sábado, noviembre 21, 2009

Un gobierno autoritario

De entre las grandes ilusiones que el prestigitador Zapatero consigue mantener en pie con la complicidad de los medios de comunicación afines y de su partido gemelo (y solo aparéntemente opuesto) no es menor el aire de gobierno moderno y libertario del que parecen presumir. Lo digo porque los hechos se me antojan sumamente desalineados con la exitosamente extendida impresión.

Es el gobierno Zapatero el primero equilibrado e materia de sexo de nuestra historia. En el punto de la igualdad de género hemos tenido sin duda un ejecutivo de lo más activo. El problema no es menor, y frente a él, el gobierno se ha liado a poner en marcha iniciativas de todo tipo, desde el endurecimiento de penas a la violencia ejercida por los hombres, hasta la obligación por ley de presentar listas electorales o consejos de las empresas equilibradas entre hombres y mujeres.

Se me antoja este impulso penalizador y legislador como muy propio del aire feminista que impregna al gobierno, y su aroma se extiendo en asuntos como el intento de censurar en todo lo relativo al sexo, desde la imposición de multas en lo relativo a la prostitución (incluso enfrentándose a las propias asociaciones del ramo), hasta la reciente erradicación del sexo en abierto en televisión. Lo de las feministas con el sexo es algo que resulta casi enfermizo. Es su mojigatería e intolerancia reflejada en sus airadas campañas contra la utilización de la mujer en publicidad (como si no fueran los dos géneros utilizados como reclamo sexual en todo momento) un reflejo de una aversión a todo lo sexual que debería ser analizado por los psicologos. Con las feministas me pasa un poco como con los sionistas, un pasado de víctimas no puede justificar injusticias presentes, mucho menos cuando los presentes defensores de sus causas no han sido en su mayoría nunca victimas de nada.

No me parece el tema del género un aspecto aislado, y aunque en lo que a mí respecta entre estas medidas se mezcla lo bueno con lo malo, es este gobierno también el de las restricciones en el tema del tabaquismo, el del aumento de multas y de penas en tema de circulación vial, el de las leyes anti-piratería, etc.

Tampoco voy ahora a defender la desregulación generalizada en todo, soy un firme defensor de la actuación de los gobiernos como garante de una sociedad más justa e igualitaria. Confieso sin embargo que me molesta bastante que sea la imposición de sanciones y restricciones la primera y muchas veces única salida que tiene nuestro gobierno ante los problemas que nos rodean.