar una pérdida parcial, o bien perderlo todo.

Evidentemente, convencer a la gente para que renuncie a sus deseos no resulta fácil, y es ahí donde el juego del bipartidismo se vuelve esencial, y el papel del PSOE resulta imprescindible para que la agenda de los poderosos pueda avanzar frente al deseo de las mayorías. Como en la táctica del "poli bueno" y el "poli malo", se presenta al PSOE como el defensor de la causa de lo social, el poli bueno que representa la visión del mundo más social y solidaria frente a un PP que defiende el ultraliberalismo. La imagen de división política en dos bandos capitaneados por las dos patas del bipartidismo es fomentada por disputas en temas accesorios para el poder como son la no-discriminación o incluso la política territorial.

Una vez que en el imaginario de la gente, se ha constituido al PSOE como el portavoz de la igualdad social, resulta fácil marcar el margen de lo que es posible y convencer a la gente de que sus deseos no lo son. Si en materias como los recortes sociales, la precarización laboral o la privatización de servicios, el propio supuesto defensor de la causa social pregona el mensaje de que son medidas inevitables, la mayoría social acaba aceptando resignada que sus deseos son imposibles. Es un proceso que inició el PSOE en los años 80, en el cual buena parte de la gente a optado por perder toda ilusión por una política que solo le da a elegir entre lo malo y lo peor.

Pese al aparente éxito de la fórmula, la incapacidad del poder para cambiar la ideología de la gente resulta patente, y cuanto más se avanza en el proceso de imponer la agenda ultraliberal, las tensiones se vuelven más evidentes. La decepción y demovilización política, y el continuo crecimiento de la abstención, son síntomas del problema que no podían pasar desapercibidos. Tras el paréntesis de la burbuja inmobiliaria, su estallido y la última vuelta de tuerca antisocial del PSOE de Zapatero, rompió la cuerda finalmente. Dicha ruptura se expresó públicamente por primera vez en forma de movilizaciones del !5 M, cuyo mensaje de fondo era mucho más peligroso para el sistema de lo que algunos quisieron ver. Bajo el "no nos representan", o el más explícito de "PSOE y PP, la misma mierda es", se presentaba una grieta peligrosísima en un pilar fundamental del sistema. La magnitud de la derrota del PSOE escondía un mensaje que algunos no quisieron ver, y es que el partido socialista estaba dejando de ser visto como una alternativa social, y se identificaba por parte de un sector creciente de la sociedad como la otra cara de una misma moneda.



Desde las elecciones, las encuestas empezaron a reflejar como el rechazo a la gestión política del PP dejó de acompañarse de la tradicional recuperación del PSOE, Dañado el bipartidismo, y si la credibilidad del PSOE no se recupera, los límites de lo que hasta ahora era considerado como realizable se difuminan, y las alternativas del poder para poder controlar las aspiraciones de la gente se complican. Nuevas alternativas políticas marcarán nuevos límites.

Una situación así no se da tan a menudo.

PD: Al final no he hablado de PODEMOS.

miércoles, agosto 13, 2014

Fábula con moraleja económica: Marhuenda contra el inaudito efecto multiplicador.


Erase que se era un país en el que una la coalición de rojos insensatos bajo el inaudito nombre de “Ganemos España” se hizo con el poder. El flamante nuevo ministro de economía, de apellido Garzón como un famoso juez, anuncia tras su nombramiento tan solo dos medidas económicas:


  • Crear un impuesto nuevo a un banquero llamado Emilio Botín por 50 EUR.
  • Y dedicar esos 50 EUR, junto con otros 50 más, a dar un subsidio a la señora Perez, madre soltera sin ingresos y que no tiene nada que dar a comer a sus dos churumbeles.

Ese mismo día, un periodista, pongamos que de nombre Marhuenda, se mesa los cabellos en la consabida tertulia de televisiva. Asiente elevando sus ojos al cielo mientras el economista neo-liberal de cabecera explica a los espectadores el desastre que estas insensatas medidas va a suponer. El aumento de impuestos es como un cáncer para la economía que destruirá el crecimiento, y para colmo de males, las medidas suponen aumentar el rampante déficit público, lo que sin duda nos acercará inexorablemente a la bancarrota. Se acaban de cometer dos pecados capitales contra la norma económica liberal, de cuyas consecuencias se arrepentirán los votantes que apoyaron a los anti-sistema de "Ganemos".

Mientras se apagan los ecos de la discusión, la economía se pone en marcha. El señor Botín, que andaba últimamente ahorrando para sacar pasta y hacerse con una Caja de Ahorrosen liquidación recién saneada por el estado, tendrá que apretarse el cinturón. Decide comprarse una corbata  Hermes menos (en realidad cada corbata Hermes vale 150 EUR, pero asumamos que andaban de rebajas). Afortunadamente para la economía del país del cuento, aunque este hecho hace que las cifras de consumo bajen, el PIB que desciende será sobre todo el del Francia que ve bajar sus exportaciones de corbatas. El estado pierde además una recaudación de 10 EUR del IVA correspondiente, aumentando aún más el déficit y confirmando los malos augurios del amojamado economista televisivo sobre los perversos efectos de la medida.

En paralelo, la señora Perez se va al colmado de la esquina y llena el carro de huevos, patatas, pan y filetes de pollo. Se cepilla los 100 EUR del subsidio como si no hubiera mañana. De lo gastado, 85 EUR los trinca el tendero y 15 van a parar a las arcas del estado en forma de IVA. El resumen de cómo ha afectado a la economía las populistas medidas de Garzón sería pues el siguiente.



Si miramos al déficit público, es cierto que ha aumentado, pero menos de lo esperado, puesto que la propia actividad económica ha generado nuevos impuestos. Por el lado del PIB, el nuevo impuesto redistributivo ha sido todo un éxito y el crecimiento producido es mucho mayor que el aumento del défict. Tendríamos pues una primera moraleja del cuento, y es que aunque le pese a Marhuenda, usar la política fiscal para quitarle dinero a quien se lo gasta en productos de importación (frecuentes entre los que más ricos), y dárselo a quien se lo gasta en productos locales (normal entre los más pobres), tiene un magnífico efecto para la actividad económica.

Sin embargo la cosa se podría resumir en un “ni pa ti ni pa mi”. La economía avanza pero a cambio el déficit está disparado, la típica irresponsabilidad de los rojos que llevará al país a la bancarrota…

Y ahí quedaría la cosa, queridos niños, si no existiera un fenómeno que en economía dan en llamar el “multiplicador”. ¿En qué consiste?

Si seguimos observando lo que ocurre en la economía, resulta que el tendero ha conseguido 85 euros que le vienen que ni pintados. Estaba pendiente de hacer unas chapucillas en casa y llama a un albañil puliéndose lo que acaba de ganar. El albañil, cuyo hijo es inspector de hacienda y que por tanto es cumplidor con los impuestos, emite una factura por 70 EUR más 15 de IVA, que van a parar a las arcas del estado. Con esta nueva transacción económica, producto indirecto de la irresponsabilidad del ministro Garzón, el cuadro del efecto de total de sus medidas quedaría como sigue.



La cosa luce mejor, el incremento del PIB es ya de 175 EUR, y se ha hecho a costa de un aumento del déficit de tan solo 30 EUR. Pero es que el nunca bien ponderado“multiplicador” es la leche, y la cosa no acaba aquí. El albañil celebra los ingresos de la chapuza invitando a un par de amigos a comer en el bar de la esquina. El del bar aprovecha las ganancias para arreglar el congelador que tiene estropeado, el del servicio de mantenimiento de congeladores se lo gasta en vino, y el bodeguero saca pasta para llenar el depósito del coche e irse con los niños a pasar el día en el campo. Como la gasolina se compra fuera del país, el dinero deja su economía, acabando aquí llega el efecto “multiplicador”, esa cadena de transacciones económicas generadas por la prestación entregada inicialmente a la familia Perez .

En resumen, este sería el efecto conjunto en la macroeconomía de las medidas del ministro Garzón, y todas las transacciones que la siguieron.



Si le presentáramos estos datos a Marhuenda, nos llamaría demagogos, porque lo ocurrido parece desafiar su limitada lógica. El déficit esperado de 50 EUR se ha convertido en un superávit de 15. Las exportaciones han bajado también en 15 EUR, y el Producto Interior Bruto ha subido nada menos que en 395 EUR.

Hablando en términos no económicos, Botín tiene una corbata menos, los Perez se han quitado el hambre, el tendero ha arreglado su casa, el albañil se ha dado un festín con los colegas, el del bar ha arreglado su congelador y el de las reparaciones se ha plimplado un par de riojas, y el bodeguero ha pasado un día estupendo con sus hijos. Desafortunadamente queridos amigos, de todos ellos solo Botín tiene la capacidad de condicionar lo que sale en los medios de comunicación y de pagar a “Marhuendas” para que convenzan a todo el mundo de lo desastroso que es subir impuestos a los banqueros, así como lo nefasto de vivir por encima de nuestras posibilidades quitando el hambre a la gente.

No sería descabellado pensar que el gobierno de “Ganemos” tenga fácil ganar el voto de la señora Pérez. Sin embargo, el tendero, el albañil, el dueño del bar, el del servicio de reparaciones y el de la bodega, autónomos emprendedores todos de pro, es muy posible que sean fácilmente convencidos para votar contra un gobierno que sube los impuestos a los empresarios como ellos, que al fin y al cabo son los que generan riqueza, para dar subsidios a los vagos.

Esto no es más que un ejemplo extremo de una realidad compleja, pero ejemplifica bien, como buena fábula que es, como las verdades tan lógicas que nos venden al respecto de la necesidad de “austeridad” y las bajadas de impuestos no se basan en hechos, sino que defienden simplemente los intereses de algunos. Curiosamente, dar la prestación a los Perez sería tildado por los medios del régimen como un despilfarro inasumible, mientras que subvencionar la compra de un coche que se fabrica en la mayor parte de los componentes y en la mayor parte de los modelos en países extranjeros, sería celebrado como una manera inyectar dinero para reactivar economía.

Otra moraleja: austeridad viene a ser quitar la comida a los hambrientos para que se compren coches los más ricos.

Y colorín colorado, este cuento, con varias moraleja se ha acabado. Si queréis leer la versión de Wikipedia de lo que es el “multiplicador”, podéis leerlo aquí

http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_multiplicador 

martes, julio 08, 2014

Resistencia al cambio dentro de IU


En los últimos días asistimos a un crecientemente acalorado debate dentro de IU al respecto de los cambios que hacen falta en la organización para afrontar las cruciales próximas citas electorales, debate en el que  las relaciones con PODEMOS constituyen un elemento central. Los primeros anuncios al respecto de cambios han creado fuertes respuestas internas por parte de gente relevante en la organización (Paco Frutos por poner un ejemplo), para los cuales el cambio de rumbo supone una amenaza para el proyecto político que todos defendemos. Vaya por delante mi respeto hacia gente como el propio Paco Frutos, un respeto que es compatible con un total desacuerdo hacia sus puntos de vista en este tema.

Se argumenta por parte de un sector que podríamos llamar “inmovilista” (sin ánimo de menosprecio alguno), y cuyas posturas en la cúpula de nuestra organización eran hasta hoy mayoritarias, que la trayectoria que parece tomar IU, abrazando algunos de los principios de los que ha hecho gala PODEMOS, sería un peligroso ejercicio de oportunismo político. Se lamentan que se abandone una trayectoria sólidamente consolidada durante largos años para aventurarse en caminos que rozarían el populismo, y que tal movimiento se haga como consecuencia de un resultado coyuntural cuya consolidación futura es incierta. Entiendo que existe preocupación de que el abandono de formas organizativas y cambio de lenguaje en busca de ampliar la base electoral (tal como PODEMOS ha hecho) suponga de facto el abandono del propio contenido político, en un proceso parecido al que llevó al Partido Comunista Italiano a convertirse en un partido socio-liberal más. No les falta razón a nuestros compañeros en cuanto a su desconfianza, porque no hace falta irse al PCI para encontrar ejemplos de “renovadores” surgidos en el entorno de IU cuyo acomodo final ha sido engrosar las filas de un PSOE en su versión más liberal. La tentación de dejarse ideología por el camino con el objeto de obtener poder es un riesgo siempre presente, y toda vigilancia al respecto es poca, especialmente cuando a los dirigentes parece atraerles irresistiblemente la posibilidad de obtener un sillón (incluso ministerial, ¿verdad Rosa Aguilar?), desde donde por fin tocar poder.

El problema de nuestros compañeros, es que su precaución les está convirtiendo en conservadores, y mantenernos inmóviles en el fracaso es tan peligroso como tomar una senda equivocada. Pretender mantenernos como puristas guardianes de las esencias (hablamos de lenguaje y organización, no de propuestas políticas), condena a IU a una marginalidad a la que parecemos habernos acostumbrado, mientras dejamos que sean otros los que protagonicen los cambios que nuestro sistema político necesita y que la gente ahora por fin pide. El miedo a que la operación PODEMOS acabe siendo la forma en que el poder prepara un PSOE versión II, que permita frenar a una Izquierda Unida que resulta mucho más amenazante, puede convertirse en una profecía auto-cumplida. Sin la implicación de los militantes de IU en el nuevo espacio político que se ha abierto en la izquierda, autoexcluyéndonos y posicionándonos como competidores, dejamos al entorno PODEMOS más susceptible de convertirse en una herramienta desideologizada y anti-política tipo Movimiento 5 Estrellas, o en ese nuevo PSOE que el sistema necesita, algo que por cierto dista mucho de las intenciones expresadas repetidamente por los fundadores del nuevo partido.

Parte fundamental del problema consiste en la reticencia de alguna gente en IU a entrar en el juego del marketing electoral, como si utilizar las herramientas a nuestra disposición para maximizar el resultado de las elecciones tuviera algo de poco ético. Resulta una postura quijotesca inexplicable, porque damos ventaja a nuestros enemigos políticos a los que dejamos que se aprovechen de técnicas que tienen una efectividad comprobada. Cuando algunos defendíamos que Marina Albiol debía haber sido nuestro cabeza de cartel en las europeas, por tener claro que el electorado espera una renovación generacional, dicho movimiento no suponía ninguna traición a ningún principio, tan solo buscar entre nuestras filas a la persona más adecuada para ejercer un papel concreto. Pablo Iglesias, Errejón y Monedero lo tenían muy claro, hablando un lenguaje que la gente entiende, ofreciendo un esquema organizativo que apela a la participación y alejándose de etiquetas para defender un contenido político que es en realidad similar al nuestro, tuvieron éxito donde nosotros siempre fracasamos. Debemos dar las gracias que con su iniciativa se hayan recuperado para la izquierda muchos votos que en nuestra cerrazón nosotros habíamos despreciado. Si el grupo de la Izquierda Europea tiene ahora 11 diputados españoles es en buena medida gracias a su acertado diagnóstico.

Me chocan las acusaciones que algunos en IU hacen a PODEMOS de ser una operación montada por la derecha, cuando los mensajes que yo he oído de boca de sus cabezas visibles resulta más nítidamente críticos con el sistema del que oigo habitualmente a alguno de nuestros líderes. Y algo tienen que estar haciendo bien cuando hablar de cosas como la nacionalización de sectores estratégicos suscita tantos apoyos cuando lo expresa Pablo Iglesias, como suspicacias cuando lo dice Cayo Lara. Debo además confesar que, puestos a desconfiar de intenciones ocultas, me fío más del compañero Pablo que de alguno de nuestros propios líderes.

Cuando surgió el 15-M, hubo sectores puristas dentro de IU que despreciaron un movimiento cuya orientación ideológica era cuando menos confusa. Afortunadamente hubo muchos de nuestros afiliados que tuvieron menos reticencias y participaron codo con codo con el resto de gente del movimiento, y creo que eso contribuyó positivamente a su evolución. Ahora que PODEMOS parece haber encontrado la forma de canalizar ese movimiento al servicio de un programa político equiparable al nuestro, algunos mantienen su escepticismo y reticencias. Si a estos compañeros los cambios que ahora se anuncian en nuestra organización les huele a la deriva que sufrió PCI, a otros su inmovilismo nos recuerda a la postura del Partido Comunista Griego, que en su dogmatismo puede ser un elemento fundamental para evitar que la Syriza rompa con el bipartidismo en su versión helénica.

Señores, llevamos años siguiendo en un rumbo que no nos ha llevado a ninguna parte. Entiendo vuestras reticencias, pero eso no puede ser excusa para negarse a intentar fórmulas nuevas que nos saquen del fracaso habitual, especialmente cuando las circunstancias nos ponen ante una oportunidad histórica. El inmovilismo en las posturas es incompatible con la cacareada confluencia que todos decimos defender. Si pensamos que dicha confluencia consiste en que todos se acomoden a nosotros y en seguir haciendo lo de siempre, acabaremos perjudicando a una IU que puede acabar en la irrelevancia, y lo que es peor, podemos acabar resultando un problema para la causa que defendemos.

Si vuestros temores se confirman y el nuevo rumbo nos hace derivar hacia un abandono de nuestros principios ideológicos, podéis contar conmigo para ponerme en frente a vuestro lado, pero mientras tanto no creo que sea tanto pedir que deis una oportunidad a nuevas estrategias antes de iniciar una oposición que puede acabar siendo una pura y humana resistencia al cambio.

domingo, julio 06, 2014

Efectos económicos y sociales de los planes de ajuste (no se vive solo de triunfantes expectativas me temo)


Han pasado cuatro años desde el inicio de los sucesivas tandas de recortes y reformas puestas en marcha por el gobierno del PSOE y el PP, y los efectos sobre nuestra economía son ya claramente visibles. El plan se basaba en "eliminar rigideces" del mercado laboral, o dicho en palabras más llanas, abaratar despidos y bajar salarios, de forma que nuestras empresas ganaran competitividad internacional (devaluación interna) en un entorno en que ya no se puede devaluar la moneda. Con costes laborales más bajos, la demanda externa tiraría de la economía, y se crearían los necesarios puestos de trabajo, entrando en una senda de recuperación ligada a las exportaciones (no ya a la construcción) y que debería ser sostenible en el tiempo. En paralelo, se pusieron en marcha medidas de recorte de gasto público y aumento de la imposición indirecta en busca del equilibrio presupuestario.

Según el gobierno, las medidas ya están dado sus frutos, y ya acumulamos un año de leve repunte laboral y tasas de crecimiento del PIB positivas, unido a una rebaja del déficit que nos ha permitido evitar el rescate. Tenemos datos que nos permiten evaluar si este triunfalismo está justificado, y atisbar si nos encaminamos como dicen hacia una recuperación económica y del empleo sostenidos.

Empecemos por confirmar el éxito de las reformas laborales de los gobiernos de Zapatero y Rajoy en su búsqueda de las rebajas salariales. Los datos indican que la resistencia tradicional en España a rebajar salarios se ha roto por fin y hemos acumulado tres años de descensos cercanos al 2%, descenso que se ha convertido en congelación en el último año.


El efecto de estas medidas en la creación de empleo resultan sin embargo poco alentador en su conjunto. En estos cuatro años hemos perdido más de un millón de afiliados a la SS, y aunque es cierto que se produce cierto repunte en el último año, los datos confirman que el paro registrado baja más por el desánimo y el abandono del mercado de parte de los trabajadores, que se sigue destruyendo empleo indefinido, y que los empleos creados en los últimos meses lo ha sido con contratos a tiempo parcial.


Este nuevo modelos de mercado laboral al que nos encaminamos, con salarios inferiores y en condiciones precarias, era el precio a pagar para recuperar la economía. ¿Estamos ya en esa senda? Pues si, y no, los datos son contradictorios.



  • El PIB crece por fin, si bien a tasas del 0,5% anual, hemos pasado de recesión a estancamiento.
  • El déficit exterior se ha convertido en superavit, si bien el último año la tendencia parece haberse frenado, lo que pone en duda si volveremos a caer en cifras negativas en cuanto la recuperación económica se produzca.
  • El consumo  se recuperan algo, aunque estamos aún lejos del punto de partida en 2010, como indican las cifras de matriculación de vehículos y los índices de producción industrial.

No parece pues que la luz al final del túnel sea muy luminosa, máxime cuando el entorno internacional que nos ha ayudado recientemente parece anunciar tormenta, tras haberse dedicado los gobiernos a re-hinchar todas las burbujas que estallaron en el 2007. Una nueva crisis financiera con efectos en el crecimiento global, que algunos vemos como inevitable, nos volvería a hundir cuando apenas parece que conseguimos respirar un poco.

Más claro resulta determinar quienes están ganando con el nuevo modelo económico. Pese a los casi 300 mil afiliados a la SS más en el último año, la masa salarial cobrada por los trabajadores sigue bajando producto del descenso en los sueldos. Los trabajadores hemos perdido un 17% de nuestras rentas desde que empezaron los ajustes, y la porción del PIB dedicada a salarios más de 4 puntos (un 10%), nos han subido los impuestos y nos han bajado las prestaciones sociales, lo que se dice "hacer un pan como unas tortas". Para los trabajadores, recuperación ninguna, pero para las rentas del capital esto está siendo un negocio redondo.


Evidentemente, este modelo tiene efectos devastadores en los índices de bienestar social que siguen deteriorándose.


Con gran parte del país que ve mermados sus ingresos, uno se pregunta en qué se basa la tímida recuperación del consumo. Pues como datos no faltan, estos dos nos dan una idea de por donde van los tiros.


Parece ser que la campaña de triunfalismo económico mediático que nos inunda ha conseguido que las expectativas de la población respecto al futuro económico mejoren. A falta de renta, se tira de ahorro, que se ha reducido a la mitad desde que empezaron las reformas, y que ha alcanzado tasas negativas por primera vez en el último trimestre. No es evidente que estemos mejor, pero si nos lo creemos, y en el camino estamos por la labor de romper un poco la hucha. No estoy convencido de que se pueda vivir de expectativas por más que se empeñe el gobierno y sus voceros, por lo que creo que estamos abocados a una dosis de realidad a corto plazo.

No puedo acabar el repaso a estos datos sin echar un vistazo al estado de las finanzas públicas, motivo esgrimido para los numerosos recortes en servicios sociales y las denostadas subidas de impuestos. A este respecto, los resultados no pueden ser más decepcionantes tras haber aumentado la deuda púbica en más de 30 puntos del PIB.


Si excluimos las ayudas a la banca, el déficit se ha reducido en poco más de una cuarta parte, y nada en el último año en el que la proximidad de las citas electorales parece haber frenado al gobierno en sus recortes. Resulta difícil de creer que, faltando más camino del que llevamos en el objetivo de rebaja de déficit fijado por la Unión Europea, pueda el gobierno cumplir sus desesperados anuncios de rebajas fiscales para el año que viene.

En resumidas cuentas, y para acabar este largo mensaje, concluyo con mis propias conclusiones a la luz de todos los datos.

  • Existe una leve recuperación económica ligada a un contexto internacional relativamente positivo (ejemplo sería el buen comportamiento del turismo), a una mejora de las expectativas de los consumidores, y a un receso en las políticas de recortes.
  • Dicha recuperación apenas se refleja en el empleo, que sustituye puestos fijos y a tiempo completo por empleos temporales y a tiempo parcial.
  • La mejora del déficit exterior ha sido evidente. Sin embargo dicha mejora parece titubear en cuanto la economía empieza a recuperarse, y está por ver que se llegue a consolidar.
  • Se está produciendo un ajuste en la distribución de la renta en contra de los trabajadores que ven sus salarios disminuir. Los indicadores de bienestar social siguen deteriorándose.
  • Las expectativas de los consumidores suben fuertemente, pero a falta de base sólida ni a nivel de contexto internacional ni a nivel de economía nacional, su efecto difícilmente perdurará.
En resumen, parece que hemos dejado de caer si bien a un precio de bienestar social brutal, mientras que las perspectivas a corto plazo distan de ser demasiado halagüeñas. Una vez más me viene a la cabeza la famosa frase de Groucho Marx.

"Partiendo de la nada y con nuestro sólo esfuerzo, hemos llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria."


domingo, junio 22, 2014

¿Porqué no participar en PODEMOS?


Andamos todos en IU a vueltas con qué hacer con el fenómeno de PODEMOS. Nos reunimos y discutimos para analizar el nuevo panorama político sabiendo que algo importante está pasando, pero sin ponernos de acuerdo del todo en cuanto a lo que esto significa y como debemos reaccionar ante ello. No es solo el resultado electoral, sino que las encuestas más recientes parecen confirmar una propensión de una parte importante de la población a optar por el partido recién llegado, en detrimento fundamentalmente de PSOE e IU, pero también de pequeños partidos y de la abstención.

Entre los compañeros percibo una mezcla de malestar, desconfianza y esperanza. Malestar por una iniciativa que nos roba el espacio y trunca nuestras expectativas de crecimiento; desconfianza hacia un partido que comparte parte del mensaje anti-político de esos partidos populistas de derechas europeos; y esperanza por ver como por fin parece que las fuerzas que aspiran a un cambio de modelo político y económico pudieran tener a tiro al bi-partidismo. Después de haberme reunido con los compañeros a nivel provincial y a nivel local, y tras leer el informe al respecto de las elecciones preparado por el Consejo Político Federal, veo que de cara al futuro predomina una vocación mayoritaria de respeto hacia lo que hagan en PODEMOS, a la espera de una convergencia electoral futura que vemos como imprescindible y casi inevitable. Un sentarse a esperar lo que ocurre dentro de la nueva formación que a mí se me hace insuficiente ante la importancia del asunto.

Creo que estamos haciendo una interpretación de la situación parcialmente erronea. Como ya he dicho en este blog, yo no veo a PODEMOS como un partido con el que competir o colaborar, sino más bien como el resultado de una estrategia organizativa y de comunicación diferente a la nuestra que ha surgido de nuestro mismo entorno y con los mismos objetivos que nosotros defendemos. Pablo Iglesias y los suyos han acertado en el diagnóstico de porqué IU no conseguía llegar a ciertas capas del electorado, y ha encontrado la fórmula para atraerlas hacia nuestro lado de la batalla política, poniéndonos a tiro lo que llevamos años buscando. Seríamos estúpidos si no les ayudáramos a que esta fuerza que necesitamos tan imperiosamente se vuelva a difuminar, un peligro muy real dadas las grandes contradicciones de partida que tiene el nuevo partido.

En los próximos meses, PODEMOS pasará por periodos tremendamente turbulentos. Se enfrenta por una parte al reto de poner orden en un ideal asambleario que en mi opinión resulta inmanejable tal como está, pero sobre todo se enfrenta al problema de la llegada al movimiento de personas heterogeneas políticamente que no van a poder convivir en la misma iniciativa. Inevitablemente habrá una corriente que se imponga, la gente se decantará y parte de los que ahora participan se darán cuenta de que PODEMOS ya no les representa. Lo que salga puede seguir en la linea ideológica que plantearon sus fundadores, pero puede también alejarse hacia posturas menos críticas con las estructuras económicas existentes, y no cabe duda de que habrá un potente intento por parte de los medios del sistema para que sea esta segunda opción la que triunfe.

Si la iniciativa fracasa, mucha gente volverá al camino del desencanto o el voto útil, cerrando unas expectativas que hemos tardado décadas en encontrar. Si el posicionamiento ideológico evoluciona para desprenderse de los elementos más "anticapitalistas" y transformadores, la iniciativa quizás contribuya a forzar una cierta profundización en las estructuras democráticas, pero dejarán el sistema económico intacto en una fase en que el capitalismo nos va imponiendo sus aspectos más crueles. Un PODEMOS inofensivo sería una gran herramienta para taponar las grietas de credibilidad del bipartidismo sin poner en riesgo las estructuras de poder actual. Es por eso por lo que creo que sentarnos simplemente a mirar lo que ocurre resulta irresponsable y peligroso.

El proyecto de Pablo Iglesias debe verse por la gente de Izquierda Unida como una oportunidad inmensa. En sus Círculos se reúne gente cuyas decisiones nos van a influir significativamente, y de sus debates depende el futuro de toda la izquierda. Nuestra presencia en estas reuniones, nuestra participación en esos debates y nuestra colaboración con la gente que forma parte de estos grupos pueden resultar clave para que todo esto evolucione en una manera que no acabe constituyendo una oportunidad perdida. Se trataría de entrelazarnos a nivel de base, de forma que contribuyamos a que la formación no derive ideológicamente de forma peligrosa. Una presencia que debería ser no como IU, sino individual por parte de cada uno de nosotros, de igual a igual y con respeto a las normas que el proyecto de PODEMOS se ha dado. Algo parecido a lo que ya hemos hecho muchos de nosotros con nuestra participación en las mareas, plataformas sociales y resto de movimientos que han ido surgiendo desde el 15-M

La ventaja de la forma de funcionar de PODEMOS por medio de asambleas abiertas, es que nuestra participación abierta en ellas no traiciona sus reglas y puede ser compatibilizada con nuestra actividad y militancia en IU. Nos da acceso además a una audiencia con poca cultura política, abiertos a escuchar y ganas de participar, recién despertados del adormecimiento en que el sistema les ha mantenido durante décadas. Podemos hacer proselitismo, no de nuestras siglas (eso sería éticamente cuestionable y evidentemente mal recibido), pero si de nuestras ideas y propuestas, para que estas sean asumidas y se conviertan en el núcleo ideológico del nuevo partido, mientras creamos relaciones de confianza y camaradería con la gente que conforma los círculos de PODEMOS.

Yo ya lo estoy haciendo así, ayudando a la gente de mi área que están poniendo en marcha su propio Circulo PODEMOS y participando en sus asambleas, poniendo siempre por delante mi militancia activa en IU con el objeto de que nadie se llame a engaño. De momento me encuentro cómodo con gente que encuentro en su mayoría bastante afín ideológicamente, si bien son muy críticos con como funciona nuestra organización, crítica que de hecho en buena medida comparto. Se que muchos otros compañeros están actuando de forma similar.

Si lo hacemos bien solo tenemos cosas a ganar. Si PODEMOS mantuviera su pujanza actual y si entre todos conseguimos que mantenga la linea ideológica inicial, la confluencia electoral sería inevitable al encontrarse nuestras bases entrelazadas. Si fracasara, es muy posible que pudieramos evitar que el destino de muchos de los que ahora andan esperanzados y movilizados fuera simplemente el desencanto, y que pudieramos rescatar parte del impulso ahora creado para liderar la siguiente alternativa desde una Izquierda Unida que debe cambiar en el camino muchos de sus vicios organizativos.

Así pues, como buena parte del reducido (pero selecto :-) ) grupo de seguidores de este blog pertenecen al entorno de IU, os animo directamente a que sigáis nuestro ejemplo y hagáis algo más que sentaros a ver si hay suerte y de PODEMOS sale la acumulación de fuerzas necesaria para el cambio político y social. Hagamos lo que sea necesario para que esa posibilidad se convierta en un éxito real que todos podamos celebrar.

jueves, junio 12, 2014

PODEMOS como un terremoto electoral.


En los últimos días nos hemos encontrado con las primeras encuestas electorales posteriores a las elecciones europeas. No había que ser un profesional de la sociología para anticipar que PODEMOS iba a recoger en estas encuestas un importante porcentaje de votos efecto de la euforia tras su sorprendente éxito, y aún así, debo confesar que los resultados son tan espectaculares que me han pillado por sorpresa. Dejo aquí unas tablas para que cada cual haga su valoración.

En primer lugar, los resultados de las encuestas, tanto la intención de voto indicada por los encuestados, como los resultados finales estimados en función de esta intención expresada.


En ambas encuestas, la intención de voto declarada de una hipotética coalición de IU + Podemos superaría ya no al PSOE, sino también al PP. En cuanto a estimación de resultados, unque la cocina aplicada resulta inexplicable (multiplicando votos bipartidistas de forma incomprensible), una eventual coalición a la izquierda del PSOE estaría al borde del soñado sorpasso (según CELESTE-TEL), y podría incluso superar al PP (según El Periodico).

Si comparamos la intención directa de voto respecto a la última encuesta publicada por cada uno de los medios, se hace evidente como PODEMOS resta relativamente poco voto a IU, bastante más al PSOE, pero sobre todo parece estar consiguiendo por fin sacar de la abstención y del desencanto pasivo a bastante gente


Con estos datos en la mano, resulta difícil argumentar que PODEMOS divida el voto de la izquierda. Más bien parece que lo ha multiplicado, y ha abierto perspectivas que antes no teníamos.

No quiero dejar de destacar como, en la encuesta de El Periodico, Pablo se convierte en el lider más valorado del panorama político español, y con un grado de conocimiento superior al del propio Cayo Lara. Es una situación inédita que, nos guste o no, convierte en este momento al lider de PODEMOS en el candidato perfecto en un frente de izquierdas para unas eventuales elecciones generales.


Todo lo anterior nos debe hacer plantearnos muy seriamente el cómo debe IU responder a esta nueva situación. Creo que de dicha respuesta depende que en unos meses nos encontremos con un mapa político radicalmente distinto en nuestro país. Dice una amiga mía, que nuestra reacción ante el súbito éxito de PODEMOS se puede catalogar como de un ataque de celos. Aunque yo lo niego, creo que en el fondo tiene bastante razón, y que eso se refleja también en los comentarios de algunos compañeros en el Foro de IU. En realidad, esos celos estarían bastante justificados, considerando como el electorado al que pretendemos parece dar tan fácilmente la confianza a unos recién llegados, dándonos calabazas a pesar de todos nuestros esfuerzos y dedicación anterior. Sin embargo, y como le contesté a ella, creo que para nosotros, los afiliados de IU, el proyecto político que defendemos es demasiado importante para dejarnos llevar por algo tan irracional como esos celos. Debemos como siempre ponernos a trabajar y dejar de lamernos las heridas.

La irrupción de PODEMOS demuestra a las claras algo que debía haber sido ya evidente pero que la ejecutiva de IU se niega a ver. Basta un mero cambio de lenguaje y una promesa de nuevas formas políticas (incluido el manido tema de las primarias), todo ello al servicio de un programa idéntico, y cientos de miles de personas recuperan de repente la ilusión por votar. Pablo, Monedero y Errejón nos han dado, y sobre todo a nuestra ejecutiva, una pequeña lección política. A posteriori, creo que ha sido bueno el que no haya confluencia en unas mismas listas, porque creo que buena parte de la gente que ahora ha votado a PODEMOS, se hubiera quedado fuera si IU hubiera ido capitaneando una eventual coalición.

Debemos saber leer los mensajes, también los que no nos gustan, y es evidente que hay millones de personas dispuestas a dar el salto de una opción de izquierdas alternativa al PSOE, pero es inmensamente reticente a otorgar dicha confianza a nuestras siglas, y seguramente tampoco apoyarán una coalición electoral que se vea como una IU ampliada. Nos puede gustar o no, pero es algo que tenemos que aceptar de una vez y saber adaptarnos a ello.

¿Como? Yo tengo mi propia opinión, que dejo para la siguiente entrada.

miércoles, junio 04, 2014

Visitando una asamblea de "Podemos"


Pues sí, ayer me pasé por una asamblea de Podemos. Que conste que mi intención no era la de participar, sino conocer a la gente que la forma, su forma de trabajar y las cosas que defienden. La experiencia fue interesante y creo también interesante compartirla.

Antes de empezar, quiero que conste que mi deseo es que esta gente triunfe. En los últimos días nos hemos ilusionado todos sumando votos mentalmente  para desbancar al bipartidismo, y somos conscientes que todo cambiaría si podemos extrapolar los resultados del 25 de cara a las próximas citas electorales. La cuestión fundamental que me llevaba a la reunión era la de determinar hasta qué punto los recién llegados a las lides electorales pueden responder a las expectativas que se están generando, y como de posible será trabajar con ellos para constituir candidaturas conjuntas con Izquierda Unida. Con estas premisas, acompañé a Julia y un grupo de amigas a la asamblea de Guadalajara. Era su primera participación con “Podemos”, partido al que todas ellas votaron en las pasadas elecciones, e iban decididas a poner manos a la obra para generar su propio “circulo” en nuestra localidad

Para empezar, el número de gente presente no estuvo mal, unas 60 o 70 personas apretados en los sótanos de un bar. Los organizadores preguntaron cuanta gente acudía por primera vez y resultó que representaban un 70 u 80% del total. Por lo que se comentó, yo diría que si quitamos a la gente que anda recién llegada al calor del éxito electoral, el grupo activo no debe superar una o dos docenas. Concluyo, y no es una sorpresa, que el resultado electoral no ha obedecido precisamente a su capacidad de movilizar gente para trabajar en la campaña, sino que está ligado únicamente al tirón mediático del líder. Me hubiera gustado encontrarme con un batallón de activistas entusiastas, y me encuentro un pelotón de curiosos cuyo grado de implicación a largo plazo resulta difícil de determinar aún. No parece que, al menos antes del 25 y el éxito que supuso, Pablo y los suyos hubieran dado aún con la fórmula que movilice a la gente más allá del cómodo click en el ordenador. Confieso que es una pequeña decepción, pero es cierto que nos hará falta tiempo para ver cuáles son las fuerzas reales del nuevo movimiento-partido, una vez que el subidón se pase.

Otro aspecto que me preocupaba era cuál sería el perfil de gente presente. Temía que fuera demasiado heterogéneo y anti-político, del tipo de gente con la que acabaríamos chocando a la hora de plantearnos propuestas conjuntas o compartir listas. Algo de todo parecía haber, pero en general puedo decir que me quité parte de mi preocupación. Había un aroma a 15-M de lo más evidente, con algún despistado levantando las manos a modo de aplauso. Gente de un gran rango de edades (pocos realmente mayores), nada del predominio de chavales que hubiera podido esperarse, ni tampoco me parecía que el rollo de internet y redes sociales tuviera un enorme protagonismo. En general creo que predominaba la gente que está viviendo su primera experiencia de participación política, pero no me parece que haya demasiado equívoco en cuanto al carácter izquierdista de la iniciativa (etiquetas aparte). En el lenguaje, el aspecto y las maneras de los promotores del evento, se ve una orientación que espantará a los que se acerquen con las ideas confundidas y crean en populismos a lo Beppe Grillo. En este aspecto me voy con más tranquilidad de la que llegué.

Aclarados estos puntos, me centro en observar la dinámica de la reunión. Uno ya es viejo en las lides asamblearias y sé lo difícil que es conseguir de ellas una capacidad ejecutiva que las permita ser efectivas, por lo que me interesa ver cómo han resuelto Pablo y los suyos ese problema, como se consigue despejar el dilema y las contradicciones entre la efectividad y la participación horizontal y asamblearia. A ese respecto, confieso que no he podido menos que sentirme también defraudado. No es que el modelo de funcionamiento de “Podemos” no me haya gustado, sino que simplemente no me parece que exista aún. Estuvimos dos horas y media en una reunión en la que se dieron turnos de palabra a muchos de los asistentes y con un orden del día un poco indeterminado. Entre las aportaciones, algunas razonables y otras (la mayoría) simplemente gente expresando sus ideas más o menos genérales pero sin contenido demasiado práctico. Me quedó claro que las asambleas son abiertas y que las decisiones se toman solo si tienen un apoyo de un 80% de los presentes. A efectos prácticos, el único tema que se decidió es la creación de unas comisiones (renombradas posteriormente como “grupos de trabajo”) y coordinadas por algunos de los presentes (y alguno no presente). La propuesta que se acabó aprobando era la que traían los organizadores y las comisiones quedaron en manos de la gente que venían propuestas inicialmente.

No pude menos que constatar por tanto que, por mucho que se haya usado un método asambleario, acabamos con la propuesta de los líderes siendo aprobada. La dinámica de liderazgo de unos pocos más o menos organizados previamente, y el seguimiento a sus propuestas de una mayoría menos activa, es natural en todas las asambleas a las que he asistido, y esta no ha sido diferente. No veo nada nuevo ni revolucionario en la forma de actuar, y salgo a este respecto con la impresión de que para cuando hayan completado de organizarse, lo que salga puede ser un calco de la forma en que funcionan las asambleas de Izquierda Unida. No puedo menos que preguntarme si para este viaje hacían falta estas alforjas.

Antes de entrar en la reunión, andaba preguntándome porqué gente como las amigas que me acompañaban encontraban más atractivo participar en “Podemos” que hacerlo en IU (pese al tiempo que llevo intentando convencerlas). Al acabar la reunión seguía sin haber encontrado respuesta, y no pude evitar hacerles la pregunta directamente, para llegar a la conclusión de que el motivo es una combinación de los prejuicios adquiridos hacia IU y del atractivo que genera pertenecer a un movimiento que ahora se identifica con el éxito. Está claro que gusta más estar en el lado de los triunfadores.

El resumen de mi visita a mis vecinos de “Podemos” presenta por tanto, al menos para mí, más sombras que luces. Entre lo positivo, salir esperanzado de que cuando toque, no será excesivamente difícil confluir con ellos. Sin embargo tengo dudas de que pasada esta efervescencia inicial, consigan constituirse en una organización suficientemente fuerte como para  para no seguir dependiendo del puro tirón mediático como han hecho hasta ahora.

Solo el tiempo resolverá estas dudas, dejemosles que sigan su propia dinámica y ya nos iremos encontrando en las movilizaciones y las luchas cuando toque. Les sigo deseando todo el éxito del mundo, pero tengo claro que de momento les seguiré observando en la distancia.

jueves, mayo 29, 2014

"Podemos" llega donde IU no ha podido (pero aún no sabemos hacia donde va)


Ayer llegué a casa y me encontré a Julia en un acto de infidelidad. La pillé “in-fraganti” conspirando con algunos amigos (a los que yo infructuosamente había intentado enrolar en Izquierda Unida) para crear un círculo de Podemos en nuestro pueblo. Bromas aparte,  este hecho resume de forma simbólica casi todo lo que supone y puede llegar a suponer la irrupción de la iniciativa de Pablo Iglesias  en la vida política española, así como el shock que supone para los que formamos la vieja guardia de Izquierda Unida.

“Podemos” e Izquierda Unida

El domingo pasado, durante el recuento de las elecciones europeas en nuestro pueblo, la aparición de las primeras papeletas de Podemos fue recibida de forma contradictoria por parte de los apoderados de IU presentes. Un compañero se lamentaba que el esfuerzo de años trabajando en la política local fuera tan poco productivo comparado con el éxito de un partido sin implantación local y sin ninguna historia. Resulta un poco inevitable sentir un poco de despecho hacia el electorado por su ingratitud, pero no me llevó demasiado tiempo convencerles de que lo que estaba ocurriendo abría unas perspectivas muy favorables para el futuro. Cuando acabó el recuento habíamos salvado el orgullo superando a "Podemos" por unas décimas, y el humor había cambiado hacia la celebración por las primeras elecciones que yo recuerdo en que la izquierda cosecha un auténtico éxito.

Creo que los sentimientos en los afiliados de Izquierda Unida estos días están pasando de forma acelerada por estas fases de incredulidad-decepción-esperanza. Con el orgullo maltrecho por el relativo revolcón, y gracias en parte a la respetuosa postura que Pablo Iglesias y su entorno han mantenido hacia nuestra coalición antes y después de su éxito, la gente está adaptándose rápidamente a la nueva situación. El esfuerzo lleva siendo demasiado grande, demasiado tiempo, para nuestras reducidas fuerzas, y un poco de ayuda en nuestra lucha contra el bipartidismo neoliberal va a ser bienvenida. Si todo este asunto nos sirve sw paso para que nos espabilemos en IU en nuestra búsqueda por la prometida renovación y apertura, mejor que mejor.

¿Por qué ellos pueden donde nosotros no?

Se están haciendo muchos análisis al respecto de porqué Pablo ha conseguido por fin canalizar parte de esa energía social de descontento e indignación, triunfando donde Izquierda Unida no había tenido éxito. Se habla del impacto de la presencia mediática, de una buena campaña con presencia en las redes sociales y de la imagen gris de nuestro candidato, pero yo creo que los motivos fundamentales son otros.

Dicen los expertos en comunicación que la gente no compra productos por su utilidad, sino por cómo les hacen sentir. Las campañas de publicidad se orientan en los últimos tiempos a generar esas sensaciones positivas asociadas a los productos. Si "Podemos" e Izquierda Unida fueran dos productos de consumo y tratáramos de asociar sensaciones a cada marca, nos daríamos cuenta de la diferencia en el atractivo de cada una.

"Podemos" da imagen de novedad donde nosotros lucimos antiguos, juventud donde nosotros representamos como poco madurez (no pudimos elegir un candidato más ajustado a dicha imagen), es esperanza donde nosotros reflejamos décadas de derrotas, son las nuevas tendencias de la mano de las redes sociales donde nosotros somos el viejo mitin, es limpieza donde nosotros tenemos nuestras propias manchas de corrupción.  En la parte emocional nos ganan por goleada, y aunque a nuestro favor estaría la fiabilidad de lo conocido, y el prestigio de nuestra trayectoria, ambas cosas no están mal para atraer el voto de los carrozas, pero no es lo que demandan las nuevas generaciones que despiertan a la política de la mano de los mazazos de la crisis.

Existe otro aspecto importante y que puede tener un enorme impacto. Izquierda Unida es enemigo electoral tradicional del PSOE, y con millones de antiguos votantes abandonando un partido que les ha decepcionado, el voto a IU puede parecer una cierta traición personal, el reconocimiento de un error y una derrota. Para ese electorado “Podemos” puede resultar una opción mucho más asumible que pasar por el aro del antiguo rival. Además, no nos engañemos, el programa y toda la información que rodea a “Podemos” tiene un punto de no concreción que puede permitir que de momento satisfaga a un amplio espectro de votantes y con el que  cualquier socialdemócrata moderado puede confluir (tampoco es que el de IU apueste por la abolición de la propiedad privada de los medios de producción).

Entre unas cosas y otras, Pablo ha conseguido lo que parecía imposible. La misma gente que hace tres años no quería saber nada de la política, parece haber comprendido que sin presencia en las instituciones no va a ser tan fácil cambiar nada. Al modo en que las madres intentan meter las verduras en el menú de sus hijos a base de servirlas en puré, el modo de presentación de la candidatura que ha cocinado Pablo y su gente parece haber obrado el milagro de hacer de la política un menú atractivo para muchos.

¿Qué cabe esperar en adelante? Muchas oportunidades junto con un algún riesgo. 

Empecemos con lo positivo. Desde el 15-M se ha ido generando un enorme caudal de energía social que hasta ahora no había encontrado su cauce político. Esos millones de personas desencantadas e indignadas alimentaban los altos índices de abstención dejando una engañosa sensación de que nada estaba cambiando. “Podemos” puede estar convirtiéndose ya en la salida política que toda esa energía acumulada necesitaba, y si tal cosa ocurre, generará un tsunami político que puede arrasar en las próximas citas electorales.

Siguiendo con lo positivo, la hegemonía del PSOE en la izquierda está tocada, y el proceso que ahora abren dudo que sea percibido por la gente como algo más que un intento de re-engancharse a sus cuotas de poder amenazadas. “Podemos”, en caso de unirse en coalición con Izquierda Unida y otras fuerzas del entorno, representa no solo la posibilidad de cambiar un sistema que se considera corrupto y quemado, sino que puede ser visto como el caballo ganador que arrastre a los que busquen un voto útil para desplazar al PP. Si tal percepción se extendiera, la “PASOKización” del PSOE sería una posibilidad muy real. La medida del impacto lo van a dar las próximas encuestas, y debemos estar pendientes de cómo evolucione la intención de voto de la nueva formación, que puede disfrutar de un efecto de arrastre que aumente sus expectativas progresivamente (a costa de PSOE e IU).

En paralelo con la posible subida de intención de voto, sospecho que el ejemplo de Julia y mis amigos va a extenderse, y el número de activistas de “Podemos” puede crecer rápidamente. En materia social, hay pocas cosas más potentes y atractivas que una tendencia en alza, y la pertenencia a los círculos de “Podemos” puede acabar siendo algo digno de presumir frente al rechazo que provoca normalmente toda pertenencia a los viejos y apoltronados partidos tradicionales. A la gente le gusta formar parte de los fenómenos sociales, más aún cuando tienen aureola de moderno, y exitoso. Si además sirve para canalizar toda esa rabia acumulada, el coctel puede ser de lo más atractivo para esa gente que acaba de llegó al activismo de la mano del 15-M. Desde el punto de vista de los que desde Izquierda Unida andamos hace tiempo haciendo resistencia política precaria al todopoderoso bipartidismo, que llegue nueva gente que ayude va a ser una auténtica bendición. Hasta ahora, los intentos de IU de ampliar la base de militantes han sido bastante infructuosos, y la tarea es siempre agotadora.

Sin embargo, el camino de Podemos no será de color de rosa. Tras el empujón inicial, llegará el momento de la definición concreta, de las propuestas, las decisiones y los conflictos. A fecha de hoy, dudo que muchos de los entusiastas partidarios de “Podemos” se hayan leído su programa o tengan una visión clara de lo que el nuevo movimiento-partido representa.

Habrá decepciones, luchas por el poder y portazos de gente que sentirá que lo que se está haciendo no cuadra con lo que el partido debía de ser, tanto en lo relativo a su programa y propuestas como en la forma de funcionar. Una cosa es que te una el desencanto y la oposición a un enemigo común, y otra cosa es ponerse de acuerdo en cómo construir. Estoy convencido que no son todos los que ahora están, si bien es muy posible que acaben llegando otros muchos que en esta primera oleada no se tomaron “Podemos” como una opción seria.

A “Podemos” va a llegar todo tipo de frikis huérfanos de opción política, y en estos primeros tiempos, el experimento de los círculos abiertos se va a poner a prueba si no existen unas directivas mínimas que fijen el potencial rumbo errático que cada grupo puede tomar. Durante esta primera fase de decantación, el hecho incuestionable de que ahora mismo “Podemos” no es mucho más que el partido de Pablo, da una cierta tranquilidad al respecto de una posible deriva ideológica y programática demasiado indeseable. Seguramente la prueba de fuego llegará a la hora de determinar su apertura a alianzas con la propia IU (y dentro de ella los “comunistas”), lo que para muchos supondrá una línea roja que no querrán pasar.

Observar y ver qué pasa

Muchas incógnitas, algunas esperanzas y no pocas dudas. Nosotros, la gente de IU, llevamos mucho a nuestras espaldas como para no mantener un cierto grado de escepticismo ante iniciativas que pueden desplomarse tan rápido como suben. En Francia hubo hace algunos años un movimiento con ciertas similitudes (Nuevo Partido Anticapitalista) que no aguantó demasiado tiempo y se ha disuelto como un azucarillo. En Grecia, Syriza ha tenido un recorrido diferente, si bien es cierto que fue un movimiento creado alrededor de “Sinaspismos” equivalente a IU en el país heleno.

Dejemos que los recién llegados maduren en lo que será para muchos su primera experiencia política. Si el experimento fracasa o deriva hacia posiciones extrañas, nosotros seguiremos por nuestro camino, como hemos hecho hasta ahora. Si responde a las esperanzas que algunos están poniendo, contarán con mi apoyo y supongo que con el de toda nuestra organización, para formar un frente que acabe con el bipartidismo neoliberal y corrupto. Será sin duda interesante.

domingo, abril 27, 2014

Quieren más, claro.


Esta semana disfrutamos de un ejemplo más de la prepotencia de las oligarquías que nos gobiernan. Una de las voceras del sistema, la ya famosa Mónica Oriol, se quedó tan pancha declarando como hay trabajadores poco cualificados que "no valen para" y para los que nuestro escuálido salario mínimo es un regalo injustificado.

La señor Oriol se pasó de frenada, y ante la inmediata reacción que sus palabras produjeron, ha recibido pocos apoyos. Su atrevimiento denota sin embargo en que punto estamos en el desmantelamiento de todo avance social conseguido durante el siglo XX. El capitalismo español se encuentra ante el mismo problema que se encontró el PP hace dos años, y es que una vez que has conseguido todos tus objetivos, cuando la victoria es total y ya tienes todo lo que pedías, alguien tiene que ir empezando a poner encima de la mesa una agenda nueva con objetivos nuevos, y el innovar es siempre algo arriesgado.

En el PP algunos empezaron a darse cuenta en los últimos tiempos que las limitaciones que tuvieron que poner a su fascismo nacional-católico para salir de las catacumbas electorales en los 80 pueden ser una restricción autoimpuesta innecesaria, que les impide alcanzar un mayor estado de confort. Conseguido gobernar en todos lados y con un dominio absoluto de los medios de comunicación, su agenda de máximos de los 90 les sabe a poco a los que mantienen la foto de Franco junto a la del neo-santo Wojtyla en la intimidad de su dormitorio. El conservadurismo más modernito se les queda corto y sus ramalazos franquistas e integristas católicos les asoman por costuras que se les han quedado estrechas.

El capitalismo español está más allá de lo que se hubiera atrevido a soñar hace 10 años. Han acabado con los convenios colectivos; han conseguido no ya congelar salarios, sino salir de cada negociación con unos trabajadores indefensos con rebajas salariales pactadas; han reducido drásticamente las indemnizaciones por despido y están ya casi en el entorno de la flexibilidad de contratación total; les siguen bajando las cotizaciones sociales; se ha rebajado drásticamente la recaudación del impuesto de sociedades. En paralelo, la privatización de lo público parece que anda ya en sus últimos escarceos, y despues de la energía y las comunicaciones, se han ido quedando con todo servicio público: desde recogida de basura municipal, agual, mantenimiento, seguridad, etc. La privatización de las pensiones anda en marcha, y la última frontera de la sanidad también va encaminada convenientemente para convertirse en una forma más en que los poderosos de siempre acumulan más y más.

Llegados a este punto solo caben dos opciones. O bien se sale ante la prensa y se dice que ya no se necesita nada más porque ya se ha conseguido todo, o bien se pone uno a pensar en objetivos aún más ambiciosos, y la señora Oriol debe ser de los segundos. Tampoco es que haya que ser un genio para darse uno cuenta que una vez iniciado el camino de ir bajando salarios, el que haya una barrera en forma de salario mínimo resulta un obstáculo a eliminar.

Los angelitos quieren más, porque está en nuestra naturaleza no conformarnos con lo que tenemos. Una vez que nos hemos tragado las jubilaciones a los 67, cada vez oiremos más hablar de jubilaciones a los 70, y cuando estas lleguen se pondrá encima de la mesa la fecha de los 75. Alguno habrá que pida que se sustituya la fecha fija por una variable basada en criterios de incapacidad, de forma que si se te considera apto sigas siendo exprimido, y como alternativa siempre tendrás los planes de jubilación privados si no quieres trabajar hasta que te mueras. ¿Os parece cruel y excesivo? Dadles tiempo y espacio y ya veremos.

Si alguno piensa que la insensibilidad y crueldad de los más ambiciosos tiene un límite, que se lo vaya pensando. El límite se lo tenemos que poner nosotros, y lo más probable es que tenga que ser a base de ostias, porque a estas sabandijas inhumanas solo les va a frenar el miedo, y ahora mismo no lo sienten.

sábado, marzo 22, 2014

"Podemos" o la adolescencia política.


Leo esta mañana en Rebelión un artículo preparado por algunos participantes en la initicativa de "Podemos"  (Acerca de Podemos (y lo que nos preocupa a mucha gente)) que me da para una reflexión más al respecto de este movimiento.

Hace tres años, cuando vimos surgir y apagarse las iniciativas del 15-M, se plantearon interesantes debates al respecto de lo que suponía este movimiento dentro de la política española. Recuerdo encendidos intercambios de e-mails con alguien de IU que me decía que detrás de ese movimiento estaba el fascismo, interpretación bastante contraria a los acontecimientos que creo se ha demostrado injustificada. Desde el punto de vista de alguien que "tiene el culo pelado" de andar metido en el activismo político, yo siempre vi el asunto como lo que se acabó demostrando que era, un despertar a la actividad política de gente que el poder tenía anestesiada. 

Pasados los años, algunos se sienten desconsolados pensando que aquello no sirvió de nada, máxime cuando las siguientes citas electorales dieron al PP un poder absoluto en todas las instituciones. Sin embargo, muchos estamos convencidos que el empujón de politización que supuso el movimento 15-M supuso un golpe muy duro a la estructura política creada durante la transición y asentada en la monarquía y el bipartidismo por un lado, y en la apatía por otro. Desde entonces el sistema anda groggy intentando ver si un cierto repunte económico les devuelve a una situación anterior, pero no se dan cuenta que las cosas no pueden ya volver a ser exactamente iguales, que demasiada gente ha salido de la hipnosis y empieza a pensar y a querer cosas.

Parte de las características del 15-M eran su asamblearismo y su alejamiento de los canales políticos institucionales. Resulta casi enternecedor ver como alguna gente pensaba que el sistema se vendría abajo sentándose en unas plazas, levantando las manos y haciendo listas de demandas. Pasado el susto primero, el poder aprendió a ignorarlos mientras las iniciativas languidecían. Alguno supongo que se congratuló de la derrota del movimiento, demasiado optimismo creo, porque no se dan cuenta de que la legitimidad que les sustenta se empezó a romper entonces.

Han pasado tres años, y de repente Pablo Iglesias sale al ruedo con un mensaje similar en aroma al del 15-M, convocando a los indignados con el objetivo ahora de participar en la política institucional como vía para cambiar las cosas. Los compañeros Jesús, Carmen y Javier que firman el artículo al que me refería, muestran un trasfondo de ilusión e inocencia que huele a mayo de 2011 por los cuatro costados. Los indignados que no querían saber nada de la política se han hecho un poco más "mayores" y dan un paso que hace tres años hubiera sido visto muy negativamente en las asambleas de las plazas. 

Ahora si van a hacer política, pero eso si, una política nueva, fresca, diferente, participativa y genial. Con el empuje de la juventud política nos ven a los que ya somos viejos en esto como caducos e incapaces, y ellos vienen a enseñarnos a hacer las cosas de forma diferente y mejor. Cosas de la juventud, piensan que el mundo es nuevo, preparado para que ellos se lo coman; y yo creo que está bien que sean así, porque a los que estamos más quemados el tiempo nos ha dado un cierto cinismo y excepticismo que mata parte de la alegría y quita parte de las energías. De la misma manera que simpaticé entonces con esa gente que entraba en 2011 en política casi sin saberlo, no puedo menos que simpatizar con esta gente que han venido para cambiar la política y enseñarnos el camino bueno de verdad. 

No han pasado más que un par de meses y Carmen, Jesús y Javier parece que empezaran a darse cuenta que las organizaciones son seres complejos. Desde ese empuje inicial traslucen ya alguna decepción por como se hacen las cosas y por cierta falta de democracia interna. Leo también que alguna gente se queja de que alguien haya invitado a Verstrynge a una convocatoria. No me alegro de que tengan que pasar por estas primeras decepciones, y sé que vendrán más. 

Al contrario de lo que ellos creen, las organizaciones no se burocratizan y acaban dirigidas por unas élites porque haya gente mala que lo provoca. Es una tendencia natural contra la que no es fácil luchar y que requiere mucho esfuerzo, experiencia e iniciativa para combatirla. Además, tras la efervescencia inicial vendrá la hora de aclarar el programa concreto, las alianzas concretas y las estrategias concretas. Hay que transigir, aceptar que uno está en minoría a veces, y en el camino se irán quedando algunos, puristas y decepcionados que ven que las cosas no acaban siendo como ellos querían.

Yo creo que si el 15-M fué la llegada a la adolescencia política de parte de la sociedad, con Podemos parte de esta gente alcanza una cierta mayoría de edad y se lanza al mundo real. Sospecho que tendrán que recorrer un cierto camino de renuncias, se dejarán plumas por el camino y no conseguirán todo lo que se proponen. Sea como sea, en el peor de los casos algo quedará, y a los que ya somos viejos en esto nos servirá para espabilarnos un poco, cogiendo algo de sus propuestas y evolucionando. Tienen mi simpatía aunque tenga que soportar su sentimiento de superioridad. Nos veremos y compartiremos seguramente muchas iniciativas y luchas en el futuro, osea que bienvenidos sean y ojala que supongan un empujón en nuestra vieja lucha por un mundo mejor.

domingo, marzo 02, 2014

Sobre la candidatura Europea


Utilizo conscientemente el mismo título en la entrada que ha utilizado Hugo, con la intención de crear un mini trending-topic en la red de blogs de ILoveIU. Sospecho que el resultado de la elección de listas de ayer va a dar bastante que hablar en los circulas cercanos a nuestra organización.

Antes de expresar mi propia postura, constato desde ayer, en los comentarios a las noticias de la prensa y en el Foro de IU, que las reacciones de la gente de nuestro entorno se engloban en dos grupos. Están por una parte los que demuestran un grado de oposición que va desde la moderada decepción, a la más radical indignación; y están por otra parte los que tratan de justificar que la candidatura no es mala, le sacan virtudes y le minimizan los defectos. El grupo que no existe, por lo que veo, es el de los entusiastas, los que se han ilusionado y han visto sus energías y esperanzas fortalecidas. La decisión de ayer se me antoja como una carga que algunos sobrellevan con lealtad a la organización, y a otros se les hace una pesada losa. A algunos, como Chema Ruiz, parece que la losa de la decepción se le ha hecho ya demasiado pesada.

Dice Hugo que la lista tiene sus cosas buenas, entre las que destaca la pluralidad de organizaciones que van en puestos con posibilidad de salir elegidos. En eso le doy la razón. creo que IU ha sido extremadamente generosa, y que es un fuerte mensaje para el resto de organizaciones menores (una realidad, no un menosprecio) que andan en el entorno de la izquierda.

Poco más puedo conceder sin embargo al optimismo, porque particularmente veo en el resultado de ayer un monumental error, un fracaso de la organización para dar un paso adelante, una inmensa oportunidad perdida, una constatación de los defectos que nos atenazan, un sorprendente y lamentable autismo ante la sociedad, un peligro para nuestro futuro y un error estratégico de unas dimensiones que tendremos que evaluar con el tiempo. A mi, la losa se me hace muy pesada, y aunque mi entorno sabe que suelo ser un optimista impenitente, desde ayer se me acumula el desánimo, la decepción y la indignación.

Yo no puedo entender que pasaba ayer por las cabezas de los 180 miembros del Consejo Político Federal cuando alegremente refrendaron lo que va a ser una controvertida decisión.. No puedo explicarme que no haya habido gente capaz de hablar con Willy Meyer y decirle que sus dos periodos ya se han consumido, que le toca dejar paso a gente nueva. No se si los representantes de Andalucía han apoyado a Meyer en bloque en defensa de un provincianismo estúpido, o si realmente le ven como el mejor candidato posible. Se me escapa como ha aparecido Paloma López cuyo mérito consiste en ser miembro de la prestigiosa cúpula de CCOO, en las listas.

No se qué favores y componendas se pagan, que pactos se han urdido, cuantos sapos se ha tragado qué gente para evitar qué males mayores. Lo que sé es que como militante, siento que me han tomado el pelo, que han tomado decisiones a mis espaldas, que me han ignorado, y que además he sido tan ingenuo que no me he dado cuenta hasta que no me han hecho el jaque mate y se me ha quedado esta cara de tonto. Sospecho que es la misma cara de tonto que tienen ahora mismo muchos miles de militantes como yo, militantes a los que nuestros líderes pedirán un esfuerzo una vez más, para que se dejen la piel en una campaña electoral más, poniendo esfuerzo y dinero de sus bolsillos, y con la losa añadida de una decisión incomprensible, previsiblemente nefasta, a nuestras espaldas.

Quién me lea sabe que he sido moderadamente crítico con Pablo Iglesias y su "Podemos", y así lo he expresado en este mismo blog. Pero desde ayer no dejo de pensar que su diagnóstico de los defectos organizativos de IU era mucho más atinado que mis voluntaristas puntos de vista. IU se encaminaba a una decisión torpe, autista y ensimismada en un asunto tan importante como este, y en un momento tan importante como este. Pablo parece que nos está queriendo hacer ver a muchos lo que no queremos admitir, y aunque este de la candidatura es solo un aspecto más, y aunque su propuesta tiene puntos débiles inmensos, es de justicia concederle la razón en este caso, y me obliga a concederle una oportunidad que hasta ayer no pensaba darle.

En resumen, a estas alturas del partido no tengo claro si me uniré al grupo de los que se repondrán a la decepción y sacarán fuerzas de flaqueza para pegar carteles, hacer campaña y ser interventor. Es posible, porque soy de los que opinan, como Marcelino Camacho dijo, que cuando te caes tienes que levantarte y ponerte en marcha de nuevo, y eso supongo que aplica a cuando la zancadilla te la han puesto los tuyos.

Lo que si os rogaría a todos los apologetas del desastre de ayer, es que intentéis dejaros de quitar hierro y minimizar los puntos débiles de nuestra recién nacida candidatura, y os centreis en montar una argumentación fuerte, sólida, ilusionante y movilizadora que haga a miles de militantes dar el do de pecho en la campaña, y saque de sus casas en mayo a millones de personas a votar a la lista Meyer-López  Con escusas y males menores no se va a una campaña a cara de perro, ni se nos aliviará el peso que ayer algunos cargasteis a nuestras espaldas.

sábado, febrero 15, 2014

Ley del aborto de Gallardón, o el problema de que nos gobiernen integristas sectarios.


Permitidme un preámbulo un poco extraño. Confesaré que tengo por costumbre dormirme con la televisión encendida de fondo, con el temporizador puesto para que se apague sola. Como programa elegido a modo de sedante, elijo frecuentemente algún documental, quizás porque escuchándolo mi mente divaga, lo que me lleva relajadamente al sueño. Una manía.

La cosa se pone más rara si os cuento que de entre los documentales que elijo, mis favoritos son cualquiera que tenga que ver con extraterrestres, fantasmas, esoterismo, seres de leyenda cuya existencia se quiere demostrar, y cosas similares. Hay algo en ellos que me resulta de lo más relajante, y me adormezco entre sesudas demostraciones de la innegable influencia de los extraterrestres en el devenir de la historia, testimonios de gente que juran haber visto un "yeti" en Connecticut, o detalles de como se mide la actividad parapsicológica en una casa "embrujada", con la ayuda combinada de la más moderna tecnología, junto a los oficios de un medium de los de toda la vida. A nadie extrañará por tanto que mis noches de los domingos acaben siempre con Cuarto Milenio, el programa de Cuatro que hace de todas estas historias su tema central.

Hace unas semanas, me dejé acunar por un encendido debate al respecto de los llamados "círculos de las cosechas", formas geométricas que aparecen en medio de los campos de cereales y cuya creación se atribuye por algunos, de forma prosaica, a meros gamberros o incluso intereses publicitarios, y por otros, a enrevesadas conspiraciones o explicaciones más o menos extraordinarias, destacando los que ven en el fenómeno algún tipo de intervención alienígena.

Mientras escuchaba la acalorada discusión entre unos y otros, mi pensamiento divagó al respecto de lo que supone creer en marcas en los cultivos creadas por extraterrestres, y como la mayoría de la gente no se atrevería a expresar tal creencia en público, mucho menos un personaje de la vida pública o política. Y en realidad, siendo objetivos, me resulta más fácil aceptar la teoría de que los alienígenas se dedican a hacer arte en tres dimensiones en los cultivos de Yorkshire, que pensar que existe un Dios "uno y trino" al que uno debe rezar y dedicar ritos y conductas ridículas. Al fin y al cabo, los "circulos de las cosechas" son una realidad innegable, mientras que de Dios y de sus actos carezco de ninguna prueba o indicio.

Siguiendo esta linea de pensamiento, y partiendo de la base de que soy de los que opinan que cada cual puede desvariar con las creencias más o menos estúpidas que prefiera, se me ocurrió pensar en lo que pasaría si de repente el Ministro de Agricultura  se declarara "Croppie" (nombre que se dan los creyentes en el origen extraterrestre de los "circulos") y dictara una ley que obligara a los agricultores a dedicar sus tierras y acomodar sus acciones agrícolas para favorecer la aparición de tales círculos y obligando a que se preserven estos mensajes llegados del universo. Y es que una cosa es que uno decida abandonarse al pensamiento irracional, y otra es querer imponer tu particular irracionalidad a otros.

El señor Gallardón, Ministro de Justicia de nuestro atribulado país, ha decidido ponerse al frente de las hordas integristas y fanáticas cristianas y legislar la interrupción del embarazo en base a sus irracionales creencias religiosas. La ley de plazos puesta en marcha en su día por el gobierno de Zapatero, es el resultado de plasmar en la norma lo que la ciencia nos dice. Sabemos como es la concepción, como se fecunda un óvulo, se divide y pasa a constituir un embrión, como las neuronas empiezan a desarrollarse en la séptima semana, los brazos y piernas en la semana octava, el sistema nervioso en la novena, el digestivo en la décima, los órganos sexuales en la undécima y como al final de la duodécima semana todos los órganos básicos están ya formados incipientemente, en ese momento ese proyecto de ser vivo mide algo más de 5 centímetros y pesa unos 14 gramos.

Entre la décima y la duodécima semana, según opiniones, dejamos de hablar de embrión para pasar a hablar de feto. La diferencia es cualitativa, porque lo que inicialmente es un conjunto de células ha dado paso a un ser que ya tiene lo que se requiere para ser un ser vivo independiente, si bien en un estado de maduración muy primario. La ley del aborto de Zapatero, al igual que las de todos los países avanzados, establece en este punto el límite en el que el derecho de la mujer a interrumpir el embarazo deja de existir. No nos dejemos engañar por la propaganda religiosa, son estas, incluida la de Zapatero, unas leyes muy garantistas con lo que es solo un proyecto de persona. Con sus 14 gramos y su imposibilidad de ser remótamente viable fuera del útero, recibe el recién formado feto una enorme protección por parte de la ley, y convierte a la mujer en cautiva de un proceso que se desarrolla dentro de su propio cuerpo.

Si el irracional señor Gallardón y ese mayoritario conjunto de sectarios creyentes que le apoyan no fueran tales, la discusión sobre la ley del aborto se centraría en definir si el plazo de 12 semanas es excesivo, y si este debe reducirse a 10, o a 9. Pero el señor Gallardón no razona, sino que se deja llevar por su fe para determinar que en el momento de la concepción se produce un hecho mágico que transmite el alma al cigoto, a la mórula, la blástula o quién sabe en que momento concreto del desarrollo embrionario. Así, utilizando el neo-lenguaje al que nos tienen acostumbrados, ha creado la figura del "concebido y no nacido", fórmula por la que pretende pasar la idea de que un embrión de 8 semanas y un gramo de peso no se diferencia realmente de un no-nato de 42 semanas y 4 kilos.

El señor Gallardón y sus beatos co-militones y co-religionarios son un ejemplo más de como los fanáticos religiosos intentan hacernos pasar a todos por sus ridículas y muchas veces dañinas creencias. Mi hermano siempre decía que una persona que declara su catolicismo debería quedar incapacitada para ejercer un cargo público, dado que los creyentes de esta secta cristiana no se deben al conjunto de los ciudadanos, sino que se someten a las instrucciones de de una institución jerárquica y autoritaria como es la "Santa Iglesia Católica y Apostólica Romana", cuyo máximo lider es, para más "inri", un dignatario extranjero. El efecto dañino que el sectarismo de esta gente nos causa no es comparable con el que tendría estar gobernado por inocentes creyentes en la autoría extraterrestre de los circulos de las cosechas.

PD: No puedo menos que traer a colación esta interpelación al gobierno de un diputado de Amaiur que desde el humor (nada mejor para poner en evidencia a los dogmáticos), critica las tendencias nacional-catolicistas del gobierno.



A la luz de estas reflexiones

domingo, febrero 09, 2014

Siguiendo con IU y Podemos


Sigue Pablo Iglesias embarcado en su proyecto, y no me encuentro yo en posición de juzgar si la cosa va bien, mal o regular, pero si que me da para sacar conclusiones adicionales a las que expresaba recientemente (Un par de apuntes particulares sobre IU y Podemos).

En primer lugar, Pablo es un orador estupendo en frente de los medios. Como directivo intermedioen mi empresa, ya he pasado por los típicos cursos de formación al respecto de como hacer presentaciones de cara al público y veo reflejados en Pablo muchos de los consejos recibidos. Pero es que además Pablo es de esa gente que se siente cómodo y que conecta con las audiencias. Si ser candidato es un oficio, hay que reconocer que Pablo está muy preparado, y no sería yo el que lamentara si acabara siendo cabeza de un cartel al que pudiera dar mi voto.

En segundo lugar, me congratulo como, pese a la reacción parcialmente virulenta de algunos colegas de IU que han pasado a convertir a Pablo en un enemigo público, el mantiene un tono cordial hacia nuestra formación, muy de agradecer. Si de esto puede salir algo bueno, será porque no habremos convertido su iniciativa en ningún tipo de enfrentamiento.

En tercer lugar, debo decir que le doy la razón al 100% al respecto de apelar a los sentimientos de la gente y no solo a la racionalidad. Nos gustará o no nos gustará, pero es cierto y está más que estudiado por las empresas de marketing que vende mucho más y moviliza mucho más esas apelaciones a nuestra parte más emocional que lo que es puro argumento racional. Ya me gustaría que no fuera así, pero no vamos a triunfar a base de negar la realidad, y como Pablo bien dice, dejar la emotividad a los populismos fascistas es un enorme desperdicio y una enorme estupidez.

En cuarto lugar, constato que la apuesta de Pablo y los suyos podrá funcionar o no, pero se me antoja imprescindible para intentar romper el  bloqueo del 15% al que IU, y la izquierda tradicional parece encuentrarse condenada después del desgaste que supone las campañas de descrédito masivo a las que se somete a la población contra nuestra formación. Si Pablo y los suyos consiguen movilizar a los despolitizados, puristas de pequeñas izquierdas verdaderas, indignados perdidos y gentes desorientadas varias, y los ponen en marcha hacia una alternativa de cambio, nos habrán dado el empujón que puede hacer cambiar las cosas. Apelan a esta gente que nunca votaría a IU porque somos unos vendidos socialdemócratas, o porque somos unos rojos extremistas, o porque somos unos corruptos mezclados con los ERE y los sindicatos, o porque apoyamos al PSOE en Andalucía, o porque apoyamos al PP en Extremadura, etc, etc. Esa gente tiene demasiados prejuicios y es muy difícil que se unan a nosotros directamente.

Y creo que algún éxito tienen, porque los pseudogrillistas del Partido X parecen considerarles casi de los suyos, los puristas de IZAN están dispuestos a renunciar a su programa de máximos, la marca blanca de los verdes europeos asumen que se parecen a ellos con lo de las primarias, y en general sospecho que muchos verán en la iniciativa una posibilidad de formar parte de algo en lo que no sean los enanos al lado del gigante organizativo y electoral que es IU.

Así pues, por mi parte les deseo el máximo éxito, y desde nuestra orilla en IU espero que sean capaces de aglutinar a toda esa amalgama de gente y consiga que contribuyan con su esfuerzo al objetivo final de Pablo, que sigo pensando que no se diferencia en nada del mío mismo.