Que la victoria del PP en las futuras elecciones generales es inevitable lo sabemos todos. Que es una victoria que será odiosa por parte de un partido donde se enseñorea lo más rancio y parafascista de la sociedad española, tampoco creo que sea una afirmación que necesite mucha explicación. Quizás deba centrarme en explicar porque dicha victoria me parece a la vez necesaria y deseable.
¿Porqué necesaria? Porque lamentablemente 30 años de dogma neoliberal no va a desaparecer tan facil. Se nos ha vendido por parte ya no de la derecha, sino también de la supuesta izquierda, que nuestro bienestar estaba ligado a la creación de un sistema injusto a la medida de los poderosos. Epoca de mágicas paradojas, de bajada de impuestos que aumentarían la recaudación, de deslocalización de empleos que crearían trabajo, de empeoramiento de condiciones sociales que aumentarían nuestro bienestar. Y para mucha gente la doctrina de que beneficiendo a los poderosos nos beneficiábamos todos pareció funcionar, mientras España alcanzaba cotas de desempleo históricamente bajas que compensaban unos salarios congelados. Tiempos en que todos éramos especuladores inmobiliarios con nuestra propia vivienda.
Ahora, mientras la gente asiste al derrumbamiento del espejismo, toda la propaganda del sistema se alinea para intentar convencernos de que lo que falló no fue la receta neoliberal, sino que no se aplicó una dosis suficiente. Y buena parte de nuestros cociudadanos están dispuestos al sacrificio con la esperanza de que los dioses de la economía nos perdonen nuestras pretensiones de bienestar social, veleidades de las que abjuramos a cambio de que se nos conceda algo de empleo que nos permita al menos pagar la hipoteca a fin de mes. Indefensos muchos irán a regañadientes a las urnas a inmolarse a cambio de promesas de vuelta al paraiso de la burbuja.
Los populares ya hacen el cuento de la lechera. Mientras nos aprietan un poco más las tuercas, malo será que en el curso de su legislatura la economían mundial no empiece a remontar. Ya ocurrió en el 95 cuando tras la entrada en la moneda única la economía española cabalgó en la ola de un crédito inéditamente barato. Al calor de la recuperacion económica llegó entonces una posterior mayoría absoluta que solo pudo destruir la estupidez belicista del no menos estúpido Aznar. Si las circunstancias económicas se repitieran, la identificación del cruelmente liberal gobierno del PP con la remontada en lo económico quedaría marcada en el imaginario colectivo del votante medio asegurando largos años de preponderancia política.
Sin embargo, si tras las nuevas medidas de ajuste la crisis no remonta (y yo estoy convencido que no lo hará), el PP tendría que enfrentar un desgaste que podría desacreditarle y arrastrar a la imagen de cruel eficiencia que alguno pueda aún albergar del neoliberalismo. Una amarga pero me temo que necesaria medicina para purgar la intoxicación que el pensamiento único nos ha ocasionado en los últimos años y que sería un paso previo necesario para que mucha gente se replanteara los dogmas asumidos. Y una lección sin paliativos dado que el PP dominará todos los ámbitos de la administración.
Si triste es admitir el gobierno del PP como algo necesario, ¿que parte masoquista me hace considerar dicha victoria como deseable? Pues basta con tener en cuenta la alternativa. El PSOE se apresta una vez más a hacer el truco del trilero a los votantes más progresistas del país. En una reedición esperpéntica del lavado de cara del partido que encumbró a Zapatero, se nos presenta ahora a Rubalcaba como el príncipe azul que nos guiará de nuevo al paraiso socialdemócrata. Sin embargo resultaría desesperanzador si los españoles se dejaran embaucar ante una farsa que une a su zafiedad la falta de originalidad. Una derrota dulce del PSOE demostraría hasta qué punto la gente es incapaz de vencer el engaño del bipartidismo, y bloquearía la necesaria crisis en el partido nominalmente socialista. Una derrota sin paliativos del PSOE sería una indicación de que una masa crítica ha dejado de creer en el discurso bipartidista y nos prepararía para trabajar durante los cuatro largos años que nos esperan de dominio absoluto e ilimitado del PP.
Nuestra sociedad está política y socialmente enferma, y la cura no va a ser facil. Apuremos de una y cuanto antes esta dolorosa cura de desintoxicación y preparémonos para los años venideros que ofrecen perspectivas mucho más esperanzadoras.
lunes, julio 25, 2011
lunes, julio 11, 2011
Aires democráticos en el feudal mundo de la gestión empresarial
En días pasados mencionaba como tengo la impresión de que el mundo se mueve hacia estructuras sociales y organizaciones menos jerárquicas y más horizontales. Esta tendencia parece sin embargo estar llegando a ámbitos insospechados.
Recientemente asistí a unas conferencias organizadas por HSM y que mi empresa tuvo la generosidad de costearme. Confieso que asistí a regañadientes dado que me esperaba pensamiento económico empresarial al uso, máxime cuando la estrella era nada menos que Tony Blair, el más claro exponente de la degeneración de la socialdemocracia europea. El caso es que está mal visto negarse a tan generosas ofertas dentro de mi empresa y decidí perder dos días aguantando repetición de dogmas habituales reflejo del pensamiento único. Y me equivoqué al menos en parte.
Entre los ponentes de las conferencias figuraba Gary Hamel. Sus credenciales no me podían resultar más sospechosas, alguine que segun de Wall Street Journal es "uno de los más influyentes pensadores de negocios del mundo". Frente a mi excepticismo inicial me encontré a alguien que habla de democratizar la gestión empresarial, de dar capacidad de decisión en esta a todos los empleados, de empresas sin jerarquías, de motivaciones por encima del puro beneficio, de empresas que esten hechas a la medida de las personas en vez de que estas sean una materia prima más. La idea de humanizar las relaciones laborales y el trabajo para que este sea más stisfactorio para el empleado y así aumentar su motivación y compromiso resultan en el ámbito laboral español tan extraño que desde que comencé a hablar de ello en mi entorno creo que más que a la reflexión mueve al cachondeo. Es como hablar en chino en un mercado laboral marcado por el terror al despido y el autoritarismo extremo.
La premisa de Gary Hamel, respaldada por los buenos resultados de las pocas empresas en el mundo que mantienen dichos principios, es que si lo que quieres es tener empresas innovadoras y productivas no puedes dejar que las decisiones salgan de unas pocas cabezas que están alejadas de la base del negocio. Si quieres que los auténticos expertos, los trabajadores de todos los niveles, contribuyan a la mejora constante y a la innovación que te permita sobrevivir en un mundo con una competencia feroz por parte de países con una mano de obra semi-esclavizada, hace falta darles a estos el poder y tratarles como personas.
Lo que defiende Gary Hamel no es socialismo, y sin embargo tiene implicaciones muy interesantes, en la medida en que cuestiona principios fundamentales al respecto de lo que mueve al progreso y al esfuerzo, principios en los que se asienta el pensamiento económico y por tanto político al uso. Su descripción de formas de gestión empresarial exitosas que nos traen aromas de cooperativismo y autogestión me llamaron poderosamente la atención. En un ámbito diferente encajan perfectamente con ese mundo más participativo y menos jerárquico que movimientos como el 15-M nos hacen intuir.
Asomarse al mundo de gestión empresarial que defiende Gary Hamel y despues escuchar las declaraciones de los representantes de la CEOE defendiendo principios que se superaron hace más de un siglo resulta desesperanzador. En como esos principios nos rigen en un país tan dado al autoritarismo y con una clase empresarial trasnochada, heredera del franquismo, con empresarios con aires de señoritos rurales, podemos quizás encontrar las causas de contar con una economía en España tan poco innovadora y competitiva. Un lastre sin duda demasiado pesado.
A título personal, la conferencia de Gary Hamel no pudo llegar en mejor momento, y me permitión abrir una vía para reconciliar mi pensamiento político y social con mi labor profesional, encajando perfectamente y dando sentido a ideas previas. Habiendo pasado en los últimos meses de forma casi accidental de dirigir un equipo de 4 personas, a dirigir uno de 18, me encontraba ante un rol de jefe que me resultaba odioso. Así pues hace un par de semanas anuncié a mi equipo mi intención de aplicar esta nueva filosofía en nuestra forma de trabajar. De una persona como yo cuyas convicciones políticas conoce a la perfección toda mi empresa, no creo que fuera una total sorpresa. Hacer de nuestro equipo un grupo sin jerarquías y con toma de decisiones compartida va a resultar interesante, un reto dentro de una empresa especialmente jerárquica y autoritaria.
Están en inglés, pero si alquien que lee esto lo entiende y tiene interés, estos dos presentaciones las incluí en mi reciente reunión con mi equipo pues reflejan las ideas de las que hablo. La primera, de Dan Pynk animada por RSA ya estaba incluida en una vieja entrada en el blog:
La segunda es una breve conferencia de Gary Hamel donde se resume bien los principios de gestión que defiende.
Si alguien tiene interés puede leer su libro El Futuro del Management.
Recientemente asistí a unas conferencias organizadas por HSM y que mi empresa tuvo la generosidad de costearme. Confieso que asistí a regañadientes dado que me esperaba pensamiento económico empresarial al uso, máxime cuando la estrella era nada menos que Tony Blair, el más claro exponente de la degeneración de la socialdemocracia europea. El caso es que está mal visto negarse a tan generosas ofertas dentro de mi empresa y decidí perder dos días aguantando repetición de dogmas habituales reflejo del pensamiento único. Y me equivoqué al menos en parte.
Entre los ponentes de las conferencias figuraba Gary Hamel. Sus credenciales no me podían resultar más sospechosas, alguine que segun de Wall Street Journal es "uno de los más influyentes pensadores de negocios del mundo". Frente a mi excepticismo inicial me encontré a alguien que habla de democratizar la gestión empresarial, de dar capacidad de decisión en esta a todos los empleados, de empresas sin jerarquías, de motivaciones por encima del puro beneficio, de empresas que esten hechas a la medida de las personas en vez de que estas sean una materia prima más. La idea de humanizar las relaciones laborales y el trabajo para que este sea más stisfactorio para el empleado y así aumentar su motivación y compromiso resultan en el ámbito laboral español tan extraño que desde que comencé a hablar de ello en mi entorno creo que más que a la reflexión mueve al cachondeo. Es como hablar en chino en un mercado laboral marcado por el terror al despido y el autoritarismo extremo.
La premisa de Gary Hamel, respaldada por los buenos resultados de las pocas empresas en el mundo que mantienen dichos principios, es que si lo que quieres es tener empresas innovadoras y productivas no puedes dejar que las decisiones salgan de unas pocas cabezas que están alejadas de la base del negocio. Si quieres que los auténticos expertos, los trabajadores de todos los niveles, contribuyan a la mejora constante y a la innovación que te permita sobrevivir en un mundo con una competencia feroz por parte de países con una mano de obra semi-esclavizada, hace falta darles a estos el poder y tratarles como personas.
Lo que defiende Gary Hamel no es socialismo, y sin embargo tiene implicaciones muy interesantes, en la medida en que cuestiona principios fundamentales al respecto de lo que mueve al progreso y al esfuerzo, principios en los que se asienta el pensamiento económico y por tanto político al uso. Su descripción de formas de gestión empresarial exitosas que nos traen aromas de cooperativismo y autogestión me llamaron poderosamente la atención. En un ámbito diferente encajan perfectamente con ese mundo más participativo y menos jerárquico que movimientos como el 15-M nos hacen intuir.
Asomarse al mundo de gestión empresarial que defiende Gary Hamel y despues escuchar las declaraciones de los representantes de la CEOE defendiendo principios que se superaron hace más de un siglo resulta desesperanzador. En como esos principios nos rigen en un país tan dado al autoritarismo y con una clase empresarial trasnochada, heredera del franquismo, con empresarios con aires de señoritos rurales, podemos quizás encontrar las causas de contar con una economía en España tan poco innovadora y competitiva. Un lastre sin duda demasiado pesado.
A título personal, la conferencia de Gary Hamel no pudo llegar en mejor momento, y me permitión abrir una vía para reconciliar mi pensamiento político y social con mi labor profesional, encajando perfectamente y dando sentido a ideas previas. Habiendo pasado en los últimos meses de forma casi accidental de dirigir un equipo de 4 personas, a dirigir uno de 18, me encontraba ante un rol de jefe que me resultaba odioso. Así pues hace un par de semanas anuncié a mi equipo mi intención de aplicar esta nueva filosofía en nuestra forma de trabajar. De una persona como yo cuyas convicciones políticas conoce a la perfección toda mi empresa, no creo que fuera una total sorpresa. Hacer de nuestro equipo un grupo sin jerarquías y con toma de decisiones compartida va a resultar interesante, un reto dentro de una empresa especialmente jerárquica y autoritaria.
Están en inglés, pero si alquien que lee esto lo entiende y tiene interés, estos dos presentaciones las incluí en mi reciente reunión con mi equipo pues reflejan las ideas de las que hablo. La primera, de Dan Pynk animada por RSA ya estaba incluida en una vieja entrada en el blog:
La segunda es una breve conferencia de Gary Hamel donde se resume bien los principios de gestión que defiende.
Si alguien tiene interés puede leer su libro El Futuro del Management.
sábado, julio 09, 2011
IU Extremadura como experimento
Supongo que a todos los que pertenecemos o estamos en la órbita de ÏU nos toca retratarnos en el debate extremeño. Lo hago encantado.
Pongamos las cartas sobre la mesa. Aunque a priori el "ni por activa ni por pasiva" de Cayo Lara me pareció correcto, he dejado claro ya en el pasado mi animadversión hacia el PSOE al que considero causante principal de la evolución política, social y económica de nuestro país. Un partido este encargado de frenar a la izquierda real, puesto en pie por el postfranquismo y con la ayuda de los defensosres del status-quo europeo del final de la guerra fría. Mi más que antipatía hacia este partido es demasiado evidente para negarla.
Con este punto de partida, cuando desde IU Extremadura se empezaron a dar señales de su disposición a dejar que gobernara el PP, lo recibí con una mezcla de sentimientos. Por un lado me preocupaba la esperada avalancha de críticas por los medios próximos al PSOE y que el mensaje de la pinza y el voto util hiciera mella en el futuro. Confieso que mi parte más visceral sonreía y pensaba ¡que se jodan!
Según iban pasando los días esa reacción visceral no se ha atenuado. El espectáculo de los mismos miembros del PSOE que jamás han admitido una propuesta de IU y que pretenden destruirnos con una ley electoral a su medida, indignándose por el hecho de que IU no les de su voto de forma automático, me ha resultado vomitivo. La cara dura de esta gente es sin duda inmensa y es evidente que se piensan que somos imbéciles. Razones por otra parte les hemos dado.
En paralelo, mi análisis más racional que apostaba con resignación al apoyo al PSOE para pasar a la oposición si ha ido evolucionando. Muchos factores han contribuido, y es que desde que se puso encima de la mesa la posibilidad de dejar que gobernara el PP, muchos mensajes positivos se han lanzado:
1.- Se ha producido un debate interno entre las bases absolutamente inédito. La impecable consulta y el claro resultado en favor de la abstención da una enorme fuerza a la decisión tomada. En paralelo, la movilización de la jerarquía en contra se me antoja patética y anacrónica en tiempos marcados por el 15-M.
2.- Por el mero hecho de plantear este debate, se ha puesto encima de la mesa el tema del bipartidismo y la alineación del PP con el PSOE en todos los asuntos importantes. Es la más clara crítica al bipartidismo que podíamos haber hecho.
3.- De repente vemos que políticas como la destrucción de lo público y un sistema impositivo cada vez más regresivo son planteados y cuestionados de la mano de las exigencias de IU. La disposición del PP a cuestionar estos dogmas demuestra hasta que punto lo que les importa es solo obtener poder y descoloca a un PSOE que parece adelantado por la izquierda por el PP extremeño.
Resulta también interesante plantearse en que posición hubieramos quedado dando el voto al PSOE. No hablamos de abstención, sino de favorecer con nuestro voto el gobierno del PSOE y por tanto hacernos corresponsables de lo que hagan. Y lo que es peor, el mensaje que damos es justo el que no debemos: el PSOE es mejor alternativa que el PP. Con esos mimbres le estamos diciendo a los extremeños que cuando lleguen las próximas elecciones es importante acudir al voto util dado que IU no tiene posibilidad real de obtener escaño en la región. Entiendo que eso es lo que muchos en IU piensan, y lo expresó claramente nuestra ex, Rosa Aguilar, cuando admitió haber votado para el senado al PSOE en lugar de votar a IU. En realidad por otra parte, un análisis cínico nos indicaría que dado que el PSOE solo parece un poco de izquierdas cuando está en la oposición, el gobierno del PP garantiza por primera vez algo remotamente parecido a una mayoría de izquierdas en la cámara regional.
Puestos a hacer un análisis electoralista, resulta en realidad inutil pretender contentar a la gente que piensa que el PSOE es mejor que el PP. Cuando lleguen las próximas elecciones y se planteen un escenario en que solo PSOE y PP pueden gobernar, esta gente acudirá como siempre masivamente al voto util, se haga lo que se haga en Extremadura.
Pasadas las semanas no me queda ya ninguna duda de que nuestros compañeros en Extremadura nos han dado una excelente lección y han puesto en marcha un experimento con importantísimas consecuencias potenciales. Considerando las circunstancias la dirección de IU hará bien en no enrocarse, escuchar a las bases, y pasar página aprovechándose de lo mucho bueno que este asunto pueda generar.
Pongamos las cartas sobre la mesa. Aunque a priori el "ni por activa ni por pasiva" de Cayo Lara me pareció correcto, he dejado claro ya en el pasado mi animadversión hacia el PSOE al que considero causante principal de la evolución política, social y económica de nuestro país. Un partido este encargado de frenar a la izquierda real, puesto en pie por el postfranquismo y con la ayuda de los defensosres del status-quo europeo del final de la guerra fría. Mi más que antipatía hacia este partido es demasiado evidente para negarla.
Con este punto de partida, cuando desde IU Extremadura se empezaron a dar señales de su disposición a dejar que gobernara el PP, lo recibí con una mezcla de sentimientos. Por un lado me preocupaba la esperada avalancha de críticas por los medios próximos al PSOE y que el mensaje de la pinza y el voto util hiciera mella en el futuro. Confieso que mi parte más visceral sonreía y pensaba ¡que se jodan!
Según iban pasando los días esa reacción visceral no se ha atenuado. El espectáculo de los mismos miembros del PSOE que jamás han admitido una propuesta de IU y que pretenden destruirnos con una ley electoral a su medida, indignándose por el hecho de que IU no les de su voto de forma automático, me ha resultado vomitivo. La cara dura de esta gente es sin duda inmensa y es evidente que se piensan que somos imbéciles. Razones por otra parte les hemos dado.
En paralelo, mi análisis más racional que apostaba con resignación al apoyo al PSOE para pasar a la oposición si ha ido evolucionando. Muchos factores han contribuido, y es que desde que se puso encima de la mesa la posibilidad de dejar que gobernara el PP, muchos mensajes positivos se han lanzado:
1.- Se ha producido un debate interno entre las bases absolutamente inédito. La impecable consulta y el claro resultado en favor de la abstención da una enorme fuerza a la decisión tomada. En paralelo, la movilización de la jerarquía en contra se me antoja patética y anacrónica en tiempos marcados por el 15-M.
2.- Por el mero hecho de plantear este debate, se ha puesto encima de la mesa el tema del bipartidismo y la alineación del PP con el PSOE en todos los asuntos importantes. Es la más clara crítica al bipartidismo que podíamos haber hecho.
3.- De repente vemos que políticas como la destrucción de lo público y un sistema impositivo cada vez más regresivo son planteados y cuestionados de la mano de las exigencias de IU. La disposición del PP a cuestionar estos dogmas demuestra hasta que punto lo que les importa es solo obtener poder y descoloca a un PSOE que parece adelantado por la izquierda por el PP extremeño.
Resulta también interesante plantearse en que posición hubieramos quedado dando el voto al PSOE. No hablamos de abstención, sino de favorecer con nuestro voto el gobierno del PSOE y por tanto hacernos corresponsables de lo que hagan. Y lo que es peor, el mensaje que damos es justo el que no debemos: el PSOE es mejor alternativa que el PP. Con esos mimbres le estamos diciendo a los extremeños que cuando lleguen las próximas elecciones es importante acudir al voto util dado que IU no tiene posibilidad real de obtener escaño en la región. Entiendo que eso es lo que muchos en IU piensan, y lo expresó claramente nuestra ex, Rosa Aguilar, cuando admitió haber votado para el senado al PSOE en lugar de votar a IU. En realidad por otra parte, un análisis cínico nos indicaría que dado que el PSOE solo parece un poco de izquierdas cuando está en la oposición, el gobierno del PP garantiza por primera vez algo remotamente parecido a una mayoría de izquierdas en la cámara regional.
Puestos a hacer un análisis electoralista, resulta en realidad inutil pretender contentar a la gente que piensa que el PSOE es mejor que el PP. Cuando lleguen las próximas elecciones y se planteen un escenario en que solo PSOE y PP pueden gobernar, esta gente acudirá como siempre masivamente al voto util, se haga lo que se haga en Extremadura.
Pasadas las semanas no me queda ya ninguna duda de que nuestros compañeros en Extremadura nos han dado una excelente lección y han puesto en marcha un experimento con importantísimas consecuencias potenciales. Considerando las circunstancias la dirección de IU hará bien en no enrocarse, escuchar a las bases, y pasar página aprovechándose de lo mucho bueno que este asunto pueda generar.
viernes, julio 08, 2011
¿El principio del fin de las estrcuturas sociales jerarquizadas?
Hacía tiempo que no escribía en el blog. Mucho trabajo y una campaña electoral por medio me dan una cierta excusa, pero la verdad es que ha sido un tiempo también de observar y reflexionar mientras el mundo sigue mostrando entre convulsiones que la doctrina del fin de la historia era una necedad propia de la soberbia de quienes se han creido sus propias mentiras.
Es curioso como los acontecimientos privados y lo público a veces parecen tomar caminos paralelos. Es muy probable que dichos paralelismos los cree uno mismo. El caso es que esta movida primavera en lo profesional y en lo político ha ido fermentando ideas que cuando releo mis propias entradas anteriores en el blog ya estaban presentes, pero que ahora se me antojan como fundamentales tanto en mi pensamiento social, como incluso en la práctica profesional. Me explico empezando por mi visión de los cambios sociales, y dejo para la siguiente entrada una visión paralela que afecta al ámbito de la organización laboral.
Esta primavera alumbró en España el movimiento del 15-M. Para los que nos interesa el tema social el tema no nos pilla de sorpresa, y conocíamos y seguíamos a casi todas las organizaciones que han dado origen al mismo, Juventud Sin Futuro, Democracia Real Ya, No los Votes, Anonymus, Plataforma de Afectados por Hipotecas. Una explosión de descontento que los partidos políticos como IU no han conseguido atraer y que han conseguido sacar a la calle a multitudes que recelan de estos.
Hay muchos factores que pueden influir en esta incapacidad de IU para movilizar a esa gente que si ha salido a la calle bajo consignas prácitcamente calcadas a las que esta defiende. Hay una campaña de desprestigio brutal y durante decenas de años hacia la izquierda real por parte de los medios del sistema defensores del bipartidismo. Hay un exceso de posibilismo que lleva a que IU haya parecido el hermano descarriado pero siempre presto a apoyar al PSOE, Hay sin duda muchos motivos, pero quizás el más importante es que la gente desconfía de las estructuras jerárquicas que IU sigue lamentablemente representando (la reacción de la ejecutiva federal ante una decisión en Extremadura refrendada por los afiliados es un ejemplo lamentablemente preocupante de esa concepción de un partido dirigido por una jerarquía).
Hace tiempo que escribía en este blog la necesidad de que IU en su refundación cambiara fundamentalmente en su forma de organización. Ahora me pregunto si no será pedir mucho, si resulta imposible e incompatible con el ADN de una organización política como la nuestra el renunciar a esa toma de decisiones delegada que acaba en disputa entre grupos de poder. Y mientras en IU se producen estas convulsiones, en la calle la gente se apunta por libre a un movmiento indefinido y del que nadie identifica una cabeza o una cara. Y resulta una novedad excitante y atractiva poder unirse a una o varias causas de manera libre e individual.
No estoy seguro de en qué va a quedar el movimiento del 15-M, pero creo que de la mano de la capacidad de crear redes horizontales que permite internet, se está alumbrando una nueva forma de interectuación entre el individuo y la sociedad que afecta al principio mismo de la democracia. Un individuo que mantiene sus opiniones en cada tema sin tener que asumir un proggrama completo con elementos que no comparte en su totalidad. De la misma manera creo que deberán conformarse las organizaciones políticas si quieren mantener alguna relevancia, con adhesiones parciales de gente que no se identifica en ninguna corriente completa.
Los cambios pueden ser inmensos y permiten vislumbrar un futuro esperanzador que nos permitan dejar atras estas pseudodemocracias con las que se pretendía que nos conformáramos.
Es curioso como los acontecimientos privados y lo público a veces parecen tomar caminos paralelos. Es muy probable que dichos paralelismos los cree uno mismo. El caso es que esta movida primavera en lo profesional y en lo político ha ido fermentando ideas que cuando releo mis propias entradas anteriores en el blog ya estaban presentes, pero que ahora se me antojan como fundamentales tanto en mi pensamiento social, como incluso en la práctica profesional. Me explico empezando por mi visión de los cambios sociales, y dejo para la siguiente entrada una visión paralela que afecta al ámbito de la organización laboral.
Esta primavera alumbró en España el movimiento del 15-M. Para los que nos interesa el tema social el tema no nos pilla de sorpresa, y conocíamos y seguíamos a casi todas las organizaciones que han dado origen al mismo, Juventud Sin Futuro, Democracia Real Ya, No los Votes, Anonymus, Plataforma de Afectados por Hipotecas. Una explosión de descontento que los partidos políticos como IU no han conseguido atraer y que han conseguido sacar a la calle a multitudes que recelan de estos.
Hay muchos factores que pueden influir en esta incapacidad de IU para movilizar a esa gente que si ha salido a la calle bajo consignas prácitcamente calcadas a las que esta defiende. Hay una campaña de desprestigio brutal y durante decenas de años hacia la izquierda real por parte de los medios del sistema defensores del bipartidismo. Hay un exceso de posibilismo que lleva a que IU haya parecido el hermano descarriado pero siempre presto a apoyar al PSOE, Hay sin duda muchos motivos, pero quizás el más importante es que la gente desconfía de las estructuras jerárquicas que IU sigue lamentablemente representando (la reacción de la ejecutiva federal ante una decisión en Extremadura refrendada por los afiliados es un ejemplo lamentablemente preocupante de esa concepción de un partido dirigido por una jerarquía).
Hace tiempo que escribía en este blog la necesidad de que IU en su refundación cambiara fundamentalmente en su forma de organización. Ahora me pregunto si no será pedir mucho, si resulta imposible e incompatible con el ADN de una organización política como la nuestra el renunciar a esa toma de decisiones delegada que acaba en disputa entre grupos de poder. Y mientras en IU se producen estas convulsiones, en la calle la gente se apunta por libre a un movmiento indefinido y del que nadie identifica una cabeza o una cara. Y resulta una novedad excitante y atractiva poder unirse a una o varias causas de manera libre e individual.
No estoy seguro de en qué va a quedar el movimiento del 15-M, pero creo que de la mano de la capacidad de crear redes horizontales que permite internet, se está alumbrando una nueva forma de interectuación entre el individuo y la sociedad que afecta al principio mismo de la democracia. Un individuo que mantiene sus opiniones en cada tema sin tener que asumir un proggrama completo con elementos que no comparte en su totalidad. De la misma manera creo que deberán conformarse las organizaciones políticas si quieren mantener alguna relevancia, con adhesiones parciales de gente que no se identifica en ninguna corriente completa.
Los cambios pueden ser inmensos y permiten vislumbrar un futuro esperanzador que nos permitan dejar atras estas pseudodemocracias con las que se pretendía que nos conformáramos.
sábado, marzo 26, 2011
La Voz de la Calle
El próximo día 1 estaremos todos de enhorabuena. Se pone en marcha un intento de poner en la calle un nuevo periódico que permita romper el bloqueo informativo al que estamos acostumbrados por parte de los que controlan los resortes del poder.
Los que somos ya talluditos recordamos una experiencia similar con el periódico Liberación. Eran los tiempos del felipismo, y algunos nos acostumbramos a informarnos en sus páginas durante el breve tiempo que estuvo en marcha. Su fracaso debe ser una lección para todos los que pensamos que un medio así es necesario. Dependerá de nosotros el que los muchos enemigos que esta iniciativa va a tener no se salgan con la suya. Yo pongo mi granito de arena con esta entrada, y me he comprometido conmigo mismo a comprar el periódico sin falta cada día.
Para los más pudientes existe la posibilidad de suscribir participaciones en esta iniciativa por un importe de 1000 euros. Creo que es casi una obligación moral intentar el esfuerzo de Teodulfo Lagunero, compañero del PCE que se ha constituido en promotor del nuevo medio.
Os dejo un enlace con la versión digital de La Voz de la Calle
Los que somos ya talluditos recordamos una experiencia similar con el periódico Liberación. Eran los tiempos del felipismo, y algunos nos acostumbramos a informarnos en sus páginas durante el breve tiempo que estuvo en marcha. Su fracaso debe ser una lección para todos los que pensamos que un medio así es necesario. Dependerá de nosotros el que los muchos enemigos que esta iniciativa va a tener no se salgan con la suya. Yo pongo mi granito de arena con esta entrada, y me he comprometido conmigo mismo a comprar el periódico sin falta cada día.
Para los más pudientes existe la posibilidad de suscribir participaciones en esta iniciativa por un importe de 1000 euros. Creo que es casi una obligación moral intentar el esfuerzo de Teodulfo Lagunero, compañero del PCE que se ha constituido en promotor del nuevo medio.
Os dejo un enlace con la versión digital de La Voz de la Calle
domingo, marzo 06, 2011
Las movilizaciones sociales frente a la legitimidad de las urnas.
Se viene anticipando desde el inicio de la presente crisis económica el estallido de movilizaciones y revueltas sociales por parte de aquellos sobre los que se hace caer el peso de los ajustes. Las revoluciones en el mundo árabe pueden ser un buen ejemplo de este proceso, mientras que en Europa y EEUU se siguen produciendo conatos que pueden ir subiendo de temperatura si, como muchos creemos, los brotes verdes económicos que se anunciaron hace ya dos años no resultan más que brochazos de pintura.
Aunque la capacidad de la gente para encajar recortes en sus derechos sigue siendo notable en países como España, harían mal quienes nos gobiernan si fueran tan estúpidos para bajar la guardia. Con la inevitable subida del petroleo y la ya anunciada de los tipos de interés, unidas al impacta de las políticas de recorte de gasto, las cosas se van a poner peor aún de lo que ya estaban (y los datos de paro nos siguen confirmando tozudamente lo mala que es ya dicha situacion). A las ya mermadas economías de los trabajadores-consumidores se les viene encima nuevas cargas en forma de subida de hipotecas y aumento de precios. Ambas cosas deprimirá aún más la demanda creando una nueva ronda de pérdidas de empleo. Hasta un pueblo tan ignorante, perezoso y adocenado como el que constituimos puede tener un límite.
Puestos en un potencial horizonte de conflictividad social, nos enfrentaremos una vez más a una lucha de legitimidades entre unas decisiones políticas avaladas por un 99% de los representantes parlamentarios, frente a movilizaciones de miles o incluso millones de personas en la calle. Resulta previsible el intento de uso de métodos represivos bajo el pretexto de la defensa de los intereses de las mayorías pasivas y silenciosas, argumentos amplificados por un coro de medios de comunicación que actuarán una vez más como defensores unánimes del sistema y sus intereses.
Sería bueno estar preparado para tales ataques y tener la contraargumentación lista. El sistema pseudodemocrático en el que nos movemos no deja de ser una máquina de legitimación de decisiones políticas que se toman por y para el beneficio de los que controlan el poder. Si la rigidez de los sistemas autoritarios magrebíes los hace quebrar ante las tensiones de las protestas, nuestras más perfeccionadas formas de control utilizan la apariencia de democracia para absorber y desactivar la tensión inicial. Incluso en caso de que se consiguiera una movilización masiva y continuada desde las calles al estilo de lo ocurrido en Grecia o en Francia, el sistema se reserva ese recurso a las mayorías pasivas que amparen desde las mesas electorales decisiones que benefician solo al mantenimiento del status-quo.
No seré yo quien desacredite aquí el sufragio universal per se, sin embargo no podemos confundir la elección periódica de unos representantes con la democracia real en la toma de decisiones. Si relizamos una consulta a la población al respecto de su grado de acuerdo con los recientes recortes sociales, existe una clara probabilidad de que estas se hubieran visto rechazadas. Estas medidas no estaban en ningún programa electoral y no cuentan con ningún respaldo público que las legitimice. Sin embargo cuando lleguen las próximas elecciones se planteará de nuevo a la gente la elección entre paquetes cerrados en los que se fomenta la elección del mal menor, sustituyendo si es necesario la cara que lidera la lista de turno, a la que se hará culpable de la previa toma de medidas impopulares.
Asumamos con resignación que no podemos esperar ningún cambio relevante por medio de las urnas. El sistema está amañado, con medios de comunicación controlados, y un proceso electoral que arroja a la gente al bipartidismo y la abstención. Debemos concienciarnos del valor y la importancia de la movilización de unas minorías suficientemente numerosas que consigan poner en jaque al poder. Ningún cambio ha llegado en ninguna sociedad por medio de la movilización de la mitad mas uno de sus miembros, sino por la fuerza de una minoría que se rebela frente a otra minoría en el poder. Este conflicto sucede ante la mirada relativamente pasiva de una mayoría a los que unas veces el desconocimiento, y otras el miedo al cambio o la represión mantiene como espectadores, y a los que uno y otro bando intentarán movilizar en su favor. Los que detentan el poder intentan convertir esa pasividad de las mayorías en un apoyo tácito. Decía esta semana Gadaffi que frente a las movilizaciones masivas en las calles, la mayoría de los libios demostraban su apoyo a su gobierno quedándose en casa. El mismo argumento que ahora se presenta públicamente como ridículo y propio de un dictador tercermundista, ha sido y será utilizado en el momento en que una movilización popular cuestione las injusticias de nuestro propio régimen opresor.
Cometemos un error si asumimos la lógica que nos imponen desde el poder y tratamos de focalizar nuestra lucha en un campo electoral donde la victoria es imposible. Debieramos en su lugar centrar nuestros esfuerzos en otro tipo de acciones, para las que necesitamos coordinar los esfuerzos de los distintos grupos críticos atrayendo y movilizando a nuevos sectores de la población. Igualmente importante sería crear un estado de opinión menos complaciente en las mayorías menos activas.
Es en este contexto en el que resulta sumamente interesante la propuesta de la formación de mesas de convergencia de la izquierda como espacio de movilización con horizonte diferente del electoral. Pero este es tema para otra entrada.
Aunque la capacidad de la gente para encajar recortes en sus derechos sigue siendo notable en países como España, harían mal quienes nos gobiernan si fueran tan estúpidos para bajar la guardia. Con la inevitable subida del petroleo y la ya anunciada de los tipos de interés, unidas al impacta de las políticas de recorte de gasto, las cosas se van a poner peor aún de lo que ya estaban (y los datos de paro nos siguen confirmando tozudamente lo mala que es ya dicha situacion). A las ya mermadas economías de los trabajadores-consumidores se les viene encima nuevas cargas en forma de subida de hipotecas y aumento de precios. Ambas cosas deprimirá aún más la demanda creando una nueva ronda de pérdidas de empleo. Hasta un pueblo tan ignorante, perezoso y adocenado como el que constituimos puede tener un límite.
Puestos en un potencial horizonte de conflictividad social, nos enfrentaremos una vez más a una lucha de legitimidades entre unas decisiones políticas avaladas por un 99% de los representantes parlamentarios, frente a movilizaciones de miles o incluso millones de personas en la calle. Resulta previsible el intento de uso de métodos represivos bajo el pretexto de la defensa de los intereses de las mayorías pasivas y silenciosas, argumentos amplificados por un coro de medios de comunicación que actuarán una vez más como defensores unánimes del sistema y sus intereses.
Sería bueno estar preparado para tales ataques y tener la contraargumentación lista. El sistema pseudodemocrático en el que nos movemos no deja de ser una máquina de legitimación de decisiones políticas que se toman por y para el beneficio de los que controlan el poder. Si la rigidez de los sistemas autoritarios magrebíes los hace quebrar ante las tensiones de las protestas, nuestras más perfeccionadas formas de control utilizan la apariencia de democracia para absorber y desactivar la tensión inicial. Incluso en caso de que se consiguiera una movilización masiva y continuada desde las calles al estilo de lo ocurrido en Grecia o en Francia, el sistema se reserva ese recurso a las mayorías pasivas que amparen desde las mesas electorales decisiones que benefician solo al mantenimiento del status-quo.
No seré yo quien desacredite aquí el sufragio universal per se, sin embargo no podemos confundir la elección periódica de unos representantes con la democracia real en la toma de decisiones. Si relizamos una consulta a la población al respecto de su grado de acuerdo con los recientes recortes sociales, existe una clara probabilidad de que estas se hubieran visto rechazadas. Estas medidas no estaban en ningún programa electoral y no cuentan con ningún respaldo público que las legitimice. Sin embargo cuando lleguen las próximas elecciones se planteará de nuevo a la gente la elección entre paquetes cerrados en los que se fomenta la elección del mal menor, sustituyendo si es necesario la cara que lidera la lista de turno, a la que se hará culpable de la previa toma de medidas impopulares.
Asumamos con resignación que no podemos esperar ningún cambio relevante por medio de las urnas. El sistema está amañado, con medios de comunicación controlados, y un proceso electoral que arroja a la gente al bipartidismo y la abstención. Debemos concienciarnos del valor y la importancia de la movilización de unas minorías suficientemente numerosas que consigan poner en jaque al poder. Ningún cambio ha llegado en ninguna sociedad por medio de la movilización de la mitad mas uno de sus miembros, sino por la fuerza de una minoría que se rebela frente a otra minoría en el poder. Este conflicto sucede ante la mirada relativamente pasiva de una mayoría a los que unas veces el desconocimiento, y otras el miedo al cambio o la represión mantiene como espectadores, y a los que uno y otro bando intentarán movilizar en su favor. Los que detentan el poder intentan convertir esa pasividad de las mayorías en un apoyo tácito. Decía esta semana Gadaffi que frente a las movilizaciones masivas en las calles, la mayoría de los libios demostraban su apoyo a su gobierno quedándose en casa. El mismo argumento que ahora se presenta públicamente como ridículo y propio de un dictador tercermundista, ha sido y será utilizado en el momento en que una movilización popular cuestione las injusticias de nuestro propio régimen opresor.
Cometemos un error si asumimos la lógica que nos imponen desde el poder y tratamos de focalizar nuestra lucha en un campo electoral donde la victoria es imposible. Debieramos en su lugar centrar nuestros esfuerzos en otro tipo de acciones, para las que necesitamos coordinar los esfuerzos de los distintos grupos críticos atrayendo y movilizando a nuevos sectores de la población. Igualmente importante sería crear un estado de opinión menos complaciente en las mayorías menos activas.
Es en este contexto en el que resulta sumamente interesante la propuesta de la formación de mesas de convergencia de la izquierda como espacio de movilización con horizonte diferente del electoral. Pero este es tema para otra entrada.
sábado, febrero 19, 2011
¿Y si esta vez votaras a IU?
Se acercan unas nuevas elecciones. Si eres uno de esos votantes del PSOE fieles hasta la muerte, indiferente por ejemplo al giro antisocial de sus políticas, este mensaje no va dirigido hacia ti. Si ere uno de esos votantes del PP fieles hasta la muerte, indiferente por ejemplo a su generalizada corrupción, tampoco deberías seguir leyendo. Si eres sin embargo de los que se quedan en casa en día electoral, o de los que intentan decidir su voto racionalmente, permitemé que te intente convencer de que a lo mejor ya toca confiar en IU.
Te dicen que no hay alternativas a las políticas actuales, pero mientras el PP y el PSOE engordaban la burbuja inmobiliaria, IU denunciaba la situación, advertía del peligro de crisis que se avecinaba y pedía actuaciones públicas que nunca llegaron. Mientras el PP y el PSOE elogiaban la globalización que desmantelaba nuestra poca industria, IU denunciaba el efecto en nuestro tejido productivo, en paralelo con las condiciones de explotación extrema en las que las multinacionales fabrican en el tercer mundo. Minetras el PP y el PSOE hacían reformas fiscales que eliminaban el impuesto de patrimonio y de sucesiones, bajaban impuestos a las empresas, reducían los tipos del IRPF y a las rentas de capital, IU denunciaba que dichos recortes ponían en peligro la financiación pública y nuestro ya debil estado del bienestar. Mientras PP y PSOE hacían la vista gorda con sus socios europeos ante la especulación financiera que arrastraba al mundo, IU apoyaba la puesta en marcha de un impuesto a las transacciones especulativas que pusiera freno al crecimiento suicida de los mercados financieros.
Te dicen que todos los políticos son iguales. Sin embargo frente al vergonzante ejemplo que nuestros ex-presidentes Gonzalez y Aznar nos dan con sus jugosísimos contratos de asesoramiento de grandes empresas, nos enteramos recientemente de que su contemporaneo lider en IU, Julio Anguita, renunció hace años a los beneficios jubilatorios propios del ex-diputado y vive con su pensión como profesor. Es bueno recordar que en IU todos los cargos públicos están obligados a ceder al partido la parte de su salario que exceda lo que cobraban en sus trabajos anteriores.
Te dicen que la corrupción está generalizada, especialmente en los ayuntamientos. Sin embargo mientras numerosos alcaldes de los partidos mayoritarios se enfrantan a los tribunales por casos de corrupción, el alcalde de IU del pueblo toledano de Seseña, se sienta en el banquillo acusado por un especulador al que paró los pies ante una nueva barbarie urbanística.
Te dicen que hay poco que se pueda hacer desde las instituciones públicas, que hay que dejar hacer a la iniciativa privada. Pero desde el pueblo sevillano de Marinaleda, el alcalde de IU nos demuestra que en una localidad de apenas 3000 habitantes la iniciativa de un humilde ayuntamiento permite construir cientos de viviendas con un coste para sus dueños de 15 euros al mes. Es probable sin embargo que en el proceso nadie se haya enriquecido.
Y no es una excepción, en Guadalajara, mi provincia, el alcalde del pequeño pueblo de La Toba, el único de IU de los casi 300 municipios provinciales, pone en marcha un programa de asistencia a ancianos que les permite seguir viviendo en su domicilio en lugar de ser trasladados a residencias, y recibe el premio provincial al mejor proyecto de bienestar social en 2010. Igual es hora de preguntarse qué iniciativas parecidas se han hecho en tu municipio.
Te hablan finalmente de voto útil, pero en Chiloeches, donde resido, hubiera bastado que 3 votos del PSOE hubieran ido a parar a IU para que esta hubiera conseguido una concejalía en las últimas elecciones, arrebatándole la mayoría absoluta al gobernante partido independiente.
A los miembros de IU nos suelen calificar de utópicos, de no ser realistas por creer en que las cosas pueden ser diferentes. Es posible que tengan razón, que lo mejor sea seguir lo que te dicen cada día en los medios de comunicación: votar por el menos malo o en contra del que menos te gusta. O simplemente quedarte en casa el día de las elecciones dejándote llevar por la apatía, la resignación y la indignación.
También puedes optar por algo diferente. ¿Y si esta vez votaras a IU?
Te dicen que no hay alternativas a las políticas actuales, pero mientras el PP y el PSOE engordaban la burbuja inmobiliaria, IU denunciaba la situación, advertía del peligro de crisis que se avecinaba y pedía actuaciones públicas que nunca llegaron. Mientras el PP y el PSOE elogiaban la globalización que desmantelaba nuestra poca industria, IU denunciaba el efecto en nuestro tejido productivo, en paralelo con las condiciones de explotación extrema en las que las multinacionales fabrican en el tercer mundo. Minetras el PP y el PSOE hacían reformas fiscales que eliminaban el impuesto de patrimonio y de sucesiones, bajaban impuestos a las empresas, reducían los tipos del IRPF y a las rentas de capital, IU denunciaba que dichos recortes ponían en peligro la financiación pública y nuestro ya debil estado del bienestar. Mientras PP y PSOE hacían la vista gorda con sus socios europeos ante la especulación financiera que arrastraba al mundo, IU apoyaba la puesta en marcha de un impuesto a las transacciones especulativas que pusiera freno al crecimiento suicida de los mercados financieros.
Te dicen que todos los políticos son iguales. Sin embargo frente al vergonzante ejemplo que nuestros ex-presidentes Gonzalez y Aznar nos dan con sus jugosísimos contratos de asesoramiento de grandes empresas, nos enteramos recientemente de que su contemporaneo lider en IU, Julio Anguita, renunció hace años a los beneficios jubilatorios propios del ex-diputado y vive con su pensión como profesor. Es bueno recordar que en IU todos los cargos públicos están obligados a ceder al partido la parte de su salario que exceda lo que cobraban en sus trabajos anteriores.
Te dicen que la corrupción está generalizada, especialmente en los ayuntamientos. Sin embargo mientras numerosos alcaldes de los partidos mayoritarios se enfrantan a los tribunales por casos de corrupción, el alcalde de IU del pueblo toledano de Seseña, se sienta en el banquillo acusado por un especulador al que paró los pies ante una nueva barbarie urbanística.
Te dicen que hay poco que se pueda hacer desde las instituciones públicas, que hay que dejar hacer a la iniciativa privada. Pero desde el pueblo sevillano de Marinaleda, el alcalde de IU nos demuestra que en una localidad de apenas 3000 habitantes la iniciativa de un humilde ayuntamiento permite construir cientos de viviendas con un coste para sus dueños de 15 euros al mes. Es probable sin embargo que en el proceso nadie se haya enriquecido.
Y no es una excepción, en Guadalajara, mi provincia, el alcalde del pequeño pueblo de La Toba, el único de IU de los casi 300 municipios provinciales, pone en marcha un programa de asistencia a ancianos que les permite seguir viviendo en su domicilio en lugar de ser trasladados a residencias, y recibe el premio provincial al mejor proyecto de bienestar social en 2010. Igual es hora de preguntarse qué iniciativas parecidas se han hecho en tu municipio.
Te hablan finalmente de voto útil, pero en Chiloeches, donde resido, hubiera bastado que 3 votos del PSOE hubieran ido a parar a IU para que esta hubiera conseguido una concejalía en las últimas elecciones, arrebatándole la mayoría absoluta al gobernante partido independiente.
A los miembros de IU nos suelen calificar de utópicos, de no ser realistas por creer en que las cosas pueden ser diferentes. Es posible que tengan razón, que lo mejor sea seguir lo que te dicen cada día en los medios de comunicación: votar por el menos malo o en contra del que menos te gusta. O simplemente quedarte en casa el día de las elecciones dejándote llevar por la apatía, la resignación y la indignación.
También puedes optar por algo diferente. ¿Y si esta vez votaras a IU?
sábado, febrero 12, 2011
Lo que las revoluciones árabes nos enseñan sobre la mansedumbre de las masas.
Hace unos días, intercambiando mensajes al respecto del acuerdo de las pensiones, alguien me hizo un simil entre la gente en la cola de la oficina del paro con los judíos que entreban en los trenes camino de Auschwitz. El simil me parece especialmente atinado viendo la falta de reacción de la gente ante la agresión que están sufriendo en sus derechos.
Resulta sorprendente dado que los colectivos damnificados hasta el momento son inmensos, y el daño ocasionado es tangible e incuestionable. Son millones de funcionarios los que han visto reducido su salario, millones de pensionistas que han visto su pensión congelada y millones de trabajadores más que han visto extendida su vida laboral y reducidas sus pensiones, millones de trabajadores en riesgo de despido que verán su indemnización cercenada, cientos de miles de parados de larga duración que han perdido una parte fundamental de sus medios de sustento, cientos de miles de familias deshauciadas por los bancos con los que seguirán de por vida endeudados. ¿Como se explica la falta de reacción de los agredidos?
La respuesta está en la eficiente manera en la que el sistema ha conseguido canalizar la frustración hacia posiciones que no le pongan en peligro. Lo llevamos viendo durante decenios y se expresa perfectamente en la abstención electoral de una ciudadanía que no le gusta las alternativas que recibe, que no cree que su voto vaya a cambiar nada y que ha perdido la esperanza de que haya algo mejor por lo que luchar.
Si la situación no fuera tan dramática no dejaría de ser fascinante. Uno observa a sus conciudadanos con la curiosidad de quien observa el resultado de un experimento científico. Asiste a como la gente es exprimida, expoliada y explotada y se pregunta si habrá un punto en el que ese subempleado mileurista, que vota al PSOE o al PP y que justifica todo lo que ambos partidos hacen con la pasión del forofo futbolero, empezará a cuestionarse las doctrinas inculcadas.
A este respecto, lo ocurrido en los paises árabes en fechas recientes nos puede dar interesantes pistas. ¿Porqué regímenes diferentes caen en espacio de pocos días en distintos países? En mi opinión está claro que lo que se ha contagiado entre los pueblos es una esperanza que ha reemplazado a la resignación indignada. Cuando la población de Túnez derribó a su gobierno, mandó un potente mensaje a esas mansas masas que en otros países como Egipto habían asumido que nada podía cambiar. Cuando la resignación se convirtió en esperanza la caída de regímnenes aparentemente estables fué cuestión de días.
No existen seguramente paralelismos entre las situaciónes de Egipto y Túnez con la de los países europeos. Sin embargo debería ser muy tenido en cuenta por parte de los que desde los resortes del poder nos imponen su agenda de recortes sociales de forma inmisericorde. El nivel de indignación de la gente es ya muy elevado, y bastará con que una llama surja en algún rincón de Europa para que, como en Egipto, millones de personas salgan de su ensoñación desesperada en todo el continente y se ponga en marcha una reacción ciudadana de consecuencias que igual nadie se espera.
Resulta sorprendente dado que los colectivos damnificados hasta el momento son inmensos, y el daño ocasionado es tangible e incuestionable. Son millones de funcionarios los que han visto reducido su salario, millones de pensionistas que han visto su pensión congelada y millones de trabajadores más que han visto extendida su vida laboral y reducidas sus pensiones, millones de trabajadores en riesgo de despido que verán su indemnización cercenada, cientos de miles de parados de larga duración que han perdido una parte fundamental de sus medios de sustento, cientos de miles de familias deshauciadas por los bancos con los que seguirán de por vida endeudados. ¿Como se explica la falta de reacción de los agredidos?
La respuesta está en la eficiente manera en la que el sistema ha conseguido canalizar la frustración hacia posiciones que no le pongan en peligro. Lo llevamos viendo durante decenios y se expresa perfectamente en la abstención electoral de una ciudadanía que no le gusta las alternativas que recibe, que no cree que su voto vaya a cambiar nada y que ha perdido la esperanza de que haya algo mejor por lo que luchar.
Si la situación no fuera tan dramática no dejaría de ser fascinante. Uno observa a sus conciudadanos con la curiosidad de quien observa el resultado de un experimento científico. Asiste a como la gente es exprimida, expoliada y explotada y se pregunta si habrá un punto en el que ese subempleado mileurista, que vota al PSOE o al PP y que justifica todo lo que ambos partidos hacen con la pasión del forofo futbolero, empezará a cuestionarse las doctrinas inculcadas.
A este respecto, lo ocurrido en los paises árabes en fechas recientes nos puede dar interesantes pistas. ¿Porqué regímenes diferentes caen en espacio de pocos días en distintos países? En mi opinión está claro que lo que se ha contagiado entre los pueblos es una esperanza que ha reemplazado a la resignación indignada. Cuando la población de Túnez derribó a su gobierno, mandó un potente mensaje a esas mansas masas que en otros países como Egipto habían asumido que nada podía cambiar. Cuando la resignación se convirtió en esperanza la caída de regímnenes aparentemente estables fué cuestión de días.
No existen seguramente paralelismos entre las situaciónes de Egipto y Túnez con la de los países europeos. Sin embargo debería ser muy tenido en cuenta por parte de los que desde los resortes del poder nos imponen su agenda de recortes sociales de forma inmisericorde. El nivel de indignación de la gente es ya muy elevado, y bastará con que una llama surja en algún rincón de Europa para que, como en Egipto, millones de personas salgan de su ensoñación desesperada en todo el continente y se ponga en marcha una reacción ciudadana de consecuencias que igual nadie se espera.
martes, enero 25, 2011
Van a por todas
Es ley de vida. Ante un conflicto es bastante normal que una vez que se quiebra la resistencia de una de las partes, y cede, el vencedor exprima al máximo su victoria e imponga esta de forma absoluta.
En los últimos 30 años se ha producido un conflicto en el que las oligarquías económico financieras han ido ganando batalla tras batalla ante la menguante resistencia de los sectores de izquierda, traicionados por la progresiva asumpción de los grandes partidos socialdemócratas europeos de los postulados neoliberales. Dicho proceso llevó a la desregulación y el desarme de las barreras fiscales y legales que ponían freno a la capacidad de actuar de dichas oligarquías.
La toma del poder político-económico por parte de dichas oligarquías, ocurrida durante los años 90 (recordemos en España los ajustes para cumplir los criterios de Maastritch y las condiciones en que se estableción la moneda única), disimuló sus efectos mediante la creación de una burbuja de crédito que permitió compensar con el endeudamiento la progresiva pérdida de capacidad adquisitiva de los trabajadores. El deterioro que las nuevas medidas estaban causando en los trabajadores se demostraba en la creciente desigualdad de rentas y la disminución que las rentas del trabajo sufrían a favor de las del capital.
El proceso necesitó del establecimiento de una doctrina ideológica que fuera asumida por las grandes mayorías. Así se nos vendió que esa distribución de la tarta a favor de las rentas del capital nos beneficiaba a todos, porque la tarta al crecer nos entregaba al fin y al cabo un trozo mayor. Se nos vendió que un sistema impositivo menos redistributivo era bueno puesto que esto permitía a las empresas crear empleo y riqueza. Se nos vendió una globalización que favorecía a los empobrecidos del mundo a la vez que nos permitía a los países más desarrollados centrarnos en sectores de más alto valor añadido. Se desmantelaron los sectores públicos clave y se entregaron al sector privado bajo promesas de mejor gestión, mejor servicio y mejores precios. Se nos vendió el fin de la historia, y el triunfo del capitalismo, y los vendedores traían trajes de socialdemócrata, y la gente lo compró.
En los últimos años el entramado de mentiras ha ido cayendo. Nos enteramos que la desregulación permitió excesos financieros especulativos que resultaron absolutamente destructivos. La libertad de movimiento de capitales permitió la evasión masiva hacia paraísos fiscales, y unida a las rebajas impositivas debilitó las finanzas públicas creando déficits fiscales que ponen en cuestión el estado del bienestar. La globalización desmanteló sectores industriales que fueron deslocalizados a países emergentes, para beneficio de las multinacionales, que pudieron producir en condiciones de semi-esclavitud. Los sectores públicos privatizados crearon oligopolios ante los que los consumidores se encuentran cautivos. Finalmente descubrimos que la tarta no había crecido tanto, que nuestra ración era menguante y que alguien tenía que empezar a pagar la cuenta de la fiesta.
Pareció durante un pequeño lapso que la caída del velo que había dejado las mentiras al descubierto supondría el replanteamiento y la reversión de alguna de las medidas tomadas en estos últimos treinta años; una ingenuidad. Con los estados desarmados de todo poder para influir en la economía trasnacional, y con la población aturdida, desarmada a su vez ideológicamente y abducida por una propaganda que ha convertido las mentiras en dogmas, los que mandas se han quitado la careta.
En el último año las cartas se han puesto encima de la mesa. Nuestro voto, nuestros gobiernos no pintan ni deciden nada, y todo intento por oponerse recibirá su castigo en forma de crisis de la deuda. Con las instituciones que todo lo deciden fuertemente ancladas y controladas (FMI, BCE, etc.) se nos ha informado de que la democracia se limita a decidir cuestiones sociales, pero que la economía la deciden otros. Algunos como Zapatero parecieron jugar a ser DeGaulle y ofrecer alguna resistencia, para finalmente convertirse en un nuevo Petain que encabeza un gobierno pelele colaboracionista con el vencedor.
Ahora los vencedores ya no tienen necesidad de disimular. Han empezado por un recorte de condiciones laborales que tienen su eco en la carrera de ofrecimiento de rebajas adicionales firmado por trabajadores como los de Nissan, cediendo al chantaje del cierre y la deslocalización. Han ido a por las Cajas de Ahorro, un suculento bocado público pendiente de devorar para el lucro privado. Ahora van a por las pensiones para seguir con el desmantelamiento de la negociación colectiva. Y no van a parar, ¿porqué habrían de hacerlo?
Nos han derrotado, pero queda por ver si nos han domesticado y en nuestra docilidad dejaremos que nos sigan apretando ilimitadamente sin siquiera plantear resistencia. De momento se sienten seguros y van a por todas.
En los últimos 30 años se ha producido un conflicto en el que las oligarquías económico financieras han ido ganando batalla tras batalla ante la menguante resistencia de los sectores de izquierda, traicionados por la progresiva asumpción de los grandes partidos socialdemócratas europeos de los postulados neoliberales. Dicho proceso llevó a la desregulación y el desarme de las barreras fiscales y legales que ponían freno a la capacidad de actuar de dichas oligarquías.
La toma del poder político-económico por parte de dichas oligarquías, ocurrida durante los años 90 (recordemos en España los ajustes para cumplir los criterios de Maastritch y las condiciones en que se estableción la moneda única), disimuló sus efectos mediante la creación de una burbuja de crédito que permitió compensar con el endeudamiento la progresiva pérdida de capacidad adquisitiva de los trabajadores. El deterioro que las nuevas medidas estaban causando en los trabajadores se demostraba en la creciente desigualdad de rentas y la disminución que las rentas del trabajo sufrían a favor de las del capital.
El proceso necesitó del establecimiento de una doctrina ideológica que fuera asumida por las grandes mayorías. Así se nos vendió que esa distribución de la tarta a favor de las rentas del capital nos beneficiaba a todos, porque la tarta al crecer nos entregaba al fin y al cabo un trozo mayor. Se nos vendió que un sistema impositivo menos redistributivo era bueno puesto que esto permitía a las empresas crear empleo y riqueza. Se nos vendió una globalización que favorecía a los empobrecidos del mundo a la vez que nos permitía a los países más desarrollados centrarnos en sectores de más alto valor añadido. Se desmantelaron los sectores públicos clave y se entregaron al sector privado bajo promesas de mejor gestión, mejor servicio y mejores precios. Se nos vendió el fin de la historia, y el triunfo del capitalismo, y los vendedores traían trajes de socialdemócrata, y la gente lo compró.
En los últimos años el entramado de mentiras ha ido cayendo. Nos enteramos que la desregulación permitió excesos financieros especulativos que resultaron absolutamente destructivos. La libertad de movimiento de capitales permitió la evasión masiva hacia paraísos fiscales, y unida a las rebajas impositivas debilitó las finanzas públicas creando déficits fiscales que ponen en cuestión el estado del bienestar. La globalización desmanteló sectores industriales que fueron deslocalizados a países emergentes, para beneficio de las multinacionales, que pudieron producir en condiciones de semi-esclavitud. Los sectores públicos privatizados crearon oligopolios ante los que los consumidores se encuentran cautivos. Finalmente descubrimos que la tarta no había crecido tanto, que nuestra ración era menguante y que alguien tenía que empezar a pagar la cuenta de la fiesta.
Pareció durante un pequeño lapso que la caída del velo que había dejado las mentiras al descubierto supondría el replanteamiento y la reversión de alguna de las medidas tomadas en estos últimos treinta años; una ingenuidad. Con los estados desarmados de todo poder para influir en la economía trasnacional, y con la población aturdida, desarmada a su vez ideológicamente y abducida por una propaganda que ha convertido las mentiras en dogmas, los que mandas se han quitado la careta.
En el último año las cartas se han puesto encima de la mesa. Nuestro voto, nuestros gobiernos no pintan ni deciden nada, y todo intento por oponerse recibirá su castigo en forma de crisis de la deuda. Con las instituciones que todo lo deciden fuertemente ancladas y controladas (FMI, BCE, etc.) se nos ha informado de que la democracia se limita a decidir cuestiones sociales, pero que la economía la deciden otros. Algunos como Zapatero parecieron jugar a ser DeGaulle y ofrecer alguna resistencia, para finalmente convertirse en un nuevo Petain que encabeza un gobierno pelele colaboracionista con el vencedor.
Ahora los vencedores ya no tienen necesidad de disimular. Han empezado por un recorte de condiciones laborales que tienen su eco en la carrera de ofrecimiento de rebajas adicionales firmado por trabajadores como los de Nissan, cediendo al chantaje del cierre y la deslocalización. Han ido a por las Cajas de Ahorro, un suculento bocado público pendiente de devorar para el lucro privado. Ahora van a por las pensiones para seguir con el desmantelamiento de la negociación colectiva. Y no van a parar, ¿porqué habrían de hacerlo?
Nos han derrotado, pero queda por ver si nos han domesticado y en nuestra docilidad dejaremos que nos sigan apretando ilimitadamente sin siquiera plantear resistencia. De momento se sienten seguros y van a por todas.
sábado, enero 22, 2011
El poder de las corporaciones
Mucho se ha comentado la reunión que hace algunas semanas mantuvo nuestro jefe del gobierno con la crema y nata del mundo empresarial. Dicha reunión, en la que los empresarios presentaron al gobierno sus propuestas (¿exigencias?), escenifica perfectamente el papel que las grandes corporaciones tienen dentro de nuestra sociedad.
Al hilo de dicha noticia, os presento un magnífico documental (os advierto que sus tres partes suman casi tres horas que a mi no se me han hecho largas en absoluto) que nos recuerda como son, y como actuan las corporaciones, así como su efecto en nuestro mundo.
Las corporaciones, instituciones o psicopatas
En estos días de convulsión económica, resulta importante entender como el llamado neoliberalismo no resulta nada más que la justificación ideológica de la puesta del estado y su legislación al servicio de las oligarquías propietarias de las grandes corporaciones. Bajo la pantalla de una supuesta defensa del libre mercado, se esconde la desregulación que permite a los grandes oligopolios extender su poder sin barreras eliminando todo atisbo de competencia. Tras los últimos treinta años de ofensiva la ocupación de todos los espacios del poder por parte de estas corporaciones resulta casi absoluta.
Debilitada la universidad pública a la que se intenta vaciar de contenido ideológico para convirtiendola en fábrica de trabajadores especializados, con los medios de comunicación a su servicio y con sus representantes a cargo de todas las instituciones económicas, su victoria es abrumadora. No es por tanto extraño que desde su posición de poder se aseguren de que la crisis que ellos mismos han creado se convierta en una nueva oportunidad para aumentar su poder y sus beneficios, ante la mirada apática de una ciudadanía que no es capaz de distinguir entre la realidad y la propaganda.
Al hilo de dicha noticia, os presento un magnífico documental (os advierto que sus tres partes suman casi tres horas que a mi no se me han hecho largas en absoluto) que nos recuerda como son, y como actuan las corporaciones, así como su efecto en nuestro mundo.
Las corporaciones, instituciones o psicopatas
En estos días de convulsión económica, resulta importante entender como el llamado neoliberalismo no resulta nada más que la justificación ideológica de la puesta del estado y su legislación al servicio de las oligarquías propietarias de las grandes corporaciones. Bajo la pantalla de una supuesta defensa del libre mercado, se esconde la desregulación que permite a los grandes oligopolios extender su poder sin barreras eliminando todo atisbo de competencia. Tras los últimos treinta años de ofensiva la ocupación de todos los espacios del poder por parte de estas corporaciones resulta casi absoluta.
Debilitada la universidad pública a la que se intenta vaciar de contenido ideológico para convirtiendola en fábrica de trabajadores especializados, con los medios de comunicación a su servicio y con sus representantes a cargo de todas las instituciones económicas, su victoria es abrumadora. No es por tanto extraño que desde su posición de poder se aseguren de que la crisis que ellos mismos han creado se convierta en una nueva oportunidad para aumentar su poder y sus beneficios, ante la mirada apática de una ciudadanía que no es capaz de distinguir entre la realidad y la propaganda.
jueves, enero 20, 2011
Españoles, ¿sois idiotas?
Francamente excelente carta al director publicada el 9 de Diciembre en el Diario de Navarra y firmada por Jesús Sanz Asistarraga (referencia encontrada en el blog de Basseta).
Hay un problema laboral del colectivo de controladores aéreos que afecta al 1,2% de la población española (600.000 personas) y casi todos saltáis como energúmenos pidiendo hasta el linchamiento de ese colectivo cuando el día anterior hacen otra reforma del sistema laboral más restrictiva, quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población y nadie se indigna ni dice nada. ¿Sois idiotas?
Estáis pidiendo a gritos al Gobierno que se apliquen medidas que quitan el derecho a la baja laboral, a los permisos retribuidos y a las horas sindicales, sacar militares a la calle ¿sois idiotas?
Estáis leyendo que mintieron en los vuelos de la CIA, en el caso Couso, que González era la X del GAL, que gente del PP cobraba de la trama Gürtel, que hay políticos que cobran más de 230.000 euros al año, pero que nos cuestan más de 3 millones de euros, que la corrupción en la política no es excepción, sino norma, que ellos mismos se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización, banqueros que consiguen del gobierno medidas duras contra los trabajadores y que tenían que estar en la cárcel por delitos demostrados de fraude fiscal y no decís nada, os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros año, especula con nuestro dinero, defrauda a Hacienda y seguís callados ¿sois idiotas?
Tenéis una monarquía que se ha enriquecido en los últimos años, que apoya a los poderosos, a EEUU, a Marruecos y a todo lo que huela a poder o dinero, hereditaria como en la Edad Media ¿sois idiotas?
En Inglaterra o Francia o Italia o en Grecia o en otros países los trabajadores y los jóvenes se manifiestan hasta violentamente para defenderse de esas manipulaciones mientras en España no se mueve casi nadie ¿sois idiotas?
Consentís la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura, la militarización de trabajadores sólo porque de momento no os afecta a vosotros ¿sois idiotas?
Sabéis quién es toda la gentuza de las revistas del corazón, futbolistas supermillonarios pero jamás escucháis a nadie como Saramago o Chomsky u otros mil intelectuales veraces y comprometidos con vuestros problemas ¿sois idiotas?
Si mucha gente responde sí, aún nos queda un poco de esperanza de conseguir acabar con la manipulación de los políticos y poderosos.
Si la mayoría contesta no, entonces estamos jodidos.
sábado, enero 15, 2011
De la huelga a la claudicación
En Septiembre, días antes de la huelga a la que había anunciado en mi empresa que me sumaría, me llamó mi antiguo jefe desde nuestra oficina central en Suiza. El mensaje era una advertencia de parte de la responsable de RRHH en Europa indicándome que no sería bien visto en la empresa que constara que uno de los directores en Madrid se sumara a una iniciativa sindical. Cedí a la presión y llegamos a un acuerdo, sustituí la huelga por un día de vacaciones tras pensarlo mucho. Mi hermana, que trabaja en una pequeña empresa se sumó a la huelga tras negociar con sus patrones. Ambos tenemos familia e hipoteca y no podemos permitirnos perder nuestro trabajo, ambos por otra parte dañamos en el proceso nuestra situación laboral.
Semanas antes de la huelga me afilié a CCOO. En mi solicitud incluí una explicación de mis motivos, relacionados con que por fin el sindicato se hubiera dado cuenta que tocaba confrontación y lucha. Participé en un piquete frente a las cocheras de la EMT, empapelé mi urbanización con propaganda de la huelga, hice proselitismo, discutí con amigos, participé con mi familia en la manifestación del 29 y las que siguieron convocadas por mi nuevo sindicato.
Han pasado casi cuatro meses en los que he ido pasando de la esperanza a la decepción y de esta a la indignación. Las primeras señales vinieron del silencio clamoroso tras la huelga por parte de los grandes sindicatos , una huelga que uno pensaba como el primer paso en la estrategia para intentar revocar la reforma laboral de Junio. Muy al contrario, CCOO pareció dar el tema por zanjado y el expediente cubierto con una huelga hecha a regañadientes. Mi esperanza inicial se tornaba en decepción ante la vuelta a las andadas. Me pregunto que sentirán aquellos que fueron un poco más allá que yo en su compromiso con la huelga y hayan sufrido represalias e incluso el despido como consecuencia.
En Diciembre el gobierno anunció la siguiente vueltas de tuerca. Recortados los derechos laborales llega la hora de ir a por los derechos sociales. La primera reacción en contra pareció decidida por parte del sindicato, sin embargo a finales de mes se conoce que se están manteniendo discretos contactos y negociaciones con el gobierno. Resulta indignante el mero hecho de sentarse a negociar con alguien que nos roba, destruyendo los avances sociales conseguidos en más de un siglo de lucha e insultando por el camino a la memoria de todos los que dieron incluso su vida por ellos.
Esta semana parece que el fantasma de una nueva huelga se desvanece. En un giro inaudito, los sindicatos parecen dispuestos a aceptar el retraso en la edad de jubilación, a cambio de suavizar algún aspecto. Es más, en un kafkiano síntoma de síndrome de Estocolmo, invitan al PP y a la patronal a unirse a la fiesta y dan señales de que aceptarán la reforma de Junio si se retoca mínimamente. Para redondear, proponen ampliar la negociación a otras areas. Aparentemente no es que Toxo haya perdido la cabeza, dado que se cuenta con el apoyo casi absoluto del Consejo del sindicato. Resulta tan increible que me trae a la cabeza esa dantesca historia del canibal alemán que mató y devoró a su amante tras obtener una petición escrita de este.
El daño ya está hecho. Hemos aceptado todas las premisas y reglas del juego y ya no se puede ganar. Se acepta implícitamente la necesidad de reformar y así se le deja saber a la gente. El mensaje no puede ser más claro y devastador para las esperanzas de los que pretendan resistirse: ante la crisis hay que aceptar las reformas, y como mucho podemos aspirar a matizarlas. El gobierno y los poderes a los que sirve pueden ya lanzar una nueva oleada de recortes ante la sumisión ignorante de la mayoría.
Yo, mientras decido si devolver mi carnet de CCOO con mi solicitud de baja, o si me quedo con el para darme el gusto de quemarlo en la chimenea, me pregunto como he podido ser tan imbecil de confundir mis esperanzas con la realidad. CCOO es un sindicata cuyos dos últimos dirigentes se encuentran englobados en las filas del PSOE uno y de UPyD otro. Ya no es que se haya adocenado y apoltronado en una estrategia de negociar recortes a trocitos sin apenas resistencia, es que finalmente tengo que admitir que es un sindicato que sirve a los intereses del poder, contribuyendo a que nos traguemos trago a trago y sin resistencia todas las amargas recetas qeu los que detentan el poder nos van preparando.
Yo, como afiliado temporal, he contribuido al proceso. No puedo menos que sentir verguenza ante mi estupidez.
Semanas antes de la huelga me afilié a CCOO. En mi solicitud incluí una explicación de mis motivos, relacionados con que por fin el sindicato se hubiera dado cuenta que tocaba confrontación y lucha. Participé en un piquete frente a las cocheras de la EMT, empapelé mi urbanización con propaganda de la huelga, hice proselitismo, discutí con amigos, participé con mi familia en la manifestación del 29 y las que siguieron convocadas por mi nuevo sindicato.
Han pasado casi cuatro meses en los que he ido pasando de la esperanza a la decepción y de esta a la indignación. Las primeras señales vinieron del silencio clamoroso tras la huelga por parte de los grandes sindicatos , una huelga que uno pensaba como el primer paso en la estrategia para intentar revocar la reforma laboral de Junio. Muy al contrario, CCOO pareció dar el tema por zanjado y el expediente cubierto con una huelga hecha a regañadientes. Mi esperanza inicial se tornaba en decepción ante la vuelta a las andadas. Me pregunto que sentirán aquellos que fueron un poco más allá que yo en su compromiso con la huelga y hayan sufrido represalias e incluso el despido como consecuencia.
En Diciembre el gobierno anunció la siguiente vueltas de tuerca. Recortados los derechos laborales llega la hora de ir a por los derechos sociales. La primera reacción en contra pareció decidida por parte del sindicato, sin embargo a finales de mes se conoce que se están manteniendo discretos contactos y negociaciones con el gobierno. Resulta indignante el mero hecho de sentarse a negociar con alguien que nos roba, destruyendo los avances sociales conseguidos en más de un siglo de lucha e insultando por el camino a la memoria de todos los que dieron incluso su vida por ellos.
Esta semana parece que el fantasma de una nueva huelga se desvanece. En un giro inaudito, los sindicatos parecen dispuestos a aceptar el retraso en la edad de jubilación, a cambio de suavizar algún aspecto. Es más, en un kafkiano síntoma de síndrome de Estocolmo, invitan al PP y a la patronal a unirse a la fiesta y dan señales de que aceptarán la reforma de Junio si se retoca mínimamente. Para redondear, proponen ampliar la negociación a otras areas. Aparentemente no es que Toxo haya perdido la cabeza, dado que se cuenta con el apoyo casi absoluto del Consejo del sindicato. Resulta tan increible que me trae a la cabeza esa dantesca historia del canibal alemán que mató y devoró a su amante tras obtener una petición escrita de este.
El daño ya está hecho. Hemos aceptado todas las premisas y reglas del juego y ya no se puede ganar. Se acepta implícitamente la necesidad de reformar y así se le deja saber a la gente. El mensaje no puede ser más claro y devastador para las esperanzas de los que pretendan resistirse: ante la crisis hay que aceptar las reformas, y como mucho podemos aspirar a matizarlas. El gobierno y los poderes a los que sirve pueden ya lanzar una nueva oleada de recortes ante la sumisión ignorante de la mayoría.
Yo, mientras decido si devolver mi carnet de CCOO con mi solicitud de baja, o si me quedo con el para darme el gusto de quemarlo en la chimenea, me pregunto como he podido ser tan imbecil de confundir mis esperanzas con la realidad. CCOO es un sindicata cuyos dos últimos dirigentes se encuentran englobados en las filas del PSOE uno y de UPyD otro. Ya no es que se haya adocenado y apoltronado en una estrategia de negociar recortes a trocitos sin apenas resistencia, es que finalmente tengo que admitir que es un sindicato que sirve a los intereses del poder, contribuyendo a que nos traguemos trago a trago y sin resistencia todas las amargas recetas qeu los que detentan el poder nos van preparando.
Yo, como afiliado temporal, he contribuido al proceso. No puedo menos que sentir verguenza ante mi estupidez.
sábado, enero 08, 2011
Una negociación obscena
Se encuentra dicen los sindicatos reunidos con el gobierno en una negociación de 3 días casi completos para intentar llegar a un acuerdo al respecto de la reforma de las pensiones. Nos hablan de maratonianas jornadas de 8 horas hoy mismo. Yo no salgo de mi perplejidad.
Perplejidad en primer lugar por el hecho de que los sindicatos accedan a esta farsa. No tengo ninguna explicación digna para su actitud, dado que el mero hecho de sentarse debilita la postura de los trabajadores al admitir que existe algún tipo de necesidad de reforma. Numerosas argumentaciones se han dado para desmentir que exista tal necesidad, pero quizás la más obvia, sin entrar en profundidades técnicas, es la que duda de una reforma que se plantea a la carrera para un problema que, en el peor de los casos y según los propagandistas neoliberales, tiene un horizonte de 30 a 50 años. Incluso para quién sea tan estúpido para creerse la propaganda oficial, hacer depender de una negociación de un fin de semana el destino a decenios vista de las pensiones resulta un insulto a la inteligencia.
La perplejidad se une a la indignación cuando uno se plantea en qué terminos puede estarse haciendo la negociación. Las reglas del juego están trucadas, y lo que llaman reforma es en realidad recorte. Uno no se sienta a negociar con alguien que te plantea de partida cuanto te va a quitar. Lo peor que nos puede pasar como trabajadores y gente de izquierda sería precisamente que se llegara un acuerdo, y que los que se supone defienden nuestros intereses, se plieguen en nuestro nombre a ceder una parte de lo conseguido a base de luchas y en muchos casos de sangre. Y de forma tan sencilla que une la indignación al estupor.
La perplejidad, indignación y estupor se unen a la hilaridad cuando uno se pregunta lo que pueden estar haciendo tan altos dignatarios durante tan maratonianas reuniones. Horas y horas sentados en torno a una mesa para un tema que resulta relativamente sencillo. Uno se imagina al gobierno y los representantes sindicales a un lado y otro de la mesa con todo dicho después de los cinco primeros minutos en los que el primero sin duda reiterará su voluntad inquebrantable de postponer la edad de jubilación a los 67 años, y los segundos supongo declararán su oposición frontal a tal medida. Lo que pueden hacer durante el resto de horas e incluso días de reunión resulta un misterio que ofrece sin duda espacio para brillantes parodias futuras de los humoristas patrios..
Y es que todo esto es una farsa en la que hasta el más tonto percibe las intenciones ocultas de unos y de otros. El gobierno quiere plantear el retraso de la edad de jubilación como pago necesario ante el chantaje de la dupla Sarkozy-Merkel, como condición para apoyar a la deuda española frente al ataque especulador de los mercados. Unos mercados que lejos de ser anónimos tienen caras, nombres y apellidos. La negociación es para este una forma de enmascarar tales intenciones y dotar a las medidas ya decididad de un velo que oculte sus auténticos motivos.
Los sindicatos escenifican su resistencia a hacer una huelga general contra un gobierno de derechas que incomprensiblemente cuenta aún con cierto apoyo de buena parte de esa población que se autodenomina de izquierdas, muchos de los cuales constituyen las bases de las propias organizaciones sindicales. Detras de la negociación se encuentra el miedo a plantear un pulso en el que no creen, y para el que quieren buscar legitimidades extras ridículas por innecesarias.
Yo por mi parte siento sobre todo verguenza ajena ante toda esta parodia. Una vez que nuestros blanditos representantes sindicales han accedido a formar parte de ella, se me llevan los demonios cada minuto que pasa sin que estos se levanten de la mesa pegando de una puñetera vez un puñetazo sobre esta.
Perplejidad en primer lugar por el hecho de que los sindicatos accedan a esta farsa. No tengo ninguna explicación digna para su actitud, dado que el mero hecho de sentarse debilita la postura de los trabajadores al admitir que existe algún tipo de necesidad de reforma. Numerosas argumentaciones se han dado para desmentir que exista tal necesidad, pero quizás la más obvia, sin entrar en profundidades técnicas, es la que duda de una reforma que se plantea a la carrera para un problema que, en el peor de los casos y según los propagandistas neoliberales, tiene un horizonte de 30 a 50 años. Incluso para quién sea tan estúpido para creerse la propaganda oficial, hacer depender de una negociación de un fin de semana el destino a decenios vista de las pensiones resulta un insulto a la inteligencia.
La perplejidad se une a la indignación cuando uno se plantea en qué terminos puede estarse haciendo la negociación. Las reglas del juego están trucadas, y lo que llaman reforma es en realidad recorte. Uno no se sienta a negociar con alguien que te plantea de partida cuanto te va a quitar. Lo peor que nos puede pasar como trabajadores y gente de izquierda sería precisamente que se llegara un acuerdo, y que los que se supone defienden nuestros intereses, se plieguen en nuestro nombre a ceder una parte de lo conseguido a base de luchas y en muchos casos de sangre. Y de forma tan sencilla que une la indignación al estupor.
La perplejidad, indignación y estupor se unen a la hilaridad cuando uno se pregunta lo que pueden estar haciendo tan altos dignatarios durante tan maratonianas reuniones. Horas y horas sentados en torno a una mesa para un tema que resulta relativamente sencillo. Uno se imagina al gobierno y los representantes sindicales a un lado y otro de la mesa con todo dicho después de los cinco primeros minutos en los que el primero sin duda reiterará su voluntad inquebrantable de postponer la edad de jubilación a los 67 años, y los segundos supongo declararán su oposición frontal a tal medida. Lo que pueden hacer durante el resto de horas e incluso días de reunión resulta un misterio que ofrece sin duda espacio para brillantes parodias futuras de los humoristas patrios..
Y es que todo esto es una farsa en la que hasta el más tonto percibe las intenciones ocultas de unos y de otros. El gobierno quiere plantear el retraso de la edad de jubilación como pago necesario ante el chantaje de la dupla Sarkozy-Merkel, como condición para apoyar a la deuda española frente al ataque especulador de los mercados. Unos mercados que lejos de ser anónimos tienen caras, nombres y apellidos. La negociación es para este una forma de enmascarar tales intenciones y dotar a las medidas ya decididad de un velo que oculte sus auténticos motivos.
Los sindicatos escenifican su resistencia a hacer una huelga general contra un gobierno de derechas que incomprensiblemente cuenta aún con cierto apoyo de buena parte de esa población que se autodenomina de izquierdas, muchos de los cuales constituyen las bases de las propias organizaciones sindicales. Detras de la negociación se encuentra el miedo a plantear un pulso en el que no creen, y para el que quieren buscar legitimidades extras ridículas por innecesarias.
Yo por mi parte siento sobre todo verguenza ajena ante toda esta parodia. Una vez que nuestros blanditos representantes sindicales han accedido a formar parte de ella, se me llevan los demonios cada minuto que pasa sin que estos se levanten de la mesa pegando de una puñetera vez un puñetazo sobre esta.
jueves, enero 06, 2011
¿Porqué no IU?
Dicen las encuestas que IU se encamina a unos excelentes resultados electorales. Doblaremos el número de votos, multiplicaremos el número de escaños. ¿Ün éxito?
Nos encontramos ante circunstancias excepcionalmente favorables. Tanto Zapatero como el propio PSOE se encuentran en una situación de descrédito comparable con la que supuso el fin del felipismo, el dogma neoliberal se resquebraja, la economía sigue en caída libre con el paro en valores de desastre, el PP se reboza en su propia corrupción, la gente acumula indignación ante medidas que entiende injustas. Ante todo esto IU, el partido que naturalmente debería canalizar buena parte de este descontento, consigue una triste expectativa de crecimiento del 3%. Donde otros ven un éxito yo no puedo menos que constatar nuestra incapacidad de convencer a una parte relevante del electorado que nos permitiera de momento poner en cuestión mínimamente el poder del omnipotente bipartidismo.
Por encima de los muchos errores que se nos puedan achacar a todos como organización, creo que debemos ser conscientes de que luchamos con algo mucho menos tangible que se ha constituido en nuestro mayor enemigo. Tenemos a nuestras espaldas decenios de propaganda que ha ido calando en el subsconsciente de la gente haciendo extremadamente dificil cualquier cambio. Es una combinación de mensajes complementarios que se constituyen en una maraña de falacias de las que la mayoría parece incapaz de escapar y que yo resumiría en tres puntos:
Estos mensajes nos llegan continuamente por parte de todos los medios de comunicación que se constituyen en elemento primordial para el mantenimiento de status quo. El objetivo último consiste en favorecer la alternancia del PP y el PSOE y la continuidad del sistema, desacreditando toda capacidad de plantear alternativas. En el peor de los casos, se arrastra a la gente al desánimo y el excepticismo antes que a la lucha y la movilización que se consideran imposibles e inútiles.
No será sencillo luchar contra estos dogmas difundidos continuamente de forma más o menos sutil. Constatarlo no nos exime de nuestra obligación de luchar contra ellos si queremos que nuestros mensajes y programas lleguen siquiera a ser considerados. Debemos por otra parte ser conscientes que el cambio no va a llegar de la noche a la mañana.
Nos encontramos ante circunstancias excepcionalmente favorables. Tanto Zapatero como el propio PSOE se encuentran en una situación de descrédito comparable con la que supuso el fin del felipismo, el dogma neoliberal se resquebraja, la economía sigue en caída libre con el paro en valores de desastre, el PP se reboza en su propia corrupción, la gente acumula indignación ante medidas que entiende injustas. Ante todo esto IU, el partido que naturalmente debería canalizar buena parte de este descontento, consigue una triste expectativa de crecimiento del 3%. Donde otros ven un éxito yo no puedo menos que constatar nuestra incapacidad de convencer a una parte relevante del electorado que nos permitiera de momento poner en cuestión mínimamente el poder del omnipotente bipartidismo.
Por encima de los muchos errores que se nos puedan achacar a todos como organización, creo que debemos ser conscientes de que luchamos con algo mucho menos tangible que se ha constituido en nuestro mayor enemigo. Tenemos a nuestras espaldas decenios de propaganda que ha ido calando en el subsconsciente de la gente haciendo extremadamente dificil cualquier cambio. Es una combinación de mensajes complementarios que se constituyen en una maraña de falacias de las que la mayoría parece incapaz de escapar y que yo resumiría en tres puntos:
- El PP y el PSOE son partidos opuestos que representan las dos posibles alternativas de actuación política. En todo en lo que ambos coinciden simplemente no existe alternativa.
- Todos los políticos son iguales. La corrupción y el incumplimiento de los compromisos electorales es consustancial a la política.
- Los responsables de las acciones políticas son exclusivamente los líderes que encabezan las listas. El descrédito ante la acción política de un partido se limpia mediante el cambio de la cara que lo representa.
Estos mensajes nos llegan continuamente por parte de todos los medios de comunicación que se constituyen en elemento primordial para el mantenimiento de status quo. El objetivo último consiste en favorecer la alternancia del PP y el PSOE y la continuidad del sistema, desacreditando toda capacidad de plantear alternativas. En el peor de los casos, se arrastra a la gente al desánimo y el excepticismo antes que a la lucha y la movilización que se consideran imposibles e inútiles.
No será sencillo luchar contra estos dogmas difundidos continuamente de forma más o menos sutil. Constatarlo no nos exime de nuestra obligación de luchar contra ellos si queremos que nuestros mensajes y programas lleguen siquiera a ser considerados. Debemos por otra parte ser conscientes que el cambio no va a llegar de la noche a la mañana.
martes, diciembre 28, 2010
No seas inocente
El Gobierno esconde la verdad cuando habla de la reforma de las pensiones públicas
El Gobierno dice que es inevitable aumentar la edad legal de jubilación a los 67 años(aunque lo quiera hacer con flexibilidad)
No es cierto.España es uno de los países de Europa con una edad “real” de jubilación más alta (63 años y 10 meses) y cercana a la edad legal.
El Gobierno dice que el aumento de la esperanza de vida (habrá más pensionistas en el futuro) hace necesaria la reforma.
No es cierto.
Es verdad que habrá más pensionistas, pero también es verdad que habrá más cotizantes y con cotizaciones más altas. El problema no es demográfico, sino de voluntad política. Se pueden hacer cotizar los contratos que están en la economía sumergida, se puede evitar que las mujeres ganen un 30% menos que los hombres y, por tanto, coticen menos, se puede elevar el salario mínimo (uno de los más bajos de Europa), se puede hacer cotizar las becas (en su mayor parte son contratos laborales encubiertos) se pueden elevar las cotizaciones máximas (la base más alta son 3.198 euros/mes; a partir de ahí ya no se cotiza más).
El Gobierno dice que el gasto en pensiones es muy alto.
No es cierto.
En 2011 gastaremos en pensiones contributivas en torno al 10% del PIB. En 2040, el 14%. Hoy hay ya países como Italia que ya gastan ese 14 %. Francia gasta ya el 12%. Nuestras pensiones medias son de las más bajas de Europa y el número de pensionistas comparado con la población también es de los más reducidos. Incluso en períodos de crisis como el actual y con 4,5 millones de parados, la Seguridad Social tiene superávit y el Fondo de reserva está aumentando hasta alcanzar casi los 70.000 millones de euros.
El Gobierno dice que las medidas que se toman ahora son para consolidar el sistema y garantizar las pensiones del futuro.
No es cierto.La realidad es que las medidas que se toman tienen por objetivo reducir las pensiones y así lo expresa el Gobierno en el compromiso contenido en el Plan de Austeridad enviado a la Comisión Europea. El aumento de la edad de jubilación significa que todos cobraríamos dos años menos de pensión, con el consiguiente ahorro (que se estima en un 6%) y el aumento de los años de cómputo para determinar el importe de la pensión, de los actuales 15 años a 20 o 25, significa que todos cobraremos pensiones más bajas (entre un 5 y un 10% menos) porque los salarios más antiguos eran más bajos.
El Gobierno dice que defiende el sistema público de pensiones.
No es cierto.
Lo ha entregado a los mercados, que tienen nombre y apellidos. Son los bancos y las compañías de seguros. Se pretende un modelo asistencial, es decir unas pensiones públicas mínimas y el resto con complementos de los seguros privados.
Todo ello parece una mala inocentada de fin de año. Pero no lo es.
Sólo la lucha y la movilización puede impedir que toquen las pensiones imponiendo su reforma dentro de un mes.
El Gobierno dice que es inevitable aumentar la edad legal de jubilación a los 67 años(aunque lo quiera hacer con flexibilidad)
No es cierto.España es uno de los países de Europa con una edad “real” de jubilación más alta (63 años y 10 meses) y cercana a la edad legal.
El Gobierno dice que el aumento de la esperanza de vida (habrá más pensionistas en el futuro) hace necesaria la reforma.
No es cierto.
Es verdad que habrá más pensionistas, pero también es verdad que habrá más cotizantes y con cotizaciones más altas. El problema no es demográfico, sino de voluntad política. Se pueden hacer cotizar los contratos que están en la economía sumergida, se puede evitar que las mujeres ganen un 30% menos que los hombres y, por tanto, coticen menos, se puede elevar el salario mínimo (uno de los más bajos de Europa), se puede hacer cotizar las becas (en su mayor parte son contratos laborales encubiertos) se pueden elevar las cotizaciones máximas (la base más alta son 3.198 euros/mes; a partir de ahí ya no se cotiza más).
El Gobierno dice que el gasto en pensiones es muy alto.
No es cierto.
En 2011 gastaremos en pensiones contributivas en torno al 10% del PIB. En 2040, el 14%. Hoy hay ya países como Italia que ya gastan ese 14 %. Francia gasta ya el 12%. Nuestras pensiones medias son de las más bajas de Europa y el número de pensionistas comparado con la población también es de los más reducidos. Incluso en períodos de crisis como el actual y con 4,5 millones de parados, la Seguridad Social tiene superávit y el Fondo de reserva está aumentando hasta alcanzar casi los 70.000 millones de euros.
El Gobierno dice que las medidas que se toman ahora son para consolidar el sistema y garantizar las pensiones del futuro.
No es cierto.La realidad es que las medidas que se toman tienen por objetivo reducir las pensiones y así lo expresa el Gobierno en el compromiso contenido en el Plan de Austeridad enviado a la Comisión Europea. El aumento de la edad de jubilación significa que todos cobraríamos dos años menos de pensión, con el consiguiente ahorro (que se estima en un 6%) y el aumento de los años de cómputo para determinar el importe de la pensión, de los actuales 15 años a 20 o 25, significa que todos cobraremos pensiones más bajas (entre un 5 y un 10% menos) porque los salarios más antiguos eran más bajos.
El Gobierno dice que defiende el sistema público de pensiones.
No es cierto.
Lo ha entregado a los mercados, que tienen nombre y apellidos. Son los bancos y las compañías de seguros. Se pretende un modelo asistencial, es decir unas pensiones públicas mínimas y el resto con complementos de los seguros privados.
Todo ello parece una mala inocentada de fin de año. Pero no lo es.
Sólo la lucha y la movilización puede impedir que toquen las pensiones imponiendo su reforma dentro de un mes.
domingo, diciembre 26, 2010
Ideas nuevas de cara a un futuro distinto
Cerramos un año que ha sido en mi opinión un periodo de transición. Los brotes verdes (en los que muchos nunca creímos) se marchitaron, y perdido el miedo inicial el neoliberalismo vuelve con una dosis aumentada del venemo que nos ha enfermado en las últimas décadas. El futuro se avecina más desolador y conflictivo que nunca.
Todo está en crisis, lo que por otra parte, para los que llevamos toda la vida haciendo lo posible porque las cosas cambien, resulta una buena noticia. Hay crisis de los paradigmas que han creado un mundo crecientemente injusto, insostenible e inhumano; pero hay también crisis de las ideas dominantes en la izquierda que no han sido capaces de evitar que dichos paradigmas se extendieran y aceptaran.
Surgen por todas partes elementos, problemas e ideas nuevas que deberíamos tener en cuenta a la hora de levantar una nueva propuesta ideológica. De forma desordenada menciono algunos aspectos que me han llamado la atención en los últimos tiempos:
Todo está en crisis, lo que por otra parte, para los que llevamos toda la vida haciendo lo posible porque las cosas cambien, resulta una buena noticia. Hay crisis de los paradigmas que han creado un mundo crecientemente injusto, insostenible e inhumano; pero hay también crisis de las ideas dominantes en la izquierda que no han sido capaces de evitar que dichos paradigmas se extendieran y aceptaran.
Surgen por todas partes elementos, problemas e ideas nuevas que deberíamos tener en cuenta a la hora de levantar una nueva propuesta ideológica. De forma desordenada menciono algunos aspectos que me han llamado la atención en los últimos tiempos:
- Economía del decrecimiento: El capitalismo se cimenta en un crecimient:o ilimitado, insostenible e irracional, mientras que las alternativas de izquierda siempre han defendido un equivalente más igualitario. Pero el mundo ya no da de si, ni hay recursos ni hay espacio ilimitado. No puede haber una alternativa económica y social creible en el futuro que no plantee una solución a este problema como elemento central, incluyendo la limitación del consumo de energía y bienes e incluso la limitación del crecimiento demográfico.
- Objetivos de bienestar: Nos han engañado cuando nos han colocado el PIB como vara de medir del éxito de las políticas económicas, y ni lo hemos cuestionado. Debemos salir nosotros y hacer salir a la gente del engaño, reemplazándolo por la medición del bienestar como objetivo de nuestras políticas (ver entrada El PIB y el bienestar)
- Descrédito del socialismo: No podemos construir el futuro sin antes aprender y aceptar los errores del pasado. El socialismo aplicado fracasó (o así se percibe), y debemos de aprender del fracaso desde la autocrítica sin mirar hacia otros lados. Sin enfretarnos a ese pasado no podemos avanzar por lo que debemos analizar en que se falló y como podemos evitar dicho fracaso en el futuro (muy recomendable este artículo que leía el otro día en Rebelión: Reflexión sobre la transición al Socialismo)
- Modelo democrático: Que lo que tenemos no se parece en nada a una democracia está claro para todos, y sin embargo seguimos entrando en el juego y buscando los resultados electorales como objetivo político máximo. Necesitamos otra cosa como demuestra la creciente indiferencia y apatía que nos rodea, y en esa alternativa, la participación continua y la neutralización del poder.del dinero son elementos centrales. Necesitamos mucho más que un cambio de ley electoral.
- Otro tipo de organización política: Si el descrédito del sistema político es grande, el de los partidos políticos como organización lo es más, y lamentablemente hay buenos motivos. Hay que crear organizaciones participativas con tomas de decisiones de abajo a arriba en lugar de dar poder a las burocracias internas. Organizaciones más abiertas y libres donde las adhesiones no tengan que ser inquebrantables inamovibles ni absolutas, que nos permintan trabajar unidos en objetivos comunes manteniendo nuestra individualidad idiológica (ver entrada Refundando la izquierda).
- Nuevas formas de acción: En los útlimos tiempos proliferan propuestas de acciones que en muchos casos pueden resultar anecdóticas pero que no deberíamos dejar caer en saco roto. Las huelgas generales tal como se han aplicado en Francia, con foco en sectores clave cuyos trabajadores son apoyados por el sindicato para mantener su lucha, resulta una alternativa brillante a la huelga general clásica que los trabajadores no se pueden permitir. Hay propuestas de boicot de consumo, o de retirada de fondos de bancos, que inciden en la idea de reemplazar la lucha frontal por una especie de guerra de guerrillas que maximicen el efecto minimizando el coste. Las alternativas son casi ilimitadas y deberíamos explorarlas y utilizarlas.
- Internet y los medios de comunicación: Si algo ha contribuido a convertir en dogma los pensamientos políticos neoliberales, esto ha sido el absoluto control de los medios de comunicación por parte de sus defensores. Este dominio absoluto de la información y como se ofrece se ha visto resquebrajado por la aparición de internet y sus inmensas posibilidades de comunicar y crear redes sociales. Tenemos una posibilidad inmejorable de crear canales que lleven mensajes diferentes a la gente, pero a la vez tenemos una necesidad absoluta de impedir que esta posibilidad se cierre mediante el control de la red por parte del poder establecido, y ya se está trabajando para ello.
Son solo algunos ejemplos de areas al respecto de las que se discute y se lanzan propuestas e ideas que deberíamos saber recoger. Las oportunidades son inmensas si somos capaces de hacer de todas las propuestas sueltas, una oferta política e ideológica coherente, que devuelva un objetivo a esa importante parte de la gente en las que convive (en la desilusión) el deseo de un cambio real, con el excepticismo ante lo que se les propone.
domingo, diciembre 19, 2010
Pasividad y esperanza.
Estamos, dicen, en tiempos de retroceso de la izquierda. Ante la crisis, la derecha más dura toma el poder en toda Europa mientras los señores de los negocios y las finanzas van más allá de lo que tan solo hace meses se hubieran atrevido; y todo ante la mirada pasiva e inerme de una ciudadanía apática. Leo comentarios en la red de compañeros de IU decepcionados ante la falta de movilización de la gente. Nos preguntamos como es posible que con lo que está cayendo siga sin pasar nada.
Será mi optimismo congénito, pero yo sin embargo veo señales de cambio allá donde miro:
Veo tras los ataques al estado del bienestar la desesperación de unas élites que intentan proteger sus privilegios de forma angustiosa. Acapararon y nos prestaron lo acaparado para que pudieramos subsistir hasta crear una burbuja de crédito que no podía crecer indefinidamente. Agotada nuestra capacidad fueron a por el dinero del estado al que tratan de exprimir a nuestra costa. El juego se acaba y la incapacidad de las élites económicas de ofrecer algo diferente no augura nada bueno. Si a todo ello se le une la crisis energética y ecológica los nubarrones se oscurecen cada vez más.
Caen los gobiernos "socialdemócratas". Donde algunos ven la caída de una linea mínima de resistencia a la derecha pura y dura, yo veo la caida de un espejismo que ha servido para mantener las apariencias. La caida de una piedra angular del sistema que puede ayudar a que la gente despierte a la realidad que nos rodea.
No se corrigen 30 o 40 años de lavado de cerebro de la noche a la mañana. Muchos de nuestros conciudadanos parecen haber asimilado los mensajes del sistema hasta un punto irremediable. Pero los cambios no los ponen nunca en marcha las mayorías, sino una minoría que consigue ver más allá. Y mirando a nuestro alrededor encuentro ideas bullendo por todas partes. En todo el mundo viejas teorías se redescubren y se mezclan con esbozos de ideas nuevas. De entre todas puede surgir alguna que encontrarán un entorno propicio para crecer.
El capitalismo neoliberal ha perdido toda capacidad de seducción y todo prestigio. Se le soporta entre la indiferencia y la indignación. A nosotros nos toca ayudar en el proceso de hacerlo caer y a que lo sustituya algo mejor.
Será mi optimismo congénito, pero yo sin embargo veo señales de cambio allá donde miro:
Veo tras los ataques al estado del bienestar la desesperación de unas élites que intentan proteger sus privilegios de forma angustiosa. Acapararon y nos prestaron lo acaparado para que pudieramos subsistir hasta crear una burbuja de crédito que no podía crecer indefinidamente. Agotada nuestra capacidad fueron a por el dinero del estado al que tratan de exprimir a nuestra costa. El juego se acaba y la incapacidad de las élites económicas de ofrecer algo diferente no augura nada bueno. Si a todo ello se le une la crisis energética y ecológica los nubarrones se oscurecen cada vez más.
Caen los gobiernos "socialdemócratas". Donde algunos ven la caída de una linea mínima de resistencia a la derecha pura y dura, yo veo la caida de un espejismo que ha servido para mantener las apariencias. La caida de una piedra angular del sistema que puede ayudar a que la gente despierte a la realidad que nos rodea.
No se corrigen 30 o 40 años de lavado de cerebro de la noche a la mañana. Muchos de nuestros conciudadanos parecen haber asimilado los mensajes del sistema hasta un punto irremediable. Pero los cambios no los ponen nunca en marcha las mayorías, sino una minoría que consigue ver más allá. Y mirando a nuestro alrededor encuentro ideas bullendo por todas partes. En todo el mundo viejas teorías se redescubren y se mezclan con esbozos de ideas nuevas. De entre todas puede surgir alguna que encontrarán un entorno propicio para crecer.
El capitalismo neoliberal ha perdido toda capacidad de seducción y todo prestigio. Se le soporta entre la indiferencia y la indignación. A nosotros nos toca ayudar en el proceso de hacerlo caer y a que lo sustituya algo mejor.
sábado, noviembre 20, 2010
Evitando conflictos
Llegó el Papa y fué tratado como lo que no es y como no se merece ni él ni la iglesia católica. Tras la vergonzosa concesión del gobierno traicionando una vez más a sus votantes renunciando a sus promesas de laicidad, este sujeto se despachó a gusto respecto a la falta de sensibilidad religiosa de España y los españoles.
Lleva Marruecos pisoteando el derecho internacional y los derechos de los saharauis 35 años. A las políticas apaciguadoras de los distintos gobiernos de España responde el régimen autoritario marroquí con represión creciente, expulsión de la prensa española y amenazas diversas.
Los sindicatos mayoritarios españoles mantienen un impresionante record de transigencia y paz social. Despolitizados y burocratizados, toda una generación de españoles han crecido en su vida laboral sin saber lo que es una huelga mientras sus derechos se ven erosionados día tras día. En Junio la celebrada paz social recibió la respuesta (una vez más) de un decretazo, ante la aparente estupefacción de los representantes de los trabajadores y la indisimulada satisfacción del presunto delincuente que representa a los empresarios.
Tiene el conflicto muy mala prensa en nuestra sociedad. Se celebra el diálogo y la negociación, se fomentan las palabras suaves y las buenas maneras y se nos adormece en un discurso de comprensión, paciencia y maneras amigables. Pero debajo de esa apariencia color pastel existe un mundo de luchas crueles y sin cuartel con víctimas reales que ven sus vidas destruidas.
Detrás de las concesiones monetarias y legislativas a los bancos existen decenas de miles de dramas. Familias que han perdido el producto de años de esfuerzos y sacrificios a manos de los mismos bancos rescatados con ayuda de nuestros impuestos, con el recochineo de quedar endeudados de por vida por la compra de un bien que ya no tienen y que compraron a unos precios de estafa. Una estafa que solo fue posible con la cooperación de nuestras conniventes autoridades. Se nos quiere convencer que son estas víctimas producto de una catástrofe natural, sin mencionar que el dinero no se ha perdido, simplemente ha pasado a manos de los estafadores y sus cómplices.
La reforma laboral recientemente aprobada tiene ya sus primeras víctimas. Trabajadores como los de la multinacional francesa Thales que pronto podrán entender plenamente lo que esta suponía en términos de rebaja en su indemnización por despido (hasta un 72%). Algunos de ellos se convertirán en damnificados dobles cuando el inexorable vencimiento de cuotas de sus hipotecas les incluya también en el grupo de los expropiados.
Los saharauis sufren una brutal represión mientras nuestros gobernantes piensan en términos monetarios antes de farfullar excusas. Estos días claman muchos de ellos por la vuelta a la lucha armada, algo que recibirá la oposición de la mismos medios de comunicación que han sido humillados por el régimen marroquí.
Podemos seguir engañándonos pensando que todo son buenas palabras, concesiones y educados modales. De ello se benefician y seguirán beneficiándose aquellos que están dispuestos a llevar la tensión más allá que nosotros. Y algún día seremos nosotros las víctimas; lo que nos brindará la oportunidad tardía de darnos cuenta de cuales fueron nuestros errores.
Lleva Marruecos pisoteando el derecho internacional y los derechos de los saharauis 35 años. A las políticas apaciguadoras de los distintos gobiernos de España responde el régimen autoritario marroquí con represión creciente, expulsión de la prensa española y amenazas diversas.
Los sindicatos mayoritarios españoles mantienen un impresionante record de transigencia y paz social. Despolitizados y burocratizados, toda una generación de españoles han crecido en su vida laboral sin saber lo que es una huelga mientras sus derechos se ven erosionados día tras día. En Junio la celebrada paz social recibió la respuesta (una vez más) de un decretazo, ante la aparente estupefacción de los representantes de los trabajadores y la indisimulada satisfacción del presunto delincuente que representa a los empresarios.
Tiene el conflicto muy mala prensa en nuestra sociedad. Se celebra el diálogo y la negociación, se fomentan las palabras suaves y las buenas maneras y se nos adormece en un discurso de comprensión, paciencia y maneras amigables. Pero debajo de esa apariencia color pastel existe un mundo de luchas crueles y sin cuartel con víctimas reales que ven sus vidas destruidas.
Detrás de las concesiones monetarias y legislativas a los bancos existen decenas de miles de dramas. Familias que han perdido el producto de años de esfuerzos y sacrificios a manos de los mismos bancos rescatados con ayuda de nuestros impuestos, con el recochineo de quedar endeudados de por vida por la compra de un bien que ya no tienen y que compraron a unos precios de estafa. Una estafa que solo fue posible con la cooperación de nuestras conniventes autoridades. Se nos quiere convencer que son estas víctimas producto de una catástrofe natural, sin mencionar que el dinero no se ha perdido, simplemente ha pasado a manos de los estafadores y sus cómplices.
La reforma laboral recientemente aprobada tiene ya sus primeras víctimas. Trabajadores como los de la multinacional francesa Thales que pronto podrán entender plenamente lo que esta suponía en términos de rebaja en su indemnización por despido (hasta un 72%). Algunos de ellos se convertirán en damnificados dobles cuando el inexorable vencimiento de cuotas de sus hipotecas les incluya también en el grupo de los expropiados.
Los saharauis sufren una brutal represión mientras nuestros gobernantes piensan en términos monetarios antes de farfullar excusas. Estos días claman muchos de ellos por la vuelta a la lucha armada, algo que recibirá la oposición de la mismos medios de comunicación que han sido humillados por el régimen marroquí.
Podemos seguir engañándonos pensando que todo son buenas palabras, concesiones y educados modales. De ello se benefician y seguirán beneficiándose aquellos que están dispuestos a llevar la tensión más allá que nosotros. Y algún día seremos nosotros las víctimas; lo que nos brindará la oportunidad tardía de darnos cuenta de cuales fueron nuestros errores.
sábado, octubre 30, 2010
Izquierdistas de derechas
Tenemos todos conocidos muy socialistas de los que siguen al PSOE allá donde les lleve. Han entregado su razón, opinión y voto perpetuo a este partido al que apoyan de forma perenne e indiscriminada. Con la decisión de una madre que ve a su hijo en peligro abanderan la defensa de su partido sea cual sea la causa y el motivo, capaces de argumentar con el mismo ahínco hoy una cosa y mañana la contraria. Si les preguntas, esta gente se declara como izquierdista o incluso como socialistas con absoluta convicción. Siguen como una gran mayoría de este país un silogismo que parte de una premisa falsa: el PSOE es un partido de izquierdas, luego sus políticas también lo son.
No hablamos de un grupo pequeño, hablamos de gran parte de ese 30 a 35% de votantes que constituyen el suelo electoral del partido. Un porcentaje variable que crece o mengua en función del grado de contradicción al que llegue la actuación de su partido con lo que debería ser un partido de izquierdas. Votaron al PSOE en el 82 cuando era fácil que nos engañaran a todos y todos creímos que había cambiado algo y siguieron apoyándolo durante el felipismo de corrupción y crimen de estado. Se unieron más tarde al zapaterismo al que darán aliento hasta el final cuando decepcionados vean a su partido ceder el poder en un episodio más de lo que Anguita definió tan acertadamente como “la alternancia”.
Resulta sorprendente la fuerza con la que esta gente se adhiere incluso cuando los giros son tan radicales y rápidos que harían a cualquiera salir despedidos. No hablamos de esos cargos que deben su sueldo y futuro al partido y a los que los intereses les atan irremediablemente, sino gente cuya única motivación es su creencia en lo que es adecuado y que hoy apoyan con vehemencia lo contrario de lo que ayer defendían con igual pasión.
Cuando uno pretende discutir con ellos para hacerles ver lo inconsecuente de sus posturas, obtienes indefectiblemente el mismo argumento final, la columna sobre la que se mantiene su fe en su partido y su líder, el argumento de la inevitabilidad. No querían entrar en la OTAN pero no había más remedio para entrar en Europa, no quieren la reforma laboral pero no queda más remedio para intentar salir de la crisis, no quieren que se atrasen las jubilaciones pero no queda más remedio si queremos salvar el sistema de pensiones. Ven la trayectoria política como una vía de tren por donde ellos y el partido discurren y que carece de desviaciones, de forma que aunque su destino sea la izquierda se mantienen a bordo mucho después de que la vía ha girado totalmente a la derecha.
Son estos seguidores incondicionales la columna vertebral sobre la que se asientan los males del sistema y que permite que este se perpetúe. Izquierdistas de palabra, quizás incluso de convicción, sus actos, votos y apoyos les definen como derechistas de hecho.
sábado, octubre 09, 2010
Bienestar y esperanza
Leía el otro día que en el año 35 unos rusos recorrieron Estados Unidos justo cuando el país sufría la peor parte de la recesión. Recogieron un autoestopista vagabundo que apostillaba cada una de las medidas que defendía para salir de la crisis con su intención de limitar las fortunas máximas a 5 millones de dólares, una cantidad enorme en aquellos días. Nuestros rusos concluían que esto reflejaba la esperanza interior del miserable vagabundo de que un día las cosas le fueran bien, y no quería verse privado de riquezas por culpa de medidas excesivas de reparto.
Hoy veía en la televisión mientras ayudaba a cocinar un programa al respecto de la relación de Rusia con el vodka. Uno de los entrevistados argumentaba que en Rusia en la época soviética se bebía para olvidar que no tenían esperanzas de salir de su pequeña casa de dos habitaciones, ni de llegar a tener un coche propio.
Sin entrar en consideraciones adicionales, ambas historias nos presentan ante una paradoja que en realidad no nos resulta extraña. Vivir con las necesidades básicas cubiertas no es garantía de felicidad, sino que esta tiene mucho que ver también (como comentaba en entradas anteriores al respecto de la satisfacción en el trabajo) con el fijarse objetivos y tener la esperanza de alcanzarlos, con tener un propósito que no sea el trabajar un día más, comer un día más, dormir un día más y estar vivo un día más. Es en este ámbito en el que el capitalismo consumista ha demostrado adaptarse perfectamente a nuestras necesidades, creando ilusiones de éxito, de satisfacción por medio del consumo, de posibilidades de alcanzar una prosperidad que no se tiene pero que se te presenta al alcance. Como un burro que avanza para alcanzar la zanahoria que le ponen delante, cuanto más cerca la veamos más esfuerzo haremos para alcanzarla.
El socialismo, con su promesa de igualdad y cobertura de necesidades básicas resulta muy atractivo cuando la situación de miseria convierte la subsistencia en el objetivo máximo, pero pierde brillo en sociedades en las que un mínimo de desarrollo y un cierto estado del bienestar ofrecen ciertas garantías de que no te alcance dicha miseria. La gente sueña con que le toque la lotería que le abrirá las puertas del paraíso del consumo ilimitado, pero no lo hace con una sanidad de calidad, por más que su falta sería sin duda un causa de enorme infelicidad. El socialismo se centra en el problema de la subsistencia, pero nos deja en nuestras manos el decidir que queremos hacer con nuestra vida, y es esa necesidad vital de dar un sentido a la vida un abismo enorme ante el que la mayoría de la gente no encuentra respuestas. Algunos buscan dichas respuestas en religiones y sectas, o simplemente se pierden en depresiones o adicciones a drogas. No pocos buscan en el reflejo de los éxitos deportivos de sus equipos la satisfacción de encontrar una meta por la que luchar. La gente que parece más feliz parece encontrarlas en el arte, el conocimiento, la investigación o el altruismo, seguramente por ahí está la llave que puede llevar a la gente a llevar una vida satisfactoria y plena.
Frente a las mentiras del capitalismo competitivo consumista debemos oponer un sistema de reparto, justicia, solidaridad e igualdad no como meta, sino como paso previo para poder ser dueños de nuestra propia vida. Es importante que ayudemos a encontrar respuestas a lo que se puede hacer con esta vida recuperada si queremos que la gente llegue a desearlo y a luchar por ello.
sábado, octubre 02, 2010
La huelga. Un día de orgullo
El día 28 por la tarde quedo con mi padre para acercarnos a la Puerta del Sol donde me he enterado de que hay una concentración de piquetes. Nadie me ha llamado desde CCOO, por lo que no se a qué piquete voy a apuntarme. El tema me preocupa un poco, no he participado nunca en un piquete y no estoy seguro de que el tema no derive y acabe a tortas con la policía. Mi intención era apuntarme a algo flojito para empezar vinculado a los comercios o cosas parecidas.
La concentración es bastante numerosa. Miro a mi alrededor y hago cuentas de las fuerzas con las que se cuentan para nuestra batalla del día siguiente. No tengo elemento de comparación, pero uno se imagina al grupo disperso por Madrid y parecen muy pocos. Está claro que ni siquiera la gente comprometida con seguir la huelga se plantea participar en piquetes, eso es cosa de los sindicatos. Yo mismo no sé porqué en anteriores ocasiones no lo hice, creo que por un lado no se me ocurrió, pero sobre todo que mis posturas políticas son cada vez más firmes y comprometidas.
Salgo de la concentración sin pistas de a donde ir por la mañana, cuando llego a casa son más de las diez. Miro en internet y me decido a mi pesar por ir a las cocheras de la EMT de Fuencarral. Es una elección obvia, cerca de casa de mis padres, recuerdo de niño las míticas huelgas de fin del franquismo que revolucionaban todo el barrio con las carreras de la policía y los huelguistas. A mi manera es un homenaje para ellos. Sin embargo me temo que al final sea uno de los puntos calientes, y hay que estar allí a las 4 de la mañana.
Llego a las tres y media y me encuentro con los primeros grupitos y con más policía que piquetes. Mis compañeros hablan de como han bloqueado Mercamadrid durante la noche y bromean al respecto. Me siento un novato mientras miro con aprehensión el escaso número de piquetes. Queda tiempo, pero ya puede venir más gente o esto va a ser una merienda de negros.
Para las 4:30 el grupo es ya bastante numeroso, y hay otro similar a 500 metros en la otra salida de las cocheras. Sale un autobus de recogida de personal y parece el disparo de salida, al segundo ya no le dejan salir tan facilmente. Se lanzan huevos, hay forcejeos con los policías municipales y parte del piquete entra a hablar con el conductor. El autobús da la vuelta y recibe nuestros aplausos. Un autobús ha salido también por la otra puerta. No pasará ninguno más.
Pasan los minutos y parece que ya no van a intentar salír más autobuses por nuestro lado. Se oye jaleo en el otro piquete y voy para allá. Parece más combativo y hay más policia. Dentro de las cocheras se acumulan los conductores mirándonos. No hay tensión entre el piquete y los conductores, y pronto me doy cuenta de que ellos están allí obligados por el decreto de servicios mínimos, pero que están con nosotros en su intención de no sacar los autobuses. Somos su coartada que les evita una sanción. Al irnos les dedicaremos nuestro aplauso.
A las 9 hemos cumplido y levantamos el piquete. A Esperanza Aguirre le hemos reventado sus servicios mínimos en los autobuses, no ha salido ni uno. Siento orgullo por la gente que ha pasado en la calle 5 horas luchando por lo que cree, entre ellos un nutrido grupo de estudiantes que se han tomado el piquete como una fiesta, orgullo por esos conductores que han demostrado su compromiso por la huelga. Siento también agradecimiento por la correcta actuación de los policías municipales, otra historia ha sido la policía nacional cuyo comportamiento chulesco y provocador ha creado las únicas tensiones.
De vuelta a casa me paro en El Corte Inglés en Alcalá. Me uno a un piquete que obliga a que cierre a los 5 minutos de abrir entre bocinazos, pitidos y consignas. Nos vamos y no hay duda de que abrirán 5 minutos despues. Me pregunto qué pensaran esos empleados que nos miran desde dentro como si la cosa no fuera con ellos. ¿Sentirán ellos algún tipo de orgullo por lo que hacen?
Me voy a casa a descansar y dormir un poco más y por la tarde me voy con toda la familia a la manifestación. Sorprendentemente esta es muy numerosa, una grata sorpresa teniendo en cuenta que no se tiene el apoyo explicito de ningún medio (salvo Público) y siendo una movilización contra un gobierno del PSOE. No recuerdo nada parecido desde los tiempos del No a la OTAN.
Hoy he visto Madrid durante la huelga, polígonos vacíos, carreteras desiertas a las nueve y media como si fuera un domingo, multitudes en las calles. He oído incluso cantar la internacional a la gente en la Puerta del Sol. He visto también el comercio abierto, he oído de los atascos a las siete y media de la mañana, he visto a mis compañeros ir al trabajo casi en su totalidad, he sabido de los colegios funcionando casi normalmente.
Que una mayoría de la gente está aborregada ya lo sabía, pero no era consciente de que hubiera también tanta gente que no lo estuviera, y estoy orgulloso de ellos. Todos cantan victoria, pero el gobierno ha recibido un mensaje, sin esa gente se perderán las próximas elecciones. Nosotros hemos dado un primer paso para convencernos de que no está todo perdido y que aún podemos luchar.
Me voy a casa sintiendo que ha sido un buen día.
domingo, septiembre 26, 2010
A pocos días de la huelga. Mi entorno.
Llegué a mi casa con mi propaganda de CCOO. Mi hijo mayor me pregunta, su profesora de Educación para la Ciudadanía les ha dicho que ella no piensa hacer huelga, que no está justificada. Le explico mi punto de vista y le digo que si quiere puede coger uno de los folletos que llevo y dárselo a su profesora de mi parte. En cualquier caso puede irle contando que él no va a ir a clase ese día porque yo así lo he decidido. Me pregunto que tipo de mentecatos están educando a mis hijos.
Mi hijo se interesa cuando le digo que él está convocado también a hacer huelga. Le digo que hay un Sindicato de Estudiantes que la convoca también. Entramos en su página web y encuentra un enlace que habla de como inscribir al sindicato en su instituto. No le animo, tiene 13 años y no está listo para ese lío, entre otras cosas porque no tiene aún opiniones políticas propias, opina lo que ve que yo opino. El caso es que a estas alturas ya sabe más de la huelga y sus porqués que el 95% de nuestros conciudadanos.
Mi mujer me sorprende cuando a su vez se sorprende de que no deje que los niños vayan ese día al colegio. La tengo que presionar para que posponga una cita con el oculista para mi hijo el pequeño dado que coincide con el día de la huelga. Refunfuña aunque sabe que tengo razón, pero me llama la atención que hayamos tenido necesidad de tener esa conversación.
El viernes ceno con unos amigos y el sábado con otros. En ambos casos me encuentro gente bastante de izquierdas que dicen que no van a seguir la huelga porque están muy cabreados con los sindicatos. Me pongo absolutamente serio en los dos casos y les acuso de protestar y no hacer nada. Es una tónica general que me resulta indignante y ante la que respondo de forma airada en todos los casos, lo siento si les ofendo.
El sábado por la noche, tras irse nuestros amigos, salgo a buzonear y pegar los carteles y pegatinas que recogí en el sindicato. Mi hijo quiere ayudarme, empezamos a la una y acabamos a las 4. Hace frío esta noche, al volver nos calentamos un cola-cao y le doy las gracias, tenemos las manos heladas. Por la mañana todos los carteles siguen ahí. Lo que cada uno podemos hacer es poco, pero yo por lo menos soy incapaz de quedarme sentado mientras los demás hacen el trabajo por mí. Creo que esta es una lección que mi hijo está aprendiendo y que no se lo van a dar sus profesores (no al menos la meapilas de la profesora de Educación para la Ciudadanía).
A pocos días de la huelga. Sindicatos y piquetes.
El mismo día que convierto mi huelga en vacaciones me paso por la central de CCOO en Madrid. Hace unos días he pedido mi afiliación al sindicato, es mi forma modesta de indicarles que el camino de la huelga es el que esperaba de ellos. Si en mi empresa conocen de sobra mis ideas políticas, el hecho de que me he afiliado a CCOO lo mantendré mucho más discretamente, sería mi suicidio laboral.
Mi objetivo al entrar por primera vez en mi vida en la sede de un sindicato es doble. Por un lado quiero carteles de la huelga para poner en mi coche el día 29 y que no se me confunda cuando vaya de camino a Madrid a participar en la manifestación. Por otro lado quiero participar en alguno de los piquetes que se formen ese día, y no tengo ni idea de como hacerlo.
Si a Julia no le ha gustado mucho toda la historia de como han visto mis superiores mi adhesión a la huelga, lo de los piquetes le tiene un poco de los nervios. No quiere verme metido en líos, tiene miedo. Mi mujer pertenece a una familia en la que las posturas políticas se vieron marcadas por la persecución que tuvo su abuelo paterno tras la guerra civil por haber tomado parte en un sindicato. De izquierdas (a su manera), votante de IU, mi suegro les ha educado en el no levantar la voz ni hacer ruido. El terror del franquismo interiorizado en varias generaciones de españoles. Mi mujer se queja, pero ambos sabemos que hago lo que debo hacer, y creo que en el fondo no le gustaría que actuara diferente.
En CCOO me mandan a Comfia, la federación de oficinas y despachos. Cuando digo que quiero participar en un piquete la chica que está en el mostrador de la entrada no parece saber como se hace esto. Llama a otra persona que me indica que hablarán del tema el viernes y me toma el teléfono en un trozo de papel. Estoy en la central del sindicato mayoritario de España y parece que los voluntarios a ser piquetes no se cuentan por cientos. Así están las cosas.
De mi visita salgo con pegatinas y algunos carteles que pegaré por mi urbanización, y algunos dípticos que pienso buzonear. Es domingo y no me han llamado aún para lo del piquete. Igual me tengo que volver a pasar mañana por allí.
A pocos días de la huelga. Mi empresa y yo.
Me llama mi antiguo jefe desde nuestra central. La jefa de recursos humanos en Europa le ha pedido que me haga entrar en razón, a estas alturas el único que ha indicado que va a seguir la huelga en la oficina de Madrid es el que en pocos días será flamantemente ascendido a subdirector con el apoyo de ambos.
Mi jefe me conoce, de derechas de toda la vida, pero persona que respeta a la gente de principios, se le ve incómodo teniéndome que pedir que renuncie a la huelga. De hecho no se atreve a pedirme que vaya a trabajar, simplemente que me coja el día de vacaciones de forma que no quede constancia de cara a sus jefes que apoyan a un izquierdista confeso con ramalazos sindicalistas. Mi huelga no es hacia mi empresa que mantiene unas condiciones laborales y salariales excelentes hacia todos sus empleados (aún más en mi caso). Acepto porque entre mis principios está también el ser agradecido con quienes me han apoyado.
Un días después el tema me sigue preocupando. Hablo con la encargada de recursos humanos en Madrid y le pregunto sinceramente si va a haber consecuencias con quienes sigan la huelga. Me deja caer muy "off.the.record" que los que la sigan se pueden olvidar de subidas salariales o ascensos en el futuro próximo. Mi ascenso ya está firmado, ahora pienso que la llamada del día anterior se debió a que este ya no tenía marcha atrás, si no hubieran quizás optado por ponerme en la lista negra sin más. Dado que he hecho bastante proselitismo en favor de la huelga en la empresa decido que lo menos que puedo hacer es hacer ver a mis compañeros cuales son las consecuencias de seguir el paro, no quiero que nadie siga un ejemplo que yo mismo no he seguido. Así se lo explico a mi equipo, a los que en broma días atrás había dicho "el que venga a la oficina el día de la huelga que no se moleste en venir el siguiente".
Todo esto no me deja ningún buen sabor de boca. ¿He renunciado a mis principios por hacer el favor que me han pedido, o por pura cobardía de quien tiene hijos e hipoteca? Quiero creer que no, pero soy demasiado crítico conmigo mismo como para creerlo sin más. Me digo que da igual, que yo no trabajaré ese día y que eso es lo importante. No me lo creo pero lo que si se es que el tema ha quedado archivado en mi expediente. Me queda como pequeño y extraño consuelo.
Mi empresa es un buen sitio para trabajar, pero tiene un director de recursos humanos del que prefiero no hablar y que parece anteponer sus ideas políticas reaccionarias al interés de la empresa. Por su comportamiento parecería español. Es italiano, primos hermanos.
Como ese día con mi hermano que parece abrir los ojos a la coacción permanente que las empresa aplican a sus trabajadores. Se muestra convencido de que los piquetes, incluso violentos, no solo son justificados, sino que son necesarios. De eso hablo mañana.
sábado, septiembre 18, 2010
Los porqué de no hacer huelga
Mucho hablamos de los motivos para adherirse a la huelga general del próximo día 29, sin embargo se habla menos de los motivos para no hacerlo. Por lo que veo y oigo a mi alrededor se me ocurre unas serie de posible motivos/excusas para el sin duda numeroso grupo de esquiroles que el día de la huelga irán a trabajar como campeones:
- Si hago huelga me la juego con mis jefes. El miedo es libre, los jefes cabrones abundan y las relaciones laborales son de todo menos equilibradas. No se puede culpar a nadie, pero hay que ser conscientes de que sin resistencia a la regresión en materia laboral el futuro es aún más negro. Esa excusa no sirve para no ira a la manifestación posterior, espero verte allí.
- No me puedo permitir perder un día de salario. Por muy apurado que estés la excusa no cuela. No se trata de una huelga indefinida, sino de un puñetero día. Eres un jeta que te apuntas a una excusa cualquiera y que pretendes beneficiarte del esfuerzo y sacrificio de los demás.
- No sé ni de que va la huelga, yo paso de esas cosas: Hay que ser estúpido, te están robando y ni te enteras ni te quieres enterar. Encima lo dirá el tío con todo su orgullo, tonto y presumiendo.
- Las medidas no son tan graves, no creo que haya motivos para una huelga:Las medidas son gravísimas. Lee un poco y entérate, porque están atacando a tus derechos como nunca se había hecho.
- Estoy contra los sindicatos y no pienso apoyarles: Estas sin duda despistado. La huelga no es para conseguir nada para los sindicatos, sino para luchar por tus derechos. Son los sindicatos los que están apoyándote en una lucha que es tuya como trabajador.
- Esta huelga beneficia a la derecha: Sin duda, no hay nada más que ver como la apoya La Razón y el ABC. Despierta, la derecha es la que nos gobierna, unas medidas como las incluidas en la reforma laboral no se hubiera atrevido el PP a ponerlas en marcha.
- Las medidas no me gustan, pero no había alternativa: Tu resignación y espíritu de sacrificio es digna de elogio. De los motivos citados hasta ahora es el único decente y digno. Si fuera dirigente me encantaría que todos mis subordinados fueran tan dóciles y bien mandados como tu. Es una pena que no dediques tu sumisión a causas más dignas, porque como siempre, hay alternativas.
- Estoy a favor de las reformas: Lógico si eres empresario, a ti no se te convoca a la huelga. En caso contrario es que eres de los que consideras que los empresarios tienen que ser protegidos porque son los que crean trabajo, y los trabajadores deberían estar agradecidos de que les acepten en ellos. Un tío de derechas bien bragado. Sin duda tu deber está con los tuyos y tu presencia en tu puesto de trabajo es inexcusable.
Seguro que hay alguna más. Sírvase en cualquier caso usted mismo si necesita tener una a mano para dársela a sus compañeros si le preguntan porqué es un esquirol.
sábado, septiembre 11, 2010
Y ahora a por las pensiones
Completada la reforma del mercado de trabajo, le llega el turno a la reforma de las pensiones. Aunque de momento no se ha concretado nada se habla sobre todo de tres medidas
- Retraso de la edad de jubilación de 65 a 67 años.
- Ampliación del plazo de cómputo para el cálculo de la prestación de 15 a 25 años.
- Ampliación del plazo mínimo para tener derecho a prestación de 15 a 20 años
¿Que supone esto en la práctica? Pues por ejemplo
- La esperanza de vida en España para gente de 65 años es en la actualidad de 20 años. Un retraso de 2 años en la edad de jubilación supone una disminución efectiva de un 10% del importe total de la pensión. La CEOE reclama el retraso hasta los 70 años.
- Dado que cuanto menores son los ingresos, menor es la esperanza de vida, este porcentaje de reducción será significativamente mayor para la gente con ingresos menores.
- Ampliar el plazo de cómputo de las pensiones supone en la práctica su rebaja, dado que la gente cobra más los últimos años de su vida laboral. Se estima que ampliar de 15 a 25 años dicho cómputo supondrá una rebaja efectiva de entre el 5 y el 10% en el importe de la pensión a cobrar. La CEOE pretende que el plazo de cómputo se amplie a toda la vida laboral.
- La media de años cotizados por los jubilados es de entre 30 y 35. Aumentando en dos años más la obligación de cotizar se aumenta la vida laboral en un 6%. Se cotizará más para cobrar menos.
- Ampliar el plazo mínimo para tener derecho a prestación de 15 a 20 años excluye del derecho a la pensión contributiva a un importante porcentaje de gente. Los afectados pierden inmediatamente un mínimo del 50% de la prestación. Esto afecta en mucha mayor medida a las mujeres, cuya cotización media a la seguridad social apenas pasa de los 20 años en la actualidad.
Es de suponer que nuestros gobernantes tomen nota de nuestra reacción o falta de ella ante los recortes sociales ya efectuados a la hora de plantearse el alcance de estas nuevas reformas. De lo que pase durante la huelga general del día 29 de Septiembre depende en buena medida el futuro de nuestras pensiones. Que cada cual decida lo que debe hacer.
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