Tuesday, December 08, 2009

Refundando la Izquierda

Se lanzó de forma pública hace apenas una semana el proceso de refundación de la izquierda aprobado por IU en su último congreso. Me gustaron buena parte de las intervenciones que pude ver gentileza del blog ceronegativo y creo que es genuina la vocación de cambio en casi todos los que en el proceso participan. Existen sin embargo en este momento demasiadas dudas sobre el alcance del proceso, y sería importante que tal cosa se resuelva si no queremos que el edificio se desmorone antes de haberlo construido. Ahí van tres que a mi me parecen fundamentales.

1.- ¿Refundar la izquierda o refundar IU? Hasta en el propio encabezamiento me parece que hay confusión. Me da la impresión de que para muchos el intento es de fortalecer una debilitada IU, lo que en mi opinión sería un grave error. Se debería tratar de definir un modelo organizativo que permita confluir y trabajar coordinadamente a tanta gente que comparte una visión crítica de nuestra sociedad similar si bien con "acentos" diferentes. Si el vehículo para tal travesía debe ser una IU diferente de lo que hay ahora, es una decisión que solo puede llegar despues y ser tomada entre todos los que participen en el proceso.

2.- ¿Estamos ante un debate ideológico u organizativo? Para mi el aspecto central del proceso y el que tiene más riesgo de llevarlo al fracaso. Muchos compañeros parecen escandalizarse ante la idea de no centrar el debate en lo ideológico, y argumentan que una organización no es nada si no está al servicio de una ideología. Así somos la gente de izquierdas, nuestra gran virtud es que somos utópicos y con ideas propias, pero en ello encontramos nuestra condena en forma de dogmatismo y falta de flexibilidad para trabajar conjuntamente. En mi opinión es obvio que existe un sustrato de principios comunes (crítica al capitalismo, sostenibilidad, equidad, libertad, republicanismo...) que evidentemente debe definirse de una manera amplia que de cabida confortable a todos los que constituimos la izquierda, pero sin tratar de cerrarlo y convertirlo en algo inamovible y rígido. La ideología debería estar viva y evolucionar en un proceso continuo de cuestionamiento y autocrìtica. Lo que hace falta es construir un entorno organizativo que permita que todos los que nos consideramos de izquierdas y críticos con el sistema podamos juntarnos, discutir y trabajar en objetivos comunes. Existe sin embargo una contradicción entre la afinidad entre grupos de gente con opiniones similares dentro de una organización (algo en mi opinión normal, inevitable e incluso deseable) con el riesgo de que la vida de esta se convierta en una mera pugna de grupos enfrentados en la que quien es minoritario se sienta apisonado y ninguneado. Es la hora de constituir una organización protagonizada por la democracia directa por encima de delegaciones que obligan a elegir entre "paquetes ideológicos" entre los cuales hay inevitablemente afinidades y desacuerdos. Si cada idea fundamental y cada propuesta clave se somete a la decisión de todos, quitaremos fuerza a las temidas oligarquías que copan los cargos organizativos, cuya función debería estar al servicio de las decisiones de todos. Pedir a esos miembros de las oligarquías que ahora ostentan el poder que renuncien a ejercerlo resulta un imposible para ellos y lo sería para cualquiera en su caso. Hay que devolver ese poder a cada uno de los miembros de la nueva organización si queremos que esta no sea una nueva repetición de fracasos anteriores.

3.- ¿Movimiento social o partido político clásico? 30 años de pseudo-democracia nos debería haber convencido ya de que estamos jugando en una partida amañada controlada por quienes tienen el necesario poder económico. El lazo de la soga se ha ido apretando con un control absoluto de los medios de comunicación. Es evidendte que todo estaba atado y bien atado, con un sistema enfocado hacia un falso bipartidismo que ate a una población bombardeada ideológicamente, confundida y desesperada en la resignación y el conformismo. Debería ser evidente que para poder cambiar algo debemos de salirnos de estas reglas del juego y dar las batallas previas en los terrenos donde nuestra derrota actual es más evidente, fomentar el cambio de valores, la visión crítica ante las injusticias del sistema y la creencia en que las cosas se pueden cambiar. Deben crearse canales de información alternativos que cuestionen el monopolio de los grandes medios, trabajar en la calle, hablando con la gente, haciendo propuestas concretas, haciendonos visibles. Es un trabajo de preparacion de la tierra sobre la que queremos plantar nuestras ideas. Nuestra medida de éxito no puede ser el resultado de la siguiente campaña electoral, sino el conseguir resquebrajar el modelo ideológico dominante, atraer a gente activa y aumentar nuestra capacidad de influir en la sociedad. Pasar de un 3,5% a un 10% en unas elecciones resulta un expectacular avance sin consecuencia alguna, dado que solo un inimaginable a estas alturas 51% nos permitiría de verdad la capacidad de ostentar el poder y cambiar la sociedad desde este. En este camino no se puede contar con alianzas con los partidos al servicio del mantenimiento del sistema como es el propio PSOE.

Yo soy un optimista impenitente y creo que este proceso de refundación es una buena oportunidad. Si fracasamos, malo será que no aprendamos nada en el camino que nos permita empezar mejor un futuro intento. Juega en nuestro favor que las contradicciones del sistema son ya tan evidentes que ni las habituales manos de pintura para tapar las grietas creo que vayan a ser suficientes en los tiempos que vienen.

Thursday, November 26, 2009

La editorial-encíclica de los periódicos catalanes

Hacía tiempo que no me molestaba en hablar del nacionalismo y los nacionalistas, sin duda una cura de desintoxicación despues de los años vividos en Ciudadanos. Ha llegado quizás el momento de demostrarme a mi mismo que estoy listo para reintegrame al mundo normal y volver a afrontar mis fobias. Como además la ocasión la pintan calva, el editorial conjunto de ayer de toda la prensa catalana al respecto de la esperada sentencia del constitucional sobre el estatuto se me antoja como una excusa ideal para mi reinserción.

Mi primera reacción ante tan anormal unánime actuación de periódicos aparentemente plurales ha sido, como entiendo debería ser la del resto de personas ecuánimes y con algún principio democrático, una cierta aunque tranquila indignación. Tratar de presionar al Tribunal Constitucional con nada veladas amenazas de insubordinación y desintegración nacional si no se pasa por el aro resulta muy propio de los amantes de la patria. Es lo de siempre, se convierten en portavoces de ese ente superior y de todos los que en él habitan y se pasan por el forro formalismos como la separación de poderes y la necesaria sujección de todos a la ley. Tenía ya absolutamente claro que puestos a elegir un nacionalista lo es antes que izquierdista, ahora también confirmo que un nacionalista lo es antes que demócrata. Cuando uno defiende verdades absolutas inmutables como los preceptos religiosos o la santa nación todo lo demás se queda por debajo. De ahí quizás el paralelismo entre el editorial conjunto aparecido en toda la prensa con las pastorales y encíclicas que de vez en cuando la jerarquía católica nos presenta de forma coordinada en todas las parroquias.

Escucho por la noche en formato editorial en Cuatro a Iñaki Gabilondo hacer, como era de esperar, una interpretación diferente de las claras amenazas del editorial. Argumenta el señor Gabilondo que se trata en realidad de advertencias de buena fé de quien quiere evitar males mayores. Es sin duda una simpática interpretación que aplicado por ejemplo a la violencia doméstica convertiría la amenaza de un marido abusador de dar cuatro hostias a su mujer en una expresión de cariño por querer evitarle la paliza a su mujer. Señor Gabilondo, uno de los dos estamos jilipollas, o quizás simplemente lo simulamos. Cada cual que lea esto es libre de opinar al respecto.

Pretenden los nacionalistas como siempre saltarse las reglas del juego y tergiversan preventivamente la lógica interpretación que dará el Tribunal Constitucional a alguna de las normas aprobadas en el Estatut. Cuando este tribunal sentencie que algunos artículos de la nueva norma no son acordes a la Constitución no estarán cortando las alas a la voluntad de los catalanes expresada en referendum, estarán indicando que el procedimiento para cambiar algunas normas consiste en realizar una reforma de la llamada Carta Magna, y que para realizar dicho cambio se necesita la aprobación de todo el pueblo español que es soberano en esta materia. No hace falta recordar que son los catalanes parte integrante de dicho pueblo y como tal tendrán capacidad de expresarse si tal cosa ocurre. No gusta obviamente este punto de vista a los nacionalistas que han decidido que Cataluña es su finca particular y que quieren negarnos a los demás la capacidad de opinar en temas que obviamente nos competen.

Decía pues que mi primera reacción ante todo este tema ha sido de una tranquila indignación. Tranquila porque a estas alturas ya nos conocemos todos y sabemos de que pié cojea cada quién y que podemos esperar de cada uno. Una segunda reflexión me reconforta en parte ante la constatación de que la situación política en Cataluña es suficientemente grave como para justificar que gente relativamente heterogenea políticamente se una en un frente común contra el omnipresente nacionalismo. Eso pretendía ser Ciudadanos, un punto común de la izquierda no nacionalista, antes de que elementos mucho más heterogeneos y cuya compañía me resultó finalmente insoportable se integraran en el joven partido. Me recomforta repito confirmar que la necesidad de solución al problema existía, aunque la solución no fuera afortunada.

Saturday, November 21, 2009

Un gobierno autoritario

De entre las grandes ilusiones que el prestigitador Zapatero consigue mantener en pie con la complicidad de los medios de comunicación afines y de su partido gemelo (y solo aparéntemente opuesto) no es menor el aire de gobierno moderno y libertario del que parecen presumir. Lo digo porque los hechos se me antojan sumamente desalineados con la exitosamente extendida impresión.

Es el gobierno Zapatero el primero equilibrado e materia de sexo de nuestra historia. En el punto de la igualdad de género hemos tenido sin duda un ejecutivo de lo más activo. El problema no es menor, y frente a él, el gobierno se ha liado a poner en marcha iniciativas de todo tipo, desde el endurecimiento de penas a la violencia ejercida por los hombres, hasta la obligación por ley de presentar listas electorales o consejos de las empresas equilibradas entre hombres y mujeres.

Se me antoja este impulso penalizador y legislador como muy propio del aire feminista que impregna al gobierno, y su aroma se extiendo en asuntos como el intento de censurar en todo lo relativo al sexo, desde la imposición de multas en lo relativo a la prostitución (incluso enfrentándose a las propias asociaciones del ramo), hasta la reciente erradicación del sexo en abierto en televisión. Lo de las feministas con el sexo es algo que resulta casi enfermizo. Es su mojigatería e intolerancia reflejada en sus airadas campañas contra la utilización de la mujer en publicidad (como si no fueran los dos géneros utilizados como reclamo sexual en todo momento) un reflejo de una aversión a todo lo sexual que debería ser analizado por los psicologos. Con las feministas me pasa un poco como con los sionistas, un pasado de víctimas no puede justificar injusticias presentes, mucho menos cuando los presentes defensores de sus causas no han sido en su mayoría nunca victimas de nada.

No me parece el tema del género un aspecto aislado, y aunque en lo que a mí respecta entre estas medidas se mezcla lo bueno con lo malo, es este gobierno también el de las restricciones en el tema del tabaquismo, el del aumento de multas y de penas en tema de circulación vial, el de las leyes anti-piratería, etc.

Tampoco voy ahora a defender la desregulación generalizada en todo, soy un firme defensor de la actuación de los gobiernos como garante de una sociedad más justa e igualitaria. Confieso sin embargo que me molesta bastante que sea la imposición de sanciones y restricciones la primera y muchas veces única salida que tiene nuestro gobierno ante los problemas que nos rodean.

Sunday, November 15, 2009

Las falsas soluciones

Es un esquema que se repite, sin duda por ser una fórmula perfectamente exitosa. Consiste en desactivar el conflicto ante un problema mediante el planteamiento de una solución aparentemente valida. Enfrascados en el intento de puesta en marcha de dicha propuesta desactivamos la crítica previsible ante el problema inicial y lo desviamos hacia las complejidades de la puesta en marcha de la falsa solución. Dado que la solución no lo es en sí, no resolverá el problema, pero en la ceremonia de la confusión se consigue evitar la puesta en marcha de soluciones alternativas.

Ejemplos hay numerosos, yo diria que tantos como problemas enfrentamos en la sociedad. Ante el tema de la pobreza con organizaciones de ayuda al desarrollo y las ONG, ante el tema medioambiental con propuestas de reciclaje y de ahorro de energía, ante el tema de la crisis económica con planteamientos de control del beneficio de los inversores, ante la evasión fiscal reducción de impuestos, ante los altos precios de la vivienda la construcción de algo de vivienda protegida, ante la inoperancia de los gobiernos, un supuesto partido alternativo planteado como mal menor que aplicará las mismas políticas.

En una sociedad intencionadamente adoctrinada e incapaz de plantear pensamientos críticos, las falsas soluciones son una primera linea de resistencia sumamente efectiva para quienes ostentan el poder. Aireadas por unos medios de comunicación que son simplemente medios de propanganda, canalizan el descontento de la gente de la indignación hacia el problema hacia la frustración ante la incapacidad de resolverlo. Lo que es peor, desactivan a la gente más concienciada y que por tanto debería constituir el germen de la protesta hacia actividades no dañinas para el poder. Así ocurre con buena parte de la izquierda periférica en España buscando su Nirvama en la utopía de la nación libre, con los miembros de las ONG que representan la versión moderna de los sistemas de caridad cristianos de hace 100 años, con los defensores del medio ambiente que intentan soluciones parciales a problemas concretos sin elevar un poco la vista para darse cuenta que es el sistema en sí el que es insostenible.

En su funcionamiento como pieza clave para evitar el cambio en el sistema resulta fundamental intentar luchar contra las falsas soluciones, sin duda una tarea ingente dados los inmensos medios de propaganda que este posee y la falta de gente con capacidad de ir más alla en su análisis.

Saturday, October 17, 2009

Un breve sobre "Àgora"

Ayer fuí por la noche a ver Ágora, de Amenabar. Había leido algunas críticas de la película y me llamaba la atención la polarización entre gente a la que le encanta y gente que parece odiarla. Mi conclusión despues de ver la película es que en todo esto miente hasta el apuntador.

Me explico. Alejandro Amenabar y alguno de sus defensores argumentan que la película no critica al cristianismo, sino al fundamentalismo religioso, de forma que tan malos serían en esta los cristianos como sus enemigos paganos. En realidad eso es falso, la película toma partido, si bien no de forma tan obviamente maniquea como se acostumbra. Los cristianos aparecen como los malos, algo que parece lógico cuando el trasfondo es la brutal muerte por estos de la filósofa Hypatia y su sangrienta toma del poder. En el film los cristianos siempre provocaran primero, y cuando sus enemigos reaccionan no dudan a pasarlos a cuchillo. Tampoco queda un resquicio en la película para separar a los cristianos buenos de los malos. El mismo monje que reparte pan a los pobres encabeza las matanzas, mientras que el taimado obispo utiliza el fanatismo de sus seguidores para imponerse en la toma del poder.

Así pues lo sorprendente es que aunque nadie lo dice, sospecho que buena parte de las reacciones adversas tienen que tener que ver con el duro ataque a la religión cristiana. Es lógico que las reacciones positivas también se encuentren mediatizadas. Yo si fuera cristiano seguramente me hubiera levantado indignado, pero como odio profundamente el cristianismo como cualquier otra idea religiosa, disfruté como un enano.

Dejemos pues los puntos sobre las ies. La película de más de dos horas no se hace larga como algunos dicen, ni baja de ritmo en exceso en ningún momento. Los personajes se construyen con suficiente credibilidad, la trama es interesante e incluso las gotas de información sobre el pensamiento astronómico son simplemente gotas que no pueden abrumar ni a un niño de 5 años. La reconstrucción histórica es creible en cuanto a vestuario y escenarios.

Que a mi me gustara la película era facil. Soy un entusiasta de la historia y de la divulgación científica y un anticlerical militante. A mi mujer sin embargo que no comparte mi forma de ser le gustó la película tanto como a mi. De cual fué su acogida por el resto de la bastante llena sala es buen ejemplo el atronador silencio en que todo el mundo queda cuando la película acaba, y es que sin duda la película no deja a la gente indiferente.

En resumen, una película que en mi opinión es claramente miltante y que los que alberguen fuertes sentimientos religiosos no deberían ver si no quieren correr el riesgo de salir indignados. Para los que somos ateos militantes o simplemente la mayoría excéptica la película es entretenida y es de las que hace reflexionar. Esto último se resume en una frase que extraí de un blog americano donde se hablaba de la película. Cuando Àgora acabó, contaba, la persona que estaba sentada a mi lado salió diciendo: "los cristianos son uns cabrones."

En tiempos como estos un poco de ideología es refrescante. Gracias Alejandro Amenabar


Thursday, October 01, 2009

El PIB y el bienestar

Dentro de la tormenta de ideas en la que se mueve los sectores más críticos de la izquierda, quisiera destacar el cuestionamiento que se está haciendo de los criterios para medir la prosperidad de los países.

Si preguntamos a nuestro alrededor por una medida de la salud de nuestra economía, casi todo el mundo mencionaría el crecimiento del PIB. Siendo un indicador macroeconómico cuya composición poca gente conoce, es aceptado por parte del gran público como indicador del éxito de las medidas económicas; sin embargo existe poca lógica que justifique esa asumpción generalizada como medidor del bienestar.

El PIB que se define en Wikipedia como el valor monetario total de la producción corriente de bienes y servicios de un país durante un período, presenta carencias muy evidentes como indicador tanto de prosperidad económica como sobre todo de bienestar:

  • No es una medida per-capita. El crecimiento del PIB puede suceder ligado a un incremento similar de población (como ha ocurrido recientemente en España), de forma que la Renta per Cápita sería un indicador mucho más adecuado de si mejoramos nuestra situación individual.
  • El PIB no tiene en cuenta bienes y servicios no comercializados como el trabajo doméstico o la autoproducción. Si la persona que cuida de un anciano en el seno familiar es sustituida por una institución pagada, dicha trabajo aparecería ahora como un aumento del PIB sin que en realidad se produzca ningún servicio nuevo.
  • El PIB no computa lo que no se mide en términos económicos. Si en un paraje natural pones una fábrica imposibilitando su disfrute como lugar de ocio, esa pérdida de bienestar no computará a la baja frente al aumento de producción de la fábrica.
  • El PIB tampoco computa la pérdida de recursos naturales limitados, su crecimiento se realiza en buena medida a costa de hipotecar la actividad futura.
  • Muchas de las actividades medidas resultan de hecho negativas para el bienestar. En el caso anterior del anciano y su cuidador, la sustitución se produciría a costa de un menor bienestar del anciano. La pérdida de afecto no se computa.
  • La medición se hace según el valor monetario de los servicios producidos, y no en función de la satisfacción que produce su uso. Si como resultado de movimientos especulativos el precio de los alimentos se multiplica por dos es muy probable que el consumo se reduzca aunque aumente el valor monetario de los alimentos consumidos. Un descenso en la satisfacción de una necesidad se reflejaría como un aumento del PIB.

Este último punto es extremadamente interesante porque nos acerca al PIB como un medidor del consumismo más vacío. La fabricación de productos de calidad que permitan su uso duradero resulta en realidad contraproducente para el PIB. No se mide el confort que da un abrigo para mantenerse caliente, sino el número de abrigos que compras y tiras. Cuanto peor sea el abrigo mejor para el PIB y peor para mi bienestar.

Siendo por tanto el crecimiento del PIB un medidor tan incorrecto de la evolución del bienestar de la sociedad, y siendo estas limitaciones perfectamente conocidas, resulta absurdo se insista en su consideración como tal por parte de la propaganda oficial. Una vez más estamos ante un gran engaño sobre el que se construye la asumpción de políticas económicas que benefician a quienes controlan los resortes del poder.

Leía estos días un artículo en que se hacía referencia a este tema en Rebelíon, bajo el título de Porqué la patronal está equivocada. Lo destaco porque da un dato que yo no conocía y que es bastante revelador:
En realidad, si la población activa en la mayoría de países de la UE fuera tan elevada como en EEUU y el número de horas trabajadas por año en la UE fuera semejante al de EEUU, el PIB por habitante en la UE sería muy superior al de EEUU. El problema, pues, no es tanto la productividad, sino la participación de la fuerza laboral.
Así pues nuestra renta por hora trabajada en Europa en un entorno algo menos liberal que el de EEUU resulta superior, lo que contradice los dogmas de los beneficios de la no intervención pública en la economía. Que este dato se omita no puede ser, como casi nada, casual.

Dado que los defectos del crecimiento del PIB como medida del bienestar resultan tan obvios, existen indicadores alternativos que corrigen alguno de sus defectos: el Índice de bienestar económico sostenible que incluye elementos no cuantificados en el PIB como el trabajo no remunerado, el PIB verde que contempla el uso de recursos no renovables, y el Índice de desarrollo humano que introduce elementos como el nivel educativo y la esperanza de vida en su cálculo. No son nuevos, por poner un ejemplo el IDH que prepara la ONU data de 1990, pero sus datos no son tan publicitados, seguramente porque su análisis resulta contradictorio con la propaganda oficial. A algunos les puede resultar sorprendente que:
  • Cuba entre los países altos, en el séptimo lugar en el continente americano, y el segundo por detrás de Barbados en el area de Centroamérica y Caribe (incluido México)
  • Estados Unidos queda por debajo de casi toda Europa y justo por delante de España en el ranking.
  • Que el próspero y modélico Reino Unido está a la cola de Europa, por detrás de tres de los despectivamente denominados "PIGS" (Portugal, Italia, Grecia y España).
  • Que Libia es el único país de áfrica con un índice superior al 0,80.
  • Que entre 2005 y 2006 (últimos datos disponibles) y en plena fase de crecimiento, entre los 30 primeros solo reducen su índice 4 paises, entre ellos EEUU y Reino Unido.
Si bien ninguno de estos indicadores nos acerca del todo a medir el bienestar, es indudable que pueden resultar mucho más útiles que lo que actualmente tomamos como vara de medir. El asunto no es menor, y debemos dar la batalla en este ámbito como elemento fundamental para ayudar al necesario cambio de sisteam.

Monday, September 21, 2009

Yo no reciclo (con perdón)

Y lo que es aún más grave, tampoco ahorro agua (me baño a menudo en una gran bañera y tengo un césped que consume cantidades considerables en verano), y recientemente he cambiado mi coche a un SUV (que por más que diga la publicidad consume como lo que es, un coche de casi 2 toneladas). A estas alturas del partido esto solo lo digo en voz alta en este blog que casi nadie lee. Seguramente sea una liberación poder expresar lo que casi da miedo reconocer en público, y quien sabe si tan provocadora entrada no acaba costándome un duro castigo en mi vida profesional o política (a cual menos jugosa) cual felación de becaria con presidente americano.

¿Soy insensible pues a los problemas ecológicos? ¿No creo en cambios climáticos, en agotamiento de recursos, en crisis del petroleo? Al contrario, estoy convencido del impacto venenoso de la actividad humana en la viabilidad del planeta que estamos dejando a nuestros descendientes. Considero este como uno de los mayores problemas con el que nos enfrentamos, un problema para el que las soluciones pueden ya estar llegando demasiado tarde. ¿Entonces?

Entonces ocurre que estoy harto de que me tomen por idiota. En un sistema suicida de crecimiento continuo tanto en población como en consumo de recursos limitados, no estoy dispuesto a aceptar que le den la vuelta a la tortilla y quieran convencerme de que la solución pasa por el cambio de mis pautas de comportamiento, aprovechando incluso para hacer negocio con mi esfuerzo. Es como si ante un incendio forestal los mismos pirómanos que lo provocan y alimentan con gasolina me exigieran que lo apagara a escupitajos. No sólo es absurdo e inútil, es además una tomadura de pelo en la que no estoy dispuesto a colaborar.

Mención aparte tiene el tema del agua. Al contrario de lo que se nos quiere vender, el agua es un recurso que aunque limitado, es totalmente renovable. El mayor consumo de agua no agrava un año de sequía, simplemente causa restricciones al resto de usuarios del agua canalizada que compiten por ese recurso limitado. Considerando que los grandes consumidores de agua son la agricultura y la industria, me están intentando convencer de que sacrifique el jardín en el que juegan mis hijos para que algún agricultor murciano siga sacando beneficio a costa de emigrantes explotados, o para que alguna industria contaminante aguas abajo pueda seguir utilizando el agua que yo ahorro devolviéndola emponzoñada a su cauce.

Evidentemente que creo que hay que hacer algo a favor del medio ambiente. Hay que intentar cambiar este sistema que nos conduce a la catástrofe, hay que denunciar sus absurdos y trabajar para ayudar a definir y poner en marcha un mundo diferente, hay que hablar con la gente y denunciar el engaño en que vivimos, hay que hacer proselitismo. Hay que escribirlo en un blog aunque solo lo lea uno mismo.