jueves, junio 11, 2009

La refundación de IU

Primeras elecciones habidas tras mi vuelta al redil de IU. En Chiloeches 42 votos (en torno al 4%) UPyD 67, PSOE más de 300 y PP más de 600. Me cuenta el coordinador de Guadalajara que es un gran éxito, desde los 17 votos de las últimas elecciones. En las municipales fueron 82 y al borde del concejal, no cabe duda que siempre se puede ver el vaso medio lleno aunque esté casi vacío.

La realidad es que IU tiene mucho trabajo que hacer para poder ser lo que debería, el lugar común de la izquierda española. Toca volver a hablar de refundación, y en mi opinión no puede haber tal sin reconstruir toda la organización. Hace falta resolver los dos grandes dilemas, la delegación frente a la democracia directa, y la capacidad de aglutinar pensamientos políticos heterogéneos pero cercanos.

IU se organiza en un esquema piramidal de democracia delegada. Desde la agrupación subiendo por el consejo provincial, el consejo de la federación y la dirección federal. Salvo para iniciativas locales, las decisiones se toman por parte de delegados elegidos por otros delegados de forma que los afiliados difícilmente se pueden sentir partícipes de las decisiones tomadas. La coalición con ICV, muy criticada por algunos de nosotros es un ejemplo de decisión trascendental tomada por delegados que fueron elegidos sin que los representados conocieran sus posturas al respecto en el momento de su elección.

IU es conocida por sus luchas intestinas entre las distintas familias. Estas luchas son consecuencia directa de su organización piramidal, y se reducirían drásticamente en la medida en que fuéramos capaces de estructurar una organización donde las decisiones trascendentales fueran tomadas por los afiliados. Sin delegación ya no hay familias, solo individuos. Internet nos permite posibilidades que nadie ha explorado todavía de verdad de forma que la consulta directa no paralice la toma de decisiones.

El segundo problema a resolver es como conseguimos aunar en una iniciativa común a gentes con ideologías similares pero con matices y prioridades diferentes. El esquema actual en el que se toma todo o nada es sencillo para el seguidor incondicional que asume su pertenencia a un partido de forma sentimental y acrítica, pero es complicado de asumir por parte de tanta gente con convicciones más profundas. Poco nos separa a efectos prácticos del votante de Iniciativa Anticapitalista y del PCPE, y seguramente asumimos en su casi totalidad los postulados de partidos “monotemáticos” como los verdes, republicanos, feministas o la multitud de partidos piratas, pro-cannabis y similares, así como los objetivos de una gran cantidad de ONG’s. Necesitamos ponernos a trabajar juntos porque constituimos entre todos un espacio común con un enorme potencial.

Como estructurar una iniciativa de este tipo en la cual cada cual mantenga sus prioridades no va a ser fácil. En mi opinión hay un aspecto fundamental a abordar que tiene que ver con nuestra relación con el poder. En la medida en que alcanzamos pactos de gobierno con formaciones como el PSOE nos vemos obligados a ceder en parcelas que pueden ser básicas para algunos de los potenciales miembros de nuestro espacio político común. La solución pasa por renunciar a todo pacto de gobierno manteniéndonos en la oposición siempre que no podamos gobernar solos. Esta renuncia tiene un potencial coste, pero a la larga nos permitirá mantener una congruencia en el mensaje que nos de credibilidad.

El participar en la construcción de esta Izquierda Unida refundada resulta tan complicado como apasionante. Las expectativas de éxito son, no me engaño, limitadas, pero no está entre mis rasgos el negarme a luchar batallas perdidas.