sábado, febrero 18, 2012
¿Porqué dejamos que nos expolien? (III) Una ignorancia generalizada.
Volviendo al tema de las causas que pueden explicar la pasividad de las mayorías ante su propio expolio, ya comenté en entradas anteriores el impacto de la desviación de la responsabilidad ante culpables alternativos o incluso, aún mejor, la culpabilización de la propia víctima. Para que estos mecanismos funcionen, para que el engaño y la distracción sean efectivos, hace falta sin embargo un elemento clave del que quisiera ocuparme ahora:
¿Porqué permitimos que nos expolien?
Motivo III: Una ignorancia generalizada.
Recientemente charlaba con un compañero de trabajo al respecto de la situación económica, cuando este me sorprendió con una firme aseveración al respecto de cual creía él que era una de las causas fundamentales de los problemas económicos del país: el excesivo número de funcionarios. Le argumenté que la media de funcionarios por habitantes de España era de las más bajas de Europa, y que justo eran los países con más funcionarios los que más solidas economías demostraban. Se mostró sorprendido cuando le facilité por e-mail información al respecto, y aunque no dió su brazo a torcer, creo que algo aprendió en el camino. Mi joven compañero es licenciado en Economía y Administración de Empresas.
Es una anécdota que a nadie nos sorprenderá, una pequeña gota de agua en un inmenso mar de ignorancia en la que se nos intenta mantener a todos. Esa ignorancia es la que nos impide organizarnos y canalizar la evidente rabia a e indignación hacia un objetivo concreto, y tiene diferentes aspectos que me gustaría destacar separadamente.
En primer lugar existe la ignorancia que el marximo calificaría como falta de conciencia de clase. Aunque la inmensa mayoría de nosotros somos trabajadores por cuenta ajena, proletarios al fin y al cabo, parece que a muchos les cueste verse como tales. Por un lado influye la existencia de un importante sector servicios con trabajadores de oficina a los que les cuesta considerarse a si mismos "obreros". Por otro lado tenemos esos mandos intermedios con ambiciones que se identifican más con la empresa que le ha elevado por encima de sus colegas, que con sus propios compañeros con los que compartirá destino cuando llegue la hora de la deslocalización o el cierre. Existe igualmente aquella gente que siguiendo modelos sociales dominantes intenta no identificarse a si mismo con una clase social de perdedores en un mundo en que todo se mide por el consumismo y la ostentación. Por unos u otros motivos, hay mucha gente que no es consciente de su posición en los engranajes de la sociedad, y que por tanto es incapaz de analizar correctamente lo que sucede a su alrededor, confundiendo sus intereses, sus amenazas, sus aliados y sus enemigos.
Nos enfrentamos en segundo lugar a una profunda ignorancia al respecto de los entresijos del sistema económico que nos envuelve. Se habla de mercados financieros, de competitividad, de productividad, de inflación, de liquidez bancaria, de contracción de crédito, de productos derivados... y la mayoría de la gente que escuchamos el telediario de turno carecemos de conocimientos para entender de verdad las noticias y sus implicaciones. Es cierto que existen mecanismos complejos en la economía, y que explicar por ejemplo como funciona los sistemas financieros no es sencillo, y sin embargo los conceptos económicos básicos son de facil comprensión una vez se despojan de terminologías creadas a base de eufemismos que tratan de eliminar la carga negativa de su significado. Recientemente escuchaba asombrado en un telediario como se criticaba en una noticia la subida de precios causada por la introducción del Euro, para inmediatamente indicar que la contención de la inflación era a cambio un aspecto positivo de la nueva moneda..Esta anécdota refleja hasta que punto ni siquiera los propios periodistas parecen entender en absoluto las propias noticias que nos cuentan.
Hay en tercer lugar una muy extendida y fomentada falta de interes por el conocimiento en general por parte de una población a la que se ha mantenido con pan y circo (aunque cada vez se le quita más el pan). Así resulta habitual encontrase con gente que presume con altanería de no interesarse en política, o de no leer nunca, mientras se enganchan a competiciones deportivas o a esas noticias "del corazón" con su estúpido mundo de falsa fama televisiba. Por si esto no fuera suficiente, la gente con más interés por conocer e informarse sufrimos un bombardeo tal de propaganda y desinformación que a veces parece un milagro que alguien sea capaz de separar el grano de la paja y llegar a sacudirse un poco la capa de ignorancia con la que pretenden enterrarnos. Esta inundación de información manipulada acaba resultando mucho más efectiva como método de control social que antiguos métodos basados en la censura, la prohibición y la violencia, si bien no podemos ser tan ingenuos para descartar que el recurso a la violencia y la censura sean utilizados en el momento que se consideren efectivos y necesarios por parte de quienes controlan el poder.
Es triste y llamativo que con grados de analfabetismo muy superiores a los actuales, la población de hace un siglo pareciera mucho más entendida al respecto de su situación y los mecanismos que la provocaba.
La transmisión libre de información por internet, por fuera de los canales de comunicación de masas, así como el establecimiento de redes que permiten que esta sea compartida y transmitida, se ha convertido en un elemento sumamente molesto para la estrategia del poder, al poner en riesgo uno de los pilares sobre los que se asienta su control sobre los ciudadanos. Aunque el problema sea solo incipiente, son evidentes los intentos por atajarlo por medio de la promulgación de leyes que buscan su justificación y escusa en asuntos como la protección de la propiedad intelectual o la lucha contra la pederastia.
Bien sea mediante el activismo online, bien sea mediante medios más clásicos como las actuaciones en nuestro propio entorno, la batalla por devolver a la gente la conciencia es hoy, como ayer, uno de los principales frentes en nuestra lucha por el cambio hacia una sociedad mejor.
sábado, febrero 11, 2012
Jueces defensores del sistema franquista.
En los últimos años, a la idílica imagen de la transición y de nuestro sistema político no la reconoce ni la madre que la parió. Lejos aquellos años en que la inmensa mayoría de nosotros vivía en la ceguera y la autocomplacencia ante un proceso modélico del que íbamos presumiendo como subnormales. Las grietas han ido apareciendo hasta convertirse en auténticos boquetes por donde el monstruo engendrado para perpetuar en el poder a los herederos del franquismo se va desangrando. La reacción del tribunal supremo no es el despreocupado manotazo que alguien da a una molesta e inofensiva mosca, sino un desesperado movimiento de un poder que se ve realmente amenazado por todas partes. Los síntomas de su mala salud se multiplican en forma de protestas del 15-M, de erosión del bipartidismo, de cuestionamiento de la corona, y por supuesto de cuestionamiento de toda la farsa de la transición con su inaceptable ley del punto final.
Los que como en Matrix ya hemos comprendido la realidad y salido del ensueño, somos cada día más, y reacciones autodefensivas tan violentas y mal medidas como lo que se hace con Garzón hace abrir los ojos a un número creciente de personas. Antes eramos ese pequeño porcentaje de gente de izquierda que molestabamos tan poco como las moscas que antes mencionaba, bastaba con ignorarnos, excluirnos de los medios y dejar que nuestro discurso se ahogara. Pero la situación ha cambiado radicalmente, y las críticas que antes solo podías leer en círculos reducidos se abren pasa a los grandes medios de comunicación, llegando a unas mayorías que es necesario mantener adormecidas y estupidizadas.
Y para complicar las cosas, el maldito juicio contra el franquismo, que muchos desearían fervientemente que nunca hubiera empezado, se convierte en un asunto terriblemente dañino. Se cerró el juicio pero se les fue la mano, y al acusar a Garzón, todos hemos podido oir en los medios las humildes explicaciones de testigos de la barbarie franquista, y nos levantamos cada día con noticias del clamor internacional contra la antes admirada transición. El mito está tocado de muerte, pero en su agonía, el monstruo se revuelve y se seguira revolviendo de forma cada vez más violenta, acelerando sin embargo su propia muerte.
Entre los muchos actores en escena, me llama la atención la actuación de todos aquellos que, aún abducidos por las mentiras del sistema, se instituyen en los soldados que lo defienden. No hablo de aquellos que tienen claro lo que hay, y que lo defienden porque tienen claro que les beneficia, sino de aquellos que creen en conciencia estar defendiendo lo mejor. La acumulación de evidencias hace que inevitablemente poco a poco sus filas vayan menguando, un proceso lento e intelectualmente doloroso que hace que te des cuenta de que estabas equivocado y defendías justo lo que debías atacar.
Como soy un optimista impenitente en la general bondad de la gente, quiero creer que algunos de los jueces del supremo están en este grupo. Me imagino su incomodidad cuando la gente se agrupa en las calles para llamarles franquistas, su indignación ante lo que sin duda pensarán son acusaciones injustas. Me imagino igualmente esa incomodidad creciente cuando las mismas acusaciones te vienen de los medios internacionales que todos consideran prestigiosos, ahora incluso desde la ONU según lo que se leía hoy en la prensa.
Me pregunto si con el paso del tiempo, y según el tinglado se vaya cayendo; quizás incluso (soñar es gratis) cuando tengan que asistir al escarnio público o a su expulsión de la carrera judicial; alguno de ellos se dará cuenta que realmente ha sido parte del monstruo corrupto que subyace en nuestras instituciones. Se mirará en el espejo y verá, quien sabe quizás con horror, reflejado a un franquista.
En este sentido, la oficina de la Alta Comisionada recuerda que según las recomendaciones emitidas en 2009 por el Comité de Derechos Humanos, España debería revocar la ley de amnistía de 1977, ya que esta no se compadece con las leyes internacionales de derechos humanos.
Por tanto, siempre según la ONU, “España está obligada ante las leyes internacionales a investigar las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el pasado, incluidos los cometidos durante el régimen de Francisco Franco”.
Me pregunto si con el paso del tiempo, y según el tinglado se vaya cayendo; quizás incluso (soñar es gratis) cuando tengan que asistir al escarnio público o a su expulsión de la carrera judicial; alguno de ellos se dará cuenta que realmente ha sido parte del monstruo corrupto que subyace en nuestras instituciones. Se mirará en el espejo y verá, quien sabe quizás con horror, reflejado a un franquista.
sábado, febrero 04, 2012
¿Porqué dejamos que nos expolien? (II) Señalando a falsos cuplables.
Disertaba el otro día (antes de que Rajoy me hiciera hacer un lapsus para comentar su convocatoria de huelga) al respecto de los diferentes motivos en los que se cimenta la falta de reacción de la gente ante el expolio al que nos vemos sometidos por las oligarquía financieras.
El primero de los motivos ya analizado en la entrada anterior consistía en la previa destrucción de la autoestima de los afectados, a los que se ha hecho interiorizar la culpa respecto a su situación dejándolos indefensos ante las agresiones a las que se les somete.
Analicemos ahora un segundo posible motivo:
¿Porqué permitimos que nos expolien?
Motivo II: Señalando a falsos culpables.
Eliminados aquellos con autoestima baja y tendencia a la autoculpa, otros mecanismos permiten desactivar a otros segmentos de la ciudadanía de forma que se desvíe su ira hacia objetivos no dañinos para la oligarquía que nos manda. Una solución que nunca falla es buscar un culpable alternativo sobre el que descargar la responsabilidad de los distintos problemas. Parece condición asociada para que la fórmula funcione el azuzar bajos instintos basados en la envidia y el egoismo.
Podemos empezar por el culpable favorito de los neo-fascistas: los emigrantes. Es una patraña muy manida, pero resulta sorprendente lo facil que es que la gente muerda el anzuelo. Se acusa por ejemplo en algunos foros a los emigrantes de impedir a los nacionales el acceso a los servicios sociales, convirtiendose por tanto en responsables de su insuficiencia. En un razonamiento perverso, el emigrante es un privilegiado por recibir ayudas, y no un recpetor de ayudas por estar en condiciones más miserables. La víctima convertida en culpable y el discurso asumido por buena parte de los menos favorecidos que antes pelearan por disputar las migajas a otros pobres, que por exigir sus derechos.
El ejemplo anterior es poco sutil, sin embargo, el mismo mecanismo se utiliza repetidamente. Hace algo más de un año, asistimos al linchamiento público de los controladores aereos que defendían unas condiciones laborales pactadas previamente y modificadas unilateralmente por sus empleadores. Es un caso concreto dentro del linchamiento general a los funcionarios, de los cuales se fomenta una imagen de ineficiencia y pereza, privilegiados cuyo egoismo agota las arcas del estado. Con esa imagen en el imaginario colectivo, poco nos puede extrañar la alegría con la que el resto de trabajadores aplaude los recortes en su salario. En lugar de exigir las mejoras de las condiciones propias, nos conformamos con aplacar la envidia propia alegrándonos cuando a otro tan miserable como nosotros se le recorta sus supuestos privilegios.
El azuzamiento de unos miserables contra otros es en realidad el centro del "modus operandi" de los nacionalistas, y es triste ver como el discurso cala incluso entre gente que se dice a si mismo "de izquierdas". Antes incluso de la crisis, los catalanes habína ya sido sumergidos en un discurso de expolio por parte de los vagos extremeños y andaluces, que pasaban a ser privilegiados culpables de la falta de dotación de servicios sociales en Cataluña. Es tan burdo que uno se queda asombrado de tener que debatir el tema con gente minimamente inteligente, y sin embargo es un discurso tan extendido que el propio Joan Saura lo hacía propio cuando exigía en tiempos de Estatut poner “limites a la solidaridad de Catalunya”.
En realidad hay versiones menos obvias del mismo mecanismo, y se encuentran por todos lados. Resulta por ejemplo absolutamente ridículo que alguien piense que los problemas de déficit del estado tienen que ver con los privilegios de los políticos, o las subvenciones a los sindicatos. Los números cantán, y los ahorros posibles no llegan para el envoltorio del chocolate del loro, pero basta preguntar a nuestro alrededor para ver hasta que punto el mensaje ha calado hasta convertir lo que son meras anécdotas en causas centrales de nuestros males. Que los políticos y sindicalistas son culpables de nuestra situación es algo obvio, pero su culpa no es el coche oficial o sus prevendas, sino las legislaciones y los acuerdos que permiten que las mayorías sena expoliadas por las minorías.
Es una evidencia que este tipo de discurso tiene ramificaciones de todo tipo y se extiende como un cancer en el subconsciente de la gente, haciendoles incapaces de identificar las raíces de sus problemas, desviando la indignación hacia caminos que explotan todo tipo de populistas, localistas/nacionalistas y fascistas. Lleva funcionando tanto tiempo, apelando a la peor parte de nosotros, que resulta seguramente el enemigo mayor y más difícil de vencer a la hora de sacar a la gente de su ostracismo y confusión.
martes, enero 31, 2012
Rajoy nos convoca a una huelga general.
Las sorprendentes declaraciones de Mariano Rajoy captadas ayer por los medios que cubren la cumbre Europea, en las que se nos anticipaba una huelga general como reacción a la reforma laboral en ciernes, constituyen una inmensa fuente de posibles reflexiones y conclusiones. Antes incluso de sumergirme en los comentarios de los medios al respecto, no he querido perder la oportunidad de plasmar en este blog las mías propias.
Una primera linea de reflexión se abre en torno a las intenciones de Rajoy de cara a sus colegas europeos. Se me antojan diversas posibles explicaciones. En primer lugar estaría la intención de congraciarse con sus colegas demostrando su firmeza para tomar medidas impopulares, un lider a quien no le tiembla el pulso y que quiere hacerse una reputación. Triste y ridículo, pero la gente es así. Una explicación peor sería que se pretenda utilizr el tema como herramienta de súplica, a modo de lloriqueo ante la previsión de que los que mandan nos exijan mayores apreturas. Rajoy se pondría la venda para pedir que no se le exija más, demostrando su sometimiento ante los que mandan, a los que habría que suplicar por un poco de clemencia. Patético, pero acorde al signo de los tiempos.
Una segunda linea de reflexión resulta más cómica. Con su desliz, Rajoy nos ha puesto a todos ante una expectativas que nos condicionan y le condiconan a si mismo. Por un lado el mensaje a los sindicatos es muy claro, su opinión de que las medidas serán acompañadas de una convocatoria de huelga deja poco margen a las direcciones de nuestros grandes sindicatos si no quieren caer en el ridículo de tener una reacción más tibia. Un papelón, sabiendo hasta que punto les da pereza a estos dirigentes poner una huelga general en marcha. Una explicación más rocambolesca sería que el propio Rajoy ha querido obligar a los sindicatos a que hagan huelga, y sabiendo de su habitual tibieza y flojera, ha forzado la situación mediante esas declaraciones. Sería muy sibilino, pero no es descartable.
¿Y porqué querría Rajoy una huelga general? Pues se me ocurre que con ella no solo puede pensar que cimenta su prestigio como lider duro e inflexible ante sus colegas europeos, sino que de paso se labra una reputación ante la caverna reaccionaria que controla buena parte del poder del post-franquista Partido Popular, así como los numerosos medios afines. Como un jovencito massai que va a cazar su primer león para ser considerado adulto, Rajoy se apresta a pasar rápidamente el rito iniciatico de afrontar su primera huelga general y salir victorioso. Claro que por otra parte nos imaginamos el papelón que será para el propio Rajoy intentar protestar airadamente cuando la huelga se convoque. Mucho tendrá que argumentar para hacerse la monjita ofendida ante una huelga que él mismo parece haber asumido como lógica.
Siguiendo con la divagación, es evidente que el propio Rajoy se ha puesto el listón muy alto en los próximos días. Su anuncio eleva las expectativas de todo el mundo ante las reformas. Se nos anuncia algo espectacular, osea que si no quiere defraudar al mucho publico expectante deberá sacar lo mejor de si mismo, elevando el listón de los recortes hasta alturas bíblicas. Claro que tambíén puede tratarse del viejo truco de anunciar mucho más de lo que al final es, de forma que a nosotros nos parezca que las medidas no son para tanto. Particularmente espero con curiosa anticipación el día del anuncio.
Y para acabar, porque el tema da para muy largo, queda hablar de nosotros, los ciudadanos a los que Rajoy prácticamente ha convocado a la huelga. Supongo que para muchos la sensación será confusa, el propio presidente nos anticipa que deberíamos ponernos en huelga, que el pisoteo de nuestros derechos va a ser historico. Hasta el más perezoso intelectualmente, hasta el más cobarde y egoista, hasta el mas pasota de los españoles debería replantearse un poco su atonía habitual a la hora de tomar su decisión de acudir o no a la huelga. Algunos pueden tomarlo como un deber patriotico, igual el presidente nos invita para demostrar que no nos doblegamos a los dictados extranjeros sin ofrecer un mínimo de resistencia. El propio presidente podría mostrarse comprensivo en un remedo de la simpatía con la que el gobierno Zapatero saludó la última huelga convocada. Para algunos, los que somos más combativos, puede tomarse el tema incluso como una chuleria y una provocación, algo así como ¡a ver si teneis cojones de montarme una huelga! O incluso mejor ¡hacerme las huelgas que quereais que me las paso por el forro!
El tema es sabroso, y dará para muchas tertulias. Voy ahora a disfrutar un poco y zambullirme en lo que espero será una enorme cantidad de articulos de opinión en los medios. Otra cosa no se, pero no cabe duda que nuestro presidente es cuando menos un brillante animador de la vida política española.
domingo, enero 29, 2012
¿Porqué permitimos que nos expolien? (I) La autoestima destruida.
Tras la conmoción inicial, las oligarquías que se enriquecieron durante la fase de burbuja del crédito, han puesto en marcha su maquinaria de poder para asegurarse de que la fase de contracción no les arrebate los beneficios acumulados. Inmensas cantidades de fondos públicos se han transferido a manos privadas mientras se desmantelan los servicios públicos que salvaguardan un bienestar mínimo a la mayoría. Millones de personas han visto desvanecerse su trabajo y su sustento, cientos de miles han visto como los bancos les expropiaban del producto del ahorro de toda una vida, nos arrebatan a todos derechos arrancados en decenios de lucha ante nuestra mirada aletargada y estupefacta. El expolio a las mayorías por parte de las minorías se ha vuellto tan obvio que empieza a abrirse paso entre los grandes medios de comunicación. Y aunque como un goteo algunos salen a las calles y pasan al grupo de los indignados, la mayoría sigue moviendose con la mansedumbre del rebaño que se deja llevar igual de docilmente cuando le llevan pastar, que cuando les dirigen al matadero.
No me parece que se haya analizado mucho en los medios esta mezcla de mansedumbre y resignación con la que la gente afronta el presente y el futuro. Aporto mi granito de arena para dar mi propia explicación al fenómeno en una serie de entradas en el blog dedicadas a las que a mi entender son las cuatro causas fundamentales que explican la colaboración de la gente con los que les expolian. Recojo en realidad ideas que ya he expresado en el blog, por lo que pido disculpas a los que les suenen los argumentos a repetidos.
¿Porqué dejamos que nos expolien?
Motivo I La autoestima destruida
Alguna gente se sorprende de que con indicadores económicos tan nefastos, las tiendas sigan vendiendo, los bares sigan teniendo clientes y haya una cierta apariencia de normalidad. En realidad la explicación es relativamente sencilla, y es que de momento esta crisis no nos ha afectado a todos por igual. Mientras una mayoría sigue yendo a su trabajo y recibiendo ese salario con el que capea el temporal, son los parados los que se han llevado, de momento, la parte del león del sufrimiento. Cabría pensar que es en este sector social donde surgiría la semilla de un descontento más violento, más de cinco millones de personas (con sus familias) que tienen poco que perder, y a las que les han robado el presente y el futuro. Se diría sin embargo que constituyen un colectivo invisible y mudo entre el que han fracasado los intentos de.organización y movilización.
A mi modo de ver, el elemento fundamental que explica la pasividad de estos y otros damnificados de la crisis tiene que ver con un sutil proceso de destrucción de la autoestima a la que nos estamos viendo sometidos. El mecanismo es sobrádamente conocido como condición básica para que la gente se someta a una situación de maltrato, y destruye toda capacidad de resistencia y de lucha a partir de conseguir que la víctima se culpabilice de su propio sufrimiento.
La persona que pierde su trabajo ve su vida puesta de repente patas abajo. Con el fin de su trabajo pierde de repente algo más que su sustento, pierde la rutina diaria que guía la mayor parte de sus acciones. El shock viene normalmente acompañado de una inevitable sensación de fracaso personal toda vez que el recientemente despedido no puede evitar compararse con aquellos, incluso entre sus ex-compañeros, que no han sufrido la misma suerte.
En las pasadas elecciones, entre los spots electorales del PP me llamó la atención uno que se centraba precisamente en ese drama personal. Personas que con cara de verguenza o incluso entre llantos confesaban a sus más allegados la humillación de no haber sido lo bastante buenos para mantener su puesto de trabajo. La verguenza y la culpa serán las compañeras inseparables de buena parte de la gente que pasa a engrosar las listas del desempleo, y ambas se verán alimentadas según los meses pasen y al fracaso para mantener el puesto de trabajo se una el fracaso al conseguir un nuevo empleo. Las continuas apelaciones en los medios de comunicación a la necesidad de formarse y mejorar una cualificación inadecuada para salir de ese callejón sin salida contribuirán eficazmente a machacar definitivamente la dañada autoestima del parado.
El parado es siempre demasiado viejo o demasiado inexperto, le falta el conocimiento adecuado de idiomas, no sabe hacer un curriculum, no sabe hacer una entrevista laboral, no tiene atractivo físico. El parado es el fracasado máximo en la sociedad del tanto tienes, tanto vales. El parado no vale nada, no vale para nada, no le quiere nadie, no le necesita nadie.
Yo también he vivido los efectos devastadores sobre la autoestima de una situación de desempleo que en mi caso se alargó hace años por tan solo nueve meses. Recientemente, haciendo procesos de selección de personal para mi equipo tuve la oportunidad de entrevistar a los máximos perdedores de entre este colectivo maltratado, gente algo mayores que yo, con dilatada experiencia profesional que te agradecían con lágrimas en los ojos el que te hubieras dignado a entrevistarles. En sus caras, se reflejaba la angustia y la inseguridad, y por supuesto la culpa por su fracaso. Es paradójico pero tristemente entendible que fuera yo el que viviera la experiencia con mayor indignación hacia este sistema que machaca y devora a las personas con sádica falta de piedad.
Si el parado es un caso extremo de autoestima destruida que deja a la persona incapaz de defenderse, en realidad el sistema nos bombardea a todos constantemente con mensajes que pretenden que interioricemos nuestra culpa ante una situación en la que en realidad somos víctimas. El asunto se resume en esa especie de eslogan repetido como un mantra: hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Y se omite la segunda parte que todos intuimos, y es que ahora nos toca pagar por ello, por nuestros pecados y nuestros derroches anteriores.
Somos culpables por haber comprado una casa que no podemos pagar, pero se nos omite como los que se suponía que conocían la economía nos mentían negando una burbuja insostenible y prometiendo una revalorización continua de nuestra vivienda en un entorno de pleno empleo. Somos culpables de que el estado tenga déficit público, y nos lo dicen los que rebajaron impuestos repetidamente a los que más tenían. Somos culpables de que nuestros salarios hayan subido en exceso, y nos lo dicen mientras los datos nos demuestran que el salario real ha descendido mientras se producía una inaudita orgía de beneficios empresariales. Somos culpables de nuestra economía poco innovadora, y nos lo dicen una clase empresarial que solo sabe vivir de la explotación laboral. Somos culpables de nuestra baja formación, y nos lo dicen los que se afanan en destruir todo vestigio de calidad de nuestro sistema de educación público. Somos incluso culpables de vivir más años, convirtiendo nuestra vejez en una egoista carga hacia la sociedad.
Y mucha gente lo ha interiorizado, hasta el punto de que asisten sin rechistar al retraso de sus jubilaciones, a la subida de sus impuestos, al empeoramiento de sus servicios sociales, a la degradación de la educación de sus hijos... Y no hacen nada porque han asumido su culpa colectiva por aspirar a una vivienda, por disfrutar de vacaciones, por comprarse un teléfono movil, o sobre todo por tener el privilegio de juntar dos salarios miserables tras jornadas eternas soportando horarios enloquecidos mientras sus padres cuidaban de unos hijos que apenas conocen.
Un mecanismo poderoso que nos mina y nos convierte en marionetas indefensas. Un primer elemento contra el que luchar si queremos salir de esta deriva a la que la mayoría asiste atónita.
viernes, enero 13, 2012
Hay muchos otros recortes sociales menos conocidos
Esta va a ser una entrada muy corta. El otro día estuvimos hablando con una amiga que trabaja en los servicios de acogimiento de menores de la Comunidad de Madrid. Lo que nos contó me revolvió las tripas.
Los servicios de los que hablo consisten en acoger a niños objeto de abusos o desatención, a la espera de que una resolución judicial decida la custodia o el acogimiento con otras familias. Las historias de todos estos niños, que nuestra amiga a veces nos cuenta, hablan de pobreza extrema, y desatención, y en muchos casos de violencia, o de abusos.
Nos comentaba nuestra amiga que están viviendo una situación absolútamente anómala desde hace algunas semana: les han dejado de llegar niños. Sería utópico pensar que de pronto hemos acabado con todas esas historias de abuso y miseria, resulta más verosimil y estremecedor pensar que los recortes han llegado a este area, y que si los niños no llegan es porque nadie se está ocupando de atender estos casos. Nos preguntamos si esta medida no es la antesala de un recorte de plantilla o de una privatización del servicio.
No tengo seguridad de qué es lo que hay detrás de esta extraña situación, pero conociendo como están las cosas y la falta de límite a la que se ha llegado en la rapiña y privatización de todos los servicios sociales, me temo lo peor.
Los servicios de los que hablo consisten en acoger a niños objeto de abusos o desatención, a la espera de que una resolución judicial decida la custodia o el acogimiento con otras familias. Las historias de todos estos niños, que nuestra amiga a veces nos cuenta, hablan de pobreza extrema, y desatención, y en muchos casos de violencia, o de abusos.
Nos comentaba nuestra amiga que están viviendo una situación absolútamente anómala desde hace algunas semana: les han dejado de llegar niños. Sería utópico pensar que de pronto hemos acabado con todas esas historias de abuso y miseria, resulta más verosimil y estremecedor pensar que los recortes han llegado a este area, y que si los niños no llegan es porque nadie se está ocupando de atender estos casos. Nos preguntamos si esta medida no es la antesala de un recorte de plantilla o de una privatización del servicio.
No tengo seguridad de qué es lo que hay detrás de esta extraña situación, pero conociendo como están las cosas y la falta de límite a la que se ha llegado en la rapiña y privatización de todos los servicios sociales, me temo lo peor.
martes, enero 10, 2012
¿Porqué la mayoría no ve lo que yo veo?
Esta mañana me encuentro con un conocido con el que la conversación me lleva al tema de la situación político-económica y las negociaciones sindicales con el gobierno y los empresarios en pos del enésimo recorte. Me muestra su desacuerdo con mis duras críticas a los sindicatos cuyas negociaciones nos llevan a un lento desangrarnos de recortes y cesiones. Me acusa de querer unos sindicatos del siglo XIX, y me argumenta que dada el poco apoyo que tienen, si fueran más combativos el resultado sería peor. Cuando nos despedimos me quedo pensando que efectivamente la acusación es cierta, pero es igualmente cierto que mi pretensión de cambiar el modelo sindical está más que justificada. Fueron esos antiguos sindicatos combativos y con la huelga como base de la lucha los que consiguieron todos los avances sociales que los sindicatos actuales de moqueta y reunión con ministro van perdiendo pedazo a pedazo.
En realidad nuestras
élites sindicales parecen haber interiorizado un tremendo cambio de visión de
las reglas del juego. Donde los sindicatos de hace un siglo veían un conflicto
con unos enemigos de clase que mantienen intereses contrapuestos con los de los
trabajadores, los sindicatos de hoy parecen ver a compañeros de negociación en
busca de un bien comun. Tanta apelación a la responsabilidad de los trabajadores
me produce hartazgo, especialmente cuando viene de los que deberían defendernos
con uñas y dientes. Es lo malo de abandonar la ideología, sin cuyo referente
nuestros sindicatos han olvidado lo que son y lo que somos, han olvidado que
esto es un conflicto encarnizado donde tenemos enfrente a nuestros enemigos, y
que no están ahí para defiender los intereses de España, o de los españoles,
sino de los trabajadores.
No quiero por otra
parte centrar mi crítica una vez más en los sindicatos, porque tengo claro que
ese mismo mal nos rodea en todos los ámbitos politico-sociales.
Donde yo
veo una banca usurera que parasita y engorda a costa del esfuerzo de sus
trabajadores-clientes, a los que expropian de sus ahorros invertidos en forma de
vivienda, una banca que no duda en chupar del Estado cuando necesitan protección
contra las pérdidas de sus otrora lucrativos negocios, otros parecen ver
altruistas entidades que cumplen con una importante labor social de canalizar el
ahorro para generar crédito. Donde yo veo pequeños burgueses con
negocios basados en la explotación de los empleados, otros parecen ver
emprendedores que dejan caer el maná en forma de empleo a aquellos que siendo
más torpes y menos preparados reciben la caridad de un puesto de trabajo. Donde
algunos ven en las multinacionales patrias a orgullosos ejemplos de nuestra
capacidad empresarial, que pasean por el mundo la marca de España a la vez que
las de sus empresas, yo veo compañías que deslocalizan empleos en busca de mano
de obra aún más esclavizada que la nuestra, y que exprimen mercados ajenos
mediante las mismas tacticas, muchas veces turbias, con el objeto de que
se forren aún más los que todo lo quieren. Donde algunos aplauden aliviados la
subida de la bolsa, yo veo el índice que indica el éxito de los especuladores en
unas actividades que debían ser calificadas de delito.
Y puedo seguir casi
sin límite. Donde otros ven a los votantes de la derecha como gente que
defiende otros puntos de vista políticos, tan respetables como el mío, yo veo
a cooperadores necesarios en un sistema injusto y criminal, movidos en el mejor
de los casos por la ignorancia, y en el peor por el egoismo. Donde otros ven
libertad de credo, yo veo pasividad ante sectas tan destructivas para la
libertad personal como es la iglesia católica, responables de crímenes difíciles
de cuantificar y enemigas del progreso de la humanidad. Donde otros ven a un
gobierno y unos políticos que representan la soberanía del pueblo, yo veo
estafadores representantes del bipartidismo que se aprovechan de un sistema
manipulado y corrupto y lo ponen al servicio de las oligarquías que realmente
nos gobiernan. Donde unos sienten orgullo ante las heroicas victorias de
nuestros deportistas y selecciones, yo veo papanatas que aplauden ante deportes
que no conocen, cuando no deportistas cuyo patriotismo no les da para dejar de
fijar su residencia en paraisos fiscales y para no canalizar sus ingresos por medio de
empresas que les garanticen la evasión fiscal.
Resulta exasperante
mirar a tu alrededor y ver este panorama de abuso, mentira, robo, egoismo y
estupidez,.mientras la gente que te rodea asiste impasible y ciega, como si
vivieramos en mundos diferentes. Es como vivir en una pesadilla absurda de la
que parece imposible despertarse.
A modo de post
data quisiera añadir que aunque se que más
de uno que me lea considerará mis puntos de vista bastante intolerantes, yo no
puedo estar menos de acuerdo. No creo que quepa una demostración mayor
de paciencia y tolerancia que la mía, al defender pacíficamente mis ideas
despues de tener una visión del entorno tan indignante y exasperante como la que
yo tengo.
sábado, enero 07, 2012
¿Como reaccionar cuando el PP copia medidas de nuestro programa?
Bueno en realidad habría que admitir primero que la premisa de que el PP esté copiando del programa de IU es cierta. Hay quien niega todo caracter redistributivo de la mini reforma fiscal por el hecho indiscutible de que es un mero parche en un sistema fiscal basado en la evasión, la carga en las rentas del trabajo y la reducción constante de las cargas a las empresas. Y sin embargo, como ya mencionaba en el foro de simpatizantes de IU.
... Yo lo miro siempre de la misma manera a la hora de pensar si me gusta o no una medida fiscal. Mi cuñada no trabaja y mi cuñado está en paro de larga duración aguantando haciendo trabajillos en negro. A ellos la subida del IRPF no les cuesta nada, a mi, que tengo un salario muy por encima de la media calculo que me va a costar más de 150 EUR al mes.Tampoco es que limitar pagos en efectivo vaya a eliminar el fraude y la economía sumergida, pero negar que es una medida en la buena dirección es ponernos a la altura de los derechistas del Tea Party.
Creo que nuestra reacción a la parte buena de las medidas del PP está siendo totalmente equivocadas. No se puede salir públicamente negando toda parte buena a las medidas tomadas si no queremos confundir a la gente y que piense que los que defienden estas cosas son el PP. Hay mucha gente que verá con agrado que sus jefes reciban un mordisco relativamente importante en su nómina comparado con lo que ellos van a pagar. Hay también mucha gente sin trabajo ni ingresos que verá con agrado que esta ronda de medidas no la paguen ellos. Lo último que podemos permitir es que el gobierno del PP se convierta ahora en el adalid de los menos favorecidos al precio de una medidas mínimas. Bonito mensaje para una ciudadanía manipulada y confusa.
Pero hay un aspecto aún más importante que podemos estar dejando escapar. El PP nos regala poner encima de la mesa temas a debate que siempre se han considerado quimeras utópicas. Por primera vez llega al centro del debate la importancia de la lucha contra el fraude fiscal y la evasión de impuestos, así como de la regresividad de nuestro sistema fiscal. Deberíamos aprovechar para dejar claro que ese tipo de medidas son las que nosotros defendemos y que se han escamoteado del debate por parte de los medios del sistema y los partidos en el poder. Y hablar de como estas medidas son solo la punta del iceberg de los cambios que son necesarios, cambios que nosotros hemos defendido en solitario durante las últimas décadas.
En los últimos tiempos se indicaba como causa de la destrucción de los partidos socialdemócratas el hecho de haber asumido el discurso de la derecha. Al final, decíamos, la gente entiende que para hacer políticas de derechas lo más lógico es votar a la derecha. Si el PP está dispuesto a asumir el discurso de la izquierda que se centra en progresividades fiscales, lucha contra el fraude, y en que la crisis la deben pagar los que más tienen, lo que nosotros debemos hacer es subirnos al carro para asegurarnos que nuestra voz se oye más fuerte y no entrar en una ceremonia de la confusión en la que parece que la derecha acabará siendo el adalid de la justicia social.
domingo, enero 01, 2012
Preparémonos. Necesitamos propuestas alternativas de lucha
El año nuevo amanece con ese brillante sol castellano invernal que parece invitar a salir a la calle y hacer cosas. Los días son ya impercetiblemente más largos, y el frío que nos espera lleva consigo la promesa de una primavera no tan lejana. El final de Diciembre marca el punto mínimo de un ciclo solar, el final del descenso y el principio de una mejora que empezará con sufrimiento y esfuerzo invernal.
Nuestra situación política podría asemejarse a la estacional. Tras la última y más terrible de todas las traiciones de los pseudosocialdemócratas y con el PP en una situación de dominio absoluto, incluido todas las administraciones y todos los medios de comunicación; en la antesala de recortes históricos que suponen un retroceso de lo avanzado en materia social en decenios. Lo bueno de caer tan abajo es que parece que no queda otro camino que la subida. Será optimismo de soleado año nuevo.
Mientras las cosas se desarrollan, estaría bien que aquellos que formamos las menguadas filas de la resistencia ideológica, nos fueramos poniendo en marcha para preparar la lucha que viene. Y esa lucha no va a ser en las urnas, sino en las calles y en la sociedad. Hay que replantearse la estrategia de huelgas y movilizaciones masivas, imposibles de momento en un entorno de una sociedad aún adormecida y estupefacta y buscar cualquier otro medio de lucha, de propaganda de subversión y de conflicto. Pero eso no significa estar parados, hay que ser inteligentes, buscando acciones con un adecuado equilibrio de coste y beneficio.
En la página de DRY leí hace tiempo que alguien proponía utilizar los billetes bancarios como fuente de propaganda. Era tan sencillo como escribir un eslogan en los billetes que pasaran por nuestras manos de forma que estos se convirtieran en una fuente de propagación de ideas. Es una idea pequeña, con un efecto pequeño, pero es una buena idea en linea con lo que tenemos que buscar.
Más subversivo pero igual de sencillo es llevar silicona o pegamento y entretenerse en rellenar las cerraduras de todos los bancos que encontremos a nuestro paso. Por supuesto que no es una propuesta real que yo haga, porque sería un delito y sería estúpido plantearlo públicamente. No sería yo tan tonto de promover acciones contra la propiedad privada de los que nos esquilman y dudo que ninguno de los que me leen sean tan irresponsables para no respetar la ley, ¿verdad? Es puro pensamiento teórico.
Debemos tomarnos lo que viene como lo que somos, una pequeña guerrilla ante un gran ejército. Seamos nosotros los que pongamos las normas del conflicto, y no nos acomodemos a las normas y fórmulas tradiconales. Pongamonos en marcha con inteligencia, conscientes de nuestra debilidad actual, pero recordando que la historia nos ha dado ejemplos de como un grupo pequeño puede enfrentarse a fuerzas superiores e imponerse al final.
viernes, diciembre 30, 2011
¿Nos gobiernan idiotas, o simplemente gente sin escrúpulos?
Con el fin de año, me había propuesto poner en orden los hechos que definen el tablero económico en el que tendremos que vernos el año que viene. Confieso que el título de la entrada en el blog era mucho más neutro inicialmente, pero es que el más mínimo análisis nos lleva a la conclusión de que solo los economístas y gobernantes más estúpidos o sinverguenzas pueden defender las políticas económicas que nos han traido hasta aquí y que nos condenan a un año que viene realmente catastrófico.
A grandes rasgos la situación económica puede resumirse como sigue:
En España estamos en records de desempleo, con un sector de la construcción en mínimos, con créditos hipotecarios en descenso y con un enorme stock de vivienda sin vender. Estamos también en records de impagos bancarios y con un nivel de endeudamiento privado inmenso, si bien nuestra deuda pública es todavía relativamente baja comparado con otros países del entorno. Los tipos de interés se encuentran en la banda baja y la economía se encuentra extraoficialmente en recesión.
Si miramos a nuestro alrededor, la situación no es tampoco boyante. Se espera decrecimiento económico en buena parte de nuestros socios europeos. Igual situación tendrá Japón y quizás EEUU, mientras que los BRIC esperan crecimientos moderados, con China (y Australia) sufriendo su propia versión de la burbuja inmobiliaria como riesgo en el corto plazo. Incluso con la demanda tan debil, los precios del petroleo se encuentran en torno a los 100 USD, y la creciente inestabilidad en oriente medio y en la zona del golfo pende como una amenaza más.
A estas circunstancias tan calamitosas asistimos con el cargador de medidas económicas habituales ya gastado. Los tipos de interes oficiales se han bajado por parte de los bancos centrales hasta mínimos históricos y el nivel de endeudamiento público se ha duplicado prácticamente desde el inicio de la crisis (si bien se ha gastado mucho más en rescatar que en fomentar la demanda y el consumo).
En los últimos dos años, ante la debil respuesta a las medidas más keynesianas y el miedo al exceso de déficit, los elementos más ultraliberales han recuperado el control de la economía con sus recetas más salvajes. Hemos acometido recortes de todo tipo, empeorando condiciones laborales, retrasando jubilaciones y rebajando salarios de funcionarios como medidas más espectaculares. El resultado ha sido pasar de un crecimiento raquítico a una nueva recesión. Estamos de vuelta al 2008, pero mucho peor y los augurios no pueden ser peores para el año que entra.
Ante estas circunstancias se nos receta más ajustes. La teoría es que de esta manera se gana en competitividad de forma que sea el sector exterior el que tire de la economía. Si la medida es más que discutible a nivel de una sola nación, resulta estúpida recetada conjuntamente a todas las naciones a la vez, en un juego de suma cero en el que lo que uno gane lo pierde otro. Es ridículo, incluso en el caso hipotético de que arrastraramos nuestras ya mermadas condiciones sociales a la altura del tercer mundo, no vamos a encontrar quién compre nuestros productos con la demanda mundial en caída libre. ¿Es quizás por eso por lo que nos afanamos en buscar planetas extrasolares susceptibles de albergar vida (y compradores)?
Ahora la pregunta es, ¿son nuestros gobernantes estúpidos? ¿Como es que no se dan cuenta si es tan obvio? La respuesta me parece relativamente sencilla, y es que las medidas económicas suicidas que se están tomando quizás no funcionen, pero garantizan el mantenimiento de los privilegios y riquezas acumuladas por las oligarquías económicas en la fase de crecimiento. Y aunque sea remota la posibilidad, ¿quién asegura que no se podrá volver a poner en marcha una economía de burbuja como la que sustentó el crecimiento anterior?
Es verdad que no parece que vaya a sonar la flauta; por que al fin y al cabo los resultados hasta ahora son desastrosos. Duplicar la dosis a ver si la cosa mejora suena estúpido, pero es que la alternativa pasaría porque se tomen medidas para eliminar la deuda acumulada por los trabajadores, y eso supone que la crisis la paguen los que amasaron fortunas en el ciclo anterior. Además habría que dar la vuelta a todas las políticas ultraliberales que desde los años 80 han permitido ese trasvase brutal de riqueza desde los trabajadores hacia los bolsillos de los más ricos. Es normal que prefieran arriesgarse a un decrecimiento pagado por los otros, antes que probar medidas que permitan una recuperación pagada por ellos.
Puestos a dar una respuesta a la pregunta que planteaba como título de la entrada, me inclino por pensar que predominan los segundos con el apoyo de un montón de los primeros.
domingo, diciembre 25, 2011
Pequeño homenaje a mis viejos profesores
Aprovechando que nos encontramos a la espera de que se desarrollen nuevos capítulos de la tormenta político-económica, y en tiempos en que nuestra hipócrita y falta de escrúpulos presidenta de la Comunidad de Madrid anda denostando y humillando a nuestros profesores, me apetecía hacer un pequeño homenaje personal a aquellos que pasaron por mi vida y contribuyeron a mi formación, y así de paso que conste como un pequeño acto de desagravio hacia toda la profesión. Personalizo en aquellos que más positivamente recuerdo de cada ciclo escolar, gente comprometida con su trabajo que moldearon lo que ahora soy y que hicieron de los estudios algo más agradable y útil. Y lo extiendo a aquellos otros que quizás no dejaron un recuerdo tan vivo, pero que supongo pusieron el mismo esfuerzo.
De mis estudios de EGB tengo un recuerdo lejano, no soy de esa gente con nítida memoria de sus años infantiles. Me resulta por tanto más dificil recordar los detalles que hicieron de Juan Luis Colino mi profesor favorito del Colegio Zurbano. Le recuerdo de tercero de EGB asociado a campeonatos de damas y también de chapas (en tableros que preparábamos en clases de trabajos manuales). De Juan Castrillo, profesor de Religión, si tengo un recuerdo más claro, por haber asistido a sus clases en los cursos de septimo y octavo de EGB. Eran finales de los 70, y se respiraba la transición política, haciendome ya militante político pro-PCE y ateo declarado (que era lo que se llevaba en mi casa). Todo lo anterior no impedía que Juan siempre me regalara calificaciones de sobresaliente, junto con su cariño y buen trato. De él recuerdo también algunas discusiones metafísicas (supongo que de bajo nivel) que me hacían sentir bastante adulto. Buenas personas ambas que recuerdo vagamente pero que evocan sentimientos positivos en una fase escolar que no recuedo como especialmente grata.
Tengo mejores recuerdos de mi paso por el Instituto Fortuny. De un entorno de colegio privado pequeño, pasé a un entorno de instituto público grande y con bastante descontrol. Hubo asignaturas casi enteras que convertí en no presenciales y me pasé jugando al futbol con los amigos. De aquella época recuerdo con especial cariño a Francisco Azaña (Paco), que fué mi profesor de Geología en tercero de BUP. Algo bueno debió de hacer para que fuera la Geología mi primera alternativa a la hora de pasar a la universidad (una de mis primeras renuncias). Tenía una estupenda forma de controlar una desbocada clase de chavales de 16 y 17 años, apelando a una singular democracia en la que él se declaraba "mayoría" y nos declaraba a los alumnos "minoría" ("calma en la minoría" nos decía cuando quería poner orden).
Me reservo mi última mención para David Anisi, del que acabo de saber que murío en el año 2008 con solo 59 años. Fuí alumno suyo en la asignatura de Macroeconomía en la Facultad de Económicas de la Universidad Autónoma de Madrid, y de él obtuve una visión de las distintas teorías macroeconómicas como lo que realmente son, interpretaciones de una realidad compleja y cambiante realizadas a partir de una base de pensamiento político, y por tanto muy lejanas de esa verdad "científica" que se nos vende cada día para justificar la imposición de un sistema económico injusto.
Quede aquí pues expresado mi agradecimiento y respeto hacia estos y todos los demás profesores que tuvieron la suerte o desgracia de contarme entre sus alumnos.
De mis estudios de EGB tengo un recuerdo lejano, no soy de esa gente con nítida memoria de sus años infantiles. Me resulta por tanto más dificil recordar los detalles que hicieron de Juan Luis Colino mi profesor favorito del Colegio Zurbano. Le recuerdo de tercero de EGB asociado a campeonatos de damas y también de chapas (en tableros que preparábamos en clases de trabajos manuales). De Juan Castrillo, profesor de Religión, si tengo un recuerdo más claro, por haber asistido a sus clases en los cursos de septimo y octavo de EGB. Eran finales de los 70, y se respiraba la transición política, haciendome ya militante político pro-PCE y ateo declarado (que era lo que se llevaba en mi casa). Todo lo anterior no impedía que Juan siempre me regalara calificaciones de sobresaliente, junto con su cariño y buen trato. De él recuerdo también algunas discusiones metafísicas (supongo que de bajo nivel) que me hacían sentir bastante adulto. Buenas personas ambas que recuerdo vagamente pero que evocan sentimientos positivos en una fase escolar que no recuedo como especialmente grata.
Tengo mejores recuerdos de mi paso por el Instituto Fortuny. De un entorno de colegio privado pequeño, pasé a un entorno de instituto público grande y con bastante descontrol. Hubo asignaturas casi enteras que convertí en no presenciales y me pasé jugando al futbol con los amigos. De aquella época recuerdo con especial cariño a Francisco Azaña (Paco), que fué mi profesor de Geología en tercero de BUP. Algo bueno debió de hacer para que fuera la Geología mi primera alternativa a la hora de pasar a la universidad (una de mis primeras renuncias). Tenía una estupenda forma de controlar una desbocada clase de chavales de 16 y 17 años, apelando a una singular democracia en la que él se declaraba "mayoría" y nos declaraba a los alumnos "minoría" ("calma en la minoría" nos decía cuando quería poner orden).
Me reservo mi última mención para David Anisi, del que acabo de saber que murío en el año 2008 con solo 59 años. Fuí alumno suyo en la asignatura de Macroeconomía en la Facultad de Económicas de la Universidad Autónoma de Madrid, y de él obtuve una visión de las distintas teorías macroeconómicas como lo que realmente son, interpretaciones de una realidad compleja y cambiante realizadas a partir de una base de pensamiento político, y por tanto muy lejanas de esa verdad "científica" que se nos vende cada día para justificar la imposición de un sistema económico injusto.
Quede aquí pues expresado mi agradecimiento y respeto hacia estos y todos los demás profesores que tuvieron la suerte o desgracia de contarme entre sus alumnos.
domingo, diciembre 11, 2011
De cumbres y ajustes
Dos días desde la cumbre europea y los grandes titulares van dejando paso a un análisis más profundo de lo allí ocurrido y las consecuencias que tendrá para todos nosotros. Hay un primera evaluación de vencedores y vencidos, que se hace en función de las expectativas iniciales.
Vencido es a mi entender David Cameron, no por el hecho de quedarse fuera de la postura común, sino por su incapacidad de sumar algún otro país a sus posturas. Es en mi propia opinión la única buena noticia, dado que es el Reino Unido el gran defensor de las posturas contrarias al aumento de la regulación financiera, postura que queda inevitablemente debilitada. Tampoco se hace uno grandes ilusiones al respecto.
Hay también en mi opinión una única vencedora real, la antipática Merkel. Arranca de sus socios el acuerdo de plegarse a sus posturas de control presupuestario sin que a cambio acceda a la más mínima concesión en materia de funcionamiento del BCE o emisión de bonos conjuntos. Alemania sigue dispuesta a aprovecharse de una situación que le favorece sin ceder ni lo más mínimo.
Hay en tercer lugar un falso miembro del bando vencedor en el presidente Sarkozy. Uno tiene la impresión de que lo único que le importa es el rédito que quede para si mismo de cara a las próximas elecciones presidenciales francesas. En ese sentido, ha acomodado su postura a la alemana de forma que pueda vender como victoria algo que dudosamente es beneficioso para su país.
De los demás poco se sabe y parece que poco importa. En un ámbito local, Rajoy, hablando por boca de Zapatero, consigue un irrelevante fracaso. No ha surgido apenas ninguna medida real de apoyo a la deuda española, lo que nos deja en manos de la próxima ofensiva especuladora. La victoria de Merkel es nuestra derrota, y ni siquera puede traerse la medalla de haber dejado a España entre los países con capacidad de bloqueo en las decisiones al respecto del Fondo de Estabilidad, selecto grupo formado por Francia, Alemania e Italia. Si para los intereses de España esta no parece haber sido una reunión provechosa, Rajoy y el resto de líderes se traen sin embargo una maleta llena de excusas para poner en marcha un programa de recortes sociales sin precedentes. Preparémonos para lo que se nos viene encima que vendrá aderezado por argumentaciones de la imposibilidad de tomar otro camino diferente del marcado en la reciente reunión.
Nada nuevo por otra parte, pero aunque la mayoría de nuestros conciudadanos se mantienen en el pasmo y serán presa facil de argumentaciones falaces a la hora de ser atracados en sus derechos, no puede estar contento nuestro flamante futuro presidente del hecho de no haber conseguido ninguna contraprestación que nos suavice el mal trago. Seguimos calentando motores y colocando las fichas. La partida empezará con la toma de posesión del nuevo gobierno, y aunque las reglas estén amañadas, resulta arriesgado anticipar como se van a desarrollar los acontecimientos tanto en España como en el resto de países vecinos.
Una pena que el estar jugándonos las habichuelas nos impida disfrutar relajadamente del espectáculo político-social en el que nos vemos envueltos.
Vencido es a mi entender David Cameron, no por el hecho de quedarse fuera de la postura común, sino por su incapacidad de sumar algún otro país a sus posturas. Es en mi propia opinión la única buena noticia, dado que es el Reino Unido el gran defensor de las posturas contrarias al aumento de la regulación financiera, postura que queda inevitablemente debilitada. Tampoco se hace uno grandes ilusiones al respecto.
Hay también en mi opinión una única vencedora real, la antipática Merkel. Arranca de sus socios el acuerdo de plegarse a sus posturas de control presupuestario sin que a cambio acceda a la más mínima concesión en materia de funcionamiento del BCE o emisión de bonos conjuntos. Alemania sigue dispuesta a aprovecharse de una situación que le favorece sin ceder ni lo más mínimo.
Hay en tercer lugar un falso miembro del bando vencedor en el presidente Sarkozy. Uno tiene la impresión de que lo único que le importa es el rédito que quede para si mismo de cara a las próximas elecciones presidenciales francesas. En ese sentido, ha acomodado su postura a la alemana de forma que pueda vender como victoria algo que dudosamente es beneficioso para su país.
De los demás poco se sabe y parece que poco importa. En un ámbito local, Rajoy, hablando por boca de Zapatero, consigue un irrelevante fracaso. No ha surgido apenas ninguna medida real de apoyo a la deuda española, lo que nos deja en manos de la próxima ofensiva especuladora. La victoria de Merkel es nuestra derrota, y ni siquera puede traerse la medalla de haber dejado a España entre los países con capacidad de bloqueo en las decisiones al respecto del Fondo de Estabilidad, selecto grupo formado por Francia, Alemania e Italia. Si para los intereses de España esta no parece haber sido una reunión provechosa, Rajoy y el resto de líderes se traen sin embargo una maleta llena de excusas para poner en marcha un programa de recortes sociales sin precedentes. Preparémonos para lo que se nos viene encima que vendrá aderezado por argumentaciones de la imposibilidad de tomar otro camino diferente del marcado en la reciente reunión.
Nada nuevo por otra parte, pero aunque la mayoría de nuestros conciudadanos se mantienen en el pasmo y serán presa facil de argumentaciones falaces a la hora de ser atracados en sus derechos, no puede estar contento nuestro flamante futuro presidente del hecho de no haber conseguido ninguna contraprestación que nos suavice el mal trago. Seguimos calentando motores y colocando las fichas. La partida empezará con la toma de posesión del nuevo gobierno, y aunque las reglas estén amañadas, resulta arriesgado anticipar como se van a desarrollar los acontecimientos tanto en España como en el resto de países vecinos.
Una pena que el estar jugándonos las habichuelas nos impida disfrutar relajadamente del espectáculo político-social en el que nos vemos envueltos.
jueves, diciembre 08, 2011
¿Donde está la socialdemocracia europea?
Estamos en un tenso compás de espera tanto en España como en Europa. En los próximos días se pondrán seguramente encima de la mesa medidas sin precedentes para intentar salir del atolladero de esa crisis económica en la que llevamos inmersos desde hace ya tres años y que solo da signos de empeoramiento. Vivimos momentos históricos, y ante la gravedad de la situación uno esperaría un fuerte debate entre las distintas corrientes políticas, una calurosa discusión entre los políticos de todos el espectro. Nada más lejos de la realidad.
Tenemos a estas alturas más o menos claras las alternativas que se barajan por parte de los conservadores europeos (que engloban en España no solo al PP, sino a sus socios de las derechas localistas). Su lectura de la situación es la de que estamos en una crisis derivada del excesivo endeudamiento público y de la falta de competitividad. Su receta es la del recorte social y la restricción del gasto público, garantizando sus ganancias al capital para que recupere confianza y nos saque de la crisis vía inversión. A muchos se nos hace evidente la debilidad de este discurso que solo nos lleva al desastre, pero no podemos negar que el discurso existe, y que las recetas, equivocadas o no, se han propuesto.
Y luego tenemos matices, que es lo que realmente se discute en estos días. Por una parte está Merkel defendiendo la ortodoxia ultraliberal con un tinte nacionalista germano, proponiendo una salida de la crisis a base de devaluar salarios y costes sociales de forma que se garantice el cobro a los acreedores de las economías fuertes que prestaron a paises menos competitivos. Frente a ello, la derecha de los países del sur nos ofrece una alternativa más "solidaria", en que los recortes son los mismos, pero en el que los paises "centrales" ayudan a los "periféricos" mediante la emisión de bonos garantizados conjuntamente. En realidad la receta no varía mucho, y solo se discute el reparto nacional de los costes y esfuerzos.
Tenemos por otro lado a la izquierda "minoritaria" (IU en España y sus socios europeos de Die Linke o Le Gauche) que apuesta por el abandono de los dogmas liberales a los que se culpa de la situación actual. Se propone un programa que devuelva a las mayorías la riqueza acumulada por las minorías a base de medidas que en realidad reflejan la vía socialdemócrata clásica. En parte dentro de esta izquierda, en parte fuera, se encuentran los que piensan que esta solución es un parche transitorio, y que la única salida real pasa por la superación del capitalismo y su reemplazo por una alternativa socialista (o similar). Desde esta izquierda en la que me englobo sabemos la importancia de lo que está en juego, y vivimos un clima pre-belico. Velamos nuestras menguadas armas y nos aprestamos a intentar alimentar y canalizar el previsible descontento hacia una protesta social que es la única esperanza ante unas instituciones absolutamente copadas por la derecha.
Y ya está.
Porque fuera de los partidos "populares" y de las "izquierdas minoritarias", resulta clamoros el silencio con el que encaran un momento político tan trascendental.
De Los Verdes cabe esperar poco. A ellos dedicaré una próxima entrada en el blog, porque merecen un análisis aparte, pero es evidente que su fuerza no está en su discurso económico, que es lo que aquí se discute. En clave más española, UPyD ofrece una "leal oposición" y sigue sin desvelar si son "chicha" o "limoná" a ver si va pillando algo del desgaste de los partidos mayoritarios. Es repugnante este partido oportunista y carroñero, pero tengo el convencimiento de que el tiempo les pondrá en su sitio.
Me dejo para el final el clamoroso silencio de la "izquierda mayoritaria" que componen los partidos socialdemócratas entre los que se englobaría el PSOE. La crisis les deja entre dos aguas, corresponsables de la implantación de las prácticas neoliberales que nos han traido hasta aquí, al llegar el momento de definirse son incapaces de encontrar su sitio. Reacios a hacerse la foto pública con sus supuestos enemigos conservadores a la hora de aplicar la nueva vuelta de tuerca, pero incapaces aparentemente de girar 180º y desandar un camino que les alejó de sus posturas socialdemócratas hace muchos años. Balbucean apenas peticiones de ralentizar los recortes, mientras hacen llamadas a la responsabilidad y apoyan cuando les toca esos gobiernos tecnócratas que se van poniendo de moda.
Esperan quizás pasar inadvertidos hasta recoger en el futuro los frutos del desgaste conservador. Espero francamente que no tengan razón al hacer sus cálculos, y que todos recordemos dentro de unos años donde estábamos cada uno en momentos tan decisivos como los actuales.
Tenemos a estas alturas más o menos claras las alternativas que se barajan por parte de los conservadores europeos (que engloban en España no solo al PP, sino a sus socios de las derechas localistas). Su lectura de la situación es la de que estamos en una crisis derivada del excesivo endeudamiento público y de la falta de competitividad. Su receta es la del recorte social y la restricción del gasto público, garantizando sus ganancias al capital para que recupere confianza y nos saque de la crisis vía inversión. A muchos se nos hace evidente la debilidad de este discurso que solo nos lleva al desastre, pero no podemos negar que el discurso existe, y que las recetas, equivocadas o no, se han propuesto.
Y luego tenemos matices, que es lo que realmente se discute en estos días. Por una parte está Merkel defendiendo la ortodoxia ultraliberal con un tinte nacionalista germano, proponiendo una salida de la crisis a base de devaluar salarios y costes sociales de forma que se garantice el cobro a los acreedores de las economías fuertes que prestaron a paises menos competitivos. Frente a ello, la derecha de los países del sur nos ofrece una alternativa más "solidaria", en que los recortes son los mismos, pero en el que los paises "centrales" ayudan a los "periféricos" mediante la emisión de bonos garantizados conjuntamente. En realidad la receta no varía mucho, y solo se discute el reparto nacional de los costes y esfuerzos.
Tenemos por otro lado a la izquierda "minoritaria" (IU en España y sus socios europeos de Die Linke o Le Gauche) que apuesta por el abandono de los dogmas liberales a los que se culpa de la situación actual. Se propone un programa que devuelva a las mayorías la riqueza acumulada por las minorías a base de medidas que en realidad reflejan la vía socialdemócrata clásica. En parte dentro de esta izquierda, en parte fuera, se encuentran los que piensan que esta solución es un parche transitorio, y que la única salida real pasa por la superación del capitalismo y su reemplazo por una alternativa socialista (o similar). Desde esta izquierda en la que me englobo sabemos la importancia de lo que está en juego, y vivimos un clima pre-belico. Velamos nuestras menguadas armas y nos aprestamos a intentar alimentar y canalizar el previsible descontento hacia una protesta social que es la única esperanza ante unas instituciones absolutamente copadas por la derecha.
Y ya está.
Porque fuera de los partidos "populares" y de las "izquierdas minoritarias", resulta clamoros el silencio con el que encaran un momento político tan trascendental.
De Los Verdes cabe esperar poco. A ellos dedicaré una próxima entrada en el blog, porque merecen un análisis aparte, pero es evidente que su fuerza no está en su discurso económico, que es lo que aquí se discute. En clave más española, UPyD ofrece una "leal oposición" y sigue sin desvelar si son "chicha" o "limoná" a ver si va pillando algo del desgaste de los partidos mayoritarios. Es repugnante este partido oportunista y carroñero, pero tengo el convencimiento de que el tiempo les pondrá en su sitio.
Me dejo para el final el clamoroso silencio de la "izquierda mayoritaria" que componen los partidos socialdemócratas entre los que se englobaría el PSOE. La crisis les deja entre dos aguas, corresponsables de la implantación de las prácticas neoliberales que nos han traido hasta aquí, al llegar el momento de definirse son incapaces de encontrar su sitio. Reacios a hacerse la foto pública con sus supuestos enemigos conservadores a la hora de aplicar la nueva vuelta de tuerca, pero incapaces aparentemente de girar 180º y desandar un camino que les alejó de sus posturas socialdemócratas hace muchos años. Balbucean apenas peticiones de ralentizar los recortes, mientras hacen llamadas a la responsabilidad y apoyan cuando les toca esos gobiernos tecnócratas que se van poniendo de moda.
Esperan quizás pasar inadvertidos hasta recoger en el futuro los frutos del desgaste conservador. Espero francamente que no tengan razón al hacer sus cálculos, y que todos recordemos dentro de unos años donde estábamos cada uno en momentos tan decisivos como los actuales.
domingo, diciembre 04, 2011
Golpe de estado político en la Eurozona
Existen varias explicaciones posibles para la absurda crisis de deuda que acogota a una Eurozona cuyos indicadores económicos tanto en nivel de deuda pública, como de déficit, como de balanza de pagos, parecen más saludables que las de países que parecen irse de rositas como EEUU y el Reino Unido. Es evidente en todo caso que no se están tomando las medidas que la política monetaria convencional habilita para acabar con el problema. Si por ejemplo, en EEUU la Reserva Federal ha comprado deuda por más de dos billones de dolares, las compras equivalentes del BCE alcanzan tan solo una décima parte, lo que equivale a una inexplicable inacción.
Hasta recientemente me sorprendía como todos ante el estúpido empecinamiento por mantener políticas que solo provocan que la situación degenere. Siguiendo la explicación más al uso, estaba convencido de que es el obstinamiento ortodoxo alemán y los beneficios obtenidos por este país a corto plazo, los que dictaban la toma de decisiones. Es evidente que los políticos suelen pensar de forma electoralista y por tanto de cara al corto plazo, pero la irresponsabilidad de la conducta de Merkel al exigir una integrista y suicida política de austeridad a un número creciente de países me resultaba extrañamente irracional, cuando la propia Alemania parece que empieza a sufrit en su propio PIB el resultado de estrangular a sus clientes sureños.
Hablo en pasado, porque esta semana entro en mi cabeza una inquietante idea que me susurra una explicación alternativa y mucho más preocupante. Dicha idea surgió cuando leí en el periódico que ha habido denuncias judiciales al gobierno Griego del PASOK por inflar los datos de déficit, con el objeto de facilitar la imposición de medidas de recorte social. Aunque nada nos sorprende de nuestros gobernantes, es importante destacar que con toda seguridad dicha manipulación costó a los griegos muchos millones de euros en mayores tipos de interés.
Asistimos estos días en España a una guerra total por parte de los voceros de las oligarquías económicas contra todos los aspectos del estado social. Las úlitmas trincheras, constituidas en torno a la educación y sobre todo la sanidad pública, algo intocable hace poco tiempo, se enfrentan a ataques en forma de propuestas de copago y privatización que nadie se hubiera atrevido a plantear hace tan solo unos meses. Y ya de paso, aunque tenga nula relación con la deuda pública, se prepara un nuevo asalto a las condiciones laborales que tiene como más preciado botín el fin de la negociación colectiva. Todo esto es posible ante la amenaza de unos tipos de interés de la deuda desorbitados que nos acercan a la quiebra, lo que ha cultivado un estado de alarma cercano al shock, que mantiene desconcertada a la opinión pública.
Si pensamos por tanto que la inoperancia e ineptitud de nuestros gobernantes económicos están ayudando a crear las condiciones que permiten desmantelar el modelo social, dicha ineptitud empieza a parecernos premeditada y dolosa. Dado que por mi parte nunca les he considerados estúpidos ni ineptos, sino más bien faltos de escrúpulos defensores de ideologías económicas ultraconservadoras, al servicio de los intereses de los oligarcas financieros, es a mi al que se me empieza a poner una creciente cara de tonto. Y una vez que llego a este punto, analizo de forma diferente las fluctuaciones de la prima de riesgo, que por casualidad aprieta a unos países u otros de forma que se me antoja convenientemente coordinada de la mano de las selectivas compras de deuda por el BCE.
Así pues, mi lado más paranoico me muestra un plan premeditado para fomentar la crisis de deuda como herramienta para imponer al extremo las políticas neoliberales, aún a costa de dañar una economía de una Eurozona que vuelve a entrar en recesión. Como integristas que son, no les importa el daño que causen con tal de imponer sus creencias a los infieles. Los recientes cambios políticos constituirían por tanto un auténtico golpe de estado premeditado, y no una negativa deriva de unos hechos económicos desgraciados.
Y siguiendo por ese camino, el razonamiento me lleva a un punto mucho más preocupante. Si el dolor económico que sentimos es en buena medida auto-inflingido, y si la ciudadanía carece de capacidad de resistencia (como la mayoría absoluta del PP en España indica) para evitar la puesta en marcha de la hoja de ruta de recetas ultraliberales, es de esperar que una vez conseguidos los objetivos, se retire el castigo. En una población ignorante de como se mueven los hilos económicos, quedará grabado el pensamiento condicionado, identificandose en el subconsciente colectivo la protección social y estado de bienestar con crisis de deuda y sufrimiento económico, lo que trataría de solidificar la doctrina neoliberal como verdad incuestionable por un largo plazo. Este podría ser el objetivo último y más retorcido del plan en marcha.
Y lo más preocupante es que cuanto más lo pienso, más me convenzo de que mi lado paranoico está en lo cierto, y de que el plan tiene todos los visos de funcionar.
sábado, noviembre 26, 2011
Devastadora charla con un dirigente de CCOO
El día de las elecciones, se pasó a votar en nuestro pueblo un vecino que pertenece a la dirección de CCOO, afiliado a su vez a IU si bien integrado en la organización de Madrid. En el ratito que estuvimos charlando salió inevitablemente el tema del papel del sindicato en los últimos tiempos. Aunque la conversación era de cortesía, no pude morderme la lengua lo suficiente, y pronto estábamos intercambiando opiniones al respecto de los últimos acuerdos del sindicato con el gobierno ZP. Una conversación tristemente esclarecedora y que creo merece la pena compartir.
Argumentaba nuestro compañero que la reforma de las pensiones pactada era buena. Lo era en primer lugar poque garantizaba que estas se pudieran seguir manteniendo, lo era en segundo lugar porque en realidad muy poca gente se iba a jubilar a los 67 años, y lo era en tercer lugar porque se había conseguido mejorar la oferta inicial del gobierno. Me propuso mandarme el análisis completo del resultado de la reforma para demostrarme que lo que había llegado a la opinión pública era una visión sesgada del acuerdo. Se quejaba por último de que el apoyo a los sindicatos es debil como se demostró en la (en su opinión) fallida huelga general de Septiembre de 2010, y que ya les gustaría contar con más fuerza negociadora.
Es decepcionante ver hasta qué punto han perdido las dirigencias de nuestros sindicatos mayoritarios la percepción de la realidad así como del papel que deben hacer en la sociedad. En cinco minutos me puso encima de la mesa todos lo que en mi opinión son sus problemas y errores que han convertido el ala sindical en el eslabon más debil de las fuerzas con las que contamos para luchar la batalla contra el sistema económico que nos estrangula.
En primer lugar, hablar de que el sistema tal como está es insostenible, implica haber asumido lo más profundo del pensamiento capitalista neoliberal. No entraré en repetir los argumentos contra este principio de insostenibilidad que ya enumeró perfectamente Vinçenc Navarro el pasado invierno, lo importante es destacar como el sindicato ha asumido el pensamiento único, lo que explica su predisposición a negociar continuos recortes de derechos.
En segundo lugar, está el hecho de aceptar como bueno el acuerdo porque rebaja los recortes inicialmente propuestos. Para unos sindicatos que han quedado reducidos al papel de negociadores, resulta decepcionante ver lo poco avispados que resultan en el empeño. Como turistas regateando en un zoco arabe, se llevan la baratija a la que han reducido el precio inicial a la mitad, sin ser conscientes de que la oferta inicial no era más que una postura máxima del vendedor que le da margen para un regateo favorable.
En tercer lugar me sorprende que no se den cuenta de la importancia de la percepción de la realidad incluso por encima de la realidad misma. El campo de batalla no es solo la mesa de negociación, sino la propia opinión pública y las bases trabajadoras que constituyen su único arma a esgrimir frente a las oligarquías capitalistas y el gobierno que las ampara. Incluso en el hipotético caso de que el acuerdo tuviera algo bueno, la percepción pública seguiría siendo de retroceso y de derrota sindical, lo que enlaza con el siguiente aspecto del problema.
En cuarto lugar está el no darse cuenta de que la lucha de los trabajadores es continua y a largo plazo, y que poner el freno a la velocidad de las rebajas sociales no cambia el rumbo catastrófico que llevamos. Incluso si el acuerdo alcanzado limitara los daños, la firma del sindicato legitima el principio de que la reforma es buena y desarma toda posible resistencia. Se admite la derrota a priori, y se está dispuesto a negociar las condiciones, sin darse cuenta que una oposición frontal que llevara a una imposición de normas sin acuerdo sindical, reforzaría su perdido prestigio como auténticos defensores de nuestros derechos, erosionando al gobierno que las tomara y debilitando su posición ante futuros recortes.
En general, nuestro compañero nos confirma una imagen de unos dirigentes sindicales que no creen en alternativas al pensamiento neoliberal, que se sienten derrotados de antemano, que se saben sin ningún respaldo y que carecen de habilidad negociadora. Y sin embargo quizás lo peor de todo es hasta qué punto tienen interiorizado que el papel del sindicato es el de ser una institución más del sistema, al fin y al cabo al servicio de su mantenimiento, en lugar de considerarlo como un elemento de lucha de los trabajadores para transformarlo.
No es nada sorprendente ver esta semana la suavidad con la que Toxo y Mendez se dirigían al partido ganador en las elecciones ofreciendose incluso a sentarse a negociar (¿nuevos recortes?). Uno hubiera deseado a unos combativos dirigentes amenazando desde ya al gobierno, mostrándose como una primer linea de oposición ante sus previsibles medidas. Se hace necesario una refundación completa de los sindicatos, pero uno se pregunta si queda alguna cosa que salvar en ellos hoy en día, y si no sería mejor empezar la casa desde los cimientos.
Argumentaba nuestro compañero que la reforma de las pensiones pactada era buena. Lo era en primer lugar poque garantizaba que estas se pudieran seguir manteniendo, lo era en segundo lugar porque en realidad muy poca gente se iba a jubilar a los 67 años, y lo era en tercer lugar porque se había conseguido mejorar la oferta inicial del gobierno. Me propuso mandarme el análisis completo del resultado de la reforma para demostrarme que lo que había llegado a la opinión pública era una visión sesgada del acuerdo. Se quejaba por último de que el apoyo a los sindicatos es debil como se demostró en la (en su opinión) fallida huelga general de Septiembre de 2010, y que ya les gustaría contar con más fuerza negociadora.
Es decepcionante ver hasta qué punto han perdido las dirigencias de nuestros sindicatos mayoritarios la percepción de la realidad así como del papel que deben hacer en la sociedad. En cinco minutos me puso encima de la mesa todos lo que en mi opinión son sus problemas y errores que han convertido el ala sindical en el eslabon más debil de las fuerzas con las que contamos para luchar la batalla contra el sistema económico que nos estrangula.
En primer lugar, hablar de que el sistema tal como está es insostenible, implica haber asumido lo más profundo del pensamiento capitalista neoliberal. No entraré en repetir los argumentos contra este principio de insostenibilidad que ya enumeró perfectamente Vinçenc Navarro el pasado invierno, lo importante es destacar como el sindicato ha asumido el pensamiento único, lo que explica su predisposición a negociar continuos recortes de derechos.
En segundo lugar, está el hecho de aceptar como bueno el acuerdo porque rebaja los recortes inicialmente propuestos. Para unos sindicatos que han quedado reducidos al papel de negociadores, resulta decepcionante ver lo poco avispados que resultan en el empeño. Como turistas regateando en un zoco arabe, se llevan la baratija a la que han reducido el precio inicial a la mitad, sin ser conscientes de que la oferta inicial no era más que una postura máxima del vendedor que le da margen para un regateo favorable.
En tercer lugar me sorprende que no se den cuenta de la importancia de la percepción de la realidad incluso por encima de la realidad misma. El campo de batalla no es solo la mesa de negociación, sino la propia opinión pública y las bases trabajadoras que constituyen su único arma a esgrimir frente a las oligarquías capitalistas y el gobierno que las ampara. Incluso en el hipotético caso de que el acuerdo tuviera algo bueno, la percepción pública seguiría siendo de retroceso y de derrota sindical, lo que enlaza con el siguiente aspecto del problema.
En cuarto lugar está el no darse cuenta de que la lucha de los trabajadores es continua y a largo plazo, y que poner el freno a la velocidad de las rebajas sociales no cambia el rumbo catastrófico que llevamos. Incluso si el acuerdo alcanzado limitara los daños, la firma del sindicato legitima el principio de que la reforma es buena y desarma toda posible resistencia. Se admite la derrota a priori, y se está dispuesto a negociar las condiciones, sin darse cuenta que una oposición frontal que llevara a una imposición de normas sin acuerdo sindical, reforzaría su perdido prestigio como auténticos defensores de nuestros derechos, erosionando al gobierno que las tomara y debilitando su posición ante futuros recortes.
En general, nuestro compañero nos confirma una imagen de unos dirigentes sindicales que no creen en alternativas al pensamiento neoliberal, que se sienten derrotados de antemano, que se saben sin ningún respaldo y que carecen de habilidad negociadora. Y sin embargo quizás lo peor de todo es hasta qué punto tienen interiorizado que el papel del sindicato es el de ser una institución más del sistema, al fin y al cabo al servicio de su mantenimiento, en lugar de considerarlo como un elemento de lucha de los trabajadores para transformarlo.
No es nada sorprendente ver esta semana la suavidad con la que Toxo y Mendez se dirigían al partido ganador en las elecciones ofreciendose incluso a sentarse a negociar (¿nuevos recortes?). Uno hubiera deseado a unos combativos dirigentes amenazando desde ya al gobierno, mostrándose como una primer linea de oposición ante sus previsibles medidas. Se hace necesario una refundación completa de los sindicatos, pero uno se pregunta si queda alguna cosa que salvar en ellos hoy en día, y si no sería mejor empezar la casa desde los cimientos.
lunes, noviembre 21, 2011
Empieza la lucha. Queda un día menos para acabar con el PP
Debe ser la edad y la experiencia, pero por una vez creo que casi todos mis pronósticos se han cumplido. La contienda electoral nos deja donde se preveía, y se antoja como una primera batalla de una guerra mucho más larga, una batalla que al menos podemos decir que no hemos perdido y que nos permite seguir la lucha. Las máscaras han caido, la farsa bipartidista ha quedado de momento tocada, y todas las esferas de gobierno de nuestra pseudo-democracia quedan en manos de la derecha más rancia. Los resultados de ayer conjuran una serie de peligros para IU que merece la pena enumerar.
El más importante era que el PSOE hubiera salido con bien de su suicida deriva derechista. La respuesta clara de su electorado nos da la esperanza de que aún queda alguna capacidad de crítica entre amplios sectores que se consideran de izquierda. Su resistencia a buscar alternativas en la izquierda real era esperada, pero el socioliberalismo queda herido de muerte en España. Un enemigo menos (de entre tantos).
El segundo es que la operación EQUO ha resultado un gran fracaso. Seguramente porque competían con UPyD como alternativa light al PSOE; y sin embargo el peligro que EQUO constituía era muchísimo mayor que el del partido de la populista Rosa Díez. Se buscaba montar un partido ecologista al estilo de los que campan por Europa que distrajera a la gente de veleidades alternativas en las horas bajas de los socialdemócratas. La inclusión de Inés Sabanés entre sus filas intentando arrastrar a votantes de IU ha tenido un efecto limitado, y se antoja un corto recorrido a esta peligrosa iniciativa.
Un tercero es que los sectores ahora minoritarios en IU y que han defendido históricamente el acercamiento al PSOE no hayan quedado legitimados. Tenemos las manos libres para profundizar en el camino que iniciamos hace un par de años con la llegada al puesto de Coordinador General de Cayo Lara.
Conjurados pues todos esos peligros, salimos de la contienda electoral indemnes y en buena disposición para empezar en serio la batalla de verdad, la que hemos iniciado contra el poder de las oligarquías financieras que han puesto su objetivo en el desmantelamiento de derechos sociales y nuestro precario estado del bienestar. Ya no se pueden esconder detras del falso socialismo lo que nos facilitará en buena medida la movilización contra lo que es un gobierno descaradamente derechista.
Hoy empieza la lucha de verdad, y lejos del desánimo, no puedo menos que recordarme que hoy queda un día menos para que acabemos con el PP, la segunda pata de la farsa bipartidista.
El más importante era que el PSOE hubiera salido con bien de su suicida deriva derechista. La respuesta clara de su electorado nos da la esperanza de que aún queda alguna capacidad de crítica entre amplios sectores que se consideran de izquierda. Su resistencia a buscar alternativas en la izquierda real era esperada, pero el socioliberalismo queda herido de muerte en España. Un enemigo menos (de entre tantos).
El segundo es que la operación EQUO ha resultado un gran fracaso. Seguramente porque competían con UPyD como alternativa light al PSOE; y sin embargo el peligro que EQUO constituía era muchísimo mayor que el del partido de la populista Rosa Díez. Se buscaba montar un partido ecologista al estilo de los que campan por Europa que distrajera a la gente de veleidades alternativas en las horas bajas de los socialdemócratas. La inclusión de Inés Sabanés entre sus filas intentando arrastrar a votantes de IU ha tenido un efecto limitado, y se antoja un corto recorrido a esta peligrosa iniciativa.
Un tercero es que los sectores ahora minoritarios en IU y que han defendido históricamente el acercamiento al PSOE no hayan quedado legitimados. Tenemos las manos libres para profundizar en el camino que iniciamos hace un par de años con la llegada al puesto de Coordinador General de Cayo Lara.
Conjurados pues todos esos peligros, salimos de la contienda electoral indemnes y en buena disposición para empezar en serio la batalla de verdad, la que hemos iniciado contra el poder de las oligarquías financieras que han puesto su objetivo en el desmantelamiento de derechos sociales y nuestro precario estado del bienestar. Ya no se pueden esconder detras del falso socialismo lo que nos facilitará en buena medida la movilización contra lo que es un gobierno descaradamente derechista.
Hoy empieza la lucha de verdad, y lejos del desánimo, no puedo menos que recordarme que hoy queda un día menos para que acabemos con el PP, la segunda pata de la farsa bipartidista.
sábado, noviembre 19, 2011
El PSOE convertido en partido zombi
Mañana, a las ocho de la noche, se hará efectivo a traves de las primeras encuestas a pie de urna, algo que todos damos ya por descontado. Un Partido Popular con cerca o por encima de 200 escaños, y un PSOE superando en poco los 100, y es sin duda esta segunda parte la que abre perspectivas más interesantes para el análisis.
Acabamos una campaña que desde mi perspectiva (muy mediatizada por otra parte por mi implicación con IU), nos deja una imagen del PSOE absolutamente desastrosa. Frente a las nuevas vueltas de tuerca que medio anuncia medio esconde el PP, he visto tan solo a una IU muy combativa, motivada y activa, y un partido socialista arrastrando excusas, paseando apolillados dirigentes y proponiendo tan solo una cierta moderación en la aplicación del mismo programa de ajustes de los populares. Hasta la tradicional apelación al voto util ha sonado en mi opinión más triste, desganada y derrotista que habitualmente. No puedo imaginarme qué es lo que podría dar algún tipo de motivación para que un votante socialista se acerque a las urnas mañana.
Así pues volvamos al día de mañana a las ocho de la noche. Es facil preveer lo que pasará en las siguientes horas y días después de la debacle. La asumpción de la derrota, las caras de circunstancias en los dirigentes en la previsible reunión del lunes en Ferraz. La puesta de disposición de su cargo por parte de Rubalcaba a la ejecutiva y su ratificación posterior, la convocatoria de un congreso extraordinario antes incluso de las elecciones andaluzas. Es también previsible los movimientos de Carmen Chacón, pasado el primer momento de duelo, postulándose como alternativa a Rubalcaba. En realidad es bastante previsible porque hemos conocido otras derrotas electorales en todos los partidos, y sin embargo esta derrota electoral se me antoja diferente por varios motivos.
En primer lugar porque el PSOE da la impresión ahora mismo de ser un partido zombi. Guiado por un puro instinto electoral, carece de ideario creible tras el descrédito del socioliberalismo, y lo que es peor, no se vislumbra entre sus partidos hermanos europeos una guía o un programa que emular. Carece por tanto de ideas y propuestas creibles sobre la que cimentar su reconstrucción.
En segundo lugar desconocemos la existencia de ningún tipo de posturas críticas o alternativas en un partido que se convirtió hace tiempo en una maquinaria sin alma ni debate. Ni una voz se levantó para criticar las medidas que le han llevado a la debacle. La propia Carmen Chacón pretende basar su candidatura en el hecho de ser mujer, lo cual es una novedad en España para un grán partido. El problema es que a esta resulta imposible catalogarla políticamente, no sabemos lo que defiende y representa más allá de un catalanismo que tratará de ocultar y que solo le restará simpatías y posibilidades. Carece por tanto también de rostros que personifiquen el nuevo rumbo.
En tercer lugar, no solo es esta crisis del partido más profunda y más grave que las anteriores, sino que le llega en un contexto político muy poco adecuado. El PP no llegará al poder como en el 95 tras una victoria mínima, sino que lo hace con una mayoría absoluta. Y se lanzará con absoluta violencia a imponer un programa de máximos. A esta situación de máxima necesidad se enfrenta el partido indefenso, sin discursos, con lideres interinos y sin credibilidad. En un momento crítico, el mundo no va a esperar al PSOE, y cuanto más tarde en recomponerse, más trabajo le costará intentar volver a ser visto como una alternativa válida.
En cuarto lugar, no parece que la oposición al PP vaya esta vez a protagonizarse en el parlamento. La poca o mucha resistencia que se ofrezca al brutal programa de recortes y desmantelamiento de derechos y libertades se va a cimentar en las calles. Y cuesta imaginarse al PSOE protagonizando ninguna movilización sociala corto plazo, como demuestra su falta de visibilidad en las manifestaciónes contra el recorte educativo que ha puesto en marcha el PP.
Así están me temo las cosas. Un partido que como antes indicaba se me antoja como un zombi, un muerto viviente sostenido sobre un monton de intereses por partes de unos cuadros que se han beneficiado de los réditos que dan el control de las distintas administraciones. Sin ideario, sin fé y sin respuestas más allá de la búsqueda de victorias electorales, el futuro se presenta incierto lo que no deja de resultar más interesante que la lamentable historia reciente de uno de los polos del bipartidismo español.
viernes, noviembre 11, 2011
El 20-N se acaba una época y empieza otra nueva.
Estos días en que
parece que la historia se acelera, leo, leo, leo. Internet nos permite no solo
conocer lo que ocurre en el mundo saltandose intermediaciones de medios
controlados, más importante incluso para mi, nos permite conectar inmediatamente
con lo que piensan los tuyos, con lo que dicen y opinan los que no son los
tuyos, prestar oidos a los rumores más bajos que te anticipan lo que va a pasar.
Y tiene pinta de que van a pasar cosas, y muchas en las próximas semanas y
meses. Los signos son evidentes para quien esté atento a ellos, y bastan unos
ejemplos.
Todo lo que ocurre a nivel internacional y nacional nos augura una situación de conflicto social en España y en Europa de un calibre diferente a lo que hemos conocido en las últimas décadas. Se caen los muros de contención, se corren los velos que ocultan la realidad y creo que empieza una nueva época de crisis y conflicto que nos devolverá algo diferente. Creo que en el futuro nos apuntaremos el día 20 de Noviembre como fecha clave en dichos cambios en nuestro país, el día en que muchas cosas se acabaron y otras empezaron a surgir.
La crisis de la
Eurozona ha llegado al punto de la ruptura de consensos. Según caen los países,
ya no son los medios marginales de la izquierda los que hablan de las
contradicciones de la construcción Europea, del absurdo papel del BCE, de la
crisis de legitimidad democrática y de lo suicida de las políticas extremistas
neoliberales en las que Europa se ha embarcado. Ahora las voces críticas llegan
de los gobiernos conservadores de EEUU y del Reino Unido y de medios como el New
York Times el el Guardian. Mientras, los dirigentes de Europa se enrocan, quizás
pensando que ya no tienen otra salida que seguir para adelante, pues reconocer
su error se los llevaría por delante a ellos y a las posiciones ideológicas que
representan.
En Grecia preparan
un gobierno de unidad nacional que tendrá aún menos legitimidad que el anterior
(que al menos había sido elegido en las urnas). Dudo que los griegos se apresten
alegremente a seguir sus dictados en forma de nuevos recortes que caen sobre una
ciudadanía agotada, menos aún cuando Papandreous rompió el embrujo hablando de
someter las medidas a referendum. Si hasta ahora la carga de la crisis cayó en
el PASOK, ahora se llevará por delante a Nueva Democracia. Me temo que la cuerda
se puede romper, y de las revueltas puede surgir cualquier cosa, incluido un
golpe militar. Más nos vale estar atentos, porque en buena medida estamos viendo
nuestro propio futuro. Italia se encamina en la misma dirección, y aunque tiene
mucho recorrido antes de que la situación se vuelva tan extrema como en Grecia,
igual no cabe esperar la misma paciencia con la que los griegos han aguantado el
castigo recibido. Tampoco es facil predecir lo que durará la paciencia de los
portugueses, con la variante de que su ejército no parece pueda convertirse en
garante de una represión ante las posibles revueltas.
Desde primeros de
año, la ciudadanía, aún desinformada y manipulada, empieza a dar signos de vida
en muchos de nuestros países. En mi opinión, el movimiento del 15-M no es como
algunos creen una valvula que permite eliminar presión de descontento popular, y
que acabará desactivandose. Se me antoja más bien como unos ejercicios de
estiramientos de una ciudadanía que durante decenios ha estado adormecida. En
los últimos meses multitud de personas han conocido la experiencia y descubierto
una cierta capacidad de conseguir objetivos mediante la movilización, y lo que
es más importante, han roto con el principio de la legitimidad de las urnas para
justificar todos los atropellos. Estamos aún verdes, pero se ha avanzado para
prepararnos para lo que vendrá.
Las elecciones se
nos echan encima en lo que parece un episodio triunfal más del inmovilismo
bipartidista. Sin embargo, si yo fuera un dirigente del PP no las tendría todas
conmigo. El desastre sin paliativos que se augura al PSOE obligará a cambios
profundos en lo que ha sido un perfecto representante de la deriva liberal y el
abandono de las posturas socialdemócratas en Europa. Mientras su organización se
recompone, el sistema dejará de tener en el partido socialista un perfecto muro
de contención que mantiene callados entre la verguenza y la culpa a sus muchos
millones de incondicionales seguidores. El PSOE cae abandonado por los suyos
debido a su deriva entregista a los poderes económicos, y de su debate interno
surgirá seguramente el replanteaminto de los dogmas socioliberales de los
últimos años. De entre sus dispersas filas surgirá un PSOE diferente, o bien se
alimentaran otros movimientos que nos ofrecerán nuevas oportunidades. En
cualquier caso podemos estar ante el desbloqueo de una situación que se ha
mantenido estable en los últimos 30 años.
El Partido Popular,
sin duda el más trasnochado, tardo-fascista y reaccionario representante de la
derecha europea, se apresta a una victoria histórica que le dará un poder
absoluto en la política española, y vendrá con el cuchillo en la boca de la mano
de sus sectores más integristas. Con la borrachera propia de la aplastante
victoria, acometeran con furia toda su agenda de contrareformas al amparo de lo
que Naomi Klein tan brillantemente catalogó como doctrina del shock. De su
euforia dan buena imagen su disposición a desmantelar los recientes avances en
materia de derechos y libertades, algo a lo que en pasadas victorias no se
atrevieron. Y creo que se van a equivocar, porque detrás no tienen como creen un
pueblo entregado y dispuesto al masoquismo a la espera de que la biblia
neoliberal les purifique y saque del desastre, sino una ciudadanía excéptica con
poca paciencia. El PP asentará su victoria en la movilización masiva de sus
incondicionales, la abstención de los desencantados del PSOE y la credulidad de
los más desesperados. Si creen que esta victoria por abandono les da crédito
para mucho tiempo y para muchas cosas, sospecho que se
equivocan.
Todo lo que ocurre a nivel internacional y nacional nos augura una situación de conflicto social en España y en Europa de un calibre diferente a lo que hemos conocido en las últimas décadas. Se caen los muros de contención, se corren los velos que ocultan la realidad y creo que empieza una nueva época de crisis y conflicto que nos devolverá algo diferente. Creo que en el futuro nos apuntaremos el día 20 de Noviembre como fecha clave en dichos cambios en nuestro país, el día en que muchas cosas se acabaron y otras empezaron a surgir.
miércoles, noviembre 09, 2011
Habrá que vomitar todo el neoliberalismo ingerido.
Es un simil que me viene a la cabeza según leo un interesante artículo de los que uno suele encontrar en Rebelión (¿Donde está la izquierda en esta tormenta económica?). Aprovecho para recomendar a todo el que pase por este blog que visite asiduamente su página como fuente de información y opinión alternativa.
El otro día acompañaba a mi hijo mientras sufría las nausas derivadas de su leve gastroenteritis (o quizás de una simple indigestión). Abrazado al inodoro me decía que no quería vomitar, y yo le explicaba que una vez que el estómago se ha cerrado, el cuerpo iba a hacer todo lo posible para expulsar aquello que ya no podía digerir. Le explicaba que aunque el vómito no es precisamente un proceso agradable, era un paso necesario para encontrarse mejor, y que retrasándolo tan solo prolongaría su malestar para llegar al mismo inevitable final. Una vez que este se produjo pudimos ambos salir de cuarto de baño y pudo él encontrarse mejor para volver a sus juegos.
Leyendo el artículo de Rebelión, me doy cuenta del paralelismo que tiene el sufrimiento de mi hijo con el sufrimiento económico que todos estamos pasando. Durante 30 años, los ideologos del sistema nos han recetado una dieta económica alta en neoliberalismo económico que hemos ingerido sin rechistar. Y lo hemos hecho porque a corto plazo resultaba gratificante para todos, los poderosos se forraban y nos dejaban disfrutar de un crédito barato que nos hacía disfrutar de esas vacaciones, o de ese coche nuevo a cargo de un endeudamiento que parecía no tener límite. Algunos economistas de izquierdas actuaron como Pepito Grillo, alertando de lo insostenible del proceso en el que entrábamos. Obviamente era inutil, ¿quién quería escuchar al aguafiestas de turno con lo bien que nos lo estábamos pasando?
En 2008 se nos hizo a todos evidentes que estábamos enfermos, nuestro sistema no puede ya digerir el empacho de medidas económicas nocivas. Tras un primer susto, nuestros ideologos al mando nos recetaron una manzanilla y un poco de dieta en forma de gasto público con la esperanza de poder volver a nuestra dieta habitual tras una indisposición pasajera. Sin embargo una vez que se hace evidente que el remedio no nos cura, los más radicales toman el mando y deciden que nuestro problema se cura con una dosis doble de medidas neoliberales, la receta se ha aplicado con absoluto celo en Grecia. Lo único bueno del tratamiento es que tiene pinta de que va a acabar de destruir el prestigio de los curanderos a cargo, y el error empieza a ser admitido públicamente hasta en los medios del sistema. El paciente ya no dá más de si, hay un límite al sufrimiento que hasta los más necios podemos aguantar, y todo parece indicar que los griegos están relativamente cerca de alcanzarlo.
Como mi hijo el otro día, Grecia, y los demás, no vamos a tener más remedio que expulsar todo lo que nos han hecho tragar si queremos encontrarnos mejor, y será penoso, porque han sido muchos años y muchas medidas nocivas. Son reformas fiscales que han beneficiado a las rentas de capital, son desregulaciones laborales que han desprotegido a los trabajadores y multiplicado la inseguridad econónica, son desregularizaciónes de los sistemas financieros que han provocado la especulación, son privatizaciones de sectores básicos que no pueden estar al servicio del beneficio de algunos, son medidas de desarme arancelario que han provocado el desmantelamiento de nuestros sectores productivos, son políticas monetarias puestas al servicio de garantizar la protección de las riquezas acumuladas por parte de unos pocos. Y desmantelarlo no va a ser facil, puesto que forman un entramado interrelacionado de legislaciones, tratados y organismos nacionales, europeas y supranacionales que se sustentan unas sobre otras, lo que hace imposible eliminarlas poco a poco. Lo han ido atando todo de forma que me temo que su expulsión tendrá que ser en forma de un vómito violento y súbito. Habrá que sufrir contando además con la resistencia no pacífica de aquellos que se beneficiaron y que no van a querer renunciar a lo conseguido en estos años.
En España andamos todavía en una fase de malestar no tan agudo, pero nos queda poco. Lamentablemente, ante la evidencia de que las medidas paliativas no nos curan, todo parece indicar que en lugar de tomar el dificil camino de la purga, nuestros compatriotas están dispuestos a dar plenos poderes durante cuatro años a los charlatanes recetadores del veneno neoliberal, con la esperanza de volver a los días de vino y rosas. El cuerpo dudo que no nos vaya a dar para aguantar tanto, pero nuestra estupidez nos garantiza que el proceso de limpieza llegue de forma más tardía y violenta, porque no creo que aquellos a los que les vamos a dar plenos poderes ahora, acepten su equivocación o renuncien a los mismos facilmente.
Como mi hijo el otro día, nos resistimos a pasar el mal trago de vomitarlo todo. Pero habrá que hacerlo queramos o no, y cuanto más esperemos más alargaremos nuestro sufrimiento actual.
El otro día acompañaba a mi hijo mientras sufría las nausas derivadas de su leve gastroenteritis (o quizás de una simple indigestión). Abrazado al inodoro me decía que no quería vomitar, y yo le explicaba que una vez que el estómago se ha cerrado, el cuerpo iba a hacer todo lo posible para expulsar aquello que ya no podía digerir. Le explicaba que aunque el vómito no es precisamente un proceso agradable, era un paso necesario para encontrarse mejor, y que retrasándolo tan solo prolongaría su malestar para llegar al mismo inevitable final. Una vez que este se produjo pudimos ambos salir de cuarto de baño y pudo él encontrarse mejor para volver a sus juegos.
Leyendo el artículo de Rebelión, me doy cuenta del paralelismo que tiene el sufrimiento de mi hijo con el sufrimiento económico que todos estamos pasando. Durante 30 años, los ideologos del sistema nos han recetado una dieta económica alta en neoliberalismo económico que hemos ingerido sin rechistar. Y lo hemos hecho porque a corto plazo resultaba gratificante para todos, los poderosos se forraban y nos dejaban disfrutar de un crédito barato que nos hacía disfrutar de esas vacaciones, o de ese coche nuevo a cargo de un endeudamiento que parecía no tener límite. Algunos economistas de izquierdas actuaron como Pepito Grillo, alertando de lo insostenible del proceso en el que entrábamos. Obviamente era inutil, ¿quién quería escuchar al aguafiestas de turno con lo bien que nos lo estábamos pasando?
En 2008 se nos hizo a todos evidentes que estábamos enfermos, nuestro sistema no puede ya digerir el empacho de medidas económicas nocivas. Tras un primer susto, nuestros ideologos al mando nos recetaron una manzanilla y un poco de dieta en forma de gasto público con la esperanza de poder volver a nuestra dieta habitual tras una indisposición pasajera. Sin embargo una vez que se hace evidente que el remedio no nos cura, los más radicales toman el mando y deciden que nuestro problema se cura con una dosis doble de medidas neoliberales, la receta se ha aplicado con absoluto celo en Grecia. Lo único bueno del tratamiento es que tiene pinta de que va a acabar de destruir el prestigio de los curanderos a cargo, y el error empieza a ser admitido públicamente hasta en los medios del sistema. El paciente ya no dá más de si, hay un límite al sufrimiento que hasta los más necios podemos aguantar, y todo parece indicar que los griegos están relativamente cerca de alcanzarlo.
Como mi hijo el otro día, Grecia, y los demás, no vamos a tener más remedio que expulsar todo lo que nos han hecho tragar si queremos encontrarnos mejor, y será penoso, porque han sido muchos años y muchas medidas nocivas. Son reformas fiscales que han beneficiado a las rentas de capital, son desregulaciones laborales que han desprotegido a los trabajadores y multiplicado la inseguridad econónica, son desregularizaciónes de los sistemas financieros que han provocado la especulación, son privatizaciones de sectores básicos que no pueden estar al servicio del beneficio de algunos, son medidas de desarme arancelario que han provocado el desmantelamiento de nuestros sectores productivos, son políticas monetarias puestas al servicio de garantizar la protección de las riquezas acumuladas por parte de unos pocos. Y desmantelarlo no va a ser facil, puesto que forman un entramado interrelacionado de legislaciones, tratados y organismos nacionales, europeas y supranacionales que se sustentan unas sobre otras, lo que hace imposible eliminarlas poco a poco. Lo han ido atando todo de forma que me temo que su expulsión tendrá que ser en forma de un vómito violento y súbito. Habrá que sufrir contando además con la resistencia no pacífica de aquellos que se beneficiaron y que no van a querer renunciar a lo conseguido en estos años.
En España andamos todavía en una fase de malestar no tan agudo, pero nos queda poco. Lamentablemente, ante la evidencia de que las medidas paliativas no nos curan, todo parece indicar que en lugar de tomar el dificil camino de la purga, nuestros compatriotas están dispuestos a dar plenos poderes durante cuatro años a los charlatanes recetadores del veneno neoliberal, con la esperanza de volver a los días de vino y rosas. El cuerpo dudo que no nos vaya a dar para aguantar tanto, pero nuestra estupidez nos garantiza que el proceso de limpieza llegue de forma más tardía y violenta, porque no creo que aquellos a los que les vamos a dar plenos poderes ahora, acepten su equivocación o renuncien a los mismos facilmente.
Como mi hijo el otro día, nos resistimos a pasar el mal trago de vomitarlo todo. Pero habrá que hacerlo queramos o no, y cuanto más esperemos más alargaremos nuestro sufrimiento actual.
domingo, noviembre 06, 2011
Cerrando la caja de Pandora
Esta semana una mano griega (es de justicia que fuera griega) abrió la caja de Pandora. La mención de Georgios Papandreou del sometimiento a referendum desató una tormenta que en un contexto menos grave hubiera resultado francamente cómica. En unas pocas horas se acumularon perlas dificiles de olvidar, como ese político español que indicaba que el tema era demasiado complicado para que la gente pudiera decidir; por no hablar de esos otros que indignados protestaban por las consecuencias para los otros países de un posible rechazo de algo que se supone que era en beneficio de los griegos.
Fue un leve resquicio, apenas 24 horas que dejaron al descubierto las verguenzas de un sistema que aún se atreven a llamar democrático. Y aunque el amigo Papandreou evidentemente ha utilizado todo el tema como herramienta política, y dudo que en ningún momento tuviera la intención de llevar adelante el referendum, el favor que nos ha hecho es inmenso, porque la caja de Pandora no se ha cerrado sin dejar escapar alguno de los bienes que contenía.
Durante unas horas nos dió tiempo a saber que los griegos parecían según las encuestas dispuestos a dar el no al referendum, y rechazar lo que se nos ha vendido como una ayuda. Se rompió además el tabú y se habló de la posibilidad de que la gente fuera consultada ante las medidas de recorte. Se habló finalmente de lo innombrable, de la opción del impago de la deuda como alternativa al desmantelamiento de nuestros derechos en aras de proteger la riqueza acumulada durante la fiesta neoliberal. Pero por encima de todos quedó claro que nos han robado toda capacidad de decidir en todo aspecto relevante de nuestro sistema, lo que resulta esclarecedor como aperitivo antes de la campaña electora.
Entiendo que a muchos dirigentes europeos les gustaría contar con el aparato aquel de la película "Men in Black" que permitía borrar la memoria reciente a la gente. Lamentablemente no va a ser posible, y aunque se eviten el impacto de un referendum que tan solo por el hecho de plantearse ponía contra las cuerdas al resto de gobiernos de la eurozona; no podrán evitar que recordemos el día en que oficialmente nos informaron de quién manda aquí.
Fue un leve resquicio, apenas 24 horas que dejaron al descubierto las verguenzas de un sistema que aún se atreven a llamar democrático. Y aunque el amigo Papandreou evidentemente ha utilizado todo el tema como herramienta política, y dudo que en ningún momento tuviera la intención de llevar adelante el referendum, el favor que nos ha hecho es inmenso, porque la caja de Pandora no se ha cerrado sin dejar escapar alguno de los bienes que contenía.
Durante unas horas nos dió tiempo a saber que los griegos parecían según las encuestas dispuestos a dar el no al referendum, y rechazar lo que se nos ha vendido como una ayuda. Se rompió además el tabú y se habló de la posibilidad de que la gente fuera consultada ante las medidas de recorte. Se habló finalmente de lo innombrable, de la opción del impago de la deuda como alternativa al desmantelamiento de nuestros derechos en aras de proteger la riqueza acumulada durante la fiesta neoliberal. Pero por encima de todos quedó claro que nos han robado toda capacidad de decidir en todo aspecto relevante de nuestro sistema, lo que resulta esclarecedor como aperitivo antes de la campaña electora.
Entiendo que a muchos dirigentes europeos les gustaría contar con el aparato aquel de la película "Men in Black" que permitía borrar la memoria reciente a la gente. Lamentablemente no va a ser posible, y aunque se eviten el impacto de un referendum que tan solo por el hecho de plantearse ponía contra las cuerdas al resto de gobiernos de la eurozona; no podrán evitar que recordemos el día en que oficialmente nos informaron de quién manda aquí.
domingo, octubre 23, 2011
Oidos sordos del poder ante las protestas en las calles.
No se cuando empezó, es posible que fuera ese idolo de la "lideresa" Aguirre, la dama de hierro británica que se mantuvo impasible ante las protestas sindicales mineras de los 80 y a la que una guerra y el fervor nacionalista que le acompañó salvó de una derrota electoral segura. El caso es que muchos años despues asistimos a movimientos de protesta masivos en Grecia, que parecen ser compatibles con la impasibilidad de unos gobernantes que se aprestan a dar nuevas vueltas de tuerca al dictado de sus socios financieros y los poderes financieros a los que defienden. En España, una vez que los anestesiados circulos cercanos al PSOE despierten su capacidad de crítica y movilización con la derrota electoral, veremos en los próximos meses reacciones masivas ante las descarnadas medidas de recorte social con las que la secta neoliberal que gobierna el PP nos va a recetar. Pero no parece que una perspectiva como esa parezca preocupar a los previsibles ganadores.
Estamos ante un conflicto de legitimidad entre la acción de la gente en las calles y los elegidos mediante los votos en las elecciones, que parece resolverse a favor de los segundos, algo que es aparentemente lógico. Las calles no parecen representar una medida de la voluntad popular cuantificable como si lo es el resultado de unas elecciones. Seguros tras el parapeto de unos resultados electorales que parecen perfectamente amarrados, Rajoy y los suyos esperarán al igual que hace Papandreu, a que las protestas se agoten ante la evidencia de su imposibilidad de alcanzar ningún resultado.
En este estadode cosas es en la que debemos movernos y al que debemos adaptarnos. Es una realidad que el sistema electoral está atado y bien atado. Con un bipartidismo que tiende a aglutinar el voto en lo que a la gente le parezca la opción menos mala, y que arrastra al descontento y la abstención a gran parte de la población, conjugado con unos medios de propaganda perfectamente engrasados y que no dejan apenas resquicios a planteamiontos minimamente críticos, las posibilidades de alcanzar un cambio relevante por la vía parlamentaria se antojan más que remotas incluso en circunstancias de descontento popular generalizado.
¿Debemos aceptar el dictamen electoral como medida social justa e indiscutible y abandonar por tanto vías alternativas de acción política? Resulta sumamente dudose, de la misma manera que un apoyo masivo al nazismo no legitimaba sus atrocidades. Incluso en momentos de crisis en que se arrastra a la miseria y la penuria a amplios sectores de la población, siempre hay unas mayorías que bien por defender lo que ellos han asimilado como privilegios, bien sea por resignación y miedo ante perspectivas aún peores que ven en sus vecinos más desfavorecidos, están dispuestos a apuntalar el sistema que en realidad les estrangula. Que en una sociedad como la nuestra conviva gente que pasa miseria, con grados de acumulación de riqueza nunca antes vista, es injusto e inaceptable, Y lo sigue siendo por más que la ignorancia, la falta de fé en ninguna alternativa, la indiferencia, el egoismo o el miedo lo legitimen electoralmente. El sistema ha utilizado y utilizará a esas mayorías que sufren algo menos y que temen perder sus algo mejores niveles de bienestar, como barricada que frene las aspiraciones de cambio social, y que proteja a los que realmente se lucran y enriquecen.
Mi respuesta es obviamente negativa. Debemos sin embargo prepararnos para adaptar nuestra lucha a las circumstancias sin aceptar las reglas del juego que no nos benefician. Hace un año los sindicalistas franceses nos enseñaron que las huelgas masivas son menos efectivas que huelgas selectivas en las que se bloquean sectores clave cuyos trabajadores pueden enfrentartarse al recorte de ingresos con el apoyo del resto de compañeros de otros sectores. Los boicots selectivos como propone Anonymus, la resistencia pasiva, las propias acampadas, la canalización del descontento fuera del seno de los partidos políticso, son formas nuevas de activar el conflicto que deben representar solo un primer paso en un camino nuevo que quizás nos permitan desbloquear la situación. En nuestro favor la certeza de que la larga crisis que aún nos espera por delante abrirá los ojos a un porcentaje creciente de la población.
Estamos ante un conflicto de legitimidad entre la acción de la gente en las calles y los elegidos mediante los votos en las elecciones, que parece resolverse a favor de los segundos, algo que es aparentemente lógico. Las calles no parecen representar una medida de la voluntad popular cuantificable como si lo es el resultado de unas elecciones. Seguros tras el parapeto de unos resultados electorales que parecen perfectamente amarrados, Rajoy y los suyos esperarán al igual que hace Papandreu, a que las protestas se agoten ante la evidencia de su imposibilidad de alcanzar ningún resultado.
En este estadode cosas es en la que debemos movernos y al que debemos adaptarnos. Es una realidad que el sistema electoral está atado y bien atado. Con un bipartidismo que tiende a aglutinar el voto en lo que a la gente le parezca la opción menos mala, y que arrastra al descontento y la abstención a gran parte de la población, conjugado con unos medios de propaganda perfectamente engrasados y que no dejan apenas resquicios a planteamiontos minimamente críticos, las posibilidades de alcanzar un cambio relevante por la vía parlamentaria se antojan más que remotas incluso en circunstancias de descontento popular generalizado.
¿Debemos aceptar el dictamen electoral como medida social justa e indiscutible y abandonar por tanto vías alternativas de acción política? Resulta sumamente dudose, de la misma manera que un apoyo masivo al nazismo no legitimaba sus atrocidades. Incluso en momentos de crisis en que se arrastra a la miseria y la penuria a amplios sectores de la población, siempre hay unas mayorías que bien por defender lo que ellos han asimilado como privilegios, bien sea por resignación y miedo ante perspectivas aún peores que ven en sus vecinos más desfavorecidos, están dispuestos a apuntalar el sistema que en realidad les estrangula. Que en una sociedad como la nuestra conviva gente que pasa miseria, con grados de acumulación de riqueza nunca antes vista, es injusto e inaceptable, Y lo sigue siendo por más que la ignorancia, la falta de fé en ninguna alternativa, la indiferencia, el egoismo o el miedo lo legitimen electoralmente. El sistema ha utilizado y utilizará a esas mayorías que sufren algo menos y que temen perder sus algo mejores niveles de bienestar, como barricada que frene las aspiraciones de cambio social, y que proteja a los que realmente se lucran y enriquecen.
Mi respuesta es obviamente negativa. Debemos sin embargo prepararnos para adaptar nuestra lucha a las circumstancias sin aceptar las reglas del juego que no nos benefician. Hace un año los sindicalistas franceses nos enseñaron que las huelgas masivas son menos efectivas que huelgas selectivas en las que se bloquean sectores clave cuyos trabajadores pueden enfrentartarse al recorte de ingresos con el apoyo del resto de compañeros de otros sectores. Los boicots selectivos como propone Anonymus, la resistencia pasiva, las propias acampadas, la canalización del descontento fuera del seno de los partidos políticso, son formas nuevas de activar el conflicto que deben representar solo un primer paso en un camino nuevo que quizás nos permitan desbloquear la situación. En nuestro favor la certeza de que la larga crisis que aún nos espera por delante abrirá los ojos a un porcentaje creciente de la población.
miércoles, octubre 12, 2011
El 15-O llega
Confieso mis dudas iniciales hacia lo que significaba el 15-M. No fuí a aquella manifestación y me quedé a la expectativa, desde entonces he pasado a sumarme a casi todas las convocatorias que han fluido desde el movimento. No puedo faltar a la del 15-O, no deberíamos faltar nadie, aunque solo sea por la bofetada que supone a los muchos enterradores que hay del movimiento, aunque solo sea por ver a Esperanza Aguirre revolverse ante su plaza tomada una vez más, aunque solo sea por ver a Rubalcaba balbucear apoyos a los que en realidad le estamos acusando mientras quizás masculla como volver a mandar a la policía para intentar acabar con la movilización..
Apredizjov nos pone en el foro de IU un link a un fantástico video preparado por Juventud Sin Futuro que creo que dice mucho de la labor que estos movimientos están haciendo para concienciar a la gente, y con más éxito del que desde partidos como IU hemos tenido hasta ahora.
domingo, octubre 02, 2011
Vosotros, la mayoría
El otro día en un foro de vecinos en internet, mi mujer era acusada de movilizarse por el tema de los recortes educativos de Cospedal en lugar de preocuparse por los temas "de aquí", del vecindario, del pueblo. Nos acusaba a nosotros los políticos (curioso, porque ni mi mujer ni yo tenemos cargo político alguno, y ella ni siquiera milita en ningún partido) de no hacer lo que debíamos, de preocuparnos por temas políticos y no por lo que él consideraba importante. Lo triste y gracioso a la vez, era que la acusación venía de alguien que aparte de escribir en el foro en cuestión, dudo que nunca haya tomado alguna iniciativa política o social por si mismo. Nos indicaba a los demás el camino que debíamos seguir como si él no tuviera ninguna responsabilidad, y lo hacía desde un nick, sin siquiera dar su nombre, pero con un aire de superioridad moral que incluso en estos tiempos no pudo menos que dejarme estupefacto
Mi vecino en cuestión, iqual que tu que me estás leyendo, vosotros sois la mayoría, la inmensa mayoría. Esa mayoría que se queja pero que nunca hace nada, que no se manifiesta en defensa de sus derechos, que no sigue la huelgas, que no se afilia en ningún partido político ni sindicato, que no participa en ninguna organización ni asociación, que se queja de la política y aún se atreven a criticar a los que hemos decidido hacer algo, moverse, luchar. Vosotros, la mayoría, ¿que pensais? ¿A que esperais? ¿Que haceis? Intento comprenderos y ninguna de las explicaciones que se me ocurren para vuestra pasividad e inacción resulta exculpatoria.
Es posible que sea simplemente pereza. Esa holgazanería del que prefiere dormir la siesta o ver un partido de futbol, o tomarse un cubata con los amigos en el bar a la espera de que otro les haga el trabajo, les organicen la vida y les arreglen los problemas.
Es posible que sea ignorancia, incapacidad para entender y tomar las riendas de su propia vida, como borregos en un rebaño guiados por un pastor que lo mismo les puede estar llevando a pastar como al propio matadero. Ignorancia conocida y aceptada por vosotros mismos y contra la que no poneis remedio mientras veis telenovelas, programas de cotilleo o el partido de vuestro equipo de futbol en la televisión.
Es posible que sea cobardía, miedo a perder el trabajo, a ser señalado por tus vecinos, a significarte demasiado, remoras de un franquismo que consiguió domesticar en el terror a nuestros padres y abuelos, pero dificil de justificar en la mayoría de nosotros.
Es posible que sea insensibilidad y egoismo. ante una realidad que sabemos injusta pero que quizás no nos está afectando a nosotros mismos (aún). Porque aún no hemos perdido el trabajo, porque no somos funcionarios, porque no somos pensionistas, porque no nos han embargado la casa.
Es posible que simplemente os penseis inútiles. Que hayais decidido que no podeis hacer nada, que no servís para nada, que no podeis cambiar nada. Que os hayais rendido sin siquiera haber luchado nunca, que os hayan domesticado en la obediencia y en seguir el camino marcado mientras quizás farfulleis protestas huecas.
No se si vosotros, la inmensa mayoría, sois perezosos, ignorantes, cobardes, insensibles, egoistas o si os pensais inútiles. Lo siento pero no os disculpo por ello. Lo que se es que yo cada día pienso qué es lo que puedo hacer para tomar las riendas de mi vida y para arreglar las cosas que no me gustan. Y se que durante mi vida he montado asociaciones, me he manifestado, he hecho huelgas y participado en piquetes, he pasado miedo ante cargas policiales, he participado activamente en más de un partido político, he sido candidato electoral, he gastado tiempo, empleado vacaciones y gastado dinero en todas esas ocasiones, e incluso hago un blog para comunicar lo que pienso. Y se que lo que hago no cambia gran cosa, pero lo hago para mirarmen en el espejo y no sentirme perezoso, ignorante, cobarde, insensible egoista o inutil.
Lo que se es que incluso entre los votantes de IU (que en nuestro pueblo fueron más de trescientos) entre gente que ideológicamente muestra mediante su voto un mayor desacuerdo con la situación actual, apenas una decena están dispuestas a hacer algo más que votar cada cierto tiempo. Y los siento pero vosotros también conformais una mayoría de gente incapaz de hacer gran cosa, y dejais que seamos unos pocos los que os hagamos el trabajo.
En todas mis actividades políticas y sociales he conocido a alguna de esa gente que compone la minoría que si se mueve. Gente valiente, inteligente, comprometida, activa, idealista, altruista y generosa. Quizás equivocados, quizás no compartiera sus puntos de vista, pero todos me parecieron siempre admirables en sus compromisos individuales con lo que creen, con sus causas y con sus luchas. Ellos están allí y mantienen la llama encendida a la espera de que vosotros, la gente que formais la mayoría, decidais salir de la apatía, el conformismo, la pereza, la ignorancia, la insensibilidad, el egoismo o cualquiera que sea el motivo que os mantiene callados y quietos en vuestras casas. Son pocos, somos pocos, y sin vosotros no podemos hacerlo.
Y por favor, si decidis seguir por el camino de la mayoría que no hace nada, ahorradme al menos vuestros consejos, vuestras palabras de superioridad y vuestras críticas vacías. No teneis derecho.
Mi vecino en cuestión, iqual que tu que me estás leyendo, vosotros sois la mayoría, la inmensa mayoría. Esa mayoría que se queja pero que nunca hace nada, que no se manifiesta en defensa de sus derechos, que no sigue la huelgas, que no se afilia en ningún partido político ni sindicato, que no participa en ninguna organización ni asociación, que se queja de la política y aún se atreven a criticar a los que hemos decidido hacer algo, moverse, luchar. Vosotros, la mayoría, ¿que pensais? ¿A que esperais? ¿Que haceis? Intento comprenderos y ninguna de las explicaciones que se me ocurren para vuestra pasividad e inacción resulta exculpatoria.
Es posible que sea simplemente pereza. Esa holgazanería del que prefiere dormir la siesta o ver un partido de futbol, o tomarse un cubata con los amigos en el bar a la espera de que otro les haga el trabajo, les organicen la vida y les arreglen los problemas.
Es posible que sea ignorancia, incapacidad para entender y tomar las riendas de su propia vida, como borregos en un rebaño guiados por un pastor que lo mismo les puede estar llevando a pastar como al propio matadero. Ignorancia conocida y aceptada por vosotros mismos y contra la que no poneis remedio mientras veis telenovelas, programas de cotilleo o el partido de vuestro equipo de futbol en la televisión.
Es posible que sea cobardía, miedo a perder el trabajo, a ser señalado por tus vecinos, a significarte demasiado, remoras de un franquismo que consiguió domesticar en el terror a nuestros padres y abuelos, pero dificil de justificar en la mayoría de nosotros.
Es posible que sea insensibilidad y egoismo. ante una realidad que sabemos injusta pero que quizás no nos está afectando a nosotros mismos (aún). Porque aún no hemos perdido el trabajo, porque no somos funcionarios, porque no somos pensionistas, porque no nos han embargado la casa.
Es posible que simplemente os penseis inútiles. Que hayais decidido que no podeis hacer nada, que no servís para nada, que no podeis cambiar nada. Que os hayais rendido sin siquiera haber luchado nunca, que os hayan domesticado en la obediencia y en seguir el camino marcado mientras quizás farfulleis protestas huecas.
No se si vosotros, la inmensa mayoría, sois perezosos, ignorantes, cobardes, insensibles, egoistas o si os pensais inútiles. Lo siento pero no os disculpo por ello. Lo que se es que yo cada día pienso qué es lo que puedo hacer para tomar las riendas de mi vida y para arreglar las cosas que no me gustan. Y se que durante mi vida he montado asociaciones, me he manifestado, he hecho huelgas y participado en piquetes, he pasado miedo ante cargas policiales, he participado activamente en más de un partido político, he sido candidato electoral, he gastado tiempo, empleado vacaciones y gastado dinero en todas esas ocasiones, e incluso hago un blog para comunicar lo que pienso. Y se que lo que hago no cambia gran cosa, pero lo hago para mirarmen en el espejo y no sentirme perezoso, ignorante, cobarde, insensible egoista o inutil.
Lo que se es que incluso entre los votantes de IU (que en nuestro pueblo fueron más de trescientos) entre gente que ideológicamente muestra mediante su voto un mayor desacuerdo con la situación actual, apenas una decena están dispuestas a hacer algo más que votar cada cierto tiempo. Y los siento pero vosotros también conformais una mayoría de gente incapaz de hacer gran cosa, y dejais que seamos unos pocos los que os hagamos el trabajo.
En todas mis actividades políticas y sociales he conocido a alguna de esa gente que compone la minoría que si se mueve. Gente valiente, inteligente, comprometida, activa, idealista, altruista y generosa. Quizás equivocados, quizás no compartiera sus puntos de vista, pero todos me parecieron siempre admirables en sus compromisos individuales con lo que creen, con sus causas y con sus luchas. Ellos están allí y mantienen la llama encendida a la espera de que vosotros, la gente que formais la mayoría, decidais salir de la apatía, el conformismo, la pereza, la ignorancia, la insensibilidad, el egoismo o cualquiera que sea el motivo que os mantiene callados y quietos en vuestras casas. Son pocos, somos pocos, y sin vosotros no podemos hacerlo.
Y por favor, si decidis seguir por el camino de la mayoría que no hace nada, ahorradme al menos vuestros consejos, vuestras palabras de superioridad y vuestras críticas vacías. No teneis derecho.
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