martes, julio 14, 2009

La sostenibilidad del sistema

El otro día aproveché una comida con mi hermano para discutir un poco de política con él. Sus posturas suelen ser escépticas ante casi todo, y aunque cabe calificarlas como de izquierdas, ponen al ecosistema como a un valor en si, mientras que mis posturas también calificables como ecologistas, ponen a este al servicio del individuo.. En cualquier caso su escepticismo es un buen contrapunto a mi habitual entusiasmo, y las conversaciones con él siempre me resultan agradables y me dan que pensar.

Con el afán proselitista propio de los convencidos, le comenté que estaba buscando un texto convincente al respecto del eco-socialismo que pensaba que podía ajustarse a su forma de pensar. La idea es que la explotación de recursos sin límite no es más que una cara más de un sistema explotador e insostenible como es el capitalista-consumista en que vivimos. Desde mi punto de vista más que arrimarse a los movimientos ecologistas, los partidos socialistas deben de sacar a la luz y poner en primera linea de su argumentario los aspectos ecologistas que se encuentran inherentes a su ideología, algo que aún no se ha hecho, o no suficientemente. No se trata de volverse verde o roji-verde, sino de hacer ver que el componente verde es absolutamente inherente al rojo.

Andaba yo por esos derroteros cuando mi hermano me salió con una respuesta que yo no esperaba. Según su propio análisis, el planeta no tiene solución y ya no existe marcha atrás, las inercias de nuestro mastodóntico sistema ya no nos permitirá frenar a tiempo antes de estamparnos contra la pared del desastre ecológico. En realidad comparto en buena medida dicho análisis dado que la inercia demográfica es imposible de parar a corto plazo, y está claro que las medidas radicales de control del crecimiento tanto de población como de consumo son tan difíciles de tomar que, incluso si aún estuvieramos aún a tiempo, no se aplicarían hasta que fuera demasiado tarde. No puedo negar la evidencia, pero lo que nos diferencia es que yo siempre me apunto a las causas perdidas, aunque sea por un puro posicionamiento ético.

Aceptando esta interpretación de la situación, le planteaba que eventualmente tras una crisis que será sin duda terriblemente dolorosa, debe llegar algún tipo de equilibrio basado en una utilización sostenible de los recursos y una estabilidad demográfica. En mi opinión recursos considerados limitados como la energía o incluso el agua (que en realidad se reducen a la energia puesto que con suficiente de esta se puede desalar del mar y mover a donde haga falta) son potencialmente ilimitados con suficientes avances tecnológicos, y yo no dejo de ser un optimista irredento. Para mi sorpresa mi hermano no se molesto en refutar esta parte, sin embargo me planteó que no son ilimitados otros recursos más abundantes ahora como pueden ser los metales. Teniendo en cuenta que el reciclaje no permite la recuperación del 100% del recurso, debemos asumir que un mundo sostenible debería basarse exclusivamente en recursos orgánicos y energía renovable, lo que nos aleja aún más de este en el que ahora vivimos.

La conclusión de mi hermano es que la civilización en la que vivimos dejó de ser sostenible a largo plazo no desde la revolución industrial, sino desde mucho antes. Con matices, pero no puedo estar en desacuerdo.