domingo, septiembre 21, 2008

Más sobre la crisis y sus análisis

Me levanto por la mañana, cojo el ordenador y entro en El País. Resulta interesante estos días ver como se analizan los problemas económicos que nos afligen por parte de los voceros del sistema, por lo que voy directo a algunos artículos de opinión al respecto.

Primer artículo ¿Hay alguien ahí? (http://www.elpais.com/articulo/semana/Hay/alguien/ahi/elpepueconeg/20080921elpneglse_20/Tes). Mi amigo el columnista empieza constatando que hay muchas herramientas económicas que ya no están en manos del gobierno, ni política monetaria, ni actuación en los tipos de cambio, ni políticas comerciales, ni margen para el endeudamiento... Vaya, no puedo estar más de acuerdo, pero lo sorprendente es que lejos de incidir en el impacto que esta falta de capacidad de los gobiernos ha tenido en llegar donde hemos estado, lo aplaude con entusiasmo. Este sabio prohombre que se atreve a demostrar su ignorancia y su descaro en el primer periódico de España parece creer que no hay causas ni causantes para los problemas actuales.

El columnista en cuestión propone:inyectar liquidez al sistema beneficiando a los bancos claro (y lo dice a las claras) pero ayudando con eso al sistema, políticas presupuestarias anti-distributivas (menos impuestos directos y más indirectos, congelación salarial a los funcionarios y privatizaciones(impagable como defiende privatizar hasta las prisiones alegando a que no se debe poner coto a la imaginación).

El genio en cuestión, que no se ha enterado de lo que tenemos encíma ni porqué los tenemos propone dosis extras de la misma medicina que nos ha envenenado en los últimos 30 años. Es normal tanto eso como que no parezca culpar a nadie de la situación actual, el columnista en cuestión es nada menos que nuestro ex-ministro Piqué.

Con un cierto cabreo en el cuerpo paso al siguiente artículo: "El reto de los bancos centrales" (http://www.elpais.com/articulo/semana/reto/bancos/centrales/elpepueconeg/20080921elpneglse_19/Tes)

El artículo no añade nada nuevo pero deja encima de la mesa una afirmación que me da que pensar de nuevo al respecto de uno de los grandes dogmas económicos de nuestros tiempos como es la maldad intrínseca de la inflación:

"...impuesto de la inflación, que recae de manera desproporcionada sobre los pobres, con menos medios para protegerse de los aumentos de precios que debilitan el valor de sus ahorros..."

Me deja de piedra que alguien pueda siquiera hablar de la palabra "ahorro" ligada a la palabra "pobre". El articulista resulta ser americano, el señor Kenneth Rogoff, lo que explica en parte su extraña afirmación, dado que la falta de un sistema público de pensiones obliga allí en mayor medida a ahorrar a las clases medias (¡vaya buen argumento contra ese otro creciente dogma en favor de las pensiones privadas!).

Dándole la vuelta al propio artículo se lee una interesante afirmación: "...De hecho, la inflación se disparó durante el año pasado, facilitando oportunamente la necesaria corrección del precio real de la vivienda". Está claro, la inflación es un impuesto que devalúa los activos, por lo que es dudoso que sea negativo para los pobres cuando sus activos (y no solo de los pobres, sino de casi todo el mundo con hipoteca) son negativos. Una razonable tasa de inflación ligada a cláusulas de revisión salarial me parece una buena forma de, parafraseando a Rogoff "facilitar oportunamente la necesaria corrección del precio real de las riquezas acumuladas".