domingo, junio 30, 2013

Economías enfermas y economías parasitarias (II). La salud del parásito es la enfermedad del huesped.


En la primera parte de esta entrada trataba de explicar como las economías capitalistas entran en crisis cuando la demanda no es capaz de consumir la producción (Economías enfermas y economías parasitarias (I)). Argumentaba también que este proceso es inevitable debido a que la riqueza se acumula en manos de los capitalistas y no se encuentran compradores suficientes para los productos generados.

Como explicaba en dicha entrada, desde los años 80 se produjo en las economías occidentales un exponencial crecimiento de la deuda privada, la única salida que permitía que la producción fuera vendida a trabajadores que no ganaban suficiente. Quería centrarme en esta segunda parte en el hecho de que este proceso no ha sido homogéneo mundialmente. Existen economías más competitivas y que generan excedentes superiores que otras, siendo por tanto las que se enfrentan con mayores desequilibrios entre producción y consumo.

A finales de los años 90, tras la re-unificación, a los empresarios capitalistas alemanes se les presentó una oportunidad única. Con la llegada de nuevos trabajadores bien cualificados procedentes de la Alemania del este se dispuso de mano de obra barata que permitió mantener a raya las demandas salariales de los trabajadores. Con salarios reales en descenso y productividad en ascenso, los empresarios alemanes se encontraron con grandes márgenes de beneficio potenciales para su capacidad productiva. Toda esa producción necesitaba compradores, y los países del sur de Europa constituyeron los objetivos adecuados una vez que los tratados europeos y la moneda única les dieron un acceso sin impedimentos a sus mercados.  El efecto del proceso se puede ver en este gráfico que refleja la evolución del déficit comercial (diferencia entre importaciones y exportaciones) de España y Alemania.

Porcentaje del PIB. Fuente Eurostat.

En resumen, la producción generada por los trabajadores mal pagados de Alemanía se vendió en el sur de Europa, para lo cual era necesario previamente prestarles el dinero necesario. El prestamista era el capitalista Alemán y de otros países europeos, que exportaban sus desequilibrios internos a países menos competitivos. Países que como España accedieron de forma inocente a abrir sus fronteras de forma permanente mediante la adopción de tratados europeos los cuales se manejan en estructuras no democráticas contra los cuales la ciudadanía poco puede hacer para defenderse. La guinda de esta estructura la constituye el BCE, el cual mantuvo tipos impositivos bajos que aumentaban un apetito de crédito que beneficiaba a los productores centro-europeos.

Como país nos mostramos inmensamente ingenuos pensando que detrás de los tratados europeos subyacía una solidaridad continental que llevaría a la convergencia económica. Entregadas nuestras armas económicas, sin capacidad de realizar políticas comerciales que defendieran a la industria local y sin capacidad de devaluar la moneda en el entorno del Euro, vemos ahora como se nos acusa como país de haber vivido por encima de nuestras posibilidades, algo que no parecía problemático mientras comprábamos locomotoras de alta velocidad, maquinaria de construcción y vehículos alemanes.

La adopción de medidas de contención salarial en países como Alemania está en el origen de los desequilibrios que afectan a Europa. En lugar de hacer sus deberes y corregir sus desequilibrios, su economía se ha comportado como un parásito que engorda a base de debilitar a las economías de los demás países. Sin embargo ese proceso no hubiera sido posible en países como el nuestro sin la complicidad de las propias oligarquías locales que se llevaban su parte del festín.

En la situación actual, pretender que todos los países adopten la estrategia alemana resulta simplemente estúpido, porque Alemania presenta desequilibrios muy graves que solo resuelve desequilibrando a sus vecinos. Como un parásito, su salud solo es el reflejo de su éxito para engordar a costa de sus vecinos, lo que obviamente dista mucho del discurso que se nos quiere vender.

domingo, junio 23, 2013

Economías enfermas y economías parasitarias (I). Un sistema que tiende al desequilibrio.


Que las economías europeas no andan bien es algo que nadie niega. Las hay que parecen vadear mejor la crisis con tasas de crecimiento débiles como ocurre en Alemania, tasas que en otros tiempos se hubieran calificado como de estancamiento, pero que por comparación nos parecen a otros envidiables. Parece lógico que los ojos se vuelvan a Alemania como modelo a seguir, y en esas estamos en lo que algunos denominan acertadamente el "austericidio". Otros economistas plantean visiones diferentes y apuntan a Alemania como fuente del problema más que de la solución. Parece paradójico que la economía que menos parece sufrir se identifique por algunos como el auténtico foco de la enfermedad, pero esa interpretación resulta muy acertada si se tienen conocimientos económicos básicos.

Pidiendo disculpas anticipadas por el rollo económico, dedicaré un par de entradas a cuestionar del mito de que economías como la alemana están teniendo que, sacrificadamente, sostener a las de sus vecinos pobres del sur, y trataré de argumentar como en realidad se comportan como parásitos que se sostienen a base de exportar sus desequilibrios a los demás.

Economías en equilibrio

Para desarrollar esta explicación necesito compartir aquí unas nociones muy básicas de macro-economía, que es la parte del pensamiento económico que estudia la economía de los países. Creo que, como casi siempre, despojado de tecnicismos los conceptos son sencillos y fáciles de comprender.

En todo sistema económico existen unos productores y unos consumidores. La economía funciona en equilibrio mientras que todo lo que se produzca se consuma, y entra en crisis cuando esto no es así. Cuando hablamos de consumo en sentido amplio estoy incluyendo lo que denominamos inversión, que no es más que un tipo de consumo realizado por la empresa para mejorar la producción futura.

En una economía capitalista, la producción se hace por manos privadas en busca de un cierto beneficio. Ese beneficio es lo que Marx denomina plusvalía, diferencia entre el valor de lo producido y los costes causados. El sistema funciona bien en principio y, con independencia de si es justo o no, es sostenible siempre que el empresario capitalista consuma (o invierta) ese beneficio o plusvalía.

A modo de ejemplo, si para producir lo necesario para vivir 10 personas se necesitan solo 8, el capitalista puede dedicar la producción extra a pagar a un criado que le haga vivir mejor y a un albañil que le amplíe su casa. También puede poner a dos personas a mejorar su fábrica para que el año que viene solo necesite 7 empleados para producir lo necesario para 10. Puede por último ser generoso o ser presionado por los trabajadores para que les aumente su salario y que ellos mismos consuman el excedente. En todos estos casos el sistema mantiene su equilibrio entre producción y consumo.

Lo que la economía capitalista no puede permitirse es que parte de lo producido se quede sin consumir, porque entonces el empresario decidirá despedir un empleado y ahorrarse los costes de una producción que luego no va a vender. Esto genera un círculo vicioso, porque el trabajador desempleado no gana dinero y no puede consumir, por lo que la demanda baja y se entra en una espiral de nuevos despidos y nueva caída de producción.

Distribución de la riqueza y exceso de beneficios

Es importante también entender el papel que juega en el sistema la inversión. En las economías capitalistas competitivas, los empresarios tienden a invertir parte de sus beneficios con el objeto de mejorar su producción y poder bajar los precios sin dejar de obtener beneficio. La innovación produce aumento de producción y la disponibilidad de una mayor cantidad de bienes. De como se repartan esos bienes en la sociedad dependerá el grado de justicia social del sistema, pero una vez más insisto que no estoy hablando ahora de justicia, sino de equilibrio, y todo seguirá funcionando bien en la medida en que todo lo que se produzca se consuma, que es la regla básica del equilibrio económico. Que haya gente que se forre y gente que pase penalidades no rompe el equilibrio, siempre que quienes más ganen gaste esos ingresos o los re-invierta. Lo que es un veneno mortal para el sistema (contrario a lo que el saber común seguramente entiende) es la austeridad y el ahorro no re-invertido, porque en ese caso entraremos en la espiral de despidos y bajada de demanda a la que me refería antes..

En nuestro sistema capitalista, existe una lucha política continua entre los trabajadores y los empresarios por ver quién se lleva una parte más importante del pastel de la producción. Desde los años 80, las estadísticas macro-económicas nos demuestran que los capitalistas andan ganando esta guerra a los trabajadores, y cada vez obtienen una parte más grande del pastel. El problema es que esta parte se vuelve mucho más de lo que estos privilegiados pueden llegar a consumir, incluso con un gran desarrollo de la industria del lujo como el que vemos.

Fuente Blog Pijus Económicus

Que baje la proporcion de rentas del trabajo no quiere decir necesariamente que empeoren las condiciones de vida de la mayoría trabajadora, dado que los fuertes incrementos de productividad pueden dar para mantener e incluso aumentar el nivel de consumo de estas mayorías aunque baje su proporción de los ingresos totales. La teoría económica dominante defiende que favorecer los beneficios empresariales es favorecer la re-inversión de esos excedentes, de forma que la productividad aumente y la tarta crezca para todos.

Aunque esta teoría es cuestionable, y sus consecuencias sociales puedan considerarse injustas, no voy a dedicar tiempo aquí a discutir este razonamiento en base a ninguno de esos dos motivos. Si discutiré sin embargo, como Marx explicó hace siglo y medio, que el proceso sea sostenible en el tiempo.

Exceso de ahorro y burbuja financiera

Con un sistema que favorece el beneficio empresarial con el objeto de re-invertirlo, se produce un excedente cada vez mayor. Llegado a un cierto punto, los excedentes capitalistas son demasiado grandes para unas posibilidades de re-inversión productiva limitadas, por lo que el capitalista tiende a dedicar los recursos sobrantes a actividades financieras y no productivas.

Una buena forma de ganar dinero con esos beneficios generados es dedicarlos a prestárselos a los trabajadores, para que estos a su vez consuman esa parte de producción generada que con sus salarios no pueden comprar. Con ello se consigue recuperar el equilibrio entre producción y consumo, apoderándose los prestamistas de parte de la renta futura de los trabajadores. Lo malo es que el proceso no es sostenible a largo plazo, porque hay un límite de endeudamiento pasado el cual el capitalista deja de prestar por miedo a que la renta futura del trabajador no sea suficiente par garantizar el cobro de la deuda. Los datos demuestran que el estallido de la burbuja del crédito del 2008, que no es más que un ejemplo de lo anterior, era la inevitable consecuencia de un sistema que tiende al desequilibrio.

Deuda privada (rojo) y pública (azul) en EEUU como porcentaje del PIB

Con unos capitalistas que ganan más de lo que pueden gastar, y unos trabajadores que tienen que apretarse el cinturón para devolver la deuda generada mientras "vivían por encima de sus posibilidades", la producción deja de venderse y la crisis estalla.

Conclusión

Hasta aquí una breve introducción a las contradicciones y desequilibrios a las que se encuentra la economía capitalista, modelo productivo adoptado por todos los países de nuestro entorno. En resumen diríamos que el sistema capitalista de mercado parece exitoso en fomentar los aumentos de producción, pero presenta problemas de sobre-acumulación que tienden a provocar crisis periódicas. Es un sistema que, independientemente de si es o deja de ser justo, tiende al desequilibrio.

En este panorama las economías nacionales de cada país se desenvuelven a partir de niveles de desarrollo no homogeneos, y adoptan medidas de política económica diferentes para intentar encontrar sus propias soluciones a los problemas y contradicciones en competencia con el resto de economías.

De ello hablamos en la próxima entrega (Economías enfermas y economías parasitarias (II). La salud del parásito es la enfermedad del huesped.).
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PD:  Me pide dos puntualizaciones Julia y las añado por si alguien tiene las mismas dudas.

En primer lugar me pregunta porqué no puede el empresario guardarse simplemente el beneficio cuando no hay demanda. En realidad el beneficio no surge en la producción, sino en la venta, por lo que si no hay demanda no existe beneficio. Prestar al trabajador permite que la producción se venda y se genere el beneficio, además de generar un beneficio extra por la vía de los intereses.

La segunda cuestión es porqué no exportar la producción sobrante si falta demanda interna. En esta parte planteo un análisis de la economía global , y evidentemente no existen marcianos a los que exportar fuera de la tierra. En la segunda parte entraré en al análisis de como a nivel nacional se acude a la exportación para compensar la falta de demanda interna que consuma la producción. Es lo que vendría a ser la receta alemana de salida de la crisis y que no deja a ser una forma de transferir a otros los problemas propios.

domingo, junio 16, 2013

¿Optimistas o ilusos?


Tiempos convulsos estos, en los que el saber convencional puede dejar de servir para explicar lo que ocurre, y por ello para anticipar el futuro. De una mala lectura de la situación pueden llegar decisiones erroneas de las que se pagan caro, y para mi que abundan muchas de ellas en las últimas semanas.

Rubalcaba y el PSOE no saben a que atenerse. Su instinto electoral les hace mirar hacia la izquierda cuando están en la oposición, y algunas señales al respecto han dado en los últimos meses, hasta que llegó ese dinosaurio llamado Gonzalez y mandó a callar. Los tipos como Gonzalez (o Aznar) tienen un ego demasiado grande como para permitir que se cuestione su obra, así que cuando el máximo responsable del giro neoliberal del PSOE sale a la palestra, lo que hace es defender su legado. "El PSOE no debe perder su vocación de mayoría" dijo nuestro repulsivo ex-presidente en un acto-homenaje, y lo que decía es que no hay que dejarse tentar por acercarse a posiciones de los comunistas antisistema. En una ofensiva en toda regla, los poderes fácticos del entorno del partido, con El País a la cabeza, se lanzaron a pedir pactos de estado con el PP para salvar a nuestra economía.

Sería interesante saber lo que se ha cocido en las cocinas de Ferraz y lo que se ha movido en la cabeza de Rubalcaba, pero parece que las posturas pro-sistema y pro-pacto se han impuesto en la cúpula del partido. Parece un movimiento estúpido del que creo los que formamos parte de IU nos congratulamos, pero cuyo fundamento puede ser una simple ilusión. Sospecho que el PSOE anda muy preocupado por que un rebote económico después de la caida libre en la que llevamos instalados hace dos años de alas al PP para apuntarse el tanto de la recuperación, estigmatizándoles a ellos como los que provocan las crisis. Es normal dado que el pensamiento económico dominante en el PSOE es igual al del PP, pero es una ilusión, y a ello me referiré mas tarde. Si el movimiento falla, el PSOE se emcontrará con que lo único que ha conseguido es confirmar que no son nada más que el rostro algo más amable del bipartidismo, y su futuro quedará muy dañado, con el espejo del PASOK en el que mirarse.

Anda el botarate de nuestro presidente Rajoy paseando por los medios con cara de quién ha sido superviviente milagroso de un accidente aéreo. Ya por fin (le han dicho y nos dice) estamos saliendo de la crisis, pero como dice Mota: "hoy no... mañana"  Sospecho que Rajoy no tiene ni pajolera idea de economía, que nuestros gobernantes suelen ser del ámbito del derecho, osea que me lo imagino bajando a las cocinas del Ministerio de Economía a preguntar cuando va a surtir efecto la pócima nauseabunda y laxante que sus brujos económicos nos llevan administrando hace tiempo. Con el susto aún encima, parece que alguien le ha dicho que esta vez si que va a ser la buena, y nos anuncia la noticia con una cara en la que aún se nota la angustia. ¡Pa habernos matao! Parece decir, y es que sabe que como esta no sea la buena, el batacazo electoral que se les avecina para dentro de un año y en adelante va a ser de aupa.

En el alivio del presidente puede influir un aparente desinflamiento de la movilización en la calle. Supongo que muchos dirigentes del PP llegaron incluso a temer necesitar escolta policial hasta para ir de compras, así que cuando asoman la cabeza a la calle y no ven manifestaciones, ni indignados acampados, ni escraches de la PAH, deben pensar que lo peor ha acabado y que ya anda escampando. Ilusos puede que sean si piensan que el cabreo y la indignación de la población está amainando. Se palpa entre la gente un grado de hastío que ya no se calma con salir a la calle a gritar, y no se dan cuenta que la caldera es realmente peligrosa cuando acumula presión. Cualquier chispa puede crear un estallido de proporciones interesantes, pero si tal cosa no se produce, las vacaciones electorales se pasarán, y llegá la hora de que a la población se le permita dar una buena hostia a los que les gobiernan por medio del único arma que se le deja: las urnas. Creo que en este área veamos una nueva faceta de la ilusoria visión de futuro de nuestros gobernantes, y al tema electoral me referiré luego.

Como comentaba antes, el PP y el PSOE parecen ambos abonados a la teoría de que por fin vamos a salir de la crisis. Esta vez pasamos de la teoría de los brotes verdes a la de la luz al final del tunel, pero igual que hace tres años ocurrió durante el zapaterismo económico tardío, no comparto con ellos su optimismo. La economía no puede crecer porque no puede haber demanda interna en medio de un recorte de salarios y de freno al gasto público, y no puede haber demanda externa cuando las perspectivas económicas del mundo son tan sombrías, con la economía de los BRIC desacelerando y con la UE en recesión. Tampoco parece que pueda compatibilizarse el discurso de "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", con el de que hay que reactivar el crédito. El fracaso de la ideología económica que llevan defendiendo hace años es ya tan evidente, que sus esperanzas de que la cosa mejore encomendándose a la Virgen (como hacen alguno de nuestros ministros) produce hilaridad.

El cuento de la lechera, buen exponente de lo que es confundir ilusión con realidad, le falló a Zapatero con los brotes verdes, y sus hermanos ultra-conservadores van camino de probar la misma medicina. Cuando a finales de año Guindos nos vuelva a anunciar el retraso en las perspectivas de recuperación, lo harán ya a pocos meses de las elecciones y sin margen de maniobra. Lo que se puede avecinar es el derrumbe definitivo de un bipartidismo corroído además de por la crisis y el paro, por una corrupción que supera lo que hasta los más cínicos hubiéramos imaginado. Las encuestas parecen sin embargo favorecer ese optimismo, cuando en lo que ellos piensan que es el punto más bajo de la legislatura, aún dan un relativo respiro a los populares, que sólo perderían entre un 25 y un 30% de sus apoyos (¿sólo?).

En realidad, las encuestas son la otra pata de la ilusión en la que creo que vive el PP y el resto de parásitos que han dejado moribundo el sistema del que se nutren. Con estimaciones directas de voto alarmantemente bajas para el PP y el PSOE (este último adelantado por IU en este apartado en alguna de ellas), nuestros atribulados sociólogos de las empresas de opinión y del CIS se enfrentan a un dilema complicado al hacer estimaciones de resultados.


Entre Julio de 2011 (última encuesta del CIS de antes de las generales) y Abril de 2013, el PP pierde casi el 60% de la intención declarada de voto, mientras que el PSOE pierde casi el 50%. Dicha caída en la intención de voto se traduce en una pérdida en estimación de resultado de tan solo un 24% para el PP, y un 2% para el PSOE.

Este tipo de optimista estimación para el bipartidismo en base a pobres intenciones declaradas es algo que se da en casi todas las encuestras, si bien el CIS lo lleva a un extremo que parece rozar lo ridículo. Aparte de la potencial manipulación que haya detrás, los sociologos parecen estar asumiendo que el voto descontento que ahora apunta a la abstención volverá al redil de cara a una convocatoria electoral. Tal cosa puede ser cierta o no, pero si en el año que queda para las Elecciones Europeas el gobierno persiste en sus recortes (que tendrá que hacerlo siguiendo los dictados europeos) el paro sigue subiendo, el PIB bajando y el rosario de casos de corrupción anegando los medios, la noche electoral será de las que no se olviden.

viernes, junio 14, 2013

Mitos de la economía de mercado


Estando en la universidad, debía de ser en mi primer año, un profesor de aquellos que uno no recuerda pasados los años, nos hizo un planteamiento que si que se me quedó grabado. El tema era relativo a la eficacia del mercado para fijar un precio justo a cada producto, y se centró al respecto de las críticas  de que el beneficio empresarial a veces se consigue a base de crear daños sociales.

Nuestro profesor, desde la autoridad que su posición le daba ante chavales de 18 años, nos explicó como esos argumentos eran fácilmente rebatibles. Ponía el caso de la empresa que contamina un río, y nos indicaba como era perfectamente posible cuantificar el daño causado en términos económicos, de forma que dichos costes se cargaran al de producción. Si por ejemplo, el río perdía su atractivo turístico, bastaba con cuantificar las pérdidas y cargárselas vía tasas a la empresa, de forma que la comunidad se resarcía del daño causado. Según su teoría, la cuantificación de los costes sociales puede ser más o menos complicada, pero era siempre posible, por lo que el libre juego de oferta y demanda seguía siendo eficiente.

Recuerdo que el argumento me sorprendió, y creo recordar también que inicialmente lo asumí aunque fuera de forma reticente. Pasados los años me sorprende mi ingenuidad cuando el contra-argumento resulta extremadamente sencillo. Recientemente veía un documental en el que se hablaba de la extracción de arenas bituminosas en Canadá para obtener petroleo, en un proceso que arrasa regiones enteras. Los indios nativos de las zonas explotadas han sido compensados económicamente de forma generosa, pero alguno de ellos indicaba con nostalgia como en el sitio en que se encontraban en ese momento, una extensión arrasada por maquinarias inmensas, había un pequeño lago rodeado de bosques donde su padre solía llevarle a pescar cuando era niño. El daño de la pérdida de un paraje natural se mide en sentimientos de la gente y pretender cuantificarlo en términos económicos es ridículo.

Viene esto al caso cuando uno piensa como gente que maneja ese mismo tipo de teorías es la que está al frente de nuestra administración pública. Cuando uno de estos tipos que pretenden aplicar principios del mercado a los servicios públicos se enfrenta al problema de decidir cuanto dinero hay que dedicar a sanidad, me pregunto cual es el precio que ponen al sufrimiento que sus recortes causan. El cierre de un servicio de urgencias tiene consecuencias en pérdida de vidas, en sufrimiento de un enfermo camino de un centro más distante, en angustia de un familiar que no sabe si llegarán a tiempo a su punto de atención. Me pregunto si estos que nos gobiernan simplemente ignoran esos hechos, o si habrán conseguido medir en euros el precio del sufrimiento de un padre que ve como la vida de su hijo se le escapa camino de un lejano centro de atención sanitaria.

Es evidente que el capitalismo de mercado es inmisericorde, algo que en el fondo todos tenemos asumido. Una empresa que se lleva su producción a otro país condenando al paro a cientos de familias causa un inmenso sufrimiento, pero muchos pensarán que es el precio que hay que pagar para conseguir un sistema eficiente. Es lo que Joseph Schumpeter denominaba "destrucción creativa", en la que nuevos productos y empresas reemplazan a otras y mueven la economía. Que el proceso es inhumano es algo que seguramente ningún economista de los que defienden la economía de mercado se atrevería a discutir, es el precio de la eficacia y el progreso. Sin embargo, cuando pienso en como en países como el nuestro la capacidad de trabajo de millones de personas se desaprovecha en las colas del paro mientras necesidades básicas siguen desatendidas, no puedo menos que preguntarme donde está la supuesta eficacia del mercado para asignar recursos.

Cuando uno le da un par de vueltas, lo que resulta realmente sorprendente es como se ha podido convencer a la gente tan fácilmente de las bondades de este estúpido, ineficaz, injusto y salvaje capitalismo de mercado.


domingo, mayo 19, 2013

Estamos listos.


En Julio de 2011, meses antes de las elecciones en las que la ultraderecha española alcanzó de nuevo al poder en España, escribí un mensaje en el blog en el que resumía mi visión del futuro político que nos aguardaba (La inevitable y dolorosa, pero tristemente necesaria y deseable victoria del PP). El día después de aquellas elecciones, resumía mi visión de donde quedaba la política española en otra entrada (Empieza la lucha. Queda un día menos para acabar con el PP.). Mis sensaciones en esos días eran de una especie de optimista rabia, sabiendo que lo que nos esperaba no iba a ser bonito, pero con la convicción de que era un mal necesario que nos preparaba para por fin poder salir del bucle bipartidista neoliberal en el que llevábamos instalados desde la transición. Han sido unos tiempos interesante y despiadados, una auténtica terapia de choque para un país al que ya no pillaban tan desarmado como hubieran deseado

Han pasado muchos meses y los acontecimientos se han sucedido tal como se preveía. Echando la vista atrás no puedo menos que reafirmarme en la conclusión de que esta era una fase que teníamos que pasar y que nos permitiría finalmente abrir nuevas expectativas, y en ellas quería centrarme en esta entrada.

La evolución del 15-M y los movimientos sociales:

Hace dos años, generados del caldo de cultivo de la crisis y del descrédito de las instituciones, diferentes movimientos sociales desperdigados confluyeron en las manifestaciones del 15 de Mayo de 2011. El torpe intento del gobierno del PSOE de reprimir la primera acampada dio origen al movimiento del 15-M. En estos días se rememora el segundo aniversario de aquel estallido y todo el mundo analiza su éxito o fracaso. Algunos hablan de como la última manifestación convocada no fue muy numerosa, como aquellas asambleas se fueron apagando, se dice que el movimiento ha perdido cohesión, se analiza que la falta de propuestas concretas y la falta de articulación de un partido político a su alrededor les ha hecho perder toda su relevancia. Muchos argumentan su inutilidad en base a como después de que surgiera llegarían sonadas victorias electorales del PP.

Yo sigo creyendo que algunos siguen sin enterarse de nada. No tienen más que ver la evolución de la intención directa de voto que reflejan las encuestas del CIS en los dos últimos años para ver que algo se ha roto en el sistema político español, y hay que estar muy ciego para no darse cuenta del importantísimo papel que el 15-M ha jugado en el proceso:


Los dos últimos años han sido una escuela en la que buena parte de la población ha aprendido a cambiar su forma de pensar, a dejar de ver la política como algo ajeno, a implicarse y a preocuparse. Y creo que hay mucha gente que va estando lista para algo más, que han visto que no basta con indignarse y hacer gritos mudos, que después de una manifestación masiva va a llegar un nuevo recorte social si permitimos que, con legitimidad o sin ella, los mismos de siempre nos sigan gobernando.

Algunos ven en el descenso de afluencia a las manifestaciones del 15-M como una prueba de desmovilización, pero yo opino lo contrario. La movilización existe, el cabreo está cada vez más a flor de piel, pero se va haciendo evidente que nuestros gobernantes se han instalado en un autismo que ignora la voz de la calle. Yo creo que la gente ha madurado, ha perdido algo de ingenuidad y el modelo de movimiento de hace dos años se les ha quedado pequeño ante la magnitud de la amenaza. Hay procesos que requieren su tiempo, que requieren su fermentación, y creo que mucha gente ha evolucionado en su forma de pensar y está ya lista para algo más.

Izquierda Unida y la izquierda extraparlamentaria.

En IU algo empezó a cambiar a partir de la IX Asamblea de 2008 y del proyecto de refundación de la izquierda de 2009. Es cierto que el proceso ha sido y es lento, pero se van imponiendo las ideas de confluencia, de la necesidad de abrirse hacia esos sectores que por unos u otros motivos están empezando a querer ser más activos en la lucha política. Después de los años de Llamazares en los que parecía que la coalición aspiraba a ser tan solo el báculo izquierdista del PSOE, se impone la idea de que ellos son parte del problema y dificilmente van a ser parte de la solución. Se mira hacia la calle, las plataformas y las mareas, en donde los militantes de IU hemos sido una parte muy activa; y se mira también a los pequeños partidos extraparlamentarios. Todas las voces hablan de la necesidad de un frente más amplio que la propia coalición, y todos pensamos en Syriza, pero también en ANOVA como ejemplo a seguir.  IU parece también estar lista.

En la izquierda extraparlamentaria, este tiempo tampoco ha pasado en balde. Entre sus grupos y partidos parece ir extendiéndose la idea de que existe la urgencia y existe la oportunidad de empezar a cambiar algo en la política española. No son seguramente todos, pero desde fuera si parece sentirse un importante run-run en favor de bajarse de los programas de máximos y apostar por una vez por uno de mínimos que permita confluir en un frente amplio. Y son importantes para lo que pueda venir entre otras cosas porque compensan las veleidades pactistas con el PSOE siempre presentes en IU. Creo que ellos están también listos.

Las encuestas electorales parecen haberse vuelto locas

Como antes indicaba, las encuestas recientes indican hasta qué punto el bipartidismo está tocado. En ellas, las intenciones de voto directo reflejan una debilidad sin precedentes de las dos patas políticas del bipartidismo, que pasan de sumar el 48% en la encuesta del CIS de hace dos años, a valores de entre el 20 al 25% en las encuestas más recientes. No es de extrañar que los sociólogos a cargo de preparar estimaciones de voto anden como loco cocinando resultados en unas circunstancias desconocidas, y es casi comprensible que caigan en lo que yo creo es una sobrevaloración de la capacidad de recuperación de voto del PP y el PSOE cuando llegue el momento de las urnas.


Si se hace un análisis más en profundidad de la última encuesta del CIS, los resultados son aún más impresionantes. A los grandes partidos tradicionales apenas les queda el apoyo de los sectores más renuentes a los cambios, los jubilados y los habitantes de poblaciones pequeñas. IU es ya por ejemplo, la fuerza con intención de voto directa más alta entre los habitantes de poblaciones de más de un millón de habitantes; en tan solo un año el PP y el PSOE han cedido casi un 50% en las ciudades más grandes del país.


Mención especial merece en mi opinión las recientes encuestas de intención de voto realizadas por Metroscopia para El País, referidas a la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Muy importantes porque Madrid es polo prinicpal de movilización social y por lo que la capital tiene de simbólico. Estas encuestas pueden significar un indicador anticipado de por donde puede evolucionar el voto en otros lugares del país en un futuro próximo, y en ellas el posible cambio electoral se hace aún más visible.

Para la Comunidad:

Para el Ayuntamiento:


Y una vez más, los datos sin cocinar son aún más esperanzadores y nos ponen ante un panorama donde todo es posible en unos futuros comicios:



El cambio ideológico va mucho más allá de lo puramente electoral

Los estudios de opinión nos muestran en realidad que el cambio que se está produciendo en la opinión pública española es mucho más profundo que la pura intención de voto. Por un lado existe una evidente crisis de valoración de las instituciones salidas de la transición, con la monarquía a la cabeza, pero ese cambio de valores no acaba ahí.

Recientemente se publicaba una encuesta de valores en distintos países de la fundación BBVA bajo el título de "Values and Wordlviews". Entre sus resultados para España destaca un rechazo al capitalismo que alcanza el 74% de la población, con un apoyo de tan solo el 18%, muy inferior al apoyo otorgado al estado del bienestar (81%) y al propio socialismo (31%). España se sitúa a la cabeza de Europa en su rechazo a la economía de mercado, rechazo que ha crecido nada menos que 20 puntos en los últimos años.

El cambio en la intención de voto no parece coyuntural, sino que parece reflejar un cambio de valores mucho más profundo y esperanzador.


¿Y ahora que?

El año 2013 es el último que le queda al PP de tranquilidad electoral. Como el PSOE en 2008, confíaban en que la naturaleza cíclica de la economía llevaría a esta a remontar durante los años de su mandato, de forma que para cuando llegara el 2015, unos mejores indicadores económicos le permitieran revalidar su mayoría electoral. Sin embargo vamos camino de la mitad de la legislatura y, a pesar de la propaganda oficial, la crisis no da indicios de mejora. Con las tasas de paro en ascenso, nada se puede argumentar frente a una ciudadanía que ya no tiene paciencia y que asiste indignada a los recortes en derechos sociales.

Sin embargo, antes del crítico año electoral del 2015, en 2014 se producirán unas elecciones europeas que pueden tener una importancia crucial. Las elecciones europeas tienen dos peculiaridades que las hacen especialmente propicias para marcar un vuelco electoral. Por un lado, al tratarse de una circusncripción única estatal, el voto útil carece de sentido; por otro lado el parlamento europeo se percibe como poco trascendente y por tanto resulta dificil movilizar al electorado más conservador con un voto del miedo.

Izquierda Unida, los movimientos sociales y el resto de la izquierda regional y extraparlamentaria tienen un año para constituir una fuerza electoral que puede aspirar no ya solo al "sorpasso" al PSOE, sino incluso llegar a soñar con desbancar al PP como fuerza más votada. Si eso ocurriera, la debacle podría dejar al PP tan debilitado que le pudiera ser imposible acabar la legislatura, y nadie puede prever lo que pasaría después.

¿Una fantasía? Es posible, pero nada nos impide soñar con ella. Ahora lo que toca es trabajar para que se pueda hacer realidad.

sábado, abril 06, 2013

¿Porqué triunfa tan fácilmente el mensaje anti-político?


"Que se vayan todos".
"Todos los políticos son iguales".
"Hay corrupción en todos los partidos".
"No somos ni de izquierdas ni de derechas"
"Esta lucha no es política"

Y podemos seguir y seguir. Desde que surgió el 15 M existe una parte importante de estos movimientos que hace girar los discursos y los eslóganes entorno a un descrédito generalizado de "la política" y "los políticos", sin distinciones, sin matices, fácil de vender y de digerir, de amplio espectro, poco sofisticado, sencillo. Pero no es esa sencillez el único motivo de que llegue tan fácilmente a un número importante de esa gente que ahora protesta y se mueve.

Sabemos en primer lugar que este es un mensaje que tiene importantes defensores y promotores por ser favorable a sus propios intereses.Tenemos por un lado a la izquierda más minoritaria a la que los cauces políticos ordinarios no les concede ninguna oportunidad. Para ellos, la izquierda parlamentaria es inútil y reformista, tan enemigo a batir por tanto como lo es el propio PSOE para gente como yo. Para ellos un partido como IU es evidentemente una parte del sistema por buscar por vías institucionales un cambio que a ellos les parece insuficiente y condenado al fracaso. Es normal que vean en la izquierda parlamentaria un aspecto importante del problema y que la metan en el mismo saco que al bipartidismo. Sin estar de acuerdo con ello, entiendo sus posiciones, pero no creo que estos grupos tengan gran capacidad de conformar opiniones en sectores importantes de la opinión pública

Más relevante y más oculto se encuentra el apoyo de la propia oligarquía que nos gobierna, para la cual el mensaje antipolítico o apolítico es una magnífica forma de desactivar la capacidad transformadora del descontento, mientras el sistema se intenta recomponer. Cuando ya no cuela el bipartidismo, lo importante es negar la existencia de alternativas mientras van montando un UPyD, un Berlusconni o, porqué no, un Grillo. Que a la oligarquía el lenguaje antipolítico no le resulte dañino explicaría porqué un mensaje aparentemente tan rompedor recibe tanta cobertura entre los medios de comunicación. Sin embargo este hecho no explica por si solo porqué el mensaje cala tan fácilmente entre tanta gente, porqué cualquier arenga que mete en el mismo saco a todos los partidos y a todos los políticos es jaleada con tanto entusiasmo por tanta gente.

Hay en mi opinión un aspecto igualmente importante y que tendemos a no considerar. El mensaje anti-político exculpa y evita la auto-crítica a esa gente que hasta ayer mismo han sido destinatario preferente y sustento fundamental de la ideología dominante. Gente que por comodidad o egoísmo habían ignorado o incluso apoyado aquello contra lo que ahora protestan.

  • "Progres" ciegos ante la deriva corrupta y neoliberal de los dirigentes del PSOE, tolerantes porque sus dirigentes ganaban elecciones. 
  • Parados que votaron al PP pensando que precarizando y recortandonos a los demás, ellos conseguirían uno de esos trabajos miserables a los que todos nos veríamos condenados.
  • Gente con aspiraciones de subida en el ascensor social y a los que las desigualdades no les parecían tan mal cuando ellos se veían en el lado ganador.
  • Propietarios a los que la burbuja inmobiliaria no les parecía tampoco tan mala cosa, mientras calculaban la revalorización de las viviendas que habitaban.
  • Pequeños empresarios y autónomos que pedían un descenso de impuestos y de cotizaciones sociales, sin darse cuenta que necesitarían el apoyo de los recursos públicos cuando las cosas se torcieran.
  • Empleadores que pedían flexibilidad laboral cuando no pensaban que volvieran a ser empleados.
  • Votantes que hacían la vista gorda ante las evidentes corruptelas de los políticos que elegían una y otra vez, siempre que estos les prometíeran un parque, un hospital privatizado o una estación de AVE.
  • Triunfadores que atribuían su éxito a sus muchos méritos, antes de que el fracaso les alcanzara a ellos también.
  • Trabajadores del sector privado que veían justos y adecuados los recortes a los funcionarios
  • Personas mayores a los que el retraso en la jubilaciones de los demás les parecía una garantía de que se mantendrían las prestaciones que ellos ya disfrutaban.
  • Aquellos a los que  la política no les interesaba y que se desentendían de todo mientras veían el futbol en casa.

A muchos de ellos les resulta mucho más fácil ahora decir que todos fuimos engañados antes que admitir que se dejaron engañar mientras a ellos todo les iba bien. A muchos de ellos les resulta más fácil pensar ahora que todos los partidos son iguales y que todos los políticos son corruptos, antes que aceptar que fueron ellos los que eligieron las opciones equivocadas y a los partidos corruptos. Mucha de esa gente prefiere convencerse de que los problemas que ahora les afectan son nuevos, antes que admitir que las evidencias estaban antes sus ojos, igual que estaban ante los nuestros.

No señores, ni todos los políticos son iguales, ni todos los votantes somos iguales, ni todos los ciudadanos nos hemos comportado igual. Nosotros tenemos nuestros propios errores y nuestras propias culpas, y seguramente podríamos haber hecho más, o haberlo hecho mejor. Se nos puede acusar de que no hemos sido capaces de derribar el sistema, pero desde luego no hemos contribuido voluntariamente a su sostén, al contrario de muchos de los que ahora se amparan en las proclamas anti-políticas y ayudan con ello una vez más a perpetuar el problema.

viernes, marzo 29, 2013

Resolver la crisis económica no es difícil... si quieres hacerlo.



Desde que el montaje económico que los ultra-liberales han elaborado en las últimas décadas empezó a desmoronarse en el año 2008, nuestras autoridades parecen andar como pollo sin cabeza tratando de encontrar las recetas que nos permitan salir del hoyo. Se atribuye a Einstein la definición de locura como "hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes". Según estos criterios deberíamos asumir que estamos gobernados por locos por aplicar con tozuda insistencia en Europa, país por país, las mismas medidas que ya fallaron en el pasado en países menos desarrollados

Los que me conocen me acusan a menudo de falta de humildad y yo no soy quién para quitarles la razón. Me apresto por tanto a resumir en unas pocas líneas una fácil receta que permite acabar con nuestra crisis corriente y volver a la vía del crecimiento al menos hasta que el planeta y los recursos digan basta. Si alguno que lo lea quiere mandárselo a nuestros gobernantes prometo no exigir compensación por los derechos de propiedad intelectual.

Para encontrar el tratamiento necesario, lo primero es analizar los síntomas, y a partir de ellos buscar la enfermedad. Una vez detectada, hay que encontrar el remedio adecuado. No parece tan difícil, vamos a ello.

SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD ECONÓMICA

Encontrar los síntomas lo hace hoy en día hasta un niño de parvulario. Tenemos unas economía en caída libre producto de un parón de la demanda y la inversión. Esto se da en un entorno en que el endeudamiento privado ha llegado a límites insostenibles y después de que los intentos del sector público de reactivar la economía solo le haya llevado a contagiarse del problema de endeudamiento privado. El intento de los bancos de cobrarnos un volumen de deuda impagable está detrás tanto de sus dificultades de solvencia, como del parón de la actividad, y es que el dinero que se dedica a intentar pagar deudas no se puede dedicar a comprar cosas. El rescate de los bancos y el parón de la economía hunde las finanzas públicas añadiendo a la ecuación un nuevo problema de insolvencia de los estados.

Esta parte ha sido fácil, pasemos al tratamiento.

LAS RECETAS UTILIZADAS HASTA AHORA

De momento nuestros gobernantes han decidido que de la crisis se sale por dos vías.

Por un lado bajando salarios hasta que seamos competitivos con el tercer mundo, de forma que aunque evidentemente la demanda interna seguirá deprimida, las exportaciones vendrán a compensar y se crearán puestos de trabajo. Se pretende con ello acabar con el paro a base de que todos ganemos bastante menos. Aspirar a llegar a niveles tercermundistas ya es triste, pero es que además está demostrado que difícilmente funciona en un entorno en que la economía global está en crisis. Lo de que los salarios bajan si es cierto, pero el desempleo sigue subiendo.

Por otro lado se intenta reducir el déficit público por la vía del gasto, o como mucho subiendo los impuestos indirectos que no son progresivos. Es la vía del dolor que nos llevará al bienestar futuro, en una mezcla de la penitencia cristiana y el sado-maso germánico, el sufrimiento como camino hacia el placer. Lamentablemente estas actuaciones deprimen aún más la economía y reducen los ingresos. Cuando agotados y doloridos llegamos al final de año, nos encontramos que en términos de déficit estamos igual que estábamos. Merkel nos mira severa moviendo la fusta y Rajoy afina el cilicio con cara de penitente lerdo, y ambos se aplican para duplicar la dosis el año siguiente.

¿PORQUÉ NO FUNCIONAN ESAS RECETAS?

Pues porque si no diagnosticas la enfermedad, difícilmente vas a dar con el tratamiento. La falta de actividad económica no está causada por la poca competitividad, sino por el exceso de deuda. El déficit del estado no lo causa el exceso de gasto, sino la caída de ingresos.

En realidad no nos hace falta ser el Dr. House económico para deducir de donde nos vienen todos los males, y en este blog ya lo he comentado repetidamente. Basta con comparar con la última super-crisis mundial de los 30 para ver como cuando la desigualdad en la renta llega a un extremo, el sistema se viene abajo. Para retrasar el problema se ha creado una macro burbuja de crédito que se ha demostrado insostenible (dado que no nos pagan lo que deberían, nos prestan dinero para que gastemos).

La solución a la enfermedad pasaría por bajar el nivel de endeudamiento y por volver a una redistribución de renta más equitativa. En cambio, las medidas que se están tomando contribuyen a aumentar las desigualdades y  es por ello que ni funcionan ni van a funcionar.

PERO, ¿HAY ALTERNATIVAS?

Evidentemente las hay. Si la demanda está deprimida, hay que darle a la gente dinero para que gaste, y eso es fácil de hacer.

Imaginémonos por ejemplo que el gobierno nos regalara un cheque mensual de 200 EUR por persona. Una familia con dos churumbeles recibiría de golpe 800 EUR extras al mes, el equivalente de un salario miserable de los que abundan. El efecto sería inmediato para acelerar la demanda y si centramos ese esfuerzo en las familias más necesitadas contribuiríamos a reducir en buena medida los problemas de pobreza.

El coste de dicha medida al año, si se aplica al 25% de la población española que se encuentra bajo el umbral de la pobreza, alcanza la no tan espectacular cifra de 2,350 millones de Euros mensuales, 28,200 millones anuales de nada (no tanto comparado con un rescatillo bancario de esos). Si lo hacemos a nivel de la zona Euro, y manteniendo su aplicación a los mismos porcentajes del 25% de población, la cifra alcanza los 192.000 millones anuales equivalente al 2% del PIB conjunto de la eurozona, una minucia si con ello sacamos a la gente de problemas y contribuimos a activar la economía.

Un 2% del PIB es poca cosa y sería asumible, pero en realidad lo mejor es que no lo pague nadie. Basta con poner en marcha una medida que nuestros gobernantes consideran una herejía, cogemos la máquina de imprimir dinero e imprimimos ese 2% del PIB en euros contantes y sonantes (o su equivalente en depósitos en cuenta) a cambio de deuda de los estados al 0% de interés que se devolverá cuando salgamos del hoyo y nos lo podamos permitir (o nunca). Al no tener que pedirlo prestado en el mercado no se compite por recursos de crédito, y al no tener que pagar intereses no supone una carga. Es una herejía porque nuestro banco central, el BCE, lo tiene prohibido por su riesgo de generar inflación, y la inflación es el único objetivo que se le ha fijado al BCE. Sin embargo es práctica corriente en países con bancos centrales de verdad como EEUU y el Reino Unido.

Aunque parezca mucho dinero, la masa monetaria en Europa entre efectivo y depósitos a la vista supera en poco los 5 billones (billones a la española, con 12 ceros), nuestra impresión de dinero aumentaría la masa monetaria en menos de un 4%. En un entorno en que el crédito se encoge y con las actuales tasas de inflación inferiores al 2%, dudo mucho que incluso llegáramos a una tasa de inflación del 5%.

¿ES TAN PELIGROSO AUMENTAR LA INFLACIÓN?

Pues depende, yo a una inflación más alta la calificaría como saludable frente a la anoréxica tasa actual. Me explicaré.

La inflación afecta de forma diferente según tu posición económica. Si soy una persona endeudada, con un 5% de inflación anual en poco más de diez años mi deuda se ha reducido en términos reales en un 50%, sin pagar ni un solo duro. Así pues para mí esta tasa de inflación no solo no es peligrosa, sino que es una bendición, otra cosa es lo que piensa la persona a la que debo el dinero que ve cómo va perdiendo riqueza. Yo, que soy un trabajador, puedo defenderme de la inflación negociando subidas salariales (en toda negociación salarial la inflación es un aspecto que se tiene en cuenta), pero mi pobre prestamista o aquellos acaudalados privilegiados que tienen activos están indefensos mientras su dinero se devalúa.

En un entorno de sobre-endeudamiento se hace imprescindible que aumentemos las tasas de inflación como forma de reducir la carga sin el trauma que conlleva una quita. La medida mejoraría también el tipo de cambio del Euro haciéndonos más competitivos. A largo plazo la rebaja de la deuda acumulada permitiría también reactivar el consumo.

Mantener la política monetaria restrictiva en la zona Euro al contrario de lo que se está haciendo en EEUU y el Reino Unido es una auténtica barbaridad, lamentablemente el BCE no es una institución democrática y les hemos cedido el derecho de hacer con nuestra economía lo que quieran, aunque nos perjudique.

UNA VENTAJA AÑADIDA

Una ventaja añadida ante el establecimiento de un salario social  como el que propongo es que impactaría obligatoriamente en los salarios mínimos que tenderían a subir, igualándonos con los estándares de otros países europeos y contribuyendo a estimular la innovación que mejore la productividad. Con salarios bajos no se incentiva a las empresas que son capaces de ser más productivas, cuanto más bajamos los salarios menos interesa invertir en tecnología y más acabas teniendo una economía tercermundista. No es casualidad que los países más competitivos e innovadores suelen coincidir con aquellos que tienen salarios mínimos mayores. Los países nórdicos andan con salarios mínimos alrededor de 2.000 EUR al mes; Francia, Bélgica y Holanda andan por los 1.500 mientras que las “competitivas” economías del sur fluctúan entre los 900 de Italia, 750 nuestros, 680 en Grecia y 570 de Portugal.

RESUMIENDO PUES, TODO PARECEN VENTAJAS

Si creamos un programa ambicioso de salario social como el que indico, los efectos positivos son por tanto.

  • Disminución de la pobreza y la desigualdad.
  • Reactivación de la demanda.
  • Rebaja de la carga de deuda acumulada para estados y particulares.
  • Aumento de la competitividad por la vía de la devaluación de la moneda.
  • Aumento salarios mínimos y fomento asociado de la innovación productiva.


ENTONCES, ¿PORQUÉ SEGUIMOS POLÍTICAS QUE NO FUNCIONAN?

Pues según la opinión de Einstein, la única explicación es que nuestros dirigentes están locos. En realidad hay otra opción que cuadra más, y es que los que les dictan las políticas no tienen nada de tontos sino todo lo contrario. Los que somos tontos o locos somos los que permitimos que estos tipos nos gobiernen.

Bajando los salarios no estamos consiguiendo crecer, pero si aumentar los beneficios empresariales. Los ajustes fiscales están hundiendo la economía sin conseguir resolver el problema del déficit, pero claro, la alternativa por medio de recuperar imposiciones directas perjudica a los que más ingresos tienen. La guinda del pastel es que se puede aprovechar la crisis para privatizar servicios públicos y generar un nuevo negocio seguro chupando del estado.

Las medidas que con mano de hierro se imponen desde Europa con el beneplácito de nuestros gobernantes están diseñadas para beneficiar a los que más tienen, que son los que manejan todos los hilos del poder ante nuestra bobalicona ignorancia. De hecho han conseguido que aceptemos unos tratados europeos que convierten en inamovibles muchas de ellas, con el BCE como garante central de los privilegios de los más poderoso. Alemania y los países del norte se constituyen como principales valedores de esas políticas no porque beneficie a su población, sino por el hecho de que buena parte de esa riqueza acumulada a proteger se encuentra en sus países. Sin embargo la connivencia de nuestras oligarquías con las del norte es evidente, porque esto no es una lucha entre países, sino, fíjate tú, entre clases sociales.

Tenemos que abrir los ojos antes de que nos expriman hasta la última gota. O bien acumulamos fuerzas suficientes para cambiar la estructura de la Unión Europea, o más nos vale al menos juntar fuerzas a nivel nacional para salirnos de un Euro que de ser un sueño de unión y  cooperación ha pasado a convertirse en una pesadilla de explotación.

Opciones siempre hay, lo que no hay es voluntad de aplicarlas.

domingo, marzo 24, 2013

Ideología dominante (individualismo, mérito, culpa, solidaridad, empatía...)


Aunque en nuestras discusiones políticas del día a día discutimos de medidas económicas y de leyes, la batalla ideológica más importante se da a un nivel inferior, y es en un nivel en el que partimos de una situación de derrota evidente. Son pre-concepciones ideológicas asumidas por cada uno de nosotros que condicionan nuestra visión de como funcionan las cosas y como debe ser nuestro modelo social. Ya he comentado en el blog mi visión del hombre como un ser eminentemente social, empático y colaborador frente a la visión de un ser egoista, competitivo e individualista que se impone desde el pensamiento dominante. Es en esta visión de la humanidad donde en realidad se fundamenta el resto de nuestras opiniones políticas, lo que no es incompatible con la existencia de incongruencias a nivel individual.

Existe alguna gente eminéntemente egoísta e insolidaria que puede perfectamente acabar siendo un votante de izquierdas. Basta para ello  que calcule que de ello sacará un beneficio para si mismo, apoyando por ejemplo un mayor reparto en el que le toque más de lo que ya tiene. Existe también mucha gente tremendamente empática y solidaria que votará opciones de derechas en la medida en que esté convencido que el normal de la gente no es como son ellos mismos, y que solo el beneficio individual mueve a la gente a esforzarse, a la sociedad a progresar y al sistema a generar los recursos necesarios (aquello de que si la tarta es más grande habrá más para todos aunque se reparta peor). En realidad supongo que la mayoría de la gente se mueve por criterios intermedios, y es la combinación de ambos factores, la estimación de como unas determinadas opciones políticas le benefician a uno mismo, pero también una consideración de como van a afectar a los que pueden tener necesidades mayores que las propias.

En cualquier caso, la ideología ultra-liberal ha sabido esconder lo que es puro egoísmo y abuso detrás de conceptos más moral y socialmente aceptables, que nos hagan más soportables las injusticias que genera. Es fundamental convertir la desigualdad en el justo premio al esfuerzo y al merecimiento, así como ocultar la pertenencia de cada uno de nosotros por nacimiento a clases sociales diferentes y prácticamente inmóviles, engañando con un irreal discurso de igualdad de oportunidades. Que alguien que se enriquece especulando con las necesidades de otros o que se beneficia de la explotación de sus trabajadores, sea tomado como un modelo social a imitar, es algo casi inexplicable. Que alguien que es rico por nacimiento sea calificado como emprendedor es una filigrana del neolenguaje inmensamente cínica y efectiva. La injusticia de que unos naden en la abundancia mientras otros se arrastran en la indigencia se convierte en el justo premio al que se lo ha ganado, y por contrapartida  el necesario castigo al vago y al inútil. Sin embargo la necesidad de tratar de ocultar la realidad nos indica hasta qué punto su victoria ideológica es frágil e inestable

En situaciones de crisis como la actual, las bondades del individualismo como vía para que la sociedad avance están siendo lógicamente muy cuestionadas. Es un movimiento de fondo, lento y con mucha inercia que, de consolidarse, amenaza con terminar con el ciclo de dominación ideológica capitalista ultraliberal que arrastramos desde hace tres décadas. Lo que se había vendido como riqueza ha resultado ser un vivir a crédito insostenible, y cada día que pasa resulta más difícil ocultar este hecho. Las dudas de muchos se convierten en desafecciones permanentes por parte de los que solo transigían con la injusticia en base a una supuesta eficiencia.

Existe en paralelo una importante cantidad de gente que o bien se han visto expulsados de la situación de comfort anterior, o bien se han dado cuenta de que su situación no es tan segura como pensaban. Son votantes potenciales de la derecha que cada vez se convencen más de que no se puedan permitir el desmantelamiento de unos servicios sociales que o bien ya necesitan o bien pueden llegar a necesitar. Es este un mal momento para la derecha para desmontar el estado de bienestar, lo que explica la importante reacción actual ante políticas que hace unos años ya se daban y no parecían movilizar a casi nadie. La desafección actual de mucha de esta gente ante las políticas ultraliberales será facil de revertir en la medida en que se consiga una cierta salida de la crisis, por más que esta sea a costa de dejar en la cuneta a amplios sectores sociales.

Una de las consecuencias de que la gente haya asumido el discurso individualista del mérito es la sensación de fracaso y culpa del que repentinamente se encuentra que ha pasado a formar parte del grupo de los desempleados, de los desahuciados, de los perdedores. A las dificultades económicas se une un profundo hundimiento psicológico de quien pese a todos sus esfuerzos no encuentra forma de salir de una situación de la que se siente responsable. Un drama que demasiado frecuentemente acaba en depresión e incluso suicidio.

De poco sirve un vuelco electoral que se base en renunciar a tus propia ideología para acomodarte a un electorado al que previamente se le ha convencido de unos principios diferentes. Tal es el camino recorrido por la socialdemocracia que ha contribuido a cimentar la hegemonía absoluta del pensamiento ultraliberal en nuestra sociedad. De la misma manera resultará efímero para la izquierda un triunfo electoral basado en el miedo y la inseguridad de quien cree todavía que la desigualdad es necesaria socialmente.

Las movilizaciones sectoriales por parte de quienes de repente se convierten en afectados tienen por ello una utilidad relativa a largo plazo y despiertan en mi una simpatía muy limitada. Tenemos que asumir que muchos de las gentes que ahora protagonizan las protestas volverán a sus casas cuando sus problemas desaparezcan. Del mismo modo las encuestas que ahora pronostican un hundimiento electoral del PP podría perfectamente revertirse si el sistema consigue recuperarse mínimamente. Un cambio de ciclo ideológico implica necesariamente que la gente reniegue del individualismo egoista y lo sustituya por la empatía, la solidaridad y la lucha por los derechos de los demás. Solo alguno de los actualmente indignados darán ese paso y constituirán la clave para cimentar un cambio en la hegemonía ideológica en un futuro a más largo plazo.

sábado, marzo 09, 2013

No tienen verguenza


Leo indignado (pero no sorprendido) en El Plural a Enric Sopena (Elena Valenciano da en el clavo; juntos podemos) entusiasmado ante la idea de Elena Valenciano de intentar echarle las redes a IU. Extraigo alguna de las frases de su (pon tu el calificativo) artículo.
...un pacto, o alianza, entre el PSOE e Izquierda Unida sí podría  darle la vuelta de una vez a la envenenada tortilla neoliberal...
...hemos proclamado..., que las peleas -que la ha habido- entre socialistas e IU eran perniciosas. Recordemos los ensueños de Julio Anguita y su pinza con Aznar,.. 
...Esta unión -formulada como sea más conveniente y más eficaz- no sólo es necesaria, sino urgente. Probablemente, no se trata de una fusión. Pero sí parecería muy razonable la “fórmula andaluza”, que está funcionando muy bien. Juntos podemos. Así de fácil...
...es mucho más importante que haya gobiernos progresistas que dejar que gobierne la derecha... (esta cita no es de Sopena sino de Valenciano).
...felicitamos a Elena Valenciano. Ese camino que dibuja  ella puede y debe conducir a la izquierda a ser hegemónica en España...
El nivel de falta de vergûenza de estos neoliberales, oportunistas, adictos al poder que constituye la cúpula del PSOE, expresado de forma tan clara por uno de sus impresentables voceros, le deja a uno estupefacto. Innumerables son las acusaciones que podemos hacer al PSOE. los arquitectos fundamentales del liberalismo en España durante los más de 20 años que nos llevan gobernando de forma intermitente. Hacemos memoria y estos individuos son:

  • Los inductores y co-firmantes de una enmienda constitucional al servicio de las oligarquías financieras, acuerdo que no se dignaron ni a pasar por el trámite de la votación popular (2011).
  • Los que contribuyeron a que la burbuja-estafa inmobiliaria llegara a su máxima cota sin mover ni un solo dedo, los que presumían de crear 7 nuevos juzgados para  agilizar los desahucios y garantizar sus beneficios a los prestamistas (2007).
  • Los que hicieron las leyes que garantizan la preeminencia de la educación privada mediante la creación de los conciertos educativos (1985).
  • Los que hicieron sucesivas reformas fiscales regresivas bajo el argumento de que bajar impuestos es de izquierdas, los padres de los paraísos fiscales sin salir de casa mediante la creación de las SICAV (2005).
  • Los que hicieron reforma laboral tras reforma para dejarnos cada vez más indefensos ante nuestros empleadores y cada vez con contratos más precarios, los que crearon las ETT (1994).
  • Los que nos metieron en la OTAN torciendo y manipulando una opinión pública mayoritariamente contraria (1986).
  • Los que suscribieron todos los tratados que están dinamitando todas las políticas sociales tradicionales en Europa, Maastricht (1992) y Constitución Europea (2005) y su heredero el Tratado de Lisboa (2007).
  • Los que dejaron a las víctimas del franquismo desamparadas y a sus crímenes impunes mediante la ley de (des)Memoria Histórica (2007).
  • Los que no se atrevieron (o simplemente no quisieron) frenar los privilegios de la Iglesia Católica, los que enterraron la obligación de esta de auto-financiarse, doblándoles la asignación fijada en el IRPF (2007).
  • Los que montaron un sistema de terrorismo de estado mediante las redes asesinas del GAL (1983-1987);
  • Los corruptos del caso Flick (1982), Filesa (1989), de los fondos reservados (1993), de los ERE andaluces.(2000-2010)...
  • Los que se plegaron a los dictados de sus amos financieros para recortarnos las pensiones (2011), los que abrieron la puerta a los planes de pensiones privados (1987).

Os aseguro que tan solo he incluido aquellos asuntos que me han venido a la cabeza, pero rememorar el legado del PSOE resulta realmente aleccionador. Pero la cara dura de estos individuos es tan inmensa, su desfachatez es tan ilimitada, que pretenden una vez más hacernos el truco del trilero, hacer acto de contrición, y esperar a que vayamos a ayudarles a salir del lodazal en que se han metido.

Y si ya pretender que la izquierda de este país les absuelva de todos sus desmanes resulta impresentable, que se dirijan específicamente a IU a pedir su colaboración alcanza la categoría de insulto. Estos sinvergüenzas no pueden tener menos desfachatez después de que hayan hecho todo lo posible para eliminar a la opción política que les ponía en evidencia; después de institucionalizar el bipartidismo no solo en las elecciones nacionales, sino también en las autonomías; después de torpedar desde sus medios afines una y otra vez a nuestra organización; después de fomentar el transfuguismo; después de su discurso de la casa común; después de pactar con cualquiera antes de aceptar pactar con nosotros.

Señor Sopena, señora Valenciano, se que a veces nuestros dirigentes en IU parecen subnormales, o quizás les hacen los ojos chirivitas a la hora de tocar el poder, pero no os debéis equivocar. Nosotros, los militantes de IU, os conocemos de sobra, y no os perdonamos. Nosotros no vamos a consentir jamás que vuestra oferta parásita sea siquiera considerada, y en la medida que podamos muchos de nosotros haremos lo posible para que dejemos de mancharnos compartiendo con vosotros el gobierno de Andalucía. Por favor, hundiros en vuestra miseria y darnos la satisfacción de no tener que soportaros mucho más. Porque como dice la gente de Anonimus, nosotros no perdonamos, nosotros no olvidamos.


sábado, febrero 23, 2013

No les va a ser tan fácil.


Los ultraliberales parecen tenerlo muy fácil. Un pueblo ignorante por tradición y asustado por circunstancias aceptó abrirle las puertas, esta vez de par en par. Engañados por décadas de propaganda, traicionados una y otra vez por esos que decían ser sus defensores (con sus chaquetas de pana), asustados por una crisis que barría empleos como un huracán devastador, atemorizados ante el abismo que supone tener que cuestionarse todas esas verdades, arrinconados y con el cuchillo de la crisis en la garganta, una minoría mayoritaria de la gente dio una mayoría absoluta al PP en el congreso de los diputados.

Naomi Kleim parece habernos abierto los ojos a todos con la teoría del shock. Nosotros hemos sabido de las teorías de Friedman de que para imponer una agenda ultraliberal hay que aprovechar una población en estado de shock, y entrar a saco con todas las medidas antisociales de golpe. Los ultraderechistas postfranquistas que nos gobiernan parece que han aprendido tales prácticas, y en unos meses han puesto en marcha su programa más ambicioso. Ha llegado la hora de ir a por todas, y ese "a por todas" es por encima de todo la sanidad pública. También la educación, pero esa era una pieza más fácil de cobrar, el sistema de conciertos había dejado ya muy mermada la idea de una educación igual para todos. Es cierto que la capacidad de lo privado de entrar en la educación universitaria había sido decepcionante, pero ya se iba por buen camino con sus Bolonia y sus master. Está bien, pero no es suficiente, la victoria se quiere total, y se quiere ya.

Ah, pero la sanidad es el premio gordo, ahí es donde está el negocio de verdad. El corazón de lo social y una necesidad mucho menos prescindible que la propia educación. La táctica es evidente y nauseabunda. Consiste en ahogarla de recursos para poder justificar que es insostenible. Nos matan un sistema sanitario enórmemente prestigioso ante nuestros ojos mientras nos ofrecen una sanidad privatizada a cambio de nuestra rendición. Te mato la sanidad si no aceptas a privatizarla.

Las cosas sin embargo no salen del todo bien. Empezaron las protestas, las mareas y la movilización entera de los distintos sectores. No eran los perroflautas, sino funcionarios como los médicos, votantes suyos sin duda, conservadores en proporción mayoritaria, los que se plantaron con una firmeza que a algunos aún nos tiene boquiabiertos. Y luego para colmo de males estalla la corrupción, esos pecadillos que siempre vuelven para mancharle a uno la impecable presencia. Y encima también protestan los funcionarios de justicia, y se le ven las podredumbres a la casa real. No definitivamente esto no va del todo de acuerdo a los planes.

Nosotros saldremos a la calle este 23F. Supongo que seremos muchos, muchísimos, y el clamor no podrán dejar de oirlo. Y ellos tratarán de hacerse los fuertes (un gobierno fuerte dice le lerdo de nuestro presidente), mientras tratan de acelerar su agenda, mientras observan medrosos como sube la marea que con un poco de suerte se los llevará por delante. Parecía tan fácil, pero igual no lo acaba siendo tanto.

domingo, febrero 10, 2013

Dos entradas al respecto del drama de las hipotecas.


Ada Colau vale más que un congreso entero...

Y Rafael Blazquez vale más que todos los tertulianos juntos.


Si la intervención de Ada Colau como portavoz de la PAH a la que me refería en la entrada anterior me parece imprescindible, no quiero dejar sin mencionar la intervención del portavoz de la plataforma Stop Deshaucios, Rafael Blazquez, en el programa de La Sexta, "La sexta noche", de ayer sábado.

Rafael nos habla como compañero y amigo de Francisco J. Lama Breton que se suicidó la semana pasada al no poder aguantar más la carga de su deshaucio. Nos trae a la pantalla la lucha de la gente que es expulsada de su casa y que quedan además ahogados por unas deudas que le perseguirán de por vida, califica lo que tanta gente está sufriendo como tortura y los suicidios en que estos dramas acaban como simples asesinatos.

Advierte Rafael a los miembros del PP al respecto de la votación del la Iniciativa Legislativa Popular de la semana que viene. Avisa que si la rechazan habrán perdido la poca legitimidad que les queda, que se llamará a la desobediencia civil y que tendrán que responder ante el pueblo.

Si Ada tuvo su contrapunto en forma de rebuzno por parte del presidente de la Comisión de Economía del congreso, Rafael la tiene en forma de mirada de superioridad displicente de Francisco Marlhuenga, director de ese panfleto denominado "La Razón". Si veis el programa completo asistiréis a como el susodicho Marlhuenga contesta con mucha altanería a alguien del público que le increpa tras alguna de sus nauseabundas intervenciones, y le dice algo así como que tiene una buena casa porque él ha estudiado. Es evidente que para Marlhuenga, como para ese grupo de ricos y privilegiados que ven la crisis desde lo lejos y dan todo su apoyo a un gobierno que sí les representa, sus prebendas están bien ganadas y merecidas, al igual que lo están las desgracias de esos vagos, incompetentes y fracasados que ahora andan llorando por algo de lo que solo puede culparse a ellos mismos.

Y yo no se si seré muy demócrata y tolerante, seguramente no, porque solo estaba deseando ayer que Rafael se levantara y le soltara a Marlhuenga una bien merecida bofetada. Y la famosa frase de Steinbeck me viene a la cabeza una y otra vez como aviso para todos los Marlhuengas y sus amos:

"Las uvas de la ira están engordando en las almas de las personas y se vuelven cada día más pesadas, listas para la vendimia."

Ada Colau vale más que un congreso entero.


He visto esta mañana el vídeo de la intervención de Ada Colau en el congreso el pasado miércoles 6 de Febrero. Ya había visto en los telediarios ese momento en el que, emocionada, Ada contaba como había tenido ganas de lanzarle un zapato al representante de una banca a la que denomina criminal. Impactante como es ese momento por la emoción y sinceridad que destila, no menos impactante me ha resultado el visionado del vídeo completo tanto por la contundencia de los argumentos, firmeza en la exposición y una vez más, la honestidad, sinceridad y sensibilidad que destila cada una de sus palabras.

Son 39 minutos de una intervención directa, incuestionable, concisa y sin florituras, que resumen con una claridad como no le he oído ni leído a nadie hasta ahora, las claves de lo que es la gran estafa hipotecaria de España. Aunque a continuación intento exponer muy resumidamente sus argumentos a aquellos que no queráis o podáis dedicar esos minutos al vídeo, os recomiendo sinceramente que no os quedéis con mi torpe resumen y acudáis a la propia intervención.



Tratando de no extenderme, Ada argumenta en primer lugar porqué considera que las hipotecas impagadas son producto de una gran estafa en el que el hipotecado no es el culpable, sino la víctima:

  • Los hipotecados no tenían más remedio que pasar por el aro por tratarse de la compra de un bien de primera necesidad y por no existir en España un mercado decente de alquiler alternativo y justo.
  • A la gente se le engañó desde el banco por medio de tasaciones impuestas por el propio banco y que se demuestran falsas comparado con los precios que los pisos adquieren en las subastas.
  • A los más remolones se les azuzó por medio de un mensaje repetido machaconamente: "Compra ahora porque si esperas te saldrá más caro, los precios de las viviendas nunca bajan". Ese mensaje no solo se lanzó desde los promotores inmobiliarios, sino desde la banca y desde el propio gobierno y poderes públicos que ahora acusan a los hipotecados de imprudentes.
  • Los contratos los imponían los bancos con clausulas declaradas incluso abusivas por parte de la UE y con elementos como la inexistencia de la dación en pago en España que eran desconocidas por los firmantes.
Posteriormente nos explica como es imprescindible poner una solución al problema social y económico que se ha gestado. Aparte del sufrimiento que se está generando, Ada nos alerta de como miles de personas deshauciadas con deudas pendientes es lanzada a la economía sumergida con el fin de que no les embarguen sus ingresos, con los inmensos perjuicios que este proceso implican para nuestra economía.

Ada acusa finalmente a buena parte de la cámara de no hacer nada ante un problema tan grave, y que hasta la fecha tan solo se ha solucionado los problemas a la propia banca. Señala claramente que no todos los diputados son iguales y como los grupos de izquierda si han sido sensibles a sus demandas frente a la oposición de PP y PSOE. Saca además los colores a "sus señorías" y al gobierno cuando indica como la grandilocuente ley "de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos" ha conseguido la friolera de 9 daciones en pago desde que se promulgó en Marzo del año pasado. 

El último minuto del vídeo es imprescindible, impagable e indignante; un colofón que sirve como triste guinda al convincente discurso de Ada. Despues de casi 40 minutos de una exposición inmaculada, un imbécil de los que deben de abundar en el congreso, un diputado sin duda del PP, con su traje y su pelo "silverado", seguramente el presidente de la comisión, amonesta a Ada por llamar por su nombre, "criminal", al representante de la banca que se merecía el zapatazo. 

A este autista, desconsiderado, elitista, burócrata, cómplice y desgraciado botarate, funcionario al que todos pagamos su sueldo, el mensaje de Ada, que lleva por una vez la voz de todos a esa miserable reunión de carcas, le ha entrado por un oido y le ha salido por otro. Ni las muertes, ni las estafas, ni las desgracias, ni los dramas, ni los problemas que se están generando y que le han sido detallados con tanta brillantez le han dejado la menor mella; pero si lo ha hecho el atrevimiento de una advenediza de fuera de los círculos del poder, que se atreve a ir a la que considera su casa a insultar a uno de los suyos, un banquero con traje impecable, miembro respetado como él mismo de la clase oligarca que nos dirige.

Ada si nos representa, y ya pueden espabilarse subnormales como el susodicho,  que ocupan un congreso que debería ser nuestro, porque está en juego no ya que les echemos, sino que den cuenta algún día de sus desmanes ante una justicia de verdad.


sábado, febrero 09, 2013

Separar a las mayorías del pensamiento sectario.



Permitidme que plantee este problema de una forma un poco diferente.

En términos políticos, la población se comporta como lo hacen los miembros de cualquier secta. Somos adoctrinados año tras año en el pensamiento político-económico correcto, ideas que se nos repite una y otra vez hasta que son asumidas de forma acrítica. La doctrina se nos inculca con técnicas de lavado de cerebro ya desde niños, cuando estamos más indefensos, por medio de la publicidad, de la educación, de la televisión, hasta que en la edad adulta pensamos de forma tremendamente homogénea y conformamos esas mayorías que llamamos opinión pública

Tratar de cambiar la opinión pública mediante sesudos razonamientos puede resultar tan inútil como tratar de convencer a un creyente de que abandone su religión. Las creencias parecen inauditamente inmunes a la acumulación de evidencias en su contra, como demuestra la solidez que han demostrado las sectas semíticas ante los avances del conocimiento de los últimos siglos. La doctrina se adapta en lo necesario a estos cambios y la religión, contra todo pronóstico, se mantiene igual de fuerte. De la misma manera, cuando el sistema económico y social empieza a colapsar a partir del 2008, la población parece irracionalmente incapaz de cuestionar radicalmente la sociedad, y se deja llevar por los mismos gurús que adaptan a toda prisa sus excusas, sus explicaciones y sus promesas.

Para sacar de una secta a unos miembros que han sido sometidos a procesos de lavado de cerebro, se aplican técnicas de desprogramación. Hace algún tiempo vi un documental al respecto en el que se entrevistaba a un antiguo sectario, que contaba que la clave consistía en introducir en la persona un resquicio de duda. En su propio caso, contaba, había sido algo pequeño, accesorio a la parte central de la doctrina, una prohibición estúpida a la que no le encontraba justificación y que permitió que empezara a cuestionarse el resto, y a partir de ahí erosionar las ideas inculcadas hasta que toda la creencia se viene abajo. Es un proceso que parece que no puede hacerse sin que se haya creado una relación de confianza entre el programado y el desprogramador, porque sin ella el sectario se cierra y no escucha. Es casi imprescindible también alejar a la víctima del entorno de la secta con el fin de evitar que esos resquicios de duda sean tapados antes de que puedan agrandarse lo suficiente como para que esta escape.

La crisis actual ha abierto inmensas brechas de duda en muchísima gente, pero los defensores del sistema se aprestan a tapar las grietas. Y por increíble que parezca, salvo que se produzca un derrumbe catastrófico, es probable que lo consigan, porque estamos tan indefensos ante los que nos controlan como cualquier acólito ante sus sacerdotes. Es improbable que la gente salga por si sola de  sus ideas implantadas, muchos se refugian en un escepticismo improductivo mientras la ideología dominante acomete sus reparaciones. Pero expuestos al mismo entorno que les programó, la mayoría será incapaz de escapar definitivamente. Una nueva explicación, un lavado de cara del mensaje anterior y seguirán conformando la mayoría que acepta y asume.

Nuestra labor como opositores políticos y como críticos del capitalismo se parece más a un intento de desprogramar, que a un proceso de convencer, y eso lo hace tan difícil. No basta con las razones ni con los evidentes fracasos del sistema, hace falta que la gente esté dispuesta a escuchar, y muy poco lo hacen antes de que la crisis les sacuda directamente. Por ello es importante el papel que el periodista de prestigio, el cantante comprometido, o en general la figura mediática pueden jugar en que se produzca un cambio ideológico. Ellos son fundamentales para hacer el papel de persona de confianza, requerido para que la gente abra su mente a la duda y el cambio.

Dicho todo lo anterior, el hecho de que Baltasar Garzón esté planteándose entrar en las listas de IU es una gran noticia pese a la resistencia que algunos sectores parecen tener al respecto. Es una gran injusticia hacia alguien que tiene entre su bagaje nada menos que el procesamiento de Pinochet, la persecución del GAL y la de la corrupción del PP, pero sobre todo el acabar con el olvido de las víctimas del franquismo. Pero es aparte de ello una estupidez en términos prácticos, porque de la mano de gente del prestigio de Garzón nos llega la oportunidad de romper el bloqueo que impide que la gente escuche y dude.

domingo, febrero 03, 2013

¡Es la desigualdad, estúpido!


De vez en cuando hurgo en Eurostat para sacar alguna estadística que me ayude a dar más contenido a mis propia ideas económicas. Es lo que hice esta mañana cuando leía al respecto de un documental recientemente presentado en Sundance bajo el título "Inequality for all" (Desigualdad para todos). Supongo que no tardaremos mucho en oir hablar más de él (aquí el único trailer que he encontrado).

La teoría del documental parece centrarse en una sencilla explicación de la crisis actual alrededor de la creciente desigualdad, algo a lo que yo me he referido en el pasado repetidamente en este blog. Nada nuevo pues, salvo que cueste tanto que una realidad tan evidente. Otra cuestión es si es posible un sistema capitalista igualitario, pero no quiero centrarme en este punto.

El caso es que se me ocurrió esta mañana entrar en Eurostat para corroborar algo que creía saber, y es que España es uno de los países más desiguales de Europa. Para medirlo existe un cálculo estadístico de cuanto gana el 20% más rico comparado con el 20% más pobre y cuando se buscan los datos se comprueba que en este campo somos sin duda los campeones de Europa, y con tremenda diferencia.


Aunque no hubiera sorpresa, la tabla que aquí os he puesto me da para unas breves reflexiones que si creo interesantes de compartir.

  • Los 5 primeros puestos corresponden a los famosos PIIGS. Aunque el (aparente) corruptor presidente de Mercadona nos aleccione para que trabajemos como chinos, y el (presunto) delincuente ex-presidente de la CEOE nos diga que hay que trabajar más y ganar menos, parece que repartir parte de lo que ellos ganan fuera una excelente receta para dejar la cola económica de Europa. No hay que negar que su caradura al dar consejos no va acompañada de estupidez.
  • Haciendo cálculos, para que España llegara a la media de la Unión Europea en materia de desigualdad, haría falta quitarle tan solo un 5% a los que más tienen y dárselo a los que tienen menos. Esta medida incrementaría la renta de los más pobres nada menos que en un 28%. Si quisiéramos llegar al nivel de los países nórdicos, necesitaríamos repartir un 12% de los ricos a los pobres, pero con ello se duplicarían prácticamente la renta de los que menos tienen. Con un 10% de sacrificio de los más ricos, se acaba de facto con la pobreza.
  • La desigualdad en España está muy ligado al sistema fiscal regresivo y la baja recaudación que mencionaba en una entrada reciente en este blog. Aquí los más ricos se van de rositas con unas migajas en forma de financiación a los dirigentes bipartidistas, como la actualidad nos recuerda. 
Tonterías mías.


jueves, enero 31, 2013

¿Qué es corrupción?


¿Qué es corrupción?, dices mientras presumes
de tu emblema azul.
¡Que es corrupción!, Y tú me lo preguntas?
Corrupción... eres tú.

sábado, enero 26, 2013

Mentiras.


Como un reguero las vemos olvidadas cuando echamos la vista atrás. Ampararon en su día cada uno de los retrocesos sociales, cada uno de los recortes, cada uno de los desmantelamientos, y se desechan después tras haberse usado para tratar de ocultar el hediondo olor que estas medidas despedían. Son tan innumerables que no hace falta tirar de hemeroteca para encontrarlas.

Se puede escribir un tomo entero en torno a las mentiras que acompañaron a las sucesivas reformas laborales con las que el PP y el PSOE nos llevan torturando décadas. Todas iban destinadas a reducir el paro, a acabar con la temporalidad, a ayudar a los jóvenes. Se aprobaron contratos temporales, ETTs y contratos de formación. Se redujo la indemnización, se debilitó la negociación colectiva... El resultado es 26% de paro, temporalidad record, salarios que no subieron durante el boom y bajan con la crisis y un paro juvenil de cerca del 60%. La ministra de empleo tiene el "papo" de anunciar que la enésima reforma está dando frutos, porque sin ella el paro sería mayor. Confieso que mi reacción ante tan poca vergüenza es tan poco sutil como querer soltarle un guantazo.

Las reformas fiscales tampoco se quedan cortas. Se rebajaban impuestos directos y se aumentaban los indirectos, se aprobaban SICAV para atraer inversiones y se acababa con figuras "obsoletas" como son el Impuesto de Patrimonio y el Impuesto de sucesiones. El resultado es el desplome de la recaudación directa, un déficit público desbocado pese a los continuos recortes de servicios, huida record de capitales y un sistema fiscal regresivo que fomenta la desigualdad.


Otro gran capítulo es el de las privatizaciones que iban a mejorar la gestión, permitir la competencia, abaratar precios y mejorar los servicios. Como resultado tenemos costes de energía eléctrica, de comunicaciones y de combustibles de los más altos de Europa y eso si, unas empresas que actuando en régimen de oligopolio son una fuente de beneficios inmensa y segura para las oligarquías financieras del país.

El último año ha sido sangriento en cuanto a sus recortes. Es cierto que las previsiones del PP de que bastaba con su triunfo electoral para recuperar la confianza no parece haberse cumplido, es cierto que la economía se hunde a un ritmo creciente, el déficit sigue disparado y el paro ha batido todos los records. El gobierno actual, como el anterior, ve "brotes verdes" aunque los llama "luz al final del tunel". Pero hay que esperar otro poco más y por supuesto, seguir por la senda del dolor. Dentro de un año podremos recuperar el rastro de estas previsiones que serán unas mentiras más, mientras los que nos gobiernon renuevan sus escusas, cercenan un poco más nuestros derechos y nos vuelven a prometer un futuro mejor.

Eso será si no conseguimos antes sacarles del poder y mandarles a unos a sus casas y a otros, con un poco de suerte, a la cárcel.

lunes, enero 21, 2013

Se produjo la confesión: prácticas ilícitas enturbiaron la competición durante años.


Finalmente se ha hecho público, ahora ya no queda lugar a dudas, y confirmamos que sus numerosas victorias no fueron precisamente limpias, los éxitos se cimentaron mediante el recurso a la trampa, y la noticia arrasa en los medios de comunicación.

Durante años lo habíamos ido sospechando a medida que los casos conocidos de fraude se iban haciendo públicos, aunque en el fondo muchos preferían no creerlo. Sabíamos que tráficos de ese tipo se producían en distintos equipos, y sospechábamos que el problema se centraba sobre todo entre los grandes, los que aspiraban a ganar. Sin embargo ahora que por fin se confirma que la podredumbre que envolvía a esta competición llegaba a lo más alto, se hace más evidente que el problema no es de personas actuando aisladamente. No pudo ocurrir sin que el resto de sus compañeros lo supieran, sin que las direcciones de los equipos ampararan y fomentaran dichas prácticas, y sin que buena parte del equipo participara en las mismas prácticas ilícitas que ahora afloran.

En su caída, el líder arrastrará consigo a toda la competición, que queda inexorablemente manchada a los ojos de los que antaño aún creían en ella. Muchos que no habían caído aún en el desencanto pasarán a las filas de los escépticos y pensarán que todos los competidores son iguales y que no hay forma de que se produzca la necesaria limpieza.

Es cierto que los más forofos se ampararán en cualquier excusa para no aceptar que habían puesto su admiración y dado su apoyo a personajes indignos. Algunos se intentarán consolar argumentando que en realidad todos hacían lo mismo y que haberse negado a seguir esos métodos hubiera supuesto competir en desventaja. Otros tratarán de pasar página amparándose en que esas prácticas ilícitas se abandonaron hace tiempo, que son cosas del pasado. Es lo que pasa a los que abandonan la racionalidad para convertirse en forofos, que se niegan a ver las evidencias de las debilidades de aquellos a los que siguen y a los que siempre intentarán disculpar. Pero la mayoría se enfrentará con la necesidad de aceptar un hecho que parece incontestable, la competición estaba manchada y con toda probabilidad lo sigue estando, aunque quizás las prácticas se hayan sofisticado y resulten más difíciles de detectar. Con tristeza tendremos que admitir que solo es una cuestión de tiempo el que se hagan a la luz las trampas actuales.

Lamentablemente, al contrario que en el caso del dopaje de Amstrong, que casualmente aflora también en estos días, no nos queda el recurso de retirarle las victorias y las medallas. Los que recibían los sobres con dinero negro seguirán ejerciendo un gobierno que alcanzaron mediante métodos corruptos en connivencia con las oligarquías económicas, y seguiremos sufriendo las consecuencias de sus desmanes hasta que unas lejanas elecciones nos permitan una oportunidad de echarles. Y nadie nos devolverá el daño irreparable que han causado durante sus años de gobierno ilegítimo.

Hablaba del caso Bárcenas, por supuesto.