domingo, marzo 23, 2008

¿Es realmente la inflación el impuesto más injusto?

Os pongo un caso de un español medio, asalariado y con una hipoteca que se come un 35% de su renta y que no tiene capacidad de ahorro. En este caso una inflación del 5% supondría un aumento de gasto de 3,25%. A igualdad de tipos de interés, dependiendo de como de buena sea su cláusula de revisión salarial ganará o perderá renta al final del año. En función de las estadísticas la mayoría de los asalariados con hipoteca salen ganando.

Si yo soy un rentista en un entorno estable (si le he prestado a alguien dinero a largo plazo), unas altas tasas de inflación implican una renta real menor y un menor valor de mis activos. El rentado gana cuando el rentista pierde, es obvio, y la inflación no juega igual para todos.

Yo puedo aceptar la lucha contra la inflación como correcta en la medida en que afecte al crecimiento económico y la distribución más justa de la renta. Si lo convierto en el único objetivo de la economía habré tomado el medio por el fin, tal como nuestro poco popular Banco Central Europeo deifende en función del mandato recibido.

En la economía, como conclusión, hay demasiada ideologia vendida como verdades absolutas. Os aseguro que en mi caso celebro con alborozo las tasa de inflación elevadas.