domingo, septiembre 07, 2008

La economía encarrilada.

Con lo que está callendo en el panoráma económico mundial, resulta interesante y esclarecedor analizar las respuestas que los economistas "oficiales", los medios de comunicación, las grandes instituciones y los partidos políticos "de gobierno" nos proponen.

El PP, el BCE, y resto de adalides del pensamiento liberal en el que vivimos sumidos y ahogados desde los años 80 lo tienen claro. Cual médicos medievales que todo lo solucionaban con sangrías, les da lo mismo que llueva o haga sol, todo se soluciona con desregulación, flexibilización laboral y eliminación de toda actuación redistributiva del estado. En el colmo de la desfachatez el BCE recomienda ahora eliminar las cláusulas de revisión de los convenios, sin que parezca importarle ni resultarle significativo el hecho de que los salarios hayan perdido participación en el reparto de rentas desde los años 80. Han llegado tan lejos que ya ni disimulan. Bueno, tampoco vamos ahora a llamarnos a engaño cuando llevamos conviviendo y aguantando a estas sabandijas que quieren teñir de ciencia lo que es pura ideología desde hace mucho tiempo. Es bastante más triste asomarnos al lado de nuestros amigos supuestamente socialdemócratas cuya más brillante idea en estos tiempos de crisis resulta la inacción. sacar el paraguas y esperar a ver si escampa, como si la economía y sus fluctuaciones fuera un mundo inaccesible y sobre el que no se puede intervenir.

Resulta sumamente lamentable comprobar que nuestro pensamiento económico oficial se asemeja al juego del scalextric en el que la única alternativa parece ser seguir por un carril acelerando o frenando según las circunstancias pero sin margen para cambiar la dirección. El camino ha sido largo para el pensamiento único, pero sin duda fructífero:

Se empieza por convencernos de que la inflación es la madre de todos los problemas para ceder toda actuación en materia monetaria a un ente ajeno a la soberanía popular como es el BCE; se sigue por eliminar toda posibilidad de actuar en temas comerciales firmando tratados de libre comercio bajo el dogma no demostrado de que este desarme proteccionista redunda en beneficio de todos; se privatizan las empresas públicas y se anatemiza toda actuación directa en los sectores productivos como ineficiente; se eliminan los controles a los flujos de capitales y se fomentan los paraisos fiscales como paso previo a la limitación de la capacidad redistributiva de los sistemas impositivos; se admite participar en una UE sin armonización fiscal ni laboral de forma que el dumping social elimine todo posible avance en los derechos de los trabajadores...

No, las cosas no pasan de la noche a la mañana. Llevamos décadas poniéndonos la soga al cuello con la ayuda inestimable de una supuesta socialdemocracia que ha sido colaboradora necesaria en este proceso. Desandar el camino no va a resultar facil, especialmente con una sociedad anestesiada en la que el control de la opinión resulta ferreo y la capacidad crítica de la ciudadanía escasea.